El arrecife del escorpión, de Charles Williams

Cuando empecé El arrecife del escorpión de Charles Williams, sabía que me iba a gustar. Lo que no sabía es que me iba a sentir arrastrada nada más comenzar la lectura, que iba a tener que dosificarlo porque hubiera sido capaz de empezarlo a las cinco de la tarde y terminarlo a las doce de la noche sin solución de continuidad. Y es que se trata de novela negra americana en su mera esencia, con todos sus ingredientes y su aroma nostálgico años-cincuenta-calor-tropical-del-Golfo-de-Méjico. Una de esas historias que imaginamos interpretada por Humphrey Bogart y Lauren Bacall porque, aunque esta no sea rubia, sería capaz de picar a una abeja muerta y de enredar en su belleza al más cínico de los marineros cínicos.

¡Guau, qué novela! @medianocheedit1 ha rescatado el clásico de CharlesWilliams. @RosaBerros Clic para tuitear

«… el azul y ese último resplandor plateado obsesionante, agitándose mientras moría. Me llamaba. Señalaba el éxtasis. El éxtasis…». Esto es lo que el piloto del buque tanque americano Joseph H. Hallock se encontró escrito en la última página del cuaderno de bitácora del balandro que encontraron con el timón fijado, llevando el barco hacia el estrecho de Yucatán, la salida del Golfo de México por el sur de Cuba. Freya, de San Juan, P. R., se podía leer debajo de la popa. Y se podría pensar que el capitán que lo escribió era poeta, pero es que el capitán y toda la tripulación del Freya y todo bicho viviente a bordo han desaparecido, y no hace mucho, porque la cafetera aún está tibia. Y para acabar de poner la situación en el punto de máxima incertidumbre, en el barco aparece un maletín lleno de dinero, exactamente ochenta y tres mil dólares.

Esto es lo que nos cuenta el primer capítulo de El arrecife del escorpión, el único, junto con el último, que tiene título. “Puesta de sol” es este primero. “Frente a los escollos de Fowey” se titulará el último.

Los otros diecisiete sencillamente van encabezados con un número romano: I, II, III… Y si la historia que cuenta “Puesta de sol” nos ha dejado intrigados, perplejos y colgados del libro nada más empezarlo, estos capítulos en números romanos nos harán olvidar las posibles peripecias del Freya, el “barco fantasma”, porque lo que viene a continuación es una novela negra de las de toda la vida, de esas en las que el único recurso para atrapar al lector es una trama muy elaborada y muy bien desarrollada, con unos personajes irresistibles en su heroica vulnerabilidad, adorables en su cinismo cargado de ingenuidad; unos diálogos inteligentes y verosímiles; las dosis justas de ironía y humor para divertirnos, de amor para emocionarnos, de violencia para satisfacer nuestra necesidad genética de sufrimiento vicario.

La vida de William Manning transcurre tranquila como buceador en el Golfo o pilotando barcos de amigos y conocidos para regatas. Manning tiene un pasado incierto; tiene «treinta y tres años y no mucho que esperar ni mucho detrás de mí, excepto una lista creciente de “ex”: ex estudiante de ingeniería, ex teniente de la Marina, ex marido y ex aspirante a escritor». Sí, Manning tiene un pasado, lo que empieza a complicársele es el futuro cuando aparece Shannon Wayne en «un par de toneladas de brillante Cadillac» y le contrata para un sencillo trabajo que, en principio, no debería llevarle más de unas pocas horas. Pero el sencillo trabajo se convierte en una puerta hacia la violencia y la huida, un complejo asunto que le puede solucionar todos sus problemas y hacer que se cumplan sus deseos… o acabar con él en el fondo del Golfo; las pocas horas se convierten en días y la tranquila y apacible seguridad de Manning se transforma en angustia por lo que le pueda pasar a él y, sobre todo, a la rubia escultural que lo ha contratado, porque el efecto que causa sobre él es tal que no está muy seguro de vivir o soñarse y ser solo un fantasma de sí mismo «Miró a través del lugar que yo habría ocupado si hubiese existido».

Charles Williams. Diseño de Josevi Blender.

Charles Williams. Diseño de Josevi Blender.

 

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Un efecto tan devastador, que Manning es incapaz de descubrir si Shannon es una mentirosa manipuladora y él un estúpido ingenuo, o si es la pobre y desvalida mujer tan desesperada y atrapada por las circunstancias como realmente parece. «Teníamos que confiar el uno en el otro. Y lo más disparatado era que yo confiaba. […] Hacía menos de veinticuatro horas que la conocía, […] y, sin embargo, le hubiese confiado cualquier cosa. Quizás no deberían dejarme salir solo». Y Manning la cree y desconfía y la vuelve a creer y vuelve a desconfiar. «Pero… si uno no tenía más que mirar esos ojos grises, grandes e inocentes del tipo ven‑y‑zambúllete para saber que no podía decir un embuste. Por Dios, ¿cuán estúpido se podía ser?». Y cada vez tiene razones para hacerlo. Y nosotros le vamos siguiendo en su confianza-desconfianza, hasta que dejamos de pensar, dejamos de opinar y dejamos que la historia se vaya abriendo paso ante nuestros ojos avariciosos sin dejarnos arrastrar por prejuicios ni ideas preconcebidas.

Las aventuras de Manning y Shannon en su búsqueda imposible por el Golfo de México, bajo la amenaza de dos matones cuya «cara tenía la humanidad de un hacha de guerra», a bordo del Ballerina, constituyen un viaje solo de ida; no hay retroceso posible. Por eso el final es, sin duda, grandioso. Poético y hermoso hasta emocionarnos. Una emoción que deriva no del contenido en sí, sino del hecho de que un escritor con una pluma en la mano sea capaz de imaginar una historia tan completa y darle un final tan redondo.

Una portada sobria, hermosa y sugerente de @JoseviBlender @medianocheedit1 #resena @RosaBerros Clic para tuitear

El arrecife del escorpión, publicada en 1955, es de esas historias que nos quitaban el aliento a los catorce años con su portada colorida en la editorial Bruguera y nos lo vuelven a quitar a los treinta, cuarenta, cincuenta… en Medianoche Editorial, que ha tenido el acierto de rescatar este clásico del olvido ; con una portada sobria, hermosa, sugerente. Una de las portadas de Josevi Blender tan sobria, hermosa y sugerente como todas las suyas.

Un libro que te atrapa y no te suelta hasta que, leída la última línea, dejas escapar el aire que estabas reteniendo y dices: ¡¡Guau, qué novela!!

 

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El arrecife del escorpión

Autor: Charles Williams

Editorial: Medianoche Editorial

978-84-944923-0-3

Precio: 18.00€ (17.31€ sin IVA)

 

 

 

 

 

 

Reseña de Rosa Berros Canuria

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