Creedence Clearwater Revival… Nunca nadie hizo tanto (y tan bueno) en tan poco tiempo. No llegó a cuatro años, y durante ese tiempo consiguieron publicar siete álbumes, cuatro de ellos, Disco de Platino, y los tres restantes tan solo Disco de Oro. Catorce canciones suyas estuvieron en el nº 1 de las listas de éxitos. Proclamados por la Asociación Americana de Críticos Musicales como la mejor banda norteamericana en los años 1969 y 1970, y galardonados como mejor banda extranjera en once países. Sus canciones forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones pues, aún hoy en día, siguen emitiéndose en diversas emisoras en todo el mundo.

Impresionante… ¿no?

Nos ubicamos en California, en junio de 1968, cuando el mundo se convulsionaba en una verdadera epidemia de cambios. Cuando la Vieja Europa vivía el Mayo Parisino y la Primavera de Praga. Cuando en los Estados Unidos comenzaban a lamerse las heridas que una absurda guerra en el Vietnam le estaba ocasionando. Cuando el movimiento hippie estaba dando un sentido más trascendental a los textos de las canciones y abría paso hacia el Vanguardismo, preparándose para vivir la «Era de Acuario».

Cuatro años bastaron para hacer de los Creedence Clearwater Revival una de las bandas norteamericanas más importantes, con 4 Discos de Platino y 3 de Oro, sus canciones forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Share on X

Un sello discográfico californiano de escasa importancia llamado Fantasy Records, cuyo catálogo contaba como figuras más fulgurantes a Chet Baker y Gerry Mulligan, ambos en el área del Jazz, lanzaban al mercado ese verano de 1968 a una nueva banda llamada Creedence Clearwater Revival. Se trataba de cuatro californianos desconocidos: John Cameron Fogerty, guitarrista, compositor y voz principal; su hermano mayor, Tom Fogerty; también guitarrista; Stuart Cook, bajista, y Douglas Clifford, batería.

Tom, Douglas, Stuart y John

Si, eran desconocidos para el público en general, pero no eran novatos en el ámbito musical, ni mucho menos, pues llevaban juntos desde 1959, cuando John, Stu y Doug (que tenían entonces 14 años) se conocieron en el instituto de una pequeña localidad californiana llamada El Cerrito. John engatusó a los otros tres para formar una banda de rock and roll, y consiguió enrolar a su hermano mayor, que tenía 18 años, para que diera a la banda ciertos tintes de «seriedad». Se hicieron llamar Tom Fogerty & The Blue Velvets (título de un éxito de la banda The Clovers, un tema DooWop llamado «Blue Velvet»). Consiguieron grabar incluso un single en 1962, aunque con escaso éxito: el rock and roll ya no estaba de moda.

En 1964, ante la fiebre de la «Invasión Británica» de los Beatles (principalmente), los Stones, Animals, Kinks o Herman Hermitts, las discográficas americanas buscaban afanosamente a grupos locales que tocaran como los ingleses. Los Fogerty piensan que ha llegado el momento de hacer cambios. Deciden cambiar de nombre y adoptan el de The Golliwogs… pero el éxito tampoco les acompaña. La discográfica se emperra en presentarlos como un grupo más de la llamada British Invasion, a pesar que no suenan al estilo británico.

En 1967, el sonido inglés domina el panorama musical en los Estados Unidos, y su influencia es total. Aparecen grupos a la imagen y semejanza de los Beatles, algunos prefabricados y con un descarado trabajo de marketing, como The Monkees, y otros, adaptando el tradicional folk para convertirlo en algo que se asemeje a ese estilo, siguiendo el experimento de Bob Dylan, realizado en 1965, al cambiar su guitarra acústica por una eléctrica.

Pero resulta que, precisamente los Beatles ya estaban abandonando ese estilo pop por un tipo de música algo más compleja, como revelarían en su Revolver de 1966 y, sobre todo, en el Sgt. Pepper’s Lonely Heart’s Club Band de 1967.

Por su parte, los músicos en plena revolución hippie buscaban nuevos sonidos, mezclas y remezclas, fusiones de estilos y los resultados adquiridos en el estudio de grabación eran difícilmente exhibidos en los conciertos: era el llamado Movimiento Psicodélico.

Este movimiento, también llamado vanguardismo propició una fusión entre la música británica y la norteamericana. Por esos años se vivió la perfecta comunión entre los dos continentes en una globalización musical. Esta búsqueda de nuevos sonidos hacía que cualquier estilo musical anterior fuera desestimado por el simple hecho de formar parte del pasado… O tempora o mores. Efectivamente, o presentas algo nuevo, o mueres musicalmente. Ya no servía ni siquiera el rock and roll, el motor que lo había iniciado todo. Se tomaba el rock and roll, el blues o el rhythm and blues, si, pero solo como células madre para una nueva criatura que mutaba, que evolucionaba constante y vertiginósamente.

Pero no todo el mundo lo quiso ver así.

Los Fogerty, junto con su mánager Saul Zantz, deciden que la base de la Historia de la Música Popular norteamericana sigue teniendo validez en su estado más puro. Que está bien eso de ir evolucionando, que es Ley de Vida y la meta del Ser Humano, pero no podemos olvidar ni dejar de lado las raíces culturales.

La música popular norteamericana viene de sus dos culturas más importantes: del blues afroamericano, y del country y folk, de raíces anglosajonas y, primordialmente, irlandesas. Y la unión de esas dos raíces fue el rock and roll.

Así pues, nuestros protagonistas deciden dejarse de zarandajas vanguardistas y abordar el tipo de música que escuchaban cuando eran adolescentes. Vamos, la música de siempre.

Impera volver a cambiar de nombre.

En una especie de brainstorming entre los cuatro, y al no ponerse de acuerdo, ya que barajaron más de una cincuentena de nombres (Cerrito Brothers, Muddy Rabbit, Cool Swamp & The Alligators, por poner unos ejemplos) adoptan un nombre complejo, resultado de varias ideas: Credence Nuball, era un amigo de los Fogerty a quien llamaban Creed ya que era una persona de fuertes convicciones. Cuando adoptaba una creencia era un tenaz y fervoroso seguidor. Nuball creía en los hermanos Fogerty, y siempre estaba allí para espolearles cuando los ánimos flojeaban. Así pues, el nombre de Creedence (una mezcla del nombre y del apodo) se quedaba. Clearwater era una marca de cerveza muy popular en California, y la eterna compañera de Douglas Clifford, el batería. Además tenía un significado especial, «agua clara», «cristalina». Se añadía pues el término Clearwater. Y para rematar, el concepto, la idea del grupo, el «renacimiento de la música popular»: Revival.

Por tanto, el nombre del grupo quedo constituido como Creedence Clearwater Revival, que venía a ser, más o menos, como «el credo de un renacimiento cristalino».

Cuando las discográficas apostaban por un sonido de vanguardia, los hermanos Fogerty apuestan por la música de raíces culturales. Así nace Creedence Clearwater Revival, nombre curioso cuyo origen te cuenta Pep Alie Otto. Share on X

Y es que, básicamente, se trataba de eso: un renacimiento del espíritu musical norteamericano más simplista, un regreso a la autenticidad sin aditivos… la vuelta a las raíces. Cuando todo el mundo hablaba de psicodelia y vanguardismo, ellos hablaban de rock and roll, country y blues.

Primer álbum de la banda: Creedence Clearwater Revival

Así pues, en julio de 1968, el pequeño sello discográfico Fantasy publica el primer álbum de la banda, llamado precisamente Creedence Clearwater Revival.

Creedence Clearwater Revival. Nunca nadie hizo tanto en tan poco tiempo (I)

La sencillez de su contenido fue como una ráfaga de viento fresco en medio de un panorama que comenzaba a resultar demasiado complejo. En su interior, tres temas estándar: «I put a spell on you» de Screamin’ Jay Hawkins, al que John Fogerty le da un aire arrebatador y totalmente «pantanoso» de Louisiana, «Ninety nine and a half», tema soul de la factoría Stax, compuesto por Steve Cropper, Wilson Pickett y Eddie Floyd, y una impresionante versión del «Suzie Q» de Dale Hawkins, que ellos transforman, de los 2’15 originales de Hawkins, a un tema de algo menos de 9 minutos. Este tema fue el escogido por la discográfica para su primer single, partiéndolo por la mitad para elaborar las caras A y B del sencillo.

El resto del material era de producción propia, todos firmados por John Fogerty, salvo el que cerraba el álbum, «Walk on the water», acreditado a John y a su hermano Tom. Uno de los temas, «Porterville», ya había sido publicado como single en 1967, bajo el nombre de The Golliwogs.

La cosa pintaba bien. El single «Suzie Q» llegó al nada desdeñable puesto número 11 de las listas de éxitos. El álbum se asomó en la lista de los mejores 50 LPs, llegando a ser Disco de Oro. La discográfica, envalentonada, publicó un segundo single, eligiendo «I put a spell on you» en la cara A, y «Walk on the water» en la B… pero el público aún tenía fresca en la memoria la impresionante versión de Nina Simone del tema de Screamin’ Jay Hawkins, y el single tan solo llegó al puesto 52 de las listas, a pesar de la que, personalmente opino, es una de las mejores versiones de este formidable tema.

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A todo esto, nadie se daba cuenta que John Fogerty, el hermano menor, había tomado las riendas del grupo. Decididamente, la voz tan personal de John le daba al grupo un toque muy carismático. Tom Fogerty dijo: «Yo simplemente tenía una buena voz, pero John tenía un estilo».

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John, a pesar de ser californiano, estaba obsesionado por el folklore del Sur profundo de los Estados Unidos, y más concretamente, con el de los pantanos de Louisiana. Esto les llevaría a ser catalogados como «el sonido de los pantanos», lo que posteriormente se denominaría swamp rock, y ese estilo, no tan solo sería la seña de identidad del grupo, sino que crearía escuela. Su música conectaría directamente con el corazón y el alma de esta tierra, por lo que a John Fogerty también podríamos catalogarle como precursor de lo que, diez años más tarde se llamaría heartland, un estilo representado por gente como Bruce Springsteen, Bob Seger o  John Mellencamp.

La obsesión de John por el folklore del Sur profundo y el de los pantanos de Louisiana hizo que catalogaran a la banda como swamp rock, estilo que se convirtió en seña de identidad de CCR y que acabaría creando escuela. Share on X

Segundo álbum: Bayou Country

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En esta línea, en enero de 1969, siete meses después de su debut discográfico, Creedence Clearwater Revival (también conocidos como CCR) publican su segundo trabajo, Bayou Country (Tierra de pantanos), como toda una declaración de intenciones. El álbum nos lleva, musical y emocionalmente, a las tierras del sur, donde las tradiciones pesan más que el progreso.

Bayou Country es toda una declaración de intenciones. Nos lleva, musical y emocionalmente, a las tierras del sur, donde las tradiciones pesan más que el progreso. #CreedenceClearwaterRevival en El Club Tortuga de Pep Alie Otto. Share on X

A pesar de su decidido planteamiento de la vuelta de los orígenes musicales, los Creedence deciden continuar el experimento iniciado en su álbum anterior en el tema «Suzie Q», de improvisar, como si se tratara de una jam session, y realizar temas de largo contenido que, por otra parte, ya comenzaban a ser habituales a finales de los 60.

En la cara A, de solo tres canciones, la tercera, «Graveyard train» es uno de esos experimentos de más de ocho minutos, con una estructura rítmica muy simple y repetitiva, en la que el virtuosismo de John Fogerty a la guitarra y la armónica se destaca a manera de improvisación.

La cara B se cierra con otro de esos temas, «Keep on Choogin», de casi ocho minutos, muy al estilo del anterior. Fogerty decía que esos temas eran los que más le agradaban a la banda porque se encontraban en su «esencia», y que para publicarlos en disco se veían obligados a recortar más de la mitad de su contenido (algunas de ellas, originalmente, habían llegado a tener una duración de casi treinta minutos).

Se podían permitir el lujo de presentar estos experimentos sonoros (siempre dentro del contexto de la sencillez de los temas de Creedence Clearwater Revival, y con pleno sabor de «garaje»), porque lo que destacaba en este álbum era los bombazos comerciales que ya forman parte de la Historia del Rock.

La cara A la abre un impresionante «Born on the bayou». Un colosal pero sencillo arpegio de guitarra precedido de la potente y desgarrada voz de Fogerty, ha convertido a este tema en uno de los puntales del swamp rock (de hecho, creo recordar que fue esta canción la que bautizó este subgénero del rock).

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En la cara B, que arranca con una demoledora versión del «Good Golly Miss Molly» de Little Richard, seguido por un blues guitarrero, «Penthouse Pauper», un tema poco conocido de la banda, llegamos a su tercera canción que ya es todo un clásico, no solo de los Creedence Clearwater Revival sino de toda la Historia del Rock en general. Se trata de «Proud Mary».

Tres acordes, dos más para el puente, un ritmo sencillo, una historia de cotidianidad propia de aquella época (la búsqueda de «algo especial», algo que suele ser intangible porque todo lo material acaba decepcionando) y un cierto sabor a Mark Twain, convirtieron esta canción en todo un clásico del rock… y dos años más tarde también del soul de la mano de Ike & Tina Turner.

El single «Proud Mary» se convirtió en el primer número 1 de los Creedence en las listas de éxitos, manteniéndose en la cumbre durante cinco semanas. Su predecesor en sencillo, «Born on the bayou», llegó tan solo al número 3.

El álbum ascendió velozmente hasta situarse en el puesto número 7, y rápidamente alcanzó el Disco de Platino al vender un millón de copias. Tal vez, en la actualidad, se puede vender un millón de copias de un álbum con facilidad… bien, gracias a las descargas de Internet tal vez no… pero en 1969, la venta de un millón de copias era una auténtica proeza, solo al alcance de los Beatles, los Stones y tres o cuatro más.

Bayou Country fue el álbum que puso a CCR en la cima del estrellato… y tan solo sería el principio. Llegar a la cima puede ser relativamente fácil. Mantenerse ya es otra cosa.

Y Creedence Clearwater Revival se mantendrían. Y tanto que se mantendrían. 1969 fue un año clave para ellos.

Mientras el público seguía saboreando Bayou Country, y las emisoras de radio continuaban emitiendo sus canciones, la banda publica un nuevo single en abril de 1969: «Bad moon rising». Un tema country sencillísimo, muy pegadizo, que asciende meteóricamente hacia el número 1. Pero no tan solo en los Estados Unidos, también alcanza el número 1 en Gran Bretaña. Desde Elvis Presley, no se había visto semejante éxito norteamericano en las listas británicas.

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Y mientras CCR se convertían en las estrellas de la radio, en junio de 1969 actuaban en el Festival de Newport compartiendo cartel con Bob Dylan y Jimi Hendrix. En julio ya eran cabeza de cartel del Festival de Atlanta, junto con Canned Head, y en el que, por cierto, participaron unos debutantes Led Zeppelin. Y en agosto participaron en el mítico Festival de Música y de las Artes de Woodstock, coincidiendo con la publicación de su tercer álbum «Green River».

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Tercer álbum de Creedence Clearwater Revival: Green River

El éxito del álbum no se hizo esperar puesto que el single ya había creado la demanda necesaria para convertir este tercer álbum de la banda en un nuevo Disco de Platino. Además de incluir el agasajado «Bad moon rising», el disco estaba cargado de pura esencia de country, rock y blues e incluso una balada, «Wrote a song for everyone», un esperanzador tema de Fogerty, y un himno a la amistad.

Volvían a incidir en la temática narrada en «Proud Mary«, con «Lodi», una canción autobiográfica de John, que habla de esos momentos en tu vida en los que te quedas anclado en algún lugar perdido en el mapa del desánimo, tras iniciar un viaje lleno de buenas expectativas, y que estas se van desmoronando como un castillo de naipes. Duros inicios en lo que únicamente sabes que has de tomar una dirección aunque no sabes exactamente hacia dónde,

En este álbum, las composiciones ajenas se ven reducidas a tan solo una, «Night time is the right time», popularizada en 1958 por Ray Charles, un blues en toda regla.

Pero la canción que se llevó todos los honores, además de «Bad moon rising», fue el rock garajero «Green River». Otro directo al número 1. Tal vez uno de los temas más versionados de los Creedence.

«Green River» es una evocación a los felices recuerdos de adolescencia de un country boy, en una época en la que lo único que tienes por delante es el futuro, aunque sin prisas para alcanzarlo.

La peculiar voz de John Fogerty se hizo inconfundible y familiar en todas las emisoras de radio. El sonido sencillo, puro y limpio de la banda se convirtió en su identidad. Ellos no hablaban de drogas, es más, incluso se manifestaban en contra de ellas. No hablaban del Vietnam, al menos no todavía, pero sus canciones eran las más escuchadas por las tropas norteamericanas que malvivían en el Sudeste Asiático, en otros pantanos mucho menos idílicos de los que CCR narraban, tan lejanos de sus casas. Y tal vez sea por eso: porque los Creedence  hablaban de su casa, del hogar de cada uno de ellos; de las praderas del Medio Oeste; de los pantanos de Louisiana; de la pesca en el Mississippi; del whiskey de Kentucky, y de los silenciosos atardeceres vislumbrados en el porche de una granja.

Los Creedence hablaban de su casa, de las praderas del Medio Oeste; de los pantanos de Louisiana; de la pesca en el Mississippi; del whiskey de Kentucky, y de los silenciosos atardeceres vislumbrados en el porche de una granja. Share on X

Con solo cerrar los ojos mientras escuchas «Green River», parecía como si estuvieras de nuevo en casa.

Llévame de nuevo allí,

donde fluyen las frías aguas,

déjame recordar las cosas que amo…

detenerme ante los troncos que mordisquean los barbos,

pasear de noche bordeando el río,

donde chicas descalzas bailan a la luz de la luna.

Creedence Clearwater Revival llevaba el recuerdo de sus hogares a esos desdichados soldados que tomaban sus canciones como una esperanza de regreso.

No obstante, algo estaba cambiando en John Fogerty. Algo que, con el paso de los años, le llevaría a ser una de las voces más críticas sobre la evolución de la sociedad norteamericana…

Pero esto lo dejaremos para el próximo capítulo sobre esta banda que, repito, nos dio tanto en tan poco tiempo.

Playlist en Spotify

Mientras tanto, os dejo con ellos y una lista de Spotify con 40 temas imprescindibles de la banda.

Volveremos.

Un artículo de Pep Alie Otto

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