Tan poca vida, una novela que va ya por su tercera edición.

Tan poca vida (A little life), de Hanya Yanagihara. Cuando el dolor se instala

Sobre la autora

Hanya Yanagihara es una joven escritora nacida en Los Ángeles en 1975, hija de un médico hawaiano con quien desde muy temprana edad se habituó a presenciar autopsias de cadáveres, algo que —confiesa ella misma—  le gustó mucho: “Fue realmente maravilloso. La enfermedad me fascina, lo que el invasor puede hacerle al cuerpo anfitrión… Me encanta descubrir hasta qué punto un cuerpo es capaz de protegerse a sí mismo, a toda costa. Lo duro que lucha por sobrevivir“. Este gusto por la crudeza y las duras situaciones provocadas por la enfermedad y las lesiones fisiológicas es patente en esta narración.

Segunda novela de @YanagiharaHanya, tras El pueblo de los árboles @SigueLumen @JuanCarGalan Clic para tuitear

Tan poca vida es la segunda novela de la escritora.  La primera, El pueblo de los árboles, apareció en 2013 siendo muy bien recibida por la crítica. La que nos ocupa vio la luz en USA en marzo de 2015 en medio de los parabienes Tan poca vida es la segunda novela de la escritora Hanya Yanagihara.de la mayoría de la crítica especializada. En España la novela apareció en octubre de 2016 y va ya por su tercera edición.

Muy pronto, en septiembre de 2015,  la novela fue propuesta en los Estados Unidos para el “2015 Man Booker Prize”. Si bien gozaba del apoyo de los principales medios periodísticos, no se alzó con el galardón que recayó en Marlon James (Jamaica) por su relato titulado “A Brief History of Seven Killings” (“Breve historia de siete asesinatos”). La novela de James se centra en el mítico intento de asesinato sufrido por Bob Marley al que en toda la novela llama simplemente “The singer” (el cantante). A través de muchas voces —desde testigos agentes de la CIA y del FBI hasta asesinos, seres fantasmagóricos, reinas de la belleza y el traficante de drogas Keith Richards— hace un rico y polifónico estudio de la violencia, la política y el legado musical de la capital de Jamaica, Kingston, durante los años setenta.

También la novela de Yanagihara quedó finalista en el “National Book Award” del año 2015, el cual fue ganado por Adam Jhonson y su novela Fortune Smiles: Stories que en España se ha  publicado con el título George Orwell fue amigo mío.

Tan poca vida

Tan poca vida narra la amistad que existe entre cuatro chicos desde que se conocen en la Universidad hasta el final de su edad madura. Estos chicos son Jude, JB, Willem y Malcolm. Salvo Willem que es de raza blanca, los otros tres son: completamente negro, JB;  mulato, Malcolm; y de “origen étnico incierto”, Jude. Aunque al principio del relato el foco narrativo pasa de unos a otros jóvenes sin aparente predilección por ninguno en concreto, pronto el punto de mira se centra en Jude, sin lugar a dudas el más misterioso de los cuatro. Desde muy pronto todos se dan cuenta de que hay algo oscuro en él, algo que no desea dar a conocer. Creo por ello que el nombre que la autora le ha dado tiene deliberada relación con el título de la novela de Thomas Hardy, Jude, el oscuro. Es tal la amistad existente entre ellos que todos los amigos respetan esta zona de oscuridad de Jude al entender que pertenece a su privacidad. Pese a la aceptación por parte de sus amigos, según avanza la narración se va viendo que Jude cada vez sufre más.

El mundo de relaciones personales de los cuatro amigos es  ciertamente dispar: Malcolm, que tiene novia, vive con sus padres y su hermana Flora; Willem y Jude comparten piso en Lispenard street (Willem es un imán para las mujeres, mientras que Jude es un solitario pertinaz); por ultimo JB es homosexual declarado. También hay disparidad en sus dedicaciones: JB es un consumado artista plástico figurativo que tiene la fotografía como punto de partida; Malcolm es arquitecto que trabaja en un prestigioso estudio donde conocerá a su novia y luego esposa; Willem, de origen étnico europeo (sus padres, sueca e  islandés, emigraron a USA antes de nacer él), es actor exitoso de teatro y cine; por último Jude, el centro del relato, es jurista importante en un bufete de abogados que lleva casos por todo el mundo. Los cuatro, pues, hacen realidad el sueño americano de triunfar en sus profesiones.

El éxito no bastará para aplacar el dolor de Jude. Reseña de @JuanCarGalan @SigueLumen Clic para tuitear

Tan poca vida deja a un lado sus éxitos laborales para centrarse en el mundo de las relaciones interpersonales de ellos entre sí y también con otras personas ajenas al grupo. Entre los que están fuera del círculo pero son esenciales para su conservación están Harold y Julia, profesores de la Universidad de Jude; Andy, médico que atenderá y cuidará a Jude más allá de lo exigible a un galeno; los amigos artistas de JB: Henry Young el Negro, Henry Young el Asiático, Richard, Ali...; Kit, el representante artístico de Willem; Lucien, el socio del bufete de abogados donde triunfa Jude; etc. Todos estos personajes deambulan por la ciudad de Nueva York, convertida así en un personaje más del relato. New York es el contenedor que da cabida a triunfos como el de todos estos chicos que nadan en dinero, pero también es el espacio donde el máximo dolor, la más tremenda iniquidad y brutalidad pueden existir. Y, además, a veces, como en este caso, en un mismo individuo o grupo de individuos.

La novela se organiza en VII apartados, los seis primeros de tres capítulos cada uno de ellos y el último, el VII, sin división alguna y de mismo título que el primero, “Lispenard  street”, con lo que el círculo narrativo iniciado en I se cierra completamente. En los distintos capítulos el narrador va variando aleatoriamente de manera que en ocasiones una misma anécdota aparece a través del punto de vista de diferentes personajes.

El asunto que sostiene todo el relato es el de las terribles experiencias que durante su infancia vivió Jude. Unas experiencias terribles que han conformado un ser infeliz que no sabe vivir debidamente y que sólo en el dolor y en la insatisfacción se encuentra en su elemento. Es un tullido físico y espiritual, un hombre sin competencias vitales, educado en el sometimiento y el sufrimiento más terribles. La vida que Jude Sr. Francis ha llevado a su pesar, ha producido un ser sin habilidades sociales, sin empatía hacia los demás, un individuo que piensa que cualquier relación humana siempre es interesada y que todo el afecto y cuidados que se pueda recibir nunca es gratuito, a cambio de nada, sino que hay que devolverlo en forma de doloroso placer pues todo en la vida tiene un coste. Así parece entenderlo él, cuyo único refugio, al que acude en su intimidad solitaria, no es otro que el dolor practicado contra sí mismo en forma de autolesiones sistemáticas.

El personaje de Jude Sr. Francis, por sus traumas y abusos sufridos durante la niñez y las terribles consecuencias psíquicas y de comportamiento que le acarrean durante toda su vida, me ha recordado a un ser real, el conocido y exitoso pianista James Rhodes. Muchas son las semejanzas entre ambos (niñez infeliz por culpa de los abusos sufridos, autolesiones, dificultosa interrelación personal, desdoblamiento de la personalidad, sufrimiento de alucinaciones, internamientos hospitalarios, etc.) aunque afortunadamente para el personaje real hay entre ellos  muchas diferencias. Entre éstas aparecen los afectos de Rhodes hacia su hijo y hacia su esposa, así como su salvación por obra de la música. Jude carece del asidero afectivo pues se niega a compartir y así soltar amarras de su traumática infancia refugiándose sólo en la materialidad laboral cuyo éxito profesional y compensación dineraria no le llenan suficientemente.

Acompañamos, pues, el decurso vital de estos cuatro seres desde los 17 años de edad hasta los 53 o 55. En total casi cuarenta años, o sea, toda una vida. Unas vidas —especialmente las de Jude y Willem— exitosas en el terreno profesional, sufridas en el de los afectos, y completamente perdidas en el de la cotidianidad, precisamente donde reside la autentica felicidad:

Al contemplar esas escenas de fantasía doméstica -su padre a los 60 años quitándole el corazón a una manzana mientras su madre prepara un sandwich; su padre con 70 años sentado en el sofá leyendo el periódico y en segundo plano las piernas de su madre bajando las escaleras- Jude no pudo dejar de pensar en lo que fue su vida y lo que podría haber sido. Eran precisamente esas escenas las que echaba más de menos de su vida con Willem los olvidables momentos en los que no parecía pasar nada pero cuya ausencia era imposible llenar.

 

¿Una novela gay?

Los segundos puestos obtenidos en los premios a mejor novela de 2015 fueron señalados como manifiestamente injustos por medios como The Washington Post, The Wall Street Journal, Vanity Fair o The Guardian que dictaminaron que ‘Tan poca vida’ era la mejor novela del año en EE.UU. Tras conocer los asuntos de las ganadoras me pregunto: ¿No tendrá que ver en esta opinión, aparte del asunto de una destrozada infancia por culpa de abusos sexuales, que el relato gire alrededor de una relación afectiva entre dos hombres?  Lo pienso al ver que hay críticos que ensalzan la novela como magnífico ejemplo de literatura gay, algo que la escritora no rechaza si bien matiza que más que gay lo que la novela tiene es “una estética queer”.

Creo que la historia de Hanya Yanagihara es fundamentalmente una historia sobre la amistad entre hombres más que una narración gay. Uno de los personajes del relato se rebela cuando es tildado de gay al confesar el amor sentido hacia un amigo suyo:

—Me alegro por ti, de verdad. Sabes que te tengo aprecio. Pero ¿has pensado en cómo eso afectará a tu carrera? ¿Has pensado en cómo te catalogarán? No tienes ni idea de qué es ser un actor gay en este mundo.

—Yo no me considero gay —empezó a decir él, y Kit puso los ojos en blanco.

—No seas ingenuo. En cuanto tocas una polla lo eres.” (pág. 659)

Yo pienso, igual que el personaje, que la novela no es una novela gay. En todo caso es una novela en la que hay personajes gay. Además, ¿una persona que es forzada en su infancia por seres de su mismo sexo, es a partir de ese momento gay? ¡Si las relaciones no hubiesen sido forzadas quizás podría admitirse tal cosa, pero siéndolo…! Desde luego este asunto, la consideración de qué sea o de si existe la novela gay, pienso que es algo que merecería reflexión aparte.

Abusos homosexuales en la infancia, cruda narración de @YanagiharaHanya @JuanCarGalan @SigueLumen Clic para tuitear

Tan poca vida: una novela de éxito

Quiero creer que la sorpresa de propios y extraños ante la narración de Hanya Yanagihara, viene fundamentalmente de mano de la dureza de las situaciones que presenta y del crudo lenguaje empleado. Un lenguaje acorde con el inenarrable dolor que quiere y logra transmitirnos:

Al oler a carne quemada sale del trance y mira frenético los fogones como si esperara encontrar un bistec en la sartén, pero no hay nada y de pronto cae en la cuenta de que el olor proviene de él, de su brazo que se está cociendo,  y eso lo impulsa a abrir por fin el grifo, y el agua que cae sobre la quemadura, de la que se eleva un humo aceitoso, le hace gritar de nuevo. Acto seguido se agarra el brazo derecho, frenético una vez más, mientras el izquierdo sigue inutilizado en el fregadero, y coge un bote de sal marina del armario de encima de la cocina, y llorando mientras restriega sobre la quemadura un puñado de cristales afilados, lo que reactiva el dolor que se vuelve más blanco que el blanco, y es como si mirara al sol y éste lo cegara. (pág. 716)

El dolor sufrido por el personaje es tan inmenso que hasta la autora ha confesado en alguna entrevista que es consciente de la cierta falta de verosimilitud que el mismo puede despertar en algunos lectores al ser  Jude el colmo de las desdichas: abandonado por sus padres, objeto de abusos sexuales por sus profesores y cuidadores, maltratado por sí mismo y por otros que dicen ayudarle hasta quedar convertido en un tullido, portador de enfermedades venéreas… Todo, todo, parece ocurrirle a este chico que es objeto de una amistad sin fisuras por parte de sus amigos a pesar de que él no se deja querer como es debido.

En un relato tan extenso hay lugar para plantear muchos asuntos: la amistad, la familia, los nuevos núcleos familiares, los amigos como auténtica familia, el dolor, el placer del dolor, el duelo, la insuficiencia del amor, el sexo, la homosexualidad, la heterosexualidad, los hijos, la envidia, el triunfo social y laboral, la insuficiencia de dichos triunfos, la felicidad…. Quizás, uno de los peros que cabría poner a esta novela es que estos asuntos, importantes por sí mismos, los usa la autora como relleno que le sirve para demorar la revelación del principal: los sufrimientos que Jude el taciturno, el oscuro, no puede o no desea revelar.

Lo mejor: La valentía con que la escritora presenta  los abusos sufridos por un niño. No edulcora las situaciones terribles por las que pasa el personaje como consecuencia de los mismos. También es meritorio los temas importantes que se plantean en el relato sin escabullir ninguno.

Lo peor: La excesiva longitud de la novela a la que en mi opinión le sobran unos centenares de páginas. Desde muy pronto el lector es consciente de que la autora lo que pretende es dilatar, demorar, la información que todos —personajes y lectores— estamos deseando que se nos dé y que cuando viene a sernos entregada llega tarde pues quien más quien menos ya ha imaginado —¡y acertado!— lo que allí ha ocurrido y se nos había vedado.

 

 

 

Título: Tan poca vida

Autor: Hanya Yanagihara

Título original: A Little life

Traducción: Aurora Echevarría Pérez

Tapa blanda: 1004 páginas

Editor: Lumen / narrativa; Edición: 3ª (octubre de 2016)

Idioma: Español

ISBN: 978-84-264-0327-8

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Reseña de Tan poca vida de Juan Carlos Galán