Elementos del planteamiento IV

Este es el elemento que va a poner el punto final al primer acto o planteamiento de la novela. Es relativamente fácil confundirlo con el desencadenante, pero es importante para el escritor conocer las diferencias entre ambos y saber manejar los dos elementos con soltura. Veamos en qué consiste el primer punto de giro principal.

Una vez que hemos trabajado los elementos previos que componen el planteamiento de una novela, tenemos ya definida una determinada línea argumental. Es decir, la historia está encaminada hacia un destino concreto. Ahora bien, si continuáramos durante mucho tiempo con esa línea argumental, el lector podía llegar a aburrirse, de manera que algo tenemos que hacer para no sólo mantener su atención, sino para darle un poquito más de cuerda que vuelva a atraparlo.

Pues bien, ésta es la función del primer punto de giro principal: la de dar un volantazo y sacar al vehículo del camino por el que va transitando, de manera que el destino hacia el que se dirigía cambia repentinamente. Es decir, con este punto de giro, lo que conseguimos es un cambio brusco en la línea argumental que la historia venía desarrollando en el planteamiento.

Es imprescindible volver la historia del revés y orientarla por un nuevo e inesperado derrotero. Clic para tuitear

He marcado con negrita las palabras cambio brusco porque para que un punto de giro sea efectivo no vale un mínima alteración de la línea argumental. Es imprescindible que la vuelva del revés y que oriente la historia por un nuevo derrotero que el lector no esperaba.

Funciones del primer punto de giro principal

Un buen punto de giro debe cumplir, por tanto, varias funciones:

  • Debe ser inesperado y sorprender al lector.
  • Debe dar un giro brusco a la historia y cambiar radicalmente la línea argumental que venía desarrollándose durante el planteamiento de la novela.
  • Sin embargo, el nuevo camino por el que la orienta ha de estar relacionado con lo que ha ocurrido anteriormente. No podemos empezar una historia nueva que nada tenga que ver con los acontecimientos relatados en el primer acto. El punto de giro debe conectar, de alguna forma, ambas unidades dramáticas: el planteamiento con el desarrollo.
  • Por otra parte, un buen punto de giro también está obligado a profundizar en el conflicto del protagonista y abre el camino para el enfrentamiento entre el protagonista y el antagonista.
  • Por último, pero no menos relevante, el primer punto de giro principal pone fin al planteamiento de la novela y la empuja hacia el segundo acto o desarrollo.

Así pues, y para que comprendamos bien la diferencia, mientras que el desencadenante parte de una situación de equilibrio en la que nada ha cambiado todavía y el protagonista no ha iniciado su viaje, el primer punto de giro principal arranca de una situación que ya está en movimiento y se dirige hacia un destino concreto. Un destino que el punto de giro va a modificar radicalmente.

El punto de giro debe conectar ambas unidades dramáticas: el planteamiento con el desarrollo. Clic para tuitear

Nos veremos en el próximo artículo, en el que comenzaremos a hablar de la segunda unidad dramática: El desarrollo.

Hasta entonces, feliz mes.

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Ana Bolox, ATENEO LITERARIO

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