Calibán teatro presenta en la Sala Nueve Norte, en Madrid, Acreedores, una de las piezas teatrales clave del dramaturgo sueco August Strindberg (1849-1912). La obra data de uno de sus momentos creativos más intensos, en torno a 1888, justo antes de La señorita Julia, en pleno apogeo de su teatro naturalista y psicológico.

Desde el punto de vista forense, se trata de una intriga psicológica con resultado de muerte. Puro Strindberg. Lucha de cerebros que acaba con un vencedor y un vencido. En Strindberg, como en Nietzsche, hay una fe ciega en las posibilidades salvíficas del lenguaje. La palabra permite prescindir de la acción porque es acción misma. Así, es posible filosofar a martillazos o asesinar mediante la palabra.

Esta última es la obsesión de Strindberg. Si en La señorita Julia hay una incitación al suicidio (Juan, un criado, intenta convencer a Julia, perteneciente a la alta burguesía, de que la única manera de limpiar su reputación tras haberse acostado con él es el suicidio de ella), en Acreedores hay un grado más de retorcida crueldad psicológica. El propio Strindberg trata de dar con el conjuro verbal que provoque la convulsión, la vergüenza o la muerte de sus personajes. Strindberg el alquímico busca convertir la palabra en veneno.

Adolf, un joven artista, tiene dudas sobre la fidelidad de su mujer, Tekla, una mujer moderna y liberada. Un reciente amigo, Gustaf, llena la cabeza de Adolf con ideas misóginas en contra de Tekla. Sobre este triángulo se construye un drama psicológico que hará aflorar las obsesiones del propio Strindberg.

A la altura de 1888, hay un fondo moderno en la sociedad sueca que refleja unas relaciones entre hombres y mujeres mucho menos desiguales que las habidas en España sobre aquella fecha y aún mucho después. Por eso la reacción de Gustaf y de Adolf ante el desafío de Tekla implica el acopio de todo el poder del varón sin poder ejercerlo de manera tradicional. La guerra entre los sexos se vuelve entonces sutil, psicológica. Los hombres en Strindberg son realmente personajes que se sienten acorralados. Strindberg, el hijo de la esclava, se parece a Gustaf. La misma misoginia, el mismo antifeminismo, el mismo aborrecimiento del matrimonio, la misma esquizofrenia.

Andrés Rus dirige esta notable adaptación del dramaturgo sueco. Elda García-Posada traduce y adapta el texto e interpreta a Tekla. Chema Coloma encarna a Adolf, el desvalido marido. José Emilio Vera da vida al mefistofélico Gustaf. El trío de intérpretes resuelve brillantemente el difícil reto de montar hoy en día a Strindberg, un clásico con ideas reaccionarias cuyo teatro supera al propio autor: nos ofrecen el retrato aún vigente del misógino recalcitrante.

Acreedores está en la Sala Nueve Norte, en Madrid, los viernes a las 19.30.

Toda la misoginia y el antifeminismo de Strindberg en Acreedores, en @9NorteTeatro, en Madrid, los viernes a las 19.30. BRILLANTE, por Calibán Teatro y Andrés Rus. Con @EldaPosada, @ChemaColoma y @JoseEmilioVera. Reseña @avazqvaz Clic para tuitear

Con un registro muy diferente, pudimos ver recientemente a Elda García-Posada y Chema Coloma en la divertidísima La extraña pareja, de Neil Simon, que después de nacer en la Sala Nueve Norte y crecer en el Teatro Lara, estará en el Teatro Infanta Isabel a partir del 7 de noviembre. También recientemente vimos a José Emilio Vera en Pedro y el capitán, de Mario Benedetti y en Cómo amar al ministro de cultura, de Chiqui Carabante.

Acreedores

Autor: August Strindberg

Versión: Elda García-Posada

Dirección: Andrés Rus

Intérpretes: Chema Coloma, Elda García y José Emilio Vera

Asistente a la dirección artística: Diego Quirós

Diseño de iluminación: Chema Rodríguez

Diseño de escenografía: Calibán Teatro

Dramaturgia: Elda García-Posada y Andrés Rus

Producción: Calibán Teatro

Colabora: Nueve Norte

 

Reseña de Alfonso Vázquez