Morir no es lo que más duele es una novela que crea un vínculo con el lector más allá del pacto ficcional típico, ofreciéndole información relevante que solo él conoce. La pregunta se aleja del manido ¿quién es el asesino? para sumergirnos en cuestiones de carácter más profundo.

Comenzamos.

Reseña: Morir no es lo que más duele

La estructura narrativa de Morir no es lo que más duele es lineal en el contexto temporal donde se desarrolla la acción, año 2007, pero con constantes referencias a un fatídico agosto de 1973, momento en el cual ocurre el hecho detonante de esta historia. Los cuatro pilares que pertenecen a la estructura narrativa son exprimidos al límite, siendo los personajes variados y diferentes y muy bien definidos, el tiempo delimitado en consecuencia (por ejemplo, se introduce la futura crisis mundial que nos acechará como hecho determinante para afianzar este elemento), el espacio establecido en un lugar concreto y específico de la sierra de Gredos sin abarcar múltiples escenarios que pudieran confundir al lector y, por último, el punto de vista del narrador. En este aspecto he sentido que a esta novela le faltaban páginas pues el narrador omnisciente, que lo sabe todo y lo siente todo, explica cada sentimiento que surge de los personajes describiendo las situaciones que lo acompañan, pero quizás (y es mi impresión) descubriendo ciertas cartas con prontitud y dejando aparcada la posibilidad de crear más tensión si cabe. Este hecho no afecta en absoluto al acuerdo de verosimilitud de Inés con el lector, cumplido fielmente.

En Morir no es lo que más duele el rol del personaje principal corresponde, inicialmente, a la correctora de estilo Sara Azcárraga, mujer solitaria y huraña (a lo largo de la novela sabremos del por qué de este carácter), para recaer sobre el teniente de la Guardia Civil Julián Tesser y el cabo Coira sin que el lector acuse una desconexión al pasar de uno a los otros. Existen más personajes, pero Inés Plana ha tejido una tela de araña tan fuerte y sutil entre todos ellos que, al cerrar el libro (y de la manera en que esta novela finaliza) siente haber sido partícipe activo de la historia. Inés confía en el lector y le confiesa datos y detalles que los personajes no conocen. Es algo poco frecuente y arriesgado, aunque valiente.

@IPlanaGine crea un vínculo con el lector más allá del pacto ficcional típico, ofreciéndole información relevante que solo él conoce. #MorirNoEsLoQueMásDuele. @espasaeditorial. #Reseña de @DavidVerdejoOfi. Share on X

Los diálogos son ágiles, acordes con cada personaje empleando un estilo indirecto libre, es decir, se muestra una ausencia de objetividad conservando la fidelidad de dichos personajes. Las descripciones son correctas y equilibradas, centradas en un círculo más bien pequeño que ofrece comodidad al lector dejándole centrarse en la trama.

¿Qué historia nos cuenta Morir no es lo que más duele?

 17 de octubre de 2017. Domicilio de Sara Azcárraga.

El teniente de la Guardia Civil, Julián Tresser y el cabo Guillermo Coira se presentan en el domicilio de Sara Azcárraga. Ella les abre la puerta cargando en sus espaldas una noche más de lucha contra sus demonios que se esfuerzan en no abandonarla. Los agentes de la benemérita le anuncian el hallazgo del cadáver del profesor Tomás García Huete colgado de un árbol en un pinar a las afueras de Madrid. La víctima carece de ojos y la única conexión con Sara es un papel encontrado en el bolsillo de este con su nombre y dirección. ¿La única? Obviamente, no. Y en ese instante la historia comienza a desmembrarse como los afluentes de un río para acabar en el mar.

Es una historia tan bien narrada, con tantos giros inesperados y tensión argumental, que es mejor no desvelar nada más.

#MorirNoEsLoQueMásDuele de @IPlanaGine es una historia bien narrada, con giros inesperados y una tensión argumental bien resuelta. #Reseña de @DavidVerdejoOfi. @espasaeditorial Share on X

Opinión

Tanto leída como escuchada, Morir no es lo que más duele es una buena historia, un buen ejemplo de compromiso con el lector, de pacto entre la autora y quien lea estas páginas. He sentido rabia, pena, intriga e incluso desasosiego ante ciertas escenas. En otras, al fin, tranquilidad. Pero como dije al inicio de la reseña, a esta historia le faltan páginas, escenas, momentos que ya comentaré con la autora si es posible.

Puntuación

 Cuatro sobre cinco.

 

 

Morir no es lo que más duele

Inés Plana

Nº de páginas: 448 págs.

Encuadernación: Tapa dura

Editorial: S.L.U. ESPASA LIBROS

Lengua: Cstellano

ISBN: 9788467051490

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Reseña y  portada de la misma: David de la Torre