Esta reseña se publica el mismo día de la aparición en librerías de Europa, la última novela de David Llorente.
Pilar García para MoonMagazine.

El escritor (me refiero al verdadero escritor) rodea con un círculo el área del tumor y después, mediante el ensalmo de la literatura, lo extirpa.

David Llorente

Europa, la última novela de David Llorente

Llega Europa, la nueva novela de David Llorente, tan esperada tras Madrid: frontera, y ardía en deseos de leerla. Porque todas las obras que he leído de este autor han removido los cimientos de mi ahora. Han hecho que se tambalease mi cómoda realidad. Me han hecho reflexionar y posicionarme.

Y porque considero a David Llorente uno de los mejores autores del panorama literario y dramatúrgico actual.

El destape de la podredumbre

Dice David Llorente: «Al escritor le fue encomendada la misión de levantar la alfombra y destapar la podredumbre». Esto es lo que te engancha de este autor, su compromiso con esta misión y la honestidad con que lo hace.

Europa se estructura en cuatro partes y siete capítulos. Cuando comencé a leer la primera parte, noventa y siete páginas, me sentí sobrecogida. Hubo momentos en los que confieso que no podía seguir leyendo determinados párrafos.

En el cine, cuando una escena se pone cruel me tapo los ojos, pero ya me contarán ustedes qué hacer ante una novela…

Pero una vez superada la hipersensibilidad a las escenas duras, sentí «un picorcillo en lo alto del paladar y un ligero cosquilleo en los dientes» que me arrastró a devorar el libro a dentelladas.

Europa es una novela distópica con una fuerte denuncia social, pero también política, de la sociedad actual. Entre sus paginas, el autor muestra la crudeza de nuestra realidad, que pasa invisible ante nuestros ojos, ya inmunizados por los medios de comunicación de masas.

A lo largo de  novela se suceden episodios relacionados con la violencia machista, la corrupción política y de las instituciones, las violaciones de mujeres en manada, el abuso de autoridad, la pasividad ante la contaminación, denuncias por ejercer el derecho a la libertad de expresión, la marginalidad de algunos barrios y de quienes los habitan, la invisibilidad y desamparo de los refugiados e inmigrantes, la exaltación a dictadores, los juegos sucios electorales para llegar al poder…

Y quedó una sensación de vértigo, un miedo que va más allá del sufrimiento porque adquiere una especial profundidad. 

Quizá alguna conexión con mi cueva, la muerte, el espíritu…

Y es que hay tantos matices en Europa que sería imposible referirse a todos ellos, porque esta obra adquiere una magnitud de dimensiones espectaculares.

Creo, sin lugar a dudas, que Europa marcará un antes y un después en la literatura contemporánea y en la obra de David Llorente.   

#Europa adquiere una magnitud de dimensiones espectaculares: marcará un antes y un después en la literatura contemporánea y en la obra de David Llorente @smrtelna @AlrevesEditor #reseña: @pilar_garcia__. Clic para tuitear

Baile de géneros

El autor retoma a Maximiliano Luminaria, personaje de su novela Te quiero porque me das de comer. Un asesino en serie que ha sufrido una infancia terrible y con unos gustos culinarios algo curiosos.

Europa viene precedida, entre otras muchas localizaciones, de un Madrid, compañero de escritos de Llorente, y del barrio donde creció, el duro y problemático Carabanchel de la época.

El ambiente dominante en la novela es de miedo, terror, angustia, frustración. Y está reforzado narrativamente por el tiempo verbal utilizado por el protagonista.

Comienza con un acontecimiento que ya ha ocurrido, pero que no deja de hacerse presente en la obra. Porque la sensación del lector en esta novela es de un continuo aquí y ahora en toda la narración aunque se nos retrotraiga a acontecimientos ya sucedidos.

En las escenas de acción, amor, crimen, tortura, guerra, el autor establece un cambio de perspectiva en la forma de presentarnos el mundo narrativo del protagonista. Y nos cuenta la misma escena de diferentes formas, más clásicas, más minimalistas, con más o menos descripciones, más frías, cual si de Queneau se tratase.

Pero es que a la vez, dentro de la novela, disfrutamos de un baile de géneros. Un baile de rock duro en pleno concierto del grupo La habitación de Margot, saltando y gritando como locos «Madrid sufre / el dióxido de azufre».

Un magnifico ejercicio literario con el que nos sorprende Llorente.

David se mueve entre la novela social, de ciencia ficción, de terror, épica, negra, cyberpunk, fantástica, gótica, y en todas lo hace como pez en el agua. ¿Alguien da más? Cabe destacar su espectacular dominio de las escenas bélicas.

#Reseña: #Europa @pilar_garcia__. @smrtelna se mueve entre la novela social, ciencia ficción, terror, épica, negra, cyberpunk, fantástica y gótica, y lo hace como pez en el agua. Acudan a sus librerías, hoy es el día. @AlrevesEditor. Clic para tuitear

Y nos vuelve a cautivar con su gran maestría lingüística y su magistral dominio de la voz del narrador en primera persona y con esta apuesta multigénero en una única novela.

Europa es una obra de gran ritmo que produce la sensación de que la realidad está más fragmentada, en muchas ocasiones, gracias a la utilización de repeticiones y de frases cortas.

Europa: una distopía alegórica

Europa es una distopía: distopía, me atrevería a decir, como género literario. Y es algo característico y común en la obra de David Llorente. Y el autor la dota de una estructura determinada. Creo que esto nos permite una mayor comprensión del significado de la misma.

La incertidumbre del ser humano y su fractura de una sociedad ya fracturada.

Quien controla el tiempo controla el poder, ya lo decía Foucalt.

Personajes en una sociedad que ha progresado, pero que, a su vez, son víctimas del progreso porque éste les ha llevado a padecer las desigualdades.

Crítica, decepción y escepticismo ante el futuro cercano.

Toques cyberpunk, ese género gris de la ciencia ficción: el futuro está en la información, quien la obtenga tendrá el poder. Pero ¿quién pondrá los limites?

Pero también Europa tiene mucho de alegórico.

«La alegoría llega cuando describir la realidad ya no sirve», dice Saramago.

La gran riqueza a la hora de describir lo que sucede a través de conceptos, de simbologías, que permiten hacer visibles las ideas un poco más complejas, es lo que más me enamora de las novelas de Llorente. Me parece un ejercicio maravilloso porque permite interactuar con el lector, hacernos partícipes a la hora de interpretar ese otro significado de lo que ocurre.

La alegoría, como recurso narrativo, es habitual en su obra.

Desde mi punto de vista, estas son algunas de las realidades alegóricas de Europa que me parecen tan geniales como imprescindibles, porque apuntan a un mismo significado estructural.

Los panópticos

La prisión de Panopticon fue diseñada por el filosofo Jeremy Bentham en el año 1791. Su estructura permitía al vigilante ver a los prisionero las 24 horas del día sin que ellos pudiesen verlo. Bentham decía que «el poder debe ser no verificable». Y Michel Foucault en su teoría del panóptico en 1975, venía a decir que las instituciones, los poderes económicos, los políticos, son capaces de cambiar y corregir nuestro comportamiento a través de la vigilancia, y de la idea de que estamos siendo vigilados.

David Llorente introduce panópticos en la novela y, desde mi punto de vista, consigue con su relato hacer realidad las palabras de Bentham, el poder es «no verificable» para las víctimas del propio poder en Europa.

Ya ha comenzado ese proceso de transformación de nuestro comportamiento.

«El límite del dolor es un dolor más fuerte».

Los cyborg

Los cyborg, esas personas compuestas de organismos vivos y dispositivos cibernéticos, ya no son ciencia ficción sino un hecho y están mas cerca de nosotros de lo que imaginamos. En Europa, uno de los personajes crea a un cyborg con la finalidad de dirigirlo para sus propios intereses. ¿Y en Europa? ¿Y en el mundo? ¿Cabe la posibilidad de que existan este tipo de cyborg? Y si así fuese, ¿Para qué y con qué intenciones habrían sido creados? Probablemente para la guerra. Recuerden los gatos cyborg ideados por la CIA para espiar a los soviéticos durante la guerra fría.

Un clara simbología del desafío del hombre a los límites de la propia naturaleza humana. ¿Y si gracias a la ciencia y la tecnología «las máquinas llegarán a tomar conciencia» como vaticinó el científico tecnólogo, filósofo y escritor Ray Kurzweil? ¿Ha dejado el hombre de ser dueño de la humanidad y ahora lo es la maquina, el materialismo?

El huerto del Éufrates

En la biblia se menciona que en el jardín del Edén había un manantial, de él salía un río para regar el huerto, se repartía en cuatro brazos. Los expertos a día de hoy coinciden en que se encontraba en una zona de Oriente Medio, en El valle del rio Tigris y el Éufrates. Perat (el nombre hebreo del Éufrates) significa dulce, fértil o fructífero.

La búsqueda del huerto de Éufrates simboliza una de las aspiraciones del hombre, constante a lo largo de la historia. Por un lado el deseo de inmortalidad, la vuelta al edén, el nirvana, el fin del sufrimiento.

Y por otro, el deseo de poder absoluto, de ser dios; el acceso al fruto del árbol de la vida, al total conocimiento. Éste deseo ya se ha comenzado a forjar con anterioridad a la búsqueda del huerto de Éufrates en la novela, dando vida a otras formas de vida que rozan la perfección, una manera de sentirse todopoderoso. Podría haber aquí un paralelismo con la novela de Mary Shelley,  Frankenstein. Algunas coincidencias en las posibles reivindicaciones de ambas obras en cuanto a que no todo vale en nombre de la ciencia y las consecuencias que supone atravesar esa delgada línea roja.

El Mausoleo de Maximiliano Luminaria

«En la cumbre más alta de los montes de Madrid», en un valle, hay un templo y un Mausoleo. Allí yace Maximiliano Luminaria…

A diario parten autobuses, para goce de sus seguidores, que acuden a visitarlo. Algunos de sus fieles le dejan flores como agradecimiento a las vidas que ha salvado. ¿Les suena de algo esta alegoría? Creo que no hace falta que les diga más.

En esta alegoría se refleja algo que se conoce como «Culto a la personalidad», un trastorno social de varios tipos, que en este caso sería el culto a un «líder». Consiste en la admiración excesiva al líder dándole un papel trascendental en la historia, obviando por completo las masacres que haya podido realizar. Nuestro país padece, desgraciadamente, de este «Culto a la personalidad» desde que acabó la dictadura y, lejos de disminuir, parece ir en aumento.

Ya éramos conocedores de la significación de todas estas distopías alegóricas, ¿verdad?

Ambas, distopía y alegoría, hacen de Europa una simbiosis perfecta, y para mí la convierten en una distopía alegórica.

Quizá la distopía de nuestra existencia pase por nuestra realidad catastrófica, por el hombre que se autodestruye y destruye a sus congéneres, por la angustia existencial ante nuestro propio vacío interior, por el atisbo de un futuro apocalíptico que ya presagiamos, el de un planeta que agoniza… mientras hibernamos bajo el nimio deseo de sobrevivir aunque lo único que nos espere sea la voluntad anulada…

Por qué leer Europa, si aún le quedan dudas…

Porque Europa es una novela magistral, resultado del talento y de un enorme trabajo y una complicada ejecución.

Porque esta novela no le va a dejar indiferente, Europa conmueve y remueve.

Porque es una novela original, completamente diferente a todo lo que usted  ha leído con anterioridad.

Porque va a encontrar a un David Llorente fiel a sí mismo, crítico, en estado puro, convulso.

Solo me queda hacerles una última recomendación, pónganse en acción, vayan a su librería, compren Europa y comiencen a leer… Van a alucinar.

Las razones de @pilar_garcia__ para #leer #Europa: conmueve y remueve, es una #novela original y van a encontrar a un @smrtelna fiel a sí mismo, crítico, en estado puro, convulso. Lean Europa, van a alucinar. @AlrevesEditor. Clic para tuitear

 

Europa, de David Llorente. Una distopía alegórica 1

 

Europa

David Llorente

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Una reseña de Pilar García