Con su opinión sobre Noche, de Bernard Minier, damos la bienvenida a nuestro nuevo colaborador, el abogado y escritor de novela negra, Juan Infante.

Noche de Bernard Minier

Desde el Inspector Maigret hasta hace unos años, la novela noir francesa estaba ausente o por lo menos desdibujada.

Esta situación cambió y en poco tiempo Pierre Lemaitre, Fred Vargas, Franck Tilliez, Frantz Delplanque y Bernard Minier nos inundaron con buenas novelas negras. A Francia se unió Italia y los españoles tampoco nos quedamos a la zaga. No nos equivocamos si afirmamos que en el sur de Europa la novela negra tiene calidad, cantidad y muchos lectores.

La primera de Minier que cayó en mis manos fue No apagues la luz y me encantó. La encontré diferente, entretenida y sobre todo con un protagonista el comandante Martin Servaz muy logrado y al que daba gusto seguirle.

A partir de esta novela y sin orden de publicación leí el resto, hasta llegar a la más reciente Noche, que es la cuarta de la serie.

Recientemente, con motivo de su presencia en la Semana Negra de Gijón, MoonMagazine entrevistó a Bernard Minier quien comentó: «Tengo la misma obsesión que Hitchock: la participación del público, del lector y esta participación solo puede proceder de la implicación emocional de éste último y de una gran intimidad con el personaje».

En todas sus novelas Minier se pone a ello y pienso que lo consigue.

En Noche otra vez Martín Servaz comandante de la policía judicial de Toulouse tiene que enfrentarse al malvado y psicópata Julian Hirtmann antiguo fiscal del Tribunal de Ginebra.

Las novelas de Minier son novelas pirenaicas, transcurren en buena medida en pueblos y lugares de los pirineos franceses y las ciudades no son otras que Pau, Toulouse… Esto les da un encanto especial; las vives en una naturaleza esplendida, los crímenes tienen cierto encanto «rural» y ello te ayuda a llevar la trama con una visión más despejada e incluso te gustaría estar allí. Aunque solo sea por el Tour de Francia son paisajes cercanos que los conocemos bien.

Las de @Bernard_Minier son novelas pirenaicas, lo que les da un encanto especial. Con #Noche, el lector participa porque se implica emocionalmente. @SalamandraBlac. Reseña de @JuanInfante10. Share on X

La trama de Noche comienza con el homicidio de una chica en una iglesia de Noruega, lo que va a provocar que Servaz y el aborrecible Hirtmann vuelvan a encontrarse.

La policía de Oslo le encarga a la agente Kirsten Nigaard que investigue el crimen, y pronto sus pesquisas le llevan hasta el comandante Servaz en el sur de Francia. Allí ambos policías perseguirán al antiguo fiscal del tribunal de Ginebra; el propio Hirtmann va dejando pistas para que Kirsten Nigaard una sus fuerzas con Servaz. Pero estos no saben lo que se les avecina; será tremendo.

La historia mantiene un ritmo trepidante y la tensión consigue implicar al lector como quería Hitchcock. Hasta el final la tensión te atrapa y apenas te deja respirar.

He leído alguna reseña que bautiza las novelas de Bernard Minier como el género «folletín noir». La verdad es que no lo consideraría peyorativo, partiendo de que en la historia de la literatura el folletín dio muchos días de gloria a la narrativa. Pensemos en Charles Dickens, Wilkie Collins, Alejandro Dumas, Flaubert, Balzac, Dostoievski, Pérez Galdós… todos practicantes del género folletín.

Al final de lo que se trata, es de un buen escritor de novela negra, con el que el lector se lo pase bien.

Dicho esto, es cierto que a veces uno acaba harto del malvado Hirtmann y desearía que el comandante persiguiera a otros criminales; pero de lo que nunca se cansa es de Martín Servaz.

Otra novela, Soers (hermanas) todavía no traducida al castellano nos espera.

 

#Noche de @Bernard_Minier mantiene un ritmo trepidante y la tensión consigue implicar al lector como hacía Hitchcock. No decepciona. @SalamandraBlac. Reseña de @JuanInfante10. Share on X

 

Noche, de Bernard Minier. La novela negra y la implicación emocional del lector

 

Noche

Bernard Minier

Salamandra Black, 2018

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Reseña de Juan Infante

Diseño de portada de la reseña: David de la Torre