Hoy, en El Tocadiscos, suena Neil Sedaka con su inolvidable “Oh! Carol”…

Por J. J. Conde

 

Nueva sección "El tocadiscos". Hoy, Neil Sedaka con su inolvidable "Oh! Carol". Por J. J. Conde.

 

Carol alimentaba sus tardes entre Chevrolets y palomitas de maíz en el Star Cinema de la calle 42. Con sus pantalones de cuero negro y sus coletas de colorines, Carol tenía siempre en un vilo amoroso a la pandilla de Ricky. Que Ricky languidecía cuando la pecosa Carol se mecía zigzagueante al ritmo de Elvis. Ricky se crecía orgulloso, y con el taconeo de sus botas tejanas creía que en sus brazos, más tarde o más temprano, caería rendida la preciosa Carol.

Pero Carol se alimentaba entre coches deportivos plateados y palomitas de maíz en el Star Cinema de la calle 42. Con sus vestidos almidonados y sus cabellos de oro ensortijados, Carol tenía en el alambre del amor a los hijos de Mr. Dalton. Que Robert Jr. Dalton “moría” cuando la muñeca Carol se quedaba mirando la luna, echada en el balancín de aquella terraza acristalada… ¡Oh, Carol!

 

 

El tocadiscos: una visión original de la música de los 40, 50 y 60 por @jotajotaconde Clic para tuitear

Oh! Carol, una canción con historia

Por Moon

En 1959, la carrera de Neil Sedaka languidecía a falta de un éxito que relanzara su carrera de cantante pop tras dos intentos que, lejos de posicionarlo en las listas de favoritos de los adolescentes norteamericanos, parecían aventurar su fracaso como cantante e ídolo de la juventud.

Entonces llegó “Oh! Carol”, una canción romántica cuya melodía pegadiza y rítmíca la convirtió en un éxito indiscutible, un himno juvenil en aquella época de singles, jukeboxes y cines al aire libre.

“Oh! Carol” encumbró a Neil Sedaka, fue el preámbulo de una carrera plagada de éxitos.

Pero, ¿alguno de ustedes podría decirme quién era Carol?

Porque Carol no fue un nombre tomado al azar por Neil o su letrista Howard Greenfield, no. Carol existió y se apellidaba Klein: Carole King, más tarde y por razones artísticas.

 

«¡Oh! Carol

no soy más que un tonto.

Querida, te quiero

aunque me trates mal.»

 

Una letra simple, romántica y con aires de suave despecho hacia aquella novia del colegio de Queens en Brooklyn con la que salió tan solo una vez (tan solo una cita, según ella) y que sentó fatal a la joven y prometedora pianista y compositora, cuya sarcástica respuesta no se hizo esperar:

 

 

«¡Oh! Neil,

te he amado durante tanto tiempo

que nunca soñé

que me escribieras una canción.

Soy Carol y vivo en Tenessse.

(…)

¡Oh! Neil,

incluso dejaría de tomar un mes

el chewin’ tabacky

solo por ser conocida como la señora de Neil Sedaky…»

 

El resto… es historia.

 

Oh! Carol

 

Oh! Carol. ¿Carol? ¿Pero quién era Carol? 😀😂 @jotajotaconde @txaro_cardenas Clic para tuitear