Mi relación con este libro es la definición grafica de ironía situacional. Me encontraba yo dispuesto a realizar una buena limpieza del hogar, cuando me dio por ojear las primeras páginas. Cuál fue mi sorpresa, que al mismo tiempo que mi mujer entraba por la puerta, acabada su dura jornada laboral, me encontraba yo cerrando el libro tras leer la última página. El sonido de la puerta al encajar en las jambas coincidió con el de la sobrecubierta entrando en contacto con las guardas, golpeando a mi conciencia de vuelta a la realidad. Así comienza mi relación con Limpiezas traumáticas, la última novela de Laura Balagué Gea: haciendo honor a su nombre.
Limpiezas traumáticas es la quinta novela de la saga protagonizada por la oficial de la Ertzaintza Carmen Arregui, a la que preceden en orden de publicación, Las pequeñas mentiras (2014), Muerte entre las estrellas (2016), En el otro bolsillo (2020) y Una investigación laica (2022).
Se pueden leer de manera independiente y lo digo con conocimiento de causa, ya que la última es la primera que ha llegado a mis manos y la he disfrutado sin ningún problema, y no solo eso, hay detallitos y situaciones que me han dejado con mucha curiosidad por saber más del bagaje de los protagonistas. En definitiva, que no solo se entiende sino que te deja con ganas de más, yo ya estoy deseando echarles mano a todas.
Como en sus novelas anteriores, la autora pone a las riendas del caso, a la carismática Carmen Arregui y a toda su troupe. Todos ellos conforman un engranaje irregular pero bien engrasado, que aun teniendo dientes desiguales, sigue girando en cualquier situación.
La novela comienza con el descubrimiento, por parte de una empresa de limpieza extrema, de un mendigo degollado en una villa abandonada en San Sebastián. Todo ello desembocará en una búsqueda contrarreloj del culpable, ya que no será el último cadáver que vea la luz. ¿Puede que estemos ante el primer asesino en serie en la carrera de Carmen?
En cualquier otra novela, encontrar a un hombre sin hogar —también llamados, para mi gusto de manera simplificada e hiriente, sintecho— rodeado de basura, es casi algo lógico y normal. Pero no, en esta ocasión, Laura Balagué consigue gracias a su atenta caligrafía visual, alejada completamente de palabras huecas y frases arquetípicas, que podamos ver más allá de lo tangible y entendamos el porqué de las cosas.
Hacía mucho que no encontraba una novela que me hiciera sentir tanto con tan poco, y me explico: no excede las 300 páginas, está estructurada con capítulos cortos y aderezada con los adjetivos precisos, y aun así, la autora te llena mucho más que otras obras mastodónticas, de capítulos eternos y desbordantes descripciones rimbombantes. Podría soltar la manida frase de «menos es más», pero no sería justo, ya que conozco muchos otros casos que lo han intentado y se quedan en mero fraude por pereza, vagancia o flojera (adjetivo a elegir). Es muy difícil ser capaz de sintetizar las emociones de tal manera. Es como cuando exprimes un montón de naranjas, da mucho trabajo y solo obtenemos una vasito de zumo, pues bien, Limpiezas traumáticas es ese zumo, lleno de vitaminas y bien fresquito, y además, con la pulpa de la pedantería bien colada.
Otro punto a favor es la forma de presentar y, sobre todo, desarrollar los personajes. Laura no se queda en la superficie, bucea de manera discreta pero profunda en la psique y con un estilo tan elegante que no te das ni cuenta. De manera sucinta y precisa te coloca rápidamente en el lugar del otro. Como he dicho antes, hay novelas con descripciones kilométricas que no solo te dejan frío, sino que al momento las olvidas. Nada más lejos de lo que aquí ocurre, los personajes te calan muy dentro y resuenan en la cabeza mucho tiempo después. No solo los entiendes, sino que te hacen pensar.
Normalmente, en el género de novela negra estamos acostumbrados a que este tipo de personajes formen parte del lumpen, de una manera puramente ornamental, pero en Limpiezas traumáticas pasan a ser protagonistas absolutos de la trama, y gracias a eso, por primera vez los vemos, en el más literal sentido de la palabra.
Laura Balagué consigue introducirnos en ese submundo, y digo bien, porque parece que nadie lo ve, o no quiere hacerlo, al estar enterrado bajo una supuesta sociedad acomodada.
Además, abarcando un amplio espectro, explora varias realidades humanas, otorgando mayor protagonismo a personas marcadas por el aislamiento y la acumulación compulsiva, rasgos vinculados al llamado síndrome de Diógenes, utilizando esta condición como metáfora de una desgarradora desconexión social.
También hay dos subtramas, una con la hermana de Carmen, y otra con unos superopioides llamados nitazenos, mucho más potentes que el fentanilo, con eso lo digo todo. Sus recorridos son cortos pero intensos, ya que tocan temas muy delicados, que a día de hoy siguen provocando grandes quebraderos de cabeza. Laura Balagué consigue que las vidas fuera de la comisaría formen siempre pequeñas historias, y es raro, porque normalmente en este tipo de género, el autor se suele centrar en el caso que les ocupa, sin embargo, en Limpiezas traumáticas hay un gran desarrollo emocional circundante que envuelve y arropa al relato principal.
En cuanto a los secundarios, siempre me gusta dar una pincelada sobre ellos, pero en esta ocasión, considero más oportuno que los descubra el lector por sí mismo. Sin más, dejaré caer que en Limpiezas traumáticas, habitan copleros, obsesiones cromáticas e incluso una atípica creadora de contenido, que bien podría llamarse, la octogenaria culinaria…
Y como diría la maravillosa Mayra Gómez Kemp, hasta aquí puedo leer…
Solo me queda decir que si quieres una novela negra que se aleje de lugares comunes para adentrarte en escenarios controvertidos y poco transitados; una obra que cuando la terminas, comienzas un viaje de vuelta en forma de reflexión, y que en lugar de describir personajes o situaciones, te los susurra al oído, no lo dudes y hazte ya con Limpiezas traumáticas de Laura Balagué Gea.
Limpiezas traumáticas, de Laura Balagué es una novela negra que se aleja de lugares comunes para adentrarse en escenarios controvertidos y poco transitados. Publicada por #AlrevésEditorial. #Reseña de Edu S. Petite. Compartir en X

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