Black Friday o las rebajas morales del mundo en el que vives

Nunca me acuerdo del Black Friday, seré rara, pero no me entero hasta que veo tres o cuatro carteles seguidos.

Siento que los años y  las experiencias vividas me han enseñado a valorar lo poco que tengo, a vivir con lo indispensable y a prescindir de aquello que considero superfluo. Compro solo lo que necesito. Si es mi hija la que necesita unos zapatos, no espero. Hay necesidades que se imponen sobre otras.

Es cierto que del abigarramiento juvenil —fruto de un pasado ochentero—, he evolucionado a la austeridad que hoy me caracteriza. Evolución, sin más. Evito lo accesorio, porque al fin y al cabo, el minimalismo sienta muy bien.

Solo atiendo a necesidades; el capricho, lo banal, ya no me inspira.

«Chica, esto del Black Friday viene de perlas en esta época prenavideña, los perfumes están baratísimos. Pero son para regalo, ¡eh!».

Mi amiga tiene razón, el Black Friday es la antesala perfecta para la carrera consumista de las Navidades. Las rebajas llegan, en algunos casos, al 75 por ciento, por lo cual la ventaja para el consumidor es más que interesante —siempre y cuando el producto esté en condiciones óptimas, que nadie está a salvo de la picaresca.

#BlackFriday, la antesala perfecta para la carrera consumista de las Navidades. @txaro_cardenas Clic para tuitear

El término Black Friday es americano, muy americano. Como casi todo lo que se pone de moda en la actualidad.

Sobre su origen se barajan diversas teorías, una de las cuales lo identifica con la venta de esclavos, un fake que circula desde hace tiempo por las redes sociales, según fuentes consultadas.

Lo que parece claro es que es una costumbre relacionada con el desfile que se celebra en Nueva York el Día de Acción de Gracias, patrocinado, en su momento,  por el dueño de los grandes almacenes Macy´s, Fred Lazarus Jr., el creador de las rebajas.

Sin duda es un fenómeno que parece haber calado hondo entre nosotros.

El último de los fenómenos de la globalización, como si tuviéramos pocos.

Está muy bien poder comprar a bajo precio, sobre todo en el momento actual. Si la bolsa de la compra bajara durante el año, todos nos apuntaríamos al viernes negro.

Pero no es así. La época navideña es la trampa anual en la que nos dejamos lo poco que tenemos.

El consumismo arrasa. ¿O arrasaba? Quizás nos hayamos vuelto más frugales…

Lo más seguro es que trampas como Black Friday nos empujen al oasis para descubrir que solo era un espejismo.

 

#BlackFriday nos empuja al oasis para descubrir que solo es un espejismo. @txaro_cardenas Clic para tuitear

 

Hoy me siento pesimista.

Y me acuerdo de los niños sirios.

De la tumba en la que se ha convertido el Mediterráneo y de los que permiten estos genocidios.

De las familias desahuciadas.

De los que se aprovechan y viven a costa de los desahuciados.

De las muertes que conocemos y de muchas que se nos han ocultado.

El ser humano es un artículo de saldo, una vida a bajo precio.

Vivimos en un mundo de rebajas morales.

No lo olvidemos, aunque llegue la Navidad.

 

El ser humano es una vida a bajo precio. Vivimos en un mundo de rebajas morales. @txaro_cardenas Clic para tuitear

Artículo editorial correspondiente a diciembre. Txaro Cárdenas

Fotografía de portada: “Una noche negociando con los traficantes de refugiados”. REUTERS.