Qué silencio más puro se produce en la sala a medida que sospechamos el desenlace de El plan. Silencio aún más notable, pues apenas se apagan las risas que han dominado el patio de butacas y ya intuimos la realidad escalofriante. Así que el plan era esto. Si existe la catarsis, hela.

Ignasi Vidal deja sin aliento con su primer texto dramático. Paco, Ramón y Andrade, tres amigos currantes, en paro, que han pasado los cuarenta (tal vez frisan la cincuentena), se reúnen en casa del primero con intención de poner en marcha su plan. Una avería en el coche los retiene, y la conversación —constante, divertida, banal, incansable— desvela tres personalidades dispares y una intrincada red de relaciones de amistad.

Teatro concebido para la intimidad (triunfó en la extinguida Pensión de las Pulgas, en Madrid, y obtuvo en 2015 el Premio Godoff a la mejor obra), se situó después a unos metros por encima del espectador, adquirió una nueva dimensión en el Pavón Teatro Kamikaze. Recorre ahora los teatros de la geografía española.

Pero más allá del naturalismo, el planteamiento de Ignasi Vidal es hiperrealista. Observamos, sin corte ni encuadre, una fotografía en movimiento, aspiramos los olores que saturan el ambiente en la casa de Paco, escuchamos la música de sus vecinos como si sonase detrás de la pared y empatizamos con unos personajes que conocemos bien, pues están en los rostros de personas con quienes nos cruzamos en la calle, en el metro, en la cola del paro. Ventana para unos, espejo para otros.

El diálogo oscila entre lo banal y lo cómico, entre la protesta y la asunción de la fatalidad de la clase obrera. Historia de perdedores, diálogo ingenioso, de la calle, aparentemente errático, que sería insostenible sin la aportación extraordinaria de tres intérpretes descomunales: Chema del Barco, Javier Navares y Manuel Baqueiro. No se confundan: la aparente naturalidad con que estos tres actores construyen sus personajes es estudiada. Pero la ilusión nos permite asistir a un trozo de vida en el que se precipitan todas las pasiones cotidianas. Tres colegas en plenitud de facultades, a quienes la crisis ha puesto el agua al cuello y que se reúnen para echarse una mano. Hombres de la calle elevados a la categoría de héroes en lucha con el destino.

Chema del Barco, Javier Navares y Manuel Baqueiro en El plan, de Ignasi Vidal

Chema del Barco, Javier Navares y Manuel Baqueiro en El plan, de Ignasi Vidal

Chema del Barco da vida a Ramón, el personaje más manso, un andaluz algo callado, con mucha retranca, con un acento del sur que huye de los estereotipos gaditano y sevillano, a quien dota de una interpretación contenida y entrañable.

Javier Navares encarna a Paco, dueño de la casa, el más explosivo de los tres. Se hace querer, aunque a veces resulte insoportable. Acento madrileño, algo cheli, y una interpretación brillante, tan natural que parece que se ha subido al escenario ese colega que siempre está malmetiendo.

Manuel Baqueiro personifica a Andrade, el gallego caído del cielo. Dan ganas de adoptarlo. Tan natural como los anteriores, con una gracia especial para representar a ese adulto que no ha madurado.

La imbricación de las interpretaciones y el texto, además, es perfecta. No en vano Ignasi Vidal dirige la pieza de su propia autoría.

Texto, pues, que bebe de la crónica social y de sucesos de una España que se ha querido esconder bajo la alfombra, como si nunca hubiera existido. Hay mucho de observación del natural en el texto de Ignasi Vidal. Uno se lo imagina pegando la oreja a cualquier conversación pillada al vuelo, en largas sobremesas, absorbiendo palabra a palabra, expresión a expresión, el discurso espontáneo de sus personajes. Es fácil verlo parando al hombre común en la calle, diciéndole: «Oiga, usted va a ser mi personaje», «¿Yo?», «Sí, usted. No actúe, viva». Solo así se comprende un logro estético tan bestia a partir de una materia tan indómita.

Imprescindible.

Próxima representación: viernes 5 de mayo en Laguna de Duero, Valladolid, en la Casa de la Artes. Entradas aquí.

Imprescindible: aún puede verse #ElPlan, de #IgnasiVidal @Ignasividalofi Reseña @avazqvaz Clic para tuitear

El Plan

Texto y dirección: Ignasi Vidal

Intérpretes: Chema del Barco, Javier Navares y Manuel Baqueiro

Producción: Uroboro Producción

Espacio escénico: Ignasi Vidal

Iluminación: Sergio Gracia

Efectos sonoros: Carlos Benito «Tiri» y Jesús Manuel Herguedas «Txutxi»

Fotografía: Gerardo Sanz Fotógrafos

Diseño gráfico: Rubén Castrillo

Ayudante de dirección: Antonio Rincón-Cano

Comunicación: Laura Piñana

Distribución: Uroboro Producción