Con una «re-revisión» de una parte de la filmografía de Frank Capra, en concreto de El secreto de vivir (1936) y Caballero sin espada(1939), ocurre como siempre, siempre se ven cosas nuevas. Ahora un espíritu crítico muy presente en la sociedad en la que le tocó vivir. Porque solamente situando al autor en su época y lugar pueden entenderse muchas cosas.

Siempre se le atribuye un corte espiritual y humanitario a sus películas, y no seré yo quien diga lo contrario, pero reducir su obra a calificativos tan simples y de una manera excluyente, sería injusto.

También se le califica de panfletario y propagandista por sus documentales durante la Segunda Guerra Mundial, como Prelude to War (1942), The Nazis Strike (1942), The Battle of Britain (1943), Divide and Conquer (1943), Know Your Enemy Japan (1945), Tunisian Victory (1945) y Two Down and One to Go (1945).

Nadie duda del efecto propagandístico de estos documentales. Teniendo en cuenta que se trataba de un momento bélico a nivel mundial, la propaganda era esencial, una prioridad política y militar. Bien podría entenderse que el realizador hiciera un paréntesis de oídos sordos y lengua muda en cuanto a la crítica pertinente de una sociedad de la que el señor Capra era uno de sus analistas. Este espíritu, que podría haberse obviado si nos atenemos únicamente a sus documentales, vuelve a la palestra si se examinan estas dos películas que dirigió previamente a los documentales.

Capra

Y es que El secreto de vivir (Mr. Deeds goes to town) y Caballero sin espada (Mr. Smith goes to Washington) atizan sin miramientos en la línea de flotación de un capitalismo del que el señor Capra ya vislumbraba sus grandes defectos. La avaricia y la corrupción. Ya en la segunda mitad de la década de los treinta. Ab aeterno.

El secreto de vivir y Caballero sin espada atizan sin miramientos en la línea de flotación de un capitalismo del que #Capra ya vislumbraba sus grandes defectos. @joseviblender Share on X

El secreto de vivir expone que, a pesar de vivir en el parangón del mundo libre, uno no puede hacer lo que quiera con su propia fortuna.  Libertad sin compartir en la sociedad americana que pagaba las consecuencias de la crisis del 29, es lo que se llevaba. Que cada uno se las apañe como pueda. La necesidad agudiza el ingenio. Es el motor de nuestra ideal forma de vida. Una magistral interpretación de Gary Cooper como paladín de la completa libertad de pensamiento y obra.

Capra
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En Caballero sin espada, Frank Capra dispara abiertamente hacia la corrupción de la clase política que no duda en anteponer sus intereses al del bienestar de los ciudadanos de los que se erige como defensora y salvaguarda. En este caso James Stewart interpreta uno de sus papeles con mayor calado social, superior incluso al papel del solidario George Bailey en Qué bello es vivirun poco demasiado empalagoso.

Y es que el cine siempre ha sido un fiel reflejo de la sociedad y por suerte existieron cineastas como el señor Capra que quiso mostrar el papel onmipotente y onmipresente del poder económico y político, destapando carencias y deficiencias, a pesar de llevarlo a cabo en una época tan difícil como la Segunda Guerra Mundial que demandaba un apoyo incondicional a un sistema político autodenominado demócrata, que como decía Churchill: «Es el menos malo de los sistemas políticos», pero no exento de vilezas e indecencias esgrimidas en aras de la libertad.

Una suerte para nosotros.

#FrankCapra, el cronista crítico con la sociedad norteamericana de los 30 y 40. #Cine #Hollywood. Artículo de @joseviblender. Share on X

Josevi Blender