La poesía, el teatro, la novela, las artes discursivas en general poseen la capacidad de representar la complejidad del mundo. Donde no llega el estudio metódico, alcanza la intuición artística.

La magnífica trilogía Rescoldos de paz y violencia, de María San Miguel, contiene la mezcla adecuada de intuición artística y método. Primero la autora llevó a cabo una investigación con cientos de entrevistas a víctimas de ETA, del GAL, disidentes de la banda terrorista, políticos, académicos, periodistas… Con esos materiales, que podrían haber constituido un informe sobre las consecuencias de la violencia en el País Vasco, la autora ha construido tres piezas dramáticas de una calidad artística indiscutible. Además, para que no dudemos de su palabra, incluye algunas de sus grabaciones en cada una de las piezas de la trilogía.

Se está asentando la costumbre de denominar teatro documento o teatro documental a aquel teatro que tiene esta raigambre en la realidad. Pero el término no hace justicia al fenómeno. La intervención de la autora, del director, de los intérpretes y del resto del equipo técnico y artístico transforma esos pedazos de realidad en material dramático de primer orden. Es cierto, sobre el escenario la realidad se convierte en otra cosa. Pero si, además, se juega sabiamente con los resortes aprendidos del arte dramático, entonces tenemos un artefacto que se dirige directamente a la emoción del espectador para plantearle facetas nuevas sobre la realidad que ya conoce.

Alfonso Mendiguchía y María San Miguel

Alfonso Mendiguchía y María San Miguel en Viaje al fin de la noche

La exposición de las consecuencias morales de tanta violencia aclara la naturaleza del ser humano. Ya no son los mismos quienes aprietan el gatillo, reciben la bala, pasaban por allí, miran a otro sitio, las madres, los hermanos, quienes jalean al asesino, brindan, se manifiestan, huyen o estallan. Esta transformación es apropiada para la exploración ética. Solo de los conflictos pueden extraerse los principios del comportamiento. Al mismo tiempo, los rescoldos de la violencia ofrecen unas posibilidades estéticas alucinantes. La tragedia griega presenta un contexto parecido. La familia, la nación, el pueblo es la sede natural de la tragedia. El drama es más laxo, más burgués, menos asfixiante porque los lazos familiares no existen o son revocables. Es en esa relación impuesta, de sangre, donde la pasión, al desatarse, arrasa con lo más querido.

Al mismo tiempo, la violencia es muy simple, pues el violento deshumaniza a la víctima. Por eso, la recuperación de la memoria significa la devolución de la complejidad a la víctima.

La vastedad del empeño de María san Miguel no cabe en una sola pieza. Tampoco una trilogía es suficiente, pero apunta de manera más realista a las proporciones de la tarea. Afortunadamente, el atrevimiento de María san Miguel no es el único. En el teatro más reciente destaca el díptico de Borja Ortiz de Gondra, que narra la historia ficticia y real de su propia familia en Los Gondra y en Los otros Gondra. En la novela ha habido una eclosión similar: Patria, de Fernando Aramburu; Mejor la ausencia, de Edurne PortelaEl comensal, de Gabriela Ybarra; etc.

Toda esta pléyade de magníficas reflexiones sobre el pasado de violencia en el País Vasco logra en parte lo que no consigue por sí sola la memoria histórica. La elaboración de ese relato compuesto puede reinterpretar el pasado y reubicar a cada uno en su sitio. Se llama justicia poética.

Las tres piezas de Rescoldos de paz y violencia tienen un aire polifónico y dialéctico. Son piezas cortas que abordan tres situaciones complementarias. Hay cierta tendencia a la búsqueda de momentos catárticos, redentores y, al mismo tiempo, bellísimos. A pesar de la etiqueta autoimpuesta de teatro documental, abundan los elementos simbólicos y poéticos, subrayados por la música original de Jorge Arribas.

En Proyecto 43-2 se respira incomodidad y, al mismo tiempo, deseo de reconciliación: todo gira en torno al reencuentro de dos amigos que dejaron de serlo debido al asesinato del padre de uno y las simpatías políticas del otro. La preparación del reencuentro sucede al mismo tiempo que se cocina sobre la escena un marmitako. Los pasos, metódicos, apuntan en ambos casos a una finalidad.

En La mirada del otro se representa la entrevista real entre una mujer y el asesino de su padre, en el contexto de la vía de Nanclares de la Oca, cuando algunos presos de ETA decidieron alejarse de la violencia y pedir perdón a las víctimas. La ubicación y reubicación de las sillas y mesas en torno a las cuales ha de producirse el encuentro establece el juego de la distancia. ¿Cómo han de acercarse víctima y victimario? Y nosotros, ¿qué punto de vista adoptaremos?

En Viaje al fin de la noche, la más simbólica de las tres piezas, el hijo de una víctima de ETA y la hija de otra del GAL coinciden en un txoko. Antes, sus ilusiones son idénticas. Enervados por el alcohol, las voces se agrían, se eleva el tono y surgen dos discursos vociferantes. Lo tabernario, la falta de argumentos, la construcción del enemigo imaginario contrasta con el descubrimiento bajo la arena de los rostros de los muertos.

Nahia Láiz y María San Miguel en Proyecto 43-2

Nahia Láiz y María San Miguel en Proyecto 43-2

Cualquiera de estos momentos inexplicables obedece a una intuición artística y política: vemos sobre el escenario lo que somos y tenemos la oportunidad de dejar de serlo. El caso es que estamos ante una obra fundamentada en la realidad como si estuviéramos ante el Obabakoak de Bernardo Atxaga. La realidad sumamente lúcida produce la misma poesía que la imaginación. Hay, además, una apuesta explícita por el diálogo: “las cosas se arreglan hablando, señorita”.

Las tres obras han logrado emocionar no solamente al público. También es palpable la emoción de los intérpretes, Aurora Herrero, Nahia Láiz, Alfonso Mendiguchía, Pablo Rodríguez y María San Miguel.

La trilogía completa Rescoldos de paz y violencia ha podido verse en el Teatro de la Abadía, en Madrid, entre el 12 y el 24 de marzo. En los XXII Premios Max de las Artes Escénicas (2019), Viaje al fin de la noche es candidata al mejor espectáculo revelación y María San Miguel a la mejor autoría revelación.

Proyecto 43-2 mantiene una línea pedagógica basada en el poder educativo y transformador del teatro. Si cualquiera de sus montajes acude a su ciudad, no dude en acercarse a verlo.

EXTRAORDINARIA la trilogía #RescoldosDePazYViolencia, de @MariTriniSanMig, @proyecto_43_2. TEATRO DOCUMENTAL, POÉTICO Y NECESARIO. Pudo verse en @teatroabadia Reseña @avazqvaz Share on X

 

Rescoldos de paz y violencia, de María San Miguel

Proyecto 43-2

Idea original: María San Miguel

Dramaturgia: María San Miguel y Julio Provencio

Dirección: María San Miguel y Xiqui Rodríguez

Reparto: Aurora Herrero, Nahia Láiz, Alfonso Mendiguchía, Pablo Rodríguez, María San Miguel

Música original: Jorge Arribas

Diseño de iluminación Xiqui Rodríguez

Diseño de espacio escénico: Proyecto 43-2

Vestuario: Juan Carlos Mora

Imagen de cartel: Luis Gaspar

Diseño gráfico y fotografía: Alba Muñoz

Contenido audiovisual: Guillermo García López y Alba Muñoz

Asistencia técnica: Libe Aramburuzabala (Cía. de la Luz)

Asesoría pedagógica: Domingo Ortega

Prensa: Silvia Espallargas (ASÍ COMUNICA)

Dirección de producción: María San Miguel

Adjunta de producción: Alba Muñoz y Raúl Romo (Wensy)

Distribución: Fran Ávila

Colaboran: Fundación Rodolfo Benito Samaniego.

Con el apoyo de: Fundación Cultura de Paz, Instituto de DDHH Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid, Instituto de DDHH Padre Arrupe de la Universidad de Deusto y LAVA (Laboratorio de Artes de Valladolid).

La mirada del otro

Idea original: María San Miguel

Dramaturgia: María San Miguel y Chani Martín

Dirección: Chani Martín

Reparto: Nahia Láiz, Pablo Rodríguez, María San Miguel

Ayudante de dirección: Javier Galán

Música original: Jorge Arribas

Diseño de iluminación: Raúl Romo (Wensy)

Diseño espacio escénico: Karmen Abarca

Vestuario: Susana Moreno

Imagen de cartel: Luis Gaspar

Diseño gráfico: Alba Muñoz

Fotografía: Juan Carlos Mora y Alba Muñoz

Contenido audiovisual: Guillermo García López y Alba Muñoz

Asistencia técnica: Libe Aramburuzabala (La cía. de la Luz)

Asesoría pedagógica: Domingo Ortega

Prensa: Silvia Espallargas (ASÍ COMUNICA)

Dirección de producción: María San Miguel

Adjunta de producción: Alba Muñoz y Raúl Romo (Wensy)

Distribución: Fran Ávila

Viaje al fin de la noche

Dramaturgia: María San Miguel, sobre el relato Debajo del felpudo adaptado de El eco de los disparos, de Edurne Portela

Dirección: Pablo Rodríguez

Reparto: Alfonso Mendiguchía y María San Miguel

Ayudante de dirección: Nahia Láiz

Asesoría artística y pedagógica: Domingo Ortega

Diseño de iluminación: Xiqui Rodríguez

Diseño de escenografía y vestuario: Karmen Abarca

Música original: Jorge Arribas

Contenido audiovisual: Guillermo García López y Alba Muñoz

Imagen de cartel: Luis Gaspar

Dirección de producción: María San Miguel

Asistente de escenografía y vestuario: Juan Carlos Mora

Asistencia técnica: Libe Aramburuzabala (La cía. de la Luz)

Diseño web: Chuchi García

Con la colaboración de: Sintagma Films y Juan Paños

Prensa: Silvia Espallargas (ASÍ COMUNICA)

Dirección de producción: María San Miguel

Adjuntas a producción: Alba Muñoz y Raúl Romo (Wensy)

Distribución: Fran Ávila

Reseña de Alfonso Vázquez