Toda selección de poetas y poesía es personal. Contener toda la poesía latinoamericana, bien representada, en una modesta antología es imposible. Delmira Agustini, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Nicolas Guillén, Claribel Alegría, José Lezama, Alfonsina Storni, Gabriela Mistral, Gonzalo Rojas, Nicanor Parra, Carilda Oliver, Eliseo Diego, José Coronel Urtecho, Ernesto Cardenal, Fina Garcia, Juan Gelman, Alejandra Pizarnik, Piedad Bonnet, Gioconda Belli, etc., quedan para próximas publicaciones. Algunos ya han sido incluidos en artículos y publicaciones en MoonMagazine.

Creemos que los que están representados en esta antología de poesía latinoamericana sí son fundamentales e imprescindibles. Desde Oliverio Girondo, Idea Vilariñ0 y César Vallejo, pasando por Mario Benedetti, Dulce María Loynaz, Olga Orozco y Hugo Mújica, llegando a Octavio Paz, Ida Vitale y Blanca Varela. No es solo una buena muestra dla mejor poesía  latinoamericana, también lo es de la universal que atraviesa todo el siglo XX y llega al presente siglo XXI, caso del poeta argentino Hugo Múgica, aún escribiendo y en plena forma creativa.

Entren y lean estos diez poemas, encontraran una línea de creación intensa y portentosa: emoción, luz, imágenes, belleza. Diez autores de la poesía latinoamericana legaron esta tradición que, además, se incrusta en nuestra andadura vital y en la propia literatura española del siglo XX y XXI.

Diez #poetas latinoamericanos fundamentales e imprescindibles. @JessHolgado1 Clic para tuitear

 

Antología de poesía latinoamericana. Poemas escogidos (I)

Mario Benedetti

Mejor te invento

Estás alicaído, estás dudando,
no te alcanzan las pruebas ni las preces,
cada Dónde te ofusca, y cada Cuándo.

Recorres el confort, las estrecheces
que quedaron atrás y es razonable
que reclames la vida que mereces,

las ventanas en paz, el techo estable.
Pero yo, te confieso, prefería
(¿cómo querés, hermano, que te hable?)

cuando tu vieja angustias estaba al día
con la angustia del mundo, cuando todos
éramos parte en tu melancolía.

Sé qué polvos trajeron estos lodos
pero saberlo no es la mejor suerte.
Inventaré quién sos, De todos modos,
inventarte es mi forma de creerte.

Oliveiro Girondo

Apunte callejero

En la terraza de un café hay una familia gris. Pasan
unos senos bizcos buscando una sonrisa sobre las
mesas. El ruido de los automóviles destiñe las hojas de
los árboles. En un quinto piso, alguien se crucifica al
abrir de par en par una ventana.

Pienso en dónde guardaré los quioscos, los faroles,
los transeúntes, que se me entran por las pupilas. Me
siento tan lleno que  tengo miedo de estallar… Necesitaría
dejar algún lastre sobre la veredas…

Al llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí,
y de pronto se arroja entre las ruedas de un tranvía.

 

Dulce María Loynaz

Yo quería tus ojos claros…

Yo quería  tus ojos ojos claros para prenderlos en mi pelo negro
con un alfiler de oro.
Yo quería tus ojos claros para sembrarlos en mi jardín y
recoger en la primavera próxima, una cosecha de
estrellas.
Yo quería tus ojos claros para tirarlos y cogerlos en el aire
como hacen los malabaristas del circo con sus bolas de
cristal.
Pero tú te pusiste serio y me hablaste de algo seguramente
muy triste, que yo no entendí bien.
Luego cayó la tarde y los dos elegimos el mar.

 

Antología con #poemas escogidos de Benedetti, Loynaz, Vallejo, Mújica. @JessHolgado1 Clic para tuitear

Hugo Mújica

Infancia

Llueve
y al árbol le pesan sus hojas,
a  los rosales  sus rosas.

Llueve
y el jardín huele a infancia,

a cercanía de todos los milagros,
a ausencia de todas las memorias.

 

Olga Orozco

Con esta boca, en este mundo

No te pronunciare jamás, verbo sagrado,
aunque me tiña las encías de color azul,
aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro,
aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas
y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.

Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche el alma,
ese al que no es posible llegar desde ninguna lámpara,
y no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral,
ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta dura
nieve
donde sólo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento.

Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras.
Hemos hablado demasiado silencio,
lo hemos condecorado lo mismo que a un vigía en el arco final,
como si en él yaciera el esplendor después de la caída,
el triunfo del vocablo, con la lengua cortada.

¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!
He dicho ya lo amado y lo perdido,
trabé con cada sílaba los bienes y los males que más temí perder.
A lo largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía,
retumban, se propagan como el trueno
unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad.

Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la
muerte, poesía.
Hemos ganado. Hemos perdido,
porque ¿cómo nombrar con esta boca,
cómo nombrar en este mundo con  esta sola boca en este mundo
con esta sola boca?

 

Octavio Paz

Insomne

Vigilia del espejo:
la luna lo acompaña.
Reflejo tras reflejo
urde tramas la araña.

Apenas parpadea
el pensamiento en vela:
no es fantasma ni idea
mi muerte centinela.

No estoy vivo ni muerto:
despierto estoy, despierto
en un ojo desierto.

 

Blanca Varela

Strip tease

quítate el sombrero
si lo tienes
quítate el pelo
que te abandona
quítate la piel
las tripas los ojos
y ponte un alma
si la encuentras

 

César Vallejo

Masa

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «No mueras, te amo tanto».
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando:«Tanto amor y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
Con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver, triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazo al primer hombre; echóse a andar…

 

Idea Vilariño

Decir no

Decir no
decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no
pero
siguiéndola.

 

Ida Vitale

Círculo muy vicioso

A mí misma me ofrezco
aprender día a día en el mundo,
luego al mundo le ofrezco
día a día olvidarlo,
para yo no ser menos.

Porque el riesgo
de ser menos se corre
si no se olvida mucho
de lo algo aprendido
y tenazmente atroz.
Tras lo vertiginoso,
recordar el olvido
abre la calma.
Y basta.

 

#Antología con #poemas escogidos de Vitale, Orozco, Paz, Girondo, Varela y Vilariño. @JessHolgado1 Clic para tuitear

 

Antología de poesía latinoamericana

Selección de Jesús Holgado Delgado

 

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