Renacer de las cenizas es una emotiva novela escrita por Akiko Mikamo y editada por Chidori Books. Me ha sorprendido muy gratamente. No suelo ser muy amiga (con contadas excepciones) de la literatura japonesa, pero cuando vi de lo que trataba esta sentí que podía ser distinta y que tenía que leerla. Un gran acierto.

«Muchas de las cosas que sucedieron esta mañana ocurrieron exactamente igual a las de cualquier otra». Pero esa mañana no era una mañana como cualquier otra. Esa mañana Shinji Mikamo, de diecinueve años, y su padre tenían que terminar los preparativos para la demolición de su vivienda. El Gobierno de Japón había decidido derrumbar las viviendas de ciertos barrios para luchar contra los incendios porque los bombardeos aéreos llevados a cabo sobre ciudades de todo Japón por los estadounidenses estaban dejando, además de millones de muertos, inmensas áreas urbanas destruidas por el fuego. Esa no era una mañana como otra cualquiera porque era lunes, 6 de agosto de 1945, y Shinji y su padre están en Hiroshima, la ciudad en la que han vivido toda su vida. La demolición de su casa les llevará menos tiempo y trabajo del que pensaban porque «aquel fue el lunes en que me senté en el tejado de nuestra casa en Kamiyanagi-cho, y una bomba explotó y nuestro mundo se desmoronó a nuestro alrededor».

Ese lunes que no es un lunes cualquiera, el 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, el Enola Gay lanzó sobre la ciudad japonesa de Hisroshima a Little Boy que, a pesar de su gracioso y desenfadado nombre, era una bomba atómica, la primera bomba atómica dirigida a una población civil. La segunda y última (esperemos) se lanzó el día 9 sobre la ciudad de Nagasaki.

En Hiroshima unas cincuenta mil personas murieron en los primeros momentos tras el bombardeo; unas ciento cuarenta mil habían muerto a 31 de diciembre de 1945 sumando las muertes producidas en los meses posteriores por lesiones y enfermedades; en trescientas mil se ha fijado la cifra total de muertos si se añaden todos los fallecimientos en años posteriores por cánceres derivados de aquella bomba.

Renacer de las cenizas es el relato de lo que vivió Shinji Mikamo en los días posteriores a aquel triste 6 de agosto. Primero acompañado por su padre y después solo, se sobrepondrá como pueda al terrible dolor de sus quemaduras, al tormento de su piel en carne viva soportando todo tipo de inclemencias, a un mundo que se transforma, como no puede ser de otra manera, tras vivir el mayor trauma a que puede verse sometido un grupo de seres humanos.

Daba la sensación de que el caos y el colapso de nuestro mundo habían cambiado nuestras normas de conducta. Parecía como si la explosión hubiera sacudido los compromisos de civismo y decencia que sostenían nuestra convivencia. […] Algunos sentían el impulso de actuar con enorme generosidad y bondad. Otros habían virado hacia una rabiosa insolencia y una falta de respeto, hacia la indiferencia y el desprecio por el bienestar de los demás.

Renacer de las cenizas

Fotografía propiedad de Andrew J. Flores

Como empleado civil cualificado del ejército, Shinji puede ser ingresado en un hospital militar. Esto será lo que le separará de su padre y lo que le salvará la vida al procurarle tratamiento para sus terribles heridas y para las alteraciones que sufrirá después. Porque cuando el dolor de las quemaduras y de su piel desollada (el dolor que proviene del exterior) se termine, vendrán los síntomas desde dentro: la caída del pelo, la fiebre, los terribles sudores, las náuseas, los vómitos y las diarreas. De todo eso se recuperará Shinji y continuará con su vida.

Cuando es dado de alta, tras meses de recuperación, viene la tarea de buscar a su familia. A su padre, del que tuvo que separarse cuando fue trasladado al hospital militar al que solo él tenía derecho. A su madre, que abandonó Hiroshima unos meses antes del seis de agosto y que «estaba viviendo en el campo con mi tía. Mi madre estaba muy enferma por una cirrosis avanzada y, por lo tanto, se le había permitido salir de la ciudad»: no tiene muchas esperanzas de que su madre haya sobrevivido a su enfermedad casi terminal. A su hermano, soldado de infantería que está luchando en algún lugar de Filipinas.

Renacer de las cenizas está contado en primera persona por Shinji Mikamo. Sin dramas, sin estridencias; con esa serenidad y estoicismo que se supone propios de la cultura nipona. Casi todo el libro (dieciséis de los diecisiete capítulos) están dedicados a contar los dos años que siguieron al bombardeo. En el último capítulo nos resume el resto de su vida hasta la actualidad. Pero el libro está escrito por la hija de Shinji, Akiko, quien pone en boca de su padre una historia que le ha oído contar desde que recuerda:

Crecí escuchando las historias de mi padre, cómo se las arregló para sobrevivir a la exposición directa del calor, a la explosión y la radiación de la bomba, y cómo mi abuelo perseveró en sus esfuerzos por mantener vivo a mi padre.

Pero además de contarle su historia, Shinji ha tratado de transmitirle la empatía y la falta de odio; ha tratado de hacerle entender la idea del perdón que es la única vía para la recuperación y la superación del trauma. El odio acumulado impide salir de los problemas y envenena la vida de amargo resentimiento.

El #libro está contado en primera persona por Shinji Mikamo. Sin dramas, sin estridencias; con esa serenidad y estoicismo que se supone propios de la cultura nipona. @ChidoriBooks #Reseña: @RosaBerros Clic para tuitear

Seré muy sincera porque no me gusta caer en lugares comunes: no son ideas ni sentimientos que yo tienda a compartir; soy más bien de la idea de restaurar la justicia histórica y poner las cosas en su sitio. ¿Ojo por ojo? ¿el que la hace la paga? tal vez, pero sobre todo, no me gusta que el que comete atrocidades se vaya de rositas. Leyendo Renacer de las cenizas, he comprendido que si se es capaz de no buscar resarcimiento ni venganza, posiblemente se consiga ser más feliz y olvidar antes las ofensas… solo hay que valer para ello.

Akiko lo consiguió. Ahora trabaja en San Diego, California, para ayudar a personas de distintas nacionalidades a comprenderse y a convivir en armonía. Como psicóloga clínica su trabajo consiste en educar a gente para que sienta empatía por personas distintas; para que sean capaces de mirar las cosas desde múltiples perspectivas y ponerse en el lugar de los demás.

En 2011 han creado una asociación sin ánimo de lucro: Iniciativa Mundial para la Salvaguarda de la Humanidadque ha establecido el 6 y el 9 de agosto como fechas para promocionar la Paz para toda la Humanidad.

Han tenido un éxito total las palabras con que Shinji, un hombre liberal para su generación, trató de educar a su hija:

Akiko, está mal odiar a los estadounidenses. Sí, nos bombardearon, pero ellos no tienen la culpa. Tienes que fijarte en el panorama general que existía en el mundo en aquel momento. Es la guerra lo que hay que condenar. Quiero que crezcas, que aprendas inglés y conozcas otras culturas, y que te conviertas en un puente entre océanos para ayudar a la gente de diferentes orígenes y con distintas creencias a entenderse mutuamente, para que nadie vuelva a sufrir un bombardeo nuclear de nuevo.

 

«Es la guerra lo que hay que condenar». Un mensaje de paz y la historia de un superviviente de #Hiroshima en #RenacerDeLasCenizas. @ChidoriBooks. #Reseña: @RosaBerros Clic para tuitear

 

renacer de las cenizas

Renacer de las cenizas

Akiko Mikamo

Nº de páginas: 244 págs.

Encuadernación: Tapa blanda

Editorial: CHIDORI BOOKS

Lengua: CASTELLANO

ISBN: 9788494421594

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 Reseña de Renacer de las cenizas de Rosa Berros