Un cadáver muy frío es la primera novela de la serie Las cosas y casos de la señora Starling, pero hay que echar la vista un poco más atrás para conocer cuál fue en realidad el nacimiento literario de este personaje.

Allá por 2015 se publicó La librería a la vuelta de la esquina, una estupenda antología de relatos en los que el nexo era, tal y como indica su título, que una librería formase parte intrínseca de la trama. «Un cadáver en la librería» fue la aportación de la escritora Ana Bolox, y ya el título era (es) toda una declaración de intenciones y una ventana al género literario del que bebe la autora, porque cualquier apasionado de la novela policíaca clásica enseguida reconoce en él un homenaje a Un cadáver en la biblioteca, de Agatha Christie. En este relato, ambientado a finales de los años 70, conocemos a Anne Starling, profesora de Astrofísica en la Universidad de Columbia y casada con James Starling, agregado comercial del consulado británico  en Nueva York. Además descubrimos tres cosas sobre ella: que es hija de Charles Carter y Kate West, otra pareja de detectives nacida de la mente de la autora y de la que espero poder hablaros pronto; su poca afición al té a pesar de ser inglesa; y su afición a investigar crímenes y meter las narices donde no le llaman para desesperación del inspector Arthur Crawford, personaje que, como ahora veremos, llegó para quedarse como protagonista de la serie junto a Anne.

Así las cosas, en 2017 Ana Bolox publicó Un cadáver muy frío, primera aventura en formato novela protagonizada por Anne Starling y Arthur Crawford. Estamos en las semanas previas a la Navidad de 1978, y Anne Starling se está ganando cierta fama como detective aficionada. Así, por una recomendación de una clienta satisfecha, es como llega hasta ella la anciana señora Lacey, preocupada por la desaparición de su vecino de rellano, Anthony Snow. La historia que le cuenta a Anne roza lo inverosímil (boas secuestradoras de por medio), pero Anne es demasiado curiosa para no mostrar interés. No tarda en convencer a su viejo conocido, el inspector Arthur Crawford, de que no estaría de más echar un vistazo, y acaban descubriendo que, eliminando a la boa de la ecuación, la desaparición del señor Snow está más que probada. De este modo nos vemos inmersos en una investigación en la que el competitivo mundo de la maquetación naval parece jugar un papel muy importante, al tiempo que la señora Lacey aparenta saber mucho más de lo que dice y un tal John, con aficiones un tanto sádicas, parece ser la cabeza pensante y el que mueve los hilos desde fuera.

Con todo este panorama, se nos presentan muchas preguntas. ¿Quién ha secuestrado a Anthony Snow? ¿Por qué? ¿Tiene algo que ver su condición de experto en maquetación naval? ¿Quién es ese tal John? ¿Qué tiene que ver la señora Lacey en todo esto? Y, si tiene algo que ver, ¿por qué ha levantado la liebre y avisado de la desaparición?

En el título de la reseña os decía que Ana Bolox es la máxima representante del cozy en España (la mejor, sin lugar a dudas), pero no todo el mundo está familiarizado con este subgénero. Un misterio cozy es un misterio elegante, amable, un tanto blanco al no adentrarse mucho en temas de sexo, con un toque de humor e ironía muy británicos y donde el método de investigación suele ser muy tradicional y alejado de la ciencia forense. Además, el asesino siempre acaba siendo descubierto y de por medio siempre hay un detective aficionado (también casi siempre una mujer) que, ya sea en solitario o ayudando a un policía de verdad, es una pieza indispensable para la resolución del crimen. Veréis que todo esto está muy alejado de la novela negra o el thriller actual, y eso es porque el término cozy empezó a usarse a finales del siglo XX para denominar a la literatura que intentaba emular el decálogo de la famosa Golden Age inglesa, que nació allá por los años 20 y 30.

Pues bien, Ana Bolox es una maestra del género cozy, aunque bien es cierto que, después de haber leído varias novelas suyas, quizás Un cadáver muy frío es la más transgresora en lo que se refiere a la violencia o el sexo de toda su bibliografía. Más allá de eso, la esencia a clásico policíaco británico está por todas partes, y en este mundo que ha creado brilla con luz propia su personaje estrella, Anne Starling. La señora Starling es una mujer de armas tomar, hermosa y elegante, muy inteligente e intuitiva, aburrida de su vida en el consulado y, por tanto, aficionada a cualquier cosa que la saque de ese aburrimiento. Ha encontrado la salsa de la vida en las investigaciones detectivescas y la horma de su zapato en Arthur Crawford, un inspector de policía buenazo que, por más que lucha contra el vendaval que supone cada entrada de Anne en su vida, al final siempre acaba cediendo a su don de la persuasión y (poco a poco lo va reconociendo) la atracción que siente por ella.

Después de quince días aún no se había atrevido a llamarla. Temía que su vida se convirtiera de nuevo en un torbellino si lo hacía, pero sobre todo le inquietaba lo anodina que se volvía después de transitar por el huracán Starling.

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Y es que, más allá de las tramas criminales y la investigación, el plato fuerte de la serie es la peculiar relación que une a Anne Starling y Arthur Crawford, repleta de pullas que van y vienen, de humor, ironía y sarcasmo, y siempre asentada en la base de un respeto y aprecio mutuos que no siempre se expresan con palabras pero que poco a poco van evolucionando ante los ojos del lector. Estas batallas dialécticas tienen un sabor inconfundible a clásico, a Cary Grant y Katharine Hepburn si hubiesen rodado una película de detectives… a inteligencia, humor y mordacidad formando frases que van y vienen de uno a otro provocando una sonrisa constante en el lector cada vez que abren la boca.

Los dos eran conscientes de que las batallas dialécticas que entablaban no eran más que un placer disimulado bajo sarcasmos del todo inofensivos.

Buena (toda) parte de culpa de esto la tiene el estilo de Ana Bolox, un estilo marca de la casa que engloba cuatro elementos: narración, personajes, diálogos y trama. Bolox escribe sencillo pero bonito y de una manera cuidada pero ágil, con un estilo que rezuma sabor a clásico y cuidando mucho la ambientación tanto en lo que se refiere a la época como al entorno donde tiene lugar la historia. Sobre los personajes y los diálogos, os hacéis una idea por lo comentado arriba: personajes muy definidos, con mucha personalidad y en los que vuelca buena dosis de ironía haciendo hincapié en sus diálogos, en la relación de tira y afloja aparente que poco va creciendo entre ellos y en unos derroteros que el lector quiere que sigan un camino pero que la autora no está por la labor de facilitar (no al menos por ahora). En cuanto a la trama, de la que evito siempre hablar demasiado porque hacerlo en una novela de misterio es casi pecado, es más compleja de lo que pueda parecer un principio, está bien armada y estructurada y además obliga al lector a estar muy atento y no descuidarse ni un momento, porque el demonio se esconde en los detalles y Ana Bolox no deja nada al azar.

—Exacto. Embustes y más embustes. Eso es lo que tuve que hacer: convertirme en un mentiroso patológico, como si fuera un escritor de novela policíaca, y componer una historia detectivesca que se sostuviese.

—No creo que a los detectives de novela policíaca les gustara oírse llamar así.

—Deberían estar todos entre rejas.

Así pues, emulando cierto pasaje de la novela, ¿qué tenemos en Un cadáver muy frío? Pues tenemos un sabor puramente clásico a novela policíaca de principios-mediados del siglo XX; una pluma elegante, cuidada y pulcra que se lee sola; unos personajes que traspasan el papel y de los que el lector quiere saber más y más; un humor puramente británico y unos diálogos realmente fantásticos, de esos que fluyen ágiles y mordaces escondiendo esa complejidad con apariencia de sencillez tan difícil de conseguir; y por último, pero no menos importante, una trama sin ningún punto muerto que mantiene la intriga hasta la última de sus páginas.

Un cadáver muy frío, de @ana_bolox: maestra del #cozy. #NovelaPoliciaca al estilo #GoldenAge, humor puramente británico, personajes sólidos y diálogos que atrapan al #lector. #Lectura recomendada por Rose Hurst. Clic para tuitear

Termino no sin antes repetir el mantra que define mi admiración por su literatura: Ana Bolox es el referente de la literatura de misterio amable en España y se merece mucho más reconocimiento del que tiene. Apuntad y subrayad bien su nombre, porque llegó para quedarse y no hace más que darnos alegrías a sus lectores.

#Reseña: Un cadáver muy frío, por Rose Hurst. @ana_bolox es el referente de la literatura #cozy en España y se merece mucho más reconocimiento del que tiene. Apuntad y subrayad bien su nombre. Clic para tuitear

 

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Reseña de Rose Hurst, Miss Hurst en Las inquilinas de Netherfield

Portada de la reseña: David de la Torre