Alcohol de 99º

Toparme con la historia de Alcohol de 99º ha sido puro designio de que la vida se puede beber de un sorbo, como el trago de un buena copa. La bebes sin más y te olvidas de quién eres.

Y esto es Alcohol de 99º, una historia que arranca con unos adolescentes con ganas de romper las normas que la sociedad les impone. Se adentrarán en un mundo de delincuencia y a la vez de sueños rotos. Atravesarán los límites del bien y del mal.

Su autor, José Manuel López Marañón, o más como prefiere que le llamen, Manu, retrata  un largo periodo en la vida de tres jóvenes bastantes conectados, Artur, Asís y Fredi, sus principales protagonistas. Luli y Dora pondrán el toque femenino a la banda. No perded de vista a el Piro. Inconformistas entregados al presente y locos con su destino vehemente, se adentran en un sinfín de circunstancias originadas por la huida de un fiador. Nos pegamos a ellos desde su niñez hasta su juventud en una carrera por entornos turbios. Con una fiel ambientación de la época descrita, iniciamos un viaje en el tiempo. Aún casi fresco en la memoria, nos acordamos de siglas como la EGB, la CoCaCola, suena en nuestro recuerdo la música de uno de los Beatles, el mítico Lennon... Señas de identidad para muchos de nosotros. Imágenes que vivían en carpetas con las puntas dobladas por el uso o en el maletero de algunos duros Seat 850.

Pero volvamos a la trama: tres colegas habitando en el subsuelo de los robos, la prostitución, los reformatorios, la droga o las cárceles. El autor dibuja fielmente sus pantalones, chaquetas vaqueras o zapatillas de moda, pero también se adentra en sus mentes y nos diseña sus inquietudes, emociones y pensamientos que pasean por un Bilbao o Barcelona.

En su estilo narrativo se aprecia una gran influencia del formato guion cinematográfico, sin duda. Y el diálogo está muy presente, con frases cortas y rápidas y una jerga definida. Todo ello consigue que la historia sea dinámica y visual.

Alcohol de 99º es un puro  devenir de circunstancias febriles pero también de reflexión. Al menos así lo quiero pensar. La delincuencia, el pilar de esta novela, es un acto tan presente a lo largo de la historia y en el mundo, que los organismos de la sociedad actual se deben plantear soluciones. Indudablemente no voy hacer apología, siendo uno de los refuerzos y antídotos, la familia. Los “antivalores” nunca deben estar en un primer puesto.

#Alcoholde99º, un puro devenir de circunstancias febriles pero también de reflexión. @marisalyama1 Clic para tuitear

Pero esta es una historia llena de impulsos también. Esos impulsos se visten de sexo, rabia, rencor o venganza, en muchas ocasiones, escondidos. Así es la vida y el autor ha sabido dirigir Alcohol de 99º al realismo. Como el humo de un buen cigarro  que se puede escapar entre los dedos, el mismo hecho de estar vivo, puede desaparecer en cuestión de segundos.

Sin embargo todo es tan creíble como las ganas de despertar cada mañana y esperar, a ver que sucede. Sea para robar una gasolinera, viajar a Londres o enamorarte de la amiga de tu novia. La tensión siempre existe. ¡Qué sería de nuestra existencia sin emoción?

En esta novela hay también otro concepto muy presente: la lucha. A veces y solo en breves momentos, se viste de esperanza. Gotas que ayudan a ver el vaso medio lleno. Aunque, cuando no hay nada o mucho que perder, la sombra del futuro incierto y malogrado siempre aguarda cautelosamente.

Al título en sí mismo, se le va dando sentido y se digiere conforme uno va leyendo capítulo a capítulo. Señores, puedo asegurar que Alcohol de 99º no deja indiferente y enfoca donde tiene que enfocar.

 

 

 

Manu López Marañón nació en Bilbao en 1966. Es diplomado en Relaciones Laborales y máster en Prevención (especialidad Seguridad e Higiene en el Trabajo). Residió un año en Buenos Aires tras ser becado por el Gobierno Vasco para llevar a cabo un trabajo sobre la legislación laboral argentina. En la actualidad se dedica en exclusiva a escribir guiones cinematográficos y a la literatura. En 2015 ha editado con Ediciones Oblicuas su primera novela, Alcohol de 99º. Recientemente ha terminado Prosas para eunucos, un libro de relatos.

 

Al hilo de Alcohol 99, mantuvimos una conversación con Manu

A ver, Manu, recurriendo a una pregunta fácil y muy tópica, ¿cuál es la novela o libro al que das lectura actualmente?

Me gusta simultanear ensayo y ficción. Ahora me pillas con La interpretación de los sueños de Sigmund Freud y Vosotros, los muertos de Ginés S. Cutillas. Me sorprende la capacidad de Freud para resultar accesible a los no especialistas: su tratado sobre los sueños es interesantísimo y a veces se disfruta como una novela. De Cutillas me habían hablado muy bien varios colegas de la revista Cita en la Glorieta, y con razón: es el maestro español de este nuevo género que se ha puesto tan de moda —y que tan complicado resulta de escribir—: el microrrelato. Entre ambos libros aún encuentro tiempo para Misery, mi primer acercamiento a Stephen King: una novela diabólicamente entretenida. Como ves, picoteo de todos los lados.

¿Crees que el conocimiento de la poesía puede ayudar de forma notable a alguien que se pone delante de una hoja en blanco para escribir una futura novela, sea del tipo que sea? ¿De qué manera?

En mi caso, rotundamente sí. Mis primeros acercamientos a la literatura fueron a través de la poesía. Escribí un par de poemarios, con mucha ilusión y dedicación, que hoy recuerdo horrendos. Menos mal que un virus informático los borró del ordenador. Pero lectores-poetas de mi novela Alcohol de 99º, que tengo bastantes, me han hecho notar que he escrito poesía, sobre todo cuando hago descripciones. Y tienen razón. Pero donde más percibo yo esa influencia es en los guiones cinematográficos: tanto en poesía como en guion se trabaja esencialmente con la imagen y a la hora de estructurar las secuencias ayuda bastante haber hecho poemas (aunque sean malos).

 Manu L. Marañón: en poesía y en guion se trabaja esencialmente con la imagen. @marisalyama1 Clic para tuitear

Cuéntanos algunas pinceladas de tu investigación para esta novela que tiene una trama y un contexto definido. ¿Cómo te has documentado? ¿Te ha costado mucho trabajo?

Se puede escribir una buena o una mala novela, eso depende, claro, del talento y las ganas de cada autor. Lo que hoy resulta imperdonable es ambientarla pobremente, o directamente mal. Con Internet no hay excusas para los vagos. Llevará tiempo de búsqueda, eso de acuerdo, pero en Internet están TODOS los datos que necesitamos para nuestros libros. En mi caso, a la hora de reflejar los años 80, que es la década en la que se desarrolla Alcohol de 99º, no tuve demasiados problemas: marcas de coches, tipos de armas, precios de las cosas… Todo eso lo iba encontrando con relativa facilidad. Bueno, sí; hubo algo que me ocupó varias mañanas. Conocer lo que costaba un billete de avión Bilbao-Londres en diciembre de 1980. Al final lo conseguí: 9.800 pesetas.

A tu modo de ver, ¿cuál es el mensaje que pretendes transmitirnos con Alcohol de 99º?

La novela es tremenda, de un negativismo sin paliativos. Los personajes no tienen suerte, vayan donde vayan, todo les sale mal. Y la época es presentada con gran hostilidad, da bastante asco vivir en ella. Pero lo que me gusta de mis pobres protagonistas es que, a pesar de tanta adversidad, sigan luchando por salir adelante, con los medios de que disponen. Creo que hay que quedarse con eso: con las ganas de prosperar aunque, como bien dice Ricardo Bosque, «la esperanza sea lo primero que se pierde».

¿Qué opinas de los certámenes de novela negra o literatura noir que están tan en auge? ¿Tienes conocimiento de alguno que se celebre en Bilbao, donde te mueves, o en su caso, en tu comunidad autónoma?

Creo que todo lo que tiene que ver con la novela negra actualmente se encuentra sobredimensionado. En publicaciones (siempre que lleven el sello «negro» el rasero se ha puesto muy bajo; se publica mucha filfa —demasiada, a mi modo de ver—) y en certámenes. Ya no queda capital de provincia española sin su «Semana Negra». Es una moda, y, como tal, pasajera. En pocos años publicarán sólo autores que lo merezcan y sobrevivirán los certámenes que demuestren su vigor. Entre estos yo creo que perdurará «Bruma Negra», el segundo certamen más antiguo del país (sólo superado por la semana negra por antonomasia, la de Gijón) y que, dirigido por el especialista Juan Mari Barasorda (una enciclopedia andante de la literatura noir y un animador nato), se celebra anualmente en la localidad vizcaína de Plentzia. El año pasado me invitaron y doy fe de que acuden los mejores escritores y de que el ambiente que se respira, tanto en la sala como en el pueblo, es inmejorable.

¿Puedes contarnos cuándo surge en ti la inquietud de escribir y, en concreto, cómo surgió la idea de Alcohol de 99º?

La verdad, Marisa, es que ya no me acuerdo. Sólo puedo decirte que la primera frase de la novela la parí un 10 de noviembre (el cumpleaños de mi madre) de 1999. Y que han sido muchos los borradores y las versiones (unas cuatro o cinco). En esta primera novela mía han colaborado muchas personas, amigos lectores con un criterio literario muy trabajado y cuyos consejos era suicida no seguir. También recurrí a un lector profesional que hizo un informe de lectura muy aprovechable. Así, casi puede decirse que mi novela es una «obra coral». Por eso mi lista de agradecimientos recuerda, en extensión, a la de Schindler. Terminé agotado de escuchar a unos y a otros. Para mi segundo libro no he querido recurrir a nadie. Una especie de «venganza», de querer darme el gustazo. Eso sí, aun ando buscando editor…

¿Tenías claro el título de esta novela desde el principio o surgió conforme le dabas forma a la trama?

Al haber habido diferentes versiones, lógicamente, el título ha ido cambiando. Destaco dos: «Los arrabales» y «Rambleros de medianoche». «Alcohol de 99º» ha aguantado. Este título y el cuadro de la portada gustan y ya hay quien me ha comentado que compró el libro por ellos. «Alcohol de 99º» es un título corto y con pegada. Además es metafórico: sólo leyendo la novela te enteras de su porqué. O sea que ya sabéis, queridos lectores: a enterarse.

¿Qué personaje de Alcohol de 99º te ha parecido más difícil de sacar afuera?

Sin lugar a dudas Antonio Soler, el Piro. El ex cantante, ex drogadicto y ex atracador de bancos es —para mi gusto– el personaje más complejo de la novela. Sin embargo lo que más me ha costado reflejar no han sido sus turbias «aficiones». Fue su homosexualidad, callejera, degradada y promiscua, lo que más complicaciones me dio. Al no serlo, tuve que enterarme de cómo viven y sienten sus amores los homosexuales. Tampoco se diferencian tanto de los heterosexuales, quizá en que su pasión —aparte de más directa—resulta, en general, más bestial. De toda esta amalgama sale el Piro, un personaje al que desearía incluir, y disculpas por la inmodestia, dentro de la estirpe shakesperiana.

Escribiendo una novela: ¿cuánto tiempo le dedicas de forma rutinaria al día, con horario o sin él?

Alcohol de 99º es, como te decía antes, un libro parido en un lapso de tiempo muy largo (de 1999 es la primera frase, de 2015 las correcciones de las galeradas). Por supuesto que no me he tirado 16 años con esta novela, he hecho otras cosas, entre ellas administrar una consultoría que absolutamente nada tenía que ver con la literatura. Así, hubo años enteros con el libro en el armario de la vergüenza, otros en los que me animaba y trabajaba partes, algunos en los que completaba, por fin, capítulos. Pero bueno, llega un momento en que tienes a la novela —¡ya era hora!— «agarrada por sus huevos» (con perdón) y entonces sí, entonces no puedes soltarla y te tiras frente al ordenador mil horas al día. Fueron meses así, creando a la mañana y corrigiendo a la tarde hasta que mi cerebro no daba más. De todas formas mi manera habitual de escribir no se ajusta a horarios, nunca seré como mi admiradísimo Vargas Llosa. Soy más de arrebatos, de momentos. Como Onetti.

¿Eres de los que se pierden en una gran biblioteca o librería, o prefieres los sitios de ventas en la calle, pequeños espacios y/o de ocasión donde rebuscar títulos y portadas?

Me veo obligado a trabajar en bibliotecas. A las mañanas invernales hace frío en casa (mi comunidad es cicatera con la calefacción y no la encienden hasta el mediodía) y, si no quiero transformarme en Pío Baroja, no tengo otra solución que huir de allí. Es alucinante lo que puede hablar la gente en las bibliotecas. Yo soy de aquella época en la que a las bibliotecas se entraba como a misa, los curas nos enseñaron que la cosa iba así. Ahora es todo lo contrario, parecen discotecas. Y no pidas a nadie que baje la voz, porque te miran como si fueras un marciano avejentado. La gente no calla en este país. En eso da igual Bilbao, Madrid o Sevilla. Hay como una necesidad imperiosa de vivir hablando (en el cine, en el teatro, en conciertos de música clásica, en el gimnasio, etc). También era yo de leer en bares y hace años que dejé de hacerlo: a las diez de la mañana ya está la música a tope. Respecto a las librerías —dejando aparte que cierran una por día— cada vez están peor abastecidas: rara es la ocasión en que tienen el libro que solicito. Debo esperar días o semanas hasta que lo reciben; eso sí, los best-sellers abarrotan las mesas con obscena impudicia. En las librerías «de viejo» salgo mejor parado. Encuentro joyas por poco dinero y, en general, en buen estado. Los domingos, en la Plaza Nueva bilbaína, muchos libreros exponen exóticas mercancías con títulos complicados para librerías de cadena (ya casi todas las librerías que quedan son de cadena). Antes había muchas mesas de estos libreros, ahora resisten la mitad. Cualquier domingo bajo y el ayuntamiento las ha barrido para sustituirlas por puestos de mascotas.

El autor: los domingos, en la Plaza Nueva bilbaína, los libreros exponen exóticas mercancías. Clic para tuitear

De una presentación de tu novela en una gran ciudad, al humilde club de lectura de una pequeña localidad, ¿con qué te quedarías?

Sin haber defendido aún mi libro ante ningún club de lectura, desde ahora mismo te aseguro que en ellos resultará infinitamente mejor que una presentación al público. Te lo explico. En un club de lectura te «enfrentas» con un grupo de mujeres (y no hago sexismo: por lo que me decís, estos clubs están conformados en un 80% por mujeres –en algunos, como el tuyo, tengo noticia de que el porcentaje es del 100%–); y aunque es bastante posible que alguna de estas lectoras deteste tu novela y te aguarde para tirártela a la cabeza, bueno, pues incluso en esos embarazosos casos, encuentro muchísimo mejor un «humilde» club de lectura que los multitudinarios silencios que se dan en presentaciones, más o menos masivas, cuando solicitas al respetable que te formule preguntas. Y tengamos en cuenta que en una presentación la novela no la ha leído nadie. Muchos han ido por obligación, lo único que esperan es que te calles y a ver si, por lo menos, das unos canapés. Tampoco es infrecuente que ese personaje de relumbrón a la que con tanta ilusión has encargado la misión de presentarte ni haya abierto tu libro. Vamos, una pesadilla se mire por donde se mire. Pero que quede claro, Marisa, que a tu espléndido club de lectura de Alhaurín de la Torre voy en cuanto me convoques…

En puertas de la publicación tu segunda novela, ¿puedes darnos algún avance?

Bueno, no es una novela. Necesito descansar de la novela una buena temporada. Este libro es un heterodoxo conjunto de prosas al que he titulado Prosas para eunucos. Mayoritariamente está formado por relatos, pero incluyo también una obra dramática (con un poco de atención se sigue sin problema) y hasta un guion cinematográfico que no conseguí vender a ninguna productora y que considero que está muy bien y tal. Guiones cada día se publican más, y me parece buena noticia que el público esté acostumbrándose a leerlos. Para mí es un género literario más, que bebe mucho de la poesía. Este guion tiene forma de comedia y lo he novelado bastante para que aquellos que no se hayan enfrentado nunca a uno, por lo menos, lo intenten. El modelo para este segundo libro ha sido Música para camaleones del gran Truman Capote. Ni más ni menos. A ver si así animo a algún editor, que si ya está complicado hoy publicar una novela, un libro de relatos ni te cuento…

 

Y ahora, si nos lo permites, Manu, vamos a hacer promoción de tu libro:

 

 

Título: Alcohol de 99º

Ediciones Oblicuas

Publicación: 2015

Páginas: 487

Género: noir -realista

Encuadernación: Tapa blanda con solapa

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#Alcoholde99º es dinámica, ágil, realista. Una #novela #noir a tener en cuenta. @marisalyama1 Clic para tuitear

Reseña de Marisa Arias