De prisiones, putas y pistolas es la última entrega, la octava, de mi colección preferida de True Crime: Sin Ficción. Todo tiene un principio y un final, y la derrota de la banda terrorista también tuvo un comienzo que se fraguó dentro de una cárcel. Los amigos de Editorial Alrevés y la directora de su colección, Marta Robles, han conseguido lo que mucha gente antes no había logrado: convencer a Manuel Avilés para poner negro sobre blanco el principio del fin de ETA. De prisiones, putas y pistolas no es otra historia negra más, es HISTORIA con mayúsculas, historia reciente que a las nuevas generaciones ni siquiera sonará. 

@AlrevesEditor y la directora de @SinFiccion, @MartaRoblesG, han conseguido convencer a Manuel Avilés para poner negro sobre blanco el principio del fin de ETA. De prisiones, putas y pistolas: HISTORIA con mayúsculas. @garcia_moritz Share on X

Manuel Avilés decidió esperar treinta años para contar lo que vivió en primera persona como director de la prisión de Nanclares de Oca (Álava), y el tiempo transcurrido le ha dado la razón a su paciencia o a su terquedad. Manuel Avilés eligió bien desdeñando ofertas, porque la Historia requiere cierta distancia, y tres décadas empieza a ser el tiempo suficiente para hablar con perspectiva de unos años muy negros en este país. Ahora ya tenemos varias generaciones, que afortunadamente, no lo vivieron, pero necesitan conocerlo. Incluso los que por entonces no éramos más que unos adolescentes, no recordábamos lo que era amanecer con la muerte abriendo las noticias un día sí y otro también. Hoy, lo más cercano que tenemos son los cadáveres de mujeres asesinadas, cada cierto tiempo, por maridos, novios, o asesinos a secas. Pero, hubo una época en la que los noticiarios nos mostraban las aberraciones que unos cuantos cometían en nombre de banderas, patrias y libertades, cercenando vidas o cuerpos, con disparos en la nunca en mitad de la vía pública, con bombas en los bajos de un coche, o en unos grandes almacenes, extorsionando o secuestrando.

Manuel Avilés nos narra a ritmo novelado, en De prisiones, putas y pistolas, una parte de su vida, porque hay vidas que dan para varios libros, en la cual acabó jugando un papel protagonista para resquebrajar ese supuesto grupo monolítico, cohesionado de forma dictatorial por la estructura de una banda terrorista que no estaba dispuesta a admitir ninguna objeción, ni siquiera entre sus miembros. Con un lenguaje cercano y directo, Manuel Avilés, nos muestra una visión a la que no estamos acostumbrados ni en la ficción, ni el ensayo. De prisiones, putas y pistolas aporta una originalidad al universo carcelario, que pocas veces habrá contado la experiencia de un director de prisiones, y mucho menos aún de un funcionario que empezó por abajo. Un baño de realidad sobre las cárceles, las administraciones, la política y las personas que tienen que convivir en ese mundo tan peculiar y cerrado de una prisión, que dudo mucho que haya cambiado con el tiempo. 

Manuel Avilés nos narra a ritmo novelado, en De prisiones, putas y pistolas, una parte de su vida, porque hay vidas que dan para varios libros. @AlrevesEditor @SinFiccion @MartaRoblesG #Reseña: @garcia_moritz. Share on X

De prisiones, putas y pistolas es también un compromiso de su autor, Manuel Avilés, con la literatura, con la verdad, y por encima de todo un tributo a una amistad que nació de aquellos días y aquellos hechos. La que se fraguó con la persona que le puso en el ojo del huracán, en una de las pocas cárceles que aglutinaban a la mayoría de presos de la banda terrorista, en Nanclares de Oca (Álava). Esa persona era el entonces responsable de Instituciones Penitenciarias y posterior Ministro de Interior: Antonio Asunción. Una lealtad que llevó a Manuel Avilés a estar a su lado en los últimos días, en la UCI de un hospital valenciano, recordando lo que ambos hicieron para sumar a las instituciones penitenciarias a la lucha contra el terrorismo, aunque no hubiera medallas, aunque muchos otros que las han exhibido no las hayan merecido tanto.

De prisiones, putas y pistolas de Manuel Avilés aporta una originalidad al universo carcelario, que pocas veces habrá contado la experiencia de un director de prisiones. @AlrevesEditor @SinFiccion @MartaRoblesG #Reseña: @garcia_moritz. Share on X

A la barbarie de una banda terrorista la derrotó la policía, la guardia civil, la presión social, las estrategias políticas y una pata más que todavía no se había contado: las instituciones penitenciarias con el trabajo de personas como Manuel Avilés y Antonio Asunción. Por eso era necesario este libro, y por esa misma razón hay que leerlo.

De prisiones, putas y pistolas

Manuel Avilés

Alrevés

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Reseña de Moritz García

La biblioteca también es de Moritz

Portada de la reseña: David de la Torre

Del Este al Infierno

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