La piel bárbara de Lourdes Pinel, editada por Adeshoras y acompañada por las evocadoras ilustraciones de Sandra Delgado, está dividida en tres partes, cuyos elocuentes títulos, dan al lector una pista sobre su contenido: Paraíso sombrío, Materia Salvaje y Nunca estamos del todo despiertos.
Con un lenguaje poético, cálido terciopelo que envuelve y amortigua el golpe, la autora nos adentra en un mundo onírico en el que la crueldad rodea y penetra la vida de sus personajes.
La mujer vieja se ha convertido en una casa: las vigas son de madera antigua, pero la sostienen.
Adeshoras ha editado una obra bella y oscura, un paseo por las emociones a través de un lenguaje rico y vegetal que consolida a Lourdes Pinel en una forma de narrar muy personal, tierna y cruel, hermosa y despiadada, en la que sus protagonistas, sacudidos por la desesperación, escapan, sufren, observan, viven, luchan, se rinden o mueren.
[…] luego vino el miedo a la oscuridad, la persecución hasta lo más oculto del bosque, las manos calientes de hombres hambrientos como lobos, que arrancaban sus ropas a dentelladas, que devoraban su piel blanca.
Los híbridos relatos de La piel bárbara navegan sutilmente entre la realidad y el sueño. Habitados por personas que son monstruos y monstruos que son personas, juegan a transformarse dotando a sus criaturas de una plasticidad que traspasa la ficción. Fantasía, lirismo, ferocidad y firmeza hilan historias que exploran temas como la violencia sexual, la sororidad, el incesto, el maltrato, la naturaleza, el amor, la vida, la muerte y los sueños.
La piel bárbara es, sin duda, una lectura muy recomendable y refrescante por su originalidad y por la manera que tiene Lourdes Pinel de moldear ese mundo tan propio y subjetivo. Reseña de Paloma Ulloa. Compartir en XLa piel bárbara es, sin duda, una lectura muy recomendable y refrescante por su originalidad y por la manera que tiene Lourdes Pinel de moldear ese mundo tan propio y subjetivo, tan diferente a la mayoría de la literatura que hoy llega hasta las mesas de novedades de las librerías.
Permanecemos en celdas que ocupan distintos tiempos y lugares […] La verdad es que se puede vivir bien dentro de la muerte.

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