Alma de cobre es la segunda novela de David Verdejo, nombre bajo el que firma sus obras el escritor David de la Torre. Es la primera vez que el agente de la policía de Nueva York, Lee Johnson, aparece en una novela larga. A Lee Johnson, ya le conocemos por algunos de sus casos publicados en esta misma revista en forma de relato corto. Nació, no obstante, en otra revista: Solo Novela Negra, donde un relato protagonizado por él fue ganador de la 1ª Antología De Relatos Provocados, convocada por la propia revista. Actualmente, se está publicando otra novela protagonizada por su padre —con el que Lee comparte algo más que nombre— en MoonMagazine, esta vez por entregas todos los martes: No te sientes de espaldas a la puerta.

En Alma de cobre, el policía tiene que enfrentarse a un caso que le involucra personal y afectivamente. Tintín es el policía en prácticas que le pusieron a Lee hace tiempo como terapia o reinserción, o, tal vez, como castigo encubierto por pasarse de la raya: se quedó solo con un asesino en un interrogatorio y, como el asesinato le tocaba muy de cerca, «digamos que la conversación se calentó y le apreté demasiado las tuercas situadas en su garganta. El tipo perdió la voz y yo la poca confianza que el cuerpo tenía depositada en mí». Así se vio teniendo que hacer de instructor de un chico que parecía todavía un adolescente, pero el caso es que se ha encariñado con él más de lo que supone. A Tintín le habíamos perdido la pista, nosotros y Lee, al final del último relato corto publicado “La extraña desaparición del Capitán Maxwell”.  Ahora aparece en Chicago, en coma y con signos de haber recibido una gran paliza.

Lee Johnson es «un tipo peculiar, de la unidad de Homicidios de Nueva York, el típico tipo duro que, si hubiera nacido en los años setenta, se habría convertido en mafioso al instante de pisar un restaurante italiano». Así nos lo presenta el autor en la primera publicación en que aparece, “Nadie me despierta”. Después iremos sabiendo más cosas. Su padre fue un policía corrupto cuyo expediente aún levanta ampollas en él. Su madre era una agente del FBI a la que su padre abandonó antes de que él naciera.

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Ahora tendrá que desplazarse a Chicago acompañado de una ayudante, la agente Estévez. Lee odia tener ayudantes. Se había hecho a la idea y soportaba a Tintín, pero no está dispuesto a aguantar a nadie más que le pida explicaciones de forma velada, o manifiesta, acerca de su vida y sus antecedentes familiares. Pero Estévez resultará ser la horma de su zapato. «A gente amargada como tú me la desayuno con un descafeinado porque no quiero que nada me quite el sueño […] Yo también he leído el expediente de tu padre y no tengo la menor intención de preguntar por él […] así que, si algún día te apetece contarme por qué cojones eres un tipo tan insufrible, me lo dices y vomitamos juntos en la barra de algún bar».

Al comienzo de Alma de cobre, Lee Johnson se encuentra en un momento delicado. Su romance con Catherine, su jefa y capitana en la unidad de Homicidios del Departamento de Policía de Nueva York, no da más de sí y está empeñado en terminar con la relación… a pesar de las tentaciones.

El viaje a Chicago para investigar lo sucedido con Tintín, le viene muy bien para alejarse de Catherine y porque no puede imaginarse lejos, esperando mientras otros indagan lo sucedido al chico. Sabe que terminaría «tocando los cojones» al agente encargado de la investigación, o llevando a cabo una investigación paralela que le crearía más problemas de los deseados con sus superiores. Por lo tanto acepta encargarse del caso, a pesar de la implicación afectiva con la víctima, y parte hacia Chicago acompañado de la agente Estévez.

La investigación deparará más sorpresas de las esperadas, porque Lee se dará cuenta de que apenas conocía a Tintín, «Randy Miller, veintiocho años, natural de Indiana». A medida que avanza en sus pesquisas, irá descubriendo que «el chico» tenía más aristas de las que él podía imaginar: un pasado que empieza a miles de kilómetros de distancia, en Italia; un presente en el que las aspiraciones del agente en prácticas tampoco son tan simples como Lee pensaba.

Y enmarcando todo, la lucha a muerte (aunque quizás no es tal cosa) de las dos familias mafiosas que quedan en Chicago: la de Tony Corsso y la de Paolo Antano. Ellos son los que se reparten el crimen organizado en la ciudad tras la muerte de Mauro Gretta, el patriarca de la tercera familia.

A todo ello deberá enfrentarse Lee Johnson para saber qué ha sucedido a Tintín (y por qué). Por el camino descubrirá que no estaba al tanto de todo lo relacionado con su padre, y cobrarán sentido algunas de las palabras escuchadas a su madre.

Alma de cobre es una novela de corte clásico, con el lenguaje sencillo propio de David Verdejo que ya habíamos encontrado en su primera novela, Woods Lane, también ambientada en Estados Unidos, esa vez en Tejas. Son novelas de lectura fácil, con afilado sentido del humor y tramas sencillas que esconden entre sus lineas reminiscencias del cine negro americano de los años cuarenta, pero con ordenadores, teléfonos móviles y USB: pecata minuta que solo afecta al atrezzo, nunca al sabor y al espíritu de aquellas obras inolvidables.

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Próxima se encuentra la publicación de la tercera novela del autor, El secreto de Pozonegro. En este caso, la acción se traslada a Alarife, provincia de Córdoba, y la protagonista es la agente de la Guardia Civil Clara Campoamor.

Dejo los enlaces de los relatos que tratan de Lee Johnson por si a alguien le pudieran interesar.

Nadie me despierta

No mires al suelo

“La chica de Greenwich Village”

“La extraña desaparición del capitán Maxwell”

 

 

 

 

 

Alma de cobre

Autor: David Verdejo

ISBN: 978-84-946-746-0-0

Páginas: 162 páginas

Encuadernación rústica con solapas

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Reseña de Rosa Berros Canuria