Si eres un lector al que la apasiona la cultura japonesa, el haiku, la caligrafía Kanji, los grabados de Hokusai, Basho, expresiones como las recogidas en el libro Hanakotoba de Alex Pler, etc. entonces no leas esta reseña. Ve directamente a tu librería a comprar Hijas de un sol naciente y disfrútalo. Este es tu libro.
Si por el contrario, al igual que yo, tu bagaje cultural sobre Japón se reduce a poco más que haber leído algunos haikus, alguna novela de Murakami, muchos capítulos de Doraemon y pedir sushi a domicilio, quizás necesites quedarte para que intente explicar por qué este libro de Joan De La Vega es una obra brutal, serenamente brutal, que necesitas leer.
Joan de la Vega (Santa Coloma de Gramenet, 1975) es impresor, editor y poeta. Autor de una docena de títulos de poesía tanto en catalán como en castellano. Está al frente de una de las editoriales de referencia en el género poético: La Garúa Libros.
Si te apasiona la cultura japonesa, el haiku, la caligrafía Kanji, los grabados de Hokusai, Basho, no leas esta reseña. Ve directamente a tu librería a comprar Hijas de un sol naciente y disfrútalo. Este es tu libro. @pallanur Compartir en XSin embargo es la editorial Cántico la que edita Hijas de un sol naciente, que se presenta en tres partes (de hecho, su subtítulo es Tríptico Zenital, un juego de palabras entre Zen y Cenital. Cada una de las tres partes podría considerarse por su forma como un libro distinto, sin embargo, la decisión de aunarlas en una sola obra le da a Hijas del sol naciente la vitola de libro mayor.
La primera parte de este tríptico se titula «En torno a Issa y otros difuntos». En ella, el autor sigue exactamente la misma estructura que el poemario de Rafael Cadenas En torno a Basho y otros asuntos. Donde el premio Cervantes venezolano coloca un haiku, Joan coloca un haiku, donde un poema largo o un poema en prosa, un espejo los refleja en el poemario de Joan de La Vega.
La terrible vida de duelo del escritor de haikus clásico Kobayashi Issa (que vio morir a sus cuatro hijas) le sirve al poeta catalán para ofrecer una primera aproximación al duelo. Eso es algo que se desarrollará a lo largo de todo el libro, donde la poesía intenta poner, una vez más, palabras a lo que no sabemos nombrar. Joan de La Vega, amante de la alta montaña y de la cultura nipona busca esas palabras, quién sabe, en una lengua extraña, silenciosa y austera. El silencio como duelo del lenguaje. Una cultura japonesa del siglo XIX que el propio autor no ha vivido. Es sabido que hay muchas palabras japonesas que no tienen traducción al castellano. ¿Habrá algún termino para definir la nostalgia por algo que no has conocido?
CUENTA PENDIENTE
Todo lo escribí para ti,
para acercarme a ti
y saber medir la distancia
entre la carne y sus noches.
Todo lo que deshice:
tropezar,
acoger la tormenta
en renglones de aire,
fue para llegar temprano
a la guarida de los otros.
Ahora tomo el fruto
de la rama rítmica
que se agita en silencio
a un lado de mi voz.
Caída,
callada,
calcificante.
Todo te pertenece ya,
paisaje.
Todo lo que escribí
sin más rastros de mí.
Así salda sus cuentas un corazón verde.
Me permito, llevado por el hilo del duelo, saltar a la tercera parte; «Cuaderno de poniente», escrito en el intervalo 2023-2025 y homenaje a la poeta Marta Agudo, fallecida prematuramente. El poema en prosa toma las riendas estilísticas de esta parte del tríptico y su estructura se sustenta en los títulos de los poemas, compuestos por una palabra japonesa que no tiene traducción literal en español. Una nota a pie de página y un glosario final de términos ponen el marco contextual a toda esta emocionante parte de Hijas de un sol naciente en el que la poesía y la lengua japonesas y el marco de pensamiento que proporcionan son utilizadas como método para desaparecer y acontecer en lo otro.
KAWAAKARI – 川明かり
Llevas horas observando la bóveda, reclinando la cabeza hasta el infinito. Aguardas paciente el instante en que el firmamento muda de anteojos. Alguien traza con tiza fugaz la línea que se pierde en tu mira. Vista y no vistas, acaso sean corales de verdad esas estrellas que cuelgan de la altísima huerta oscura. Hacia dónde caerán sus luminosos frutos? Nublada la visión, todo pende de un mismo hilo. También se extravía la noche.
* El rio que resplandece en la oscuridad
Me gustaría volver ahora al centro, a la segunda parte. A estas alturas ya he visto tres o cuatro capítulos de Doraemon y oye, los he mirado de otra forma, con otros ojos, quizás tengan una subcapa cultural en la que nunca había caído. Y mientras el gato robot cósmico y su dueño cruzan volando una vez más por delante del monte Fuji, ¿no aparece en todos los capítulos?, vuelvo a abrir Hijas de un sol naciente para sumergirme, una vez más, en «Aquella isla flotante», tramo central del volumen. Si termino con esta serie de poemas es porque es absolutamente redonda tanto en fondo como en forma como en estructura. Empezando por esta última, cuarenta y seis poemas, uno por cada uno de los grabados del pintor japones Hokusai conocidos como Las treinta y seis vistas del monte Fuji (que en realidad acabaron siendo 36 + 10). Poemas que no llegan a ser del todo écfrasis literales sino que exploran más la misma intención que en la tercera parte, la de poner palabras a lo que no tiene traducción a nuestro idioma, en este caso al arte japones. La primera consecuencia en el lector, la de ir a Google a buscar cada uno de las pinturas de Hokusai mientas lees cada poema y comprobar como el punto de fuga siempre va al monte Fuji ¿Acaso no aparece el Fuji en todos los poemas?
Llama la atención la precisa construcción de todas composiciones de esta serie que muestran el mismo esquema métrico: dos tankas encadenados, la sensibilidad y la delicadeza que transmiten esta serie de poemas de nuevo, miran desde una inevitable óptica occidental al siglo XIX japonés.

NUEVOS ARROZALES DE ÓNO, PROVINCIA DE SUGURA
A sus espaldas
cargan con todo aquello
que prende el fuego:
haces de leña, juncos,
lo inútil de ser hombre.
Como esa hormiga
los ves, junto a las reses,
pasar sin más.
Aprendieron de niños
el sino de las bestias.
駿州大野新田
Sunshū Ōno-shinden
No deja uno de pensar en que toda esta parte es un libro entero y que publicada por separado hubiera sido un poemario absolutamente redondo y posiblemente muy premiado. Que el autor haya decidido publicarlo junto a las otras dos partes (también notables y posiblemente merecedoras de constituir un poemario cada una por separado) habla de la ambición poética. Acabar el libro con un interesante glosario de términos japoneses y una recopilación de los maestros japoneses y las obras de arte citadas en el libro otorgan a Hijas de un sol naciente la categoría de obra literaria con todas las letras. O kenjis.
Acabar con un interesante glosario de términos japoneses y una recopilación de los maestros japoneses otorgan a Hijas de un sol naciente la categoría de obra literaria con todas las letras. O kenjis. @pallanur @canticoed Compartir en X
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