Cupidos irreverentes, irresponsables, cabroncetes. Cupidos que harían perder la paciencia a cualquier San Valentín. Cupidos torpes en prácticas, merecedores de expulsión inmediata. Cupidos que aún creen en el amor. ¿O no?

Que nos lo cuente Judith Bosch.

Cupidos irreverentes, irresponsables, cabroncetes. #Relatos de Judith Bosch. Foto de Rafa Hierro. Share on X

Amores Imposibles

Tantos años a su lado le pasaron factura. Deseaba cada centímetro mortal de su piel, cada evidencia de las horas que lo separaban de la muerte; las arrugas que cuarteaban su frente, el metódico tic-tac de su corazón de carne, sus gestos únicos y caducos, le mordían por dentro igual que mil lobos furiosos. Jamás lo poseería, ni ahora, en esta vida, ni en la siguiente. Pero no podía resignarse y era incapaz de imaginarlo feliz, al lado de otro mortal. Aquel pobre humano, por cuenta de la crueldad involuntaria que temblaba en la tanza de su arco, estaba destinado a sufrir por amor hasta que no le quedara tiempo en las venas.

Prácticas en el supermercado

—Él está a punto de casarse, le gusta la música clásica, la vida rutinaria y el sol. Ella es soltera, adicta a las emociones fuertes, vive en Noruega y escucha Rock Duro. ¿Qué podría salir mal?

—Guarda la flecha y repasemos el tema “complementarios” antes de que vuelvas a suspender trimestre.

MDA

—Es imbécil como pocas personas he conocido en mi vida. Es un presuntuoso. No es mi tipo y está a punto de ponerme una multa, ¿te importaría bajar el arco antes de que esto acabe en desastre?

—¿Quiere soplar de una vez, señorita?

—¡No interrumpa! Mi Cupido y yo necesitamos aclarar un asunto importante.

Segunda recuperación de trimestre en el supermercado

—¡Ajá! Y ahora, como por arte de magia… ¡Chan!

¿Por qué no funciona? ¿Por qué no ha levantado la cabeza para mirarlo?

—¡Porque le gustan las mujeres! ¡Llevo media hora diciéndotelo!

Despertando en mal momento

—No sé qué narices ocurrió, Padre. De repente estaba pidiéndole una cita a Macho324. Así, sin pensarlo. Fue como si…

—¿Como si Cupido te hubiera jugado una mala pasada?

—¡Sí! ¡Exactamente! Luego todo sucedió tan rápido… Como si…

—¿Cómo si no controlaras tus decisiones y una nube espesa, en tu cabeza, te obligara a sonreír continuamente?

—¡Sí! ¡Justo eso!

—¡Hija mía! ¡Cuánto te queda por aprender del amor! Por el poder que me ha sido conferido, yo os declaro marido y mujer.

—¿Como si Cupido te hubiera jugado una mala pasada? Yo os declaro marido y mujer. Share on X

Tercera recuperación de trimestre en el supermercado

—Ya lo sé, ya lo sé, no me digas nada… el charcutero aficionado al futbol, de corazón débil y muerte prematura, con esa señora amante del bingo y la buena mesa que acaba de quedarse viuda.

—Pero, ¿por qué? ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

 

Cupidos Irreverentes

Microrrelatos de Judith Bosch

Fotografía de Rafa Hierro