Ser vegano es darte cuenta de que toda tu vida, hasta que descubres la posibilidad del veganismo, has vivido engañado respecto a la situación real de billones de animales en todo el mundo, especialmente los destinados para la alimentación de los humanos.

Ser vegano es descubrir que te enseñaron una ética parcial —por tanto estafadora—; una ética que sólo ampara con su arco dorado al humano: los animales no humanos quedan fuera de ella.

Descubierta esta inmensa injusticia, decides tomar parte y, como inicio, desde tu actitud individual, rompes con la dieta que fue hábito para ti hasta entonces: la de comer cadáveres cocinados.

Ser #vegano es descubrir que fuiste educado en una ética estafadora que solo ampara al humano y ante esa injusticia rompes con la dieta que fue hábito para ti hasta entonces: la de comer cadáveres cocinados. #Animalistas @AnimalPadilla Share on X

En ese momento adoptas una postura de boicot y rebelión contra esta impostura social y cultural de todo punto inadmisible, dejando de consumir los resultados de esa tortura cotidiana a cuyos verdugos y víctimas no vemos porque los lugares donde se perpetran las esclavitudes y crímenes están siempre alejados de los núcleos urbanos; no sólo subsistes sin comer animales, sino que mejora tu salud y, con ello, ya estás situado en una ética completa, que abarca a todos los seres y no sólo a los denominados, sibilinamente, «semejantes».

No sólo subsistes sin comer animales, sino que mejora tu salud y, con ello, ya estás situado en una ética real, donde la palabra respeto sirve para todos los seres. #Veganismo #Animalismo @AnimalPadilla. Share on X

Entonces, en tu interior, la definición de crimen de la RAE se patentiza, por justicia, con una nueva acepción (sustraída partidariamente, que se añadirá, sin duda, dentro de un tiempo): Crimen no es sólo quitar la vida a un humano, crimen es arrebatar la vida a otros animales, aunque no sean humanos. Principalmente porque es injusto bajo la ley natural, el sentido común, aunque por ahora sea legal en una legislación siempre anacrónica con la moral real. Es injusto porque se siente, cuando lo descubres, cuando miras a los ojos tristes, desesperados de la vaca estabulada, la mirada de horror de los cerdos camino al matadero, dentro de los camiones donde los transportan como eran transportados en trenes los judíos a los campos de concentración donde serían gaseados.

Crimen no es sólo quitar la vida a un humano, crimen es arrebatar la vida a otros animales, aunque no sean humanos. #Veganismo #Animalismo @AnimalPadilla. Share on X

Y es entonces cuando estableces una comparación sencilla: el holocausto que el régimen nazi cometió con el pueblo judío tiene igual raíz que la del que perpetra el «pueblo» humano (la raza «aria» de la tierra) con los otros pueblos animales, que son masacrados por considerarlos inferiores y de todo derecho usables por él, para cuanto le apetezca.

Ser vegano es observar, informarte por fin, de que la existencia del Holocausto animal en todo el mundo tiene proporciones ciclópeas, de un dolor incalculable, de una insoportabilidad sublime, la tristeza del descubrimiento paraliza: cada segundo se calcula que mueren de 4.000 a 5.000 animales en el mundo. Cada minuto 300.000, cada hora 18.000.000. En cada hora del día se rebasa la cifra de muertos del holocausto nazi. Cada día tiene 24 horas, y los días pasan rápido. La cifra de vidas, de individualidades, que para una alimentación antinatural el humano tumba y usa y abusa, con el tiempo será causa de vergüenza e incomprensión absoluta si llega el turno de una humanidad más inteligente y respetuosa.

Respetuosa será aquella humanidad que para ser no necesite matar, inteligente será aquella humanidad cuya ética comprenda el todo natural, sus sistemas y sus habitantes, porque el equilibrio del mundo vivo depende de la interacción que el humano tenga con él, o mejor dicho (visto lo visto): contra él.

Respetuosa será aquella humanidad que para ser no necesite matar. ¿Qué significa ser #vegano? Un artículo de Ángel Padilla @AnimalPadilla, el poeta de los animales y activista de La Bella Revolución. Share on X

Con la emergencia climática ha quedado claro que uno de los (anti)mundos que más lesión ha generado en los cielos, mares y tierra, enfermando gravemente Gea, es el del crimen animal. Sus emisiones de CO2 provienen de los billones de animales estabulados entre sus heces y orines; por el efecto devastador del medio ambiente al arrebatarle tanto espacio cultivable y tanta agua: en términos de huella biológica, donde comen 20 veganos sólo come 1 carnívoro.

Las emisiones de CO2 provienen de los billones de animales estabulados entre sus heces y orines y de arrebatar tanto espacio cultivable y tanta agua: en términos de huella biológica, donde comen 20 veganos sólo come 1 carnívoro. Share on X

Ser vegano es respetar las vidas ajenas, es respetar la tierra y sus espacios cultivables (por lo que cuantas más personas, y a la mayor velocidad, se tornen veganas, a igual velocidad podría erradicarse la pobreza en los países paupérrimos de esta tierra), se es vegano por respeto al reparto de recursos, por respeto tanto a animales no humanos como humanos y a nuestra tierra toda, por respeto absoluto, el mayor respeto posible.

Ser vegano no es quedarse paralizado en el descubrimiento de que se puede vivir sin elementos que provienen del abuso y crimen animal, y proseguir en una vida urbanita normalizada donde se come únicamente alimentos no provenientes de origen animal. Ser vegano es avanzar más allá del boicot, que por sí mismo es herramienta de choque tremenda contra la maquinaria de explotación animal: supone ponerte en marcha para comunicar al resto de los humanos, todavía engañados, la realidad del infierno animal para sus platos omnívoros.

Un activismo cultural y un activismo de calle, sereno en petit comité y airado en protestas para hacer ver al mundo la injusticia de la explotación animal en todos los ámbitos, en los claustros donde viven hacinados, nacen esclavos y mueren esclavos, millones y millones de seres con identidades que no conocen cuál fue su delito para padecer tales horrores. Ser vegano supone luchar denodadamente contra esta injusticia capital, mal que es generador de todos los males. Reos en acuarios, reos en ganaderías intensivas, reos en laboratorios de vivisección para unos experimentos inútiles y que son tremendamente crueles, reos en diminutas jaulas, aves de los cielos en casas de humanos, crímenes contra la libertad y contra el valor supremo de cada vida.

¿Qué significa ser vegano?
Photo by Zan on Unsplash

Ser vegano es apercibirse de lo dicho: que comer cadáveres, que someter a las demás naciones animales, como se hace en todo el mundo en forma normalizada, es el mayor de los horrores y en el mundo humano tal situación arroja siempre un único resultado matemático: desastre.

Un mundo que sostiene esa base de horror jamás tendrá justicia en sí, ni podrá nombrar la ética como tal, ni la palabra respeto ni la palabra amor. Porque no lo ejercita ni lo procura en verdad, sino sólo a los que llama «sus semejantes», palabra que proviene de raíces religiosas y de todo punto estúpida. «Semejante» no significa nada. En un mundo humano actual donde se lucha por el respeto a la diversidad, apelar a un respeto por un tal «semejante» y manga ancha ante la persecución y el abuso de los que no son «semejantes» (léase claramente ya: los no humanos) es una estafa de tal calibre, tan grotesca y molesta a la inteligencia, que debería ser abolida inmediatamente toda propiedad animal, por ser delito de lesa animalidad.

Habrá guerras en el mundo mientras seamos monstruos.

Habrá epidemias en el mundo mientras como monstruos generemos horror en los mundos naturales. Desastres naturales nos azotarán, altísimos y demoledores, mientras sigamos siendo caníbales y estafadores morales. Nada cambiará sustancialmente en este mundo en tanto todos seamos esclavistas y cómplices de crimen en masa, cómplices del Holocausto animal, en nuestra mesa cada día, en un mundo colapsado por un marco de mentira que nos hace crueles y extranjeros en una Tierra que ya comienza taumatúrgicamente a mostrar su repulsa al trato que le proferimos y cuya respuesta en forma de golpes climáticos sobre nosotros será cada vez más insufrible, hasta la llegada literal de llamas en el aire. Hasta la entrada de las aguas del mismo mar en nuestras casas.

Ser vegano es luchar por la Tierra y por ti que lees, porque yo también viví en tu mentira e inicialmente me resistí, por miedo al cambio de hábitos, a abrir los ojos a la verdad. Pero pronto di el paso por rechazo absoluto a la vida que llevé hasta entonces y la complicidad de mi persona respecto a miles de vidas que tuvieron que morir para que yo comiera, como un estúpido, identidades troceadas que mis padres, familiares, amigos, llamaban «ternera», «jamón», «leche», «solomillo», «pescado»… Un léxico cosificador para que no sintamos culpa ni compasión.

¿Qué significa ser vegano? 2
Photo by Cristy Zinn on Unsplash

Uno ve lo injusto, y cuando lo ve, es su obligación moral detenerlo y sobre todo no cometerlo. Aquellas personas que son informadas adecuadamente de toda la verdad dicha y deciden proseguir con sus hábitos infernales (no hay otro adjetivo), quizá no podrían definirse como malas en todos los casos, pero sí como no buenas del todo, en todos los casos.

Ser #vegano es luchar por la Tierra y por ti que nos lees, porque la Tierra necesita hoy, o ya nunca, gente que la defienda y que hable por ella. #veganismo #animalismo @AnimalPadilla. Share on X

La Tierra necesita hoy, o ya nunca, gente que la defienda y que hable por ella.

El veganismo, como militancia a favor de nuestra madre (en euskera: Andra Mari), es la filosofía, la ética, la forma correcta de habitar este mundo.

 Un artículo de Ángel Padilla

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