Geishas: La belleza como máxima expresión del arte

Quisiera introduciros en el fascinante mundo de las geishas, una cultura desconocida basada en la disciplina y el don del entretenimiento. Esta forma de arte continúa despertando aún hoy un gran interés en Occidente. Todo un mundo de glamour, exquisitez y misterio que se remonta a las épocas más resplandecientes del imperio japonés.

Y es que la de geisha es una profesión que no existe en ninguna parte del mundo. Permanecer sentada, sonriente, mientras se llenan los vasos de los invitados extranjeros se convierte en origen y motivo; un estilo artístico que enamora sin remedio a través de la conversación. Entrar a las casas de té luciendo un solemne peinado y un hermoso quimono talar ornado con blasones es una ceremonia imponente y majestuosa.

Los ánimos siempre se ven exaltados ante la idea del hermoso rostro de una geisha, en él no ha de reflejarse la preocupación propia de la cotidianidad. Solo con mirarla, cualquier dosis de tiempo queda convertida en pura magia. La geisha crece entre flores y sauces, posee extraordinarias dotes para la danza y, por supuesto, para tocar el shamisen (instrumento musical japonés derivado del chino sanxián). En definitiva, una mujer capaz de dominar con habilidad distintas artes para transformarlas en deleitosa pleitesía.

Una artista dentro de cada geisha

Durante la primera década del siglo XX, existieron en Tokio incontables asociaciones de geishas. Las chicas eran importadas directamente del campo e iniciadas tras su aprendizaje. Transcurrido ese periodo, debían dominar las modalidades que se enseñaban en las escuelas de danza. El género de música para shamisén conocido como nagauta, constituía una pieza clave en la formación artística de las geishas. La naturaleza ecléctica de su crecimiento lo hace tema ideal de investigación para la exposición de ciertos conceptos japoneses relacionados con la música. Un estilo lento con acompañamiento vocal que busca el perfecto equilibrio entre las partes habladas y cantadas de la narración.

#Geishas. La mayoría de estas jóvenes estudiaba al menos una de las artes tradicionales japonesas. La composición floral o la ceremonia del té, así como las clases de baile, se impartían desde muy temprana edad. @pilar_moligar Share on X

No solo quiero reflejar la cara amable de esta profesión. Mentiría si no me molestase la imagen anterior de las pequeñas maiko (aprendices de geisha) trabajando como criadas o asistentes de las más experimentadas. Debido a la miseria y la hambruna que padecían en la época, innumerables niñas fueron vendidas a las casas de geisha incluso antes de que cumplieran los catorce años. Conseguir un protector, un danna, para que las mantuviera el resto de sus días no es la definición más adecuada de lo que entiendo por igualdad. Pero todo aquello quedó atrás, hoy las geishas son dueñas de su propio destino, siendo admiradas por mujeres y hombres. El amor incondicional que sienten por el arte y la dedicación que ellas mismas le profesan, las transforman en confidentes de un enigma todavía por descubrir.

#Geishas. El amor incondicional que sienten por el arte y la dedicación que ellas mismas le profesan, las transforman en confidentes de un enigma todavía por descubrir. @pilar_moligar Share on X

Siempre me ha llamado la atención sus pasitos rápidos y cortos, sus caras pintadas de blanco semejando a un mimo, con la mirada casi perdida, como sumida en un espacio hecho de historias inquietantes. Labios rojos que invitan a nuevas prácticas de placer donde el comensal queda irremediablemente vencido.

Geisha

Red lips on snow face,

Silk kimono, gentle vase.

An empress, with grace

Haiku, Joey205

Labios rojos en la cara de la nieve,/ kimono de seda, florero suave. /Una emperatriz, con gracia. Joey205 #Geishas: La belleza como la máxima expresión del arte. Artículo: @pilar_moligar Share on X

Si no son artistas no son geishas

Su tiempo se mide en varitas de incienso, cuando estas se consumen finaliza la reunión. Muchas prostitutas pretenden imitar el estilo único de las geishas pero carecen de la formación artística que durante tantos años han cultivado nuestras protagonistas. El exceso de maquillaje y la simpleza de sus modales las delatan sin remedio. La misión de las geishas es la de entretener a los invitados con amenas conversaciones, con la danza o con su hermosísima música. Así pues, el inconfundible modo de proceder de una geisha no deja margen para dudar de su autenticidad.

Muchas prostitutas pretenden imitar el estilo único de las #geishas pero carecen de la formación artística que durante tantos años han cultivado estas. @pilar_moligar. Share on X

Un mundo tan prohibido como frágil. Durante cuatrocientos años han subsistido inmutables en un escenario cambiante. Sus labios han guardado silencio mientras Japón cambiaba más que ninguna nación de la tierra. Enamoraron a los soldados americanos; custodiaron secretos que podrían haber hecho tambalear los cimientos de cualquier nación. Delicadas centinelas de costumbres ancestrales viviendo aún hoy en nuestro presente. Se mueven en un espacio de ensueño, de jardines perfumados y templos ornamentados ganándose la vida con afanosa entrega.

Geishas
Fotografía de Tianshu Liu en Unsplash

Numerosos escritores atraídos por este mundo quimérico han intentando romper el sello de silencio que lo envuelve, una tarea casi imposible. Arthur Golden en Memorias de una geisha, nos relata con suma delicadeza la historia de Chiyo, una geisha que trabajaba en Kioto antes de la Segunda Guerra Mundial. Tardó diez años en recopilar toda la información para poder escribirla. A través de esta novela, Golden nos ha hecho comprender que las geishas no son simples prostitutas, que no es tan sencillo, que su figura en la sociedad japonesa es algo verdadero y único.

Encerradas en una especie de burbuja, las geishas exóticas y seductoras viven en una apariencia perfecta donde la belleza es la máxima expresión del arte.

Encerradas en una especie de burbuja, las #geishas exóticas y seductoras viven en una apariencia perfecta donde la belleza es la máxima expresión del arte. @pilar_moligar Share on X

No puedes pedirle al sol más sol o a la lluvia menos lluvia. Para un hombre, una geisha solo puede ser media esposa. Somos las esposas de la noche y aun así, aprendemos de la bondad después de tanta maldad.

Memorias de una geisha (película), 2005

Pilar Molina García