Como todo fanático bien sabe, el cine de terror muchas veces ha sido acusado de usar a la mujer como excusa para sostener un discurso misógino y sexualmente agresivo que beneficie sus símbolos favoritos. Durante buena parte de la historia del género en la pantalla grande, las principales víctimas de monstruos, asesinos y todo tipo de criaturas sobrenaturales fueron mujeres, en especial las muy jóvenes, atractivas y sexualmente activas. Y los guiones se encargaron de dejar claro que serían perseguidas, asesinadas o torturadas debido a una serie de elementos relacionados de manera directa con su condición como «frágil», «débil» u otros conceptos, que suelen relacionarse de manera directa con lo femenino.

Pero la fortaleza y temeridad de toda una generación de mujeres que dieron rostro a una manera inédita de comprender el terror y el poder de la voluntad, dio vida a una serie de personajes inolvidables que aún hoy, continúan siendo parte del imaginario colectivo:

El poder de la mujer en el cine de terror por @Aglaia_Berlutti. Protagonistas inolvidables que rompieron el estereotipo de #mujer débil, víctima propiciatoria de monstruos y asesinos en la pantalla grande. #cinedeterror. Clic para tuitear

La mujer en el cine de terror: un misterio profundo y complejo

1. La chica al otro lado de la cerca

Laurie Strode (Jamie Lee Curtis) no parecía ser la candidata ideal para sobrevivir al ataque de Michael Myers en Halloween (1978) de John Carpenter. Con su rubio cabello repeinado y la figura delgada, no sólo tenía el aspecto de una versión modernizada de las etéreas mujeres que Hitchcock inmortalizó varias décadas atrás, sino que parecía metaforizar el discurso sutil sobre la debilidad femenina en contra de un poder masculino invencible que solía ser parte de las habituales películas serie B del género, populares durante la década de los cincuenta y principios de los sesenta.

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Pero Carpenter supo construir toda una nueva propuesta que convirtió a Laurie en un símbolo por derecho propio y además, una heroína de una nueva era en una declaración política muy específica: el poder inherente a la mujer. Carpenter dotó a su personaje de la suficiente determinación para enfrentarse a un hombre que le doblaba en tamaño y fortaleza  — y cuya mera figura parecía hacer referencia al monstruo imparable e imperturbable — y vencerlo desde la improvisación, la espontaneidad y en especial, una lucha cuerpo a cuerpo que convirtió a Laurie en el epítome de la llamada Final Girl que se convirtió en emblema de las películas de género.

Laurie Strode es el símbolo y la heroína paradigmática del género de #terror. La #FinalGirl por excelencia, creada por John Carpenter en la saga #Halloween. #ElPoderdelaMujer en el #cinedeterror, por @Aglaia_Berlutti. Clic para tuitear

2. El misterio llama a tu puerta 

El poder de la mujer en el cine de terror

Con Suspiria (1977) de Dario Argento, lo femenino se convierte en un tipo de amenaza tan violenta, cruel y directa como para construir una perversa versión del bien y el mal moral. De hecho, La Trilogía de la Madre del mismo director, profundiza en la perspectiva y percibe la condición de lo maligno, como una relación evidente entre la magia, lo sobrenatural y la mujer como el conducto a través se expresa lo desconocido. Argento meditó sobre lo femenino a través de lo primitivo sagrado y logró crear una reconstrucción de la imaginaria y la connotación de lo poderoso y lo temible, a través de un recorrido onírico por las diferentes versiones del estereotipo de la mujer. Una y otra vez, La Trilogía de la Madre profundiza sobre la iconografía pagana que presupone a lo femenino como conducto de lo divino  — y por tanto, lo misterioso —  para crear una nueva condición y percepción sobre lo extraordinario y lo temible. Para Argento, tanto el ocultismo, como los símbolos de poder asociado con la brujería y otras creencias asociadas a lo enigmático, se enlazan de forma directa con el temperamento de sus heroínas y también, la forma en que analiza la percepción sobre el temor y la condición de lo humano dentro de un escenario inquietante y rudimentario.

#Suspiria de #DarioArgento: lo femenino se convierte en un tipo de amenaza tan violenta y directa como para construir una perversa versión del bien y el mal moral. #ElPoderDeLaMujer en el #cinedeterror @Aglaia_Berlutti Clic para tuitear

3. El silencio de las pequeñas cosas

Lynn Sear (Toni Collette) mira a su hijo Colin (Haley Joel Osment) a través de la mesa vacía. Ella tiene el rostro pálido. El del niño es una máscara dolorosa de puro terror. Entre ambos, el silencio es un espacio incómodo e inexplicable y es justamente en esa cualidad inclasificable de la tensión y la falta de comunicación, que el director M. Night Shyamalan hace hincapié en su extraordinaria The Sixth Sense (1999), en la que la figura femenina alcanza un nuevo paso en medio de la connotación de lo terrorífico y lo inquietante. Porque a pesar de que el personaje de la madre que encarna Collette pasa buena parte de la película a la periferia y sin sospechar en realidad que es lo que atormenta a su hijo, es su relación con el pequeño Colin la que sostiene la circunstancia que enlaza la película con algo más profundo: un tipo de sufrimiento silencioso que el director explota y enlaza con lo terrorífico de manera extraordinaria.

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De hecho, la presencia femenina es muy poderosa en una película en que los lazos emocionales lo son todo y que teoriza sobre la necesidad de comunicación y empatía en medio de un clima aterrador y tenso que convierte a The Sixth Sense en una magistral obra de arte sobre la subversión del símbolo en lo terrorífico. Dr. Malcolm Crowe (Bruce Willis) pasa la mayor parte del film intentado comunicarse con su esposa Anna (Olivia Williams), el nexo que le vincula con su propia vida y pasado en medio de escenas atemporales e intencionadamente carentes de contexto. Shyamalan juega con el hecho mismo de la pretensión del reconocimiento, la construcción de vínculos y la metáfora del desarraigo al usar los lazos emocionales de sus personajes con las mujeres en su vida, de forma dolorosa, trágica y conmovedora. Lynn Sear solloza sobre el cuerpo dormido de su hijo, incapaz de comprender sus dolores y terrores, mientras Anna mira en silencio una mesa que comparte con Malcolm, quien intenta con desesperación hacerse escuchar y sobre todo, romper la extraña y brumosa atmósfera que le distancia de su esposa, sin que todavía comprenda el motivo. Más tarde, el célebre giro final de la película, demostrará hasta que punto el vínculo emocional que une a los personajes centrales con quienes le rodean es capital para entender su miedo y su sufrimiento y es allí, cuando Shyamalan desplegará una simbología profundo y contundente para elaborar un creíble discurso sobre un poder femenino. Tanto Lynn como Anna son la conexión y el eslabón que une a las historias, que sustentan el valor formal del bien y de lo desconocido y más allá, la convicción profunda sobre la incertidumbre que condensa lo terrorífico en el film.

La figura femenina alcanza un nuevo paso en medio de la connotación de lo terrorífico y lo inquietante. #TheSixthSense @MNightShyamalan #ElPoderDeLaMujer en el #cinedeterror @Aglaia_Berlutti. Clic para tuitear

4. Puertas cerradas en la oscuridad

los otros

Otro tanto ocurre con la película The OThers de Alejandro Amenábar, en la que el personaje femenino es además del centro de todos los terrores, es también, una reinterpretación sobre la habitual heroína enfrentada a lo inexplicable a través de los recursos limitados a su disposición. Grace Stewart (Nicole Kidman) es una viuda que no sólo debe enfrentar el aislamiento físico que supone encontrarse en el enorme caserón familiar en el que vive junto a sus dos hijos, sino además una amenaza invisible e inquietante, que se entrecruza con algo más elaborado y siniestro. El film, que juega con una dimensión de lo terrorífico que se sostiene a través de un discurso escindido sobre la ignorancia y la fe, es también un recorrido por una serie de metáforas acerca de lo femenino que suelen utilizarse con frecuencias en el subgénero de las casas embrujadas. El personaje de Kidman funge como centro de lo doméstico sino además, es el testigo de una situación que le sobrepasa pero contra la que luchará con la resolución de una clásica madre coraje cinematográfica. Pero para la ocasión, Amenábar construye un recorrido sobre algo más sutil que pocas veces se analiza en el terror como elemento consistente dentro de una matriz más amplia: Grace Stewart es además el secreto mismo que sostiene la casa, el giro de la historia que conectará todas las líneas especulativas y además, transformará la percepción sobre lo terrorífico en algo por completo nuevo.

Los otros, de #Amenabar: un recorrido por una serie de #metáforas acerca de #lofemenino que suelen utilizarse con frecuencia en el #subgénero de las casas embrujadas. El poder de la #mujer en el #cinedeterror. @Aglaia_Berlutti. Clic para tuitear

5. Oráculo, guía, el secreto

Expediente Warren, Vera Farmiga.

Lorraine Warren (Vera Farmiga) mira sobre el hombro de su esposo, petrificada de miedo. De una de las ramas del árbol que se levanta junto a él, pende el cuerpo de una mujer de la que la cámara sólo muestra sus pies pálidos y retorcidos. La visión dura lo suficiente como para sacudir a Lorraine (y demostrarle que algo ocurre en la casa de Los Perrone) pero también es una versión estilizada y moderna de la concepción sobre el oráculo que recibe la información suficiente como para enfrentarse a un tipo de mal misterioso. De hecho, todo el argumento de la película The Conjuring (2013) del director James Wan es una celebración contemporánea al cine de terror de los años sesenta, sino también de la fórmula de la heroína que se enfrentará a lo desconocido con las armas de su inteligencia, intuición y en el caso del personaje de Farmiga, sus inusuales capacidades. Pero más allá del efectismo conveniente de los dones psíquicos de su personaje, la Lorraine Warren de Wan es también una poderosa figura capaz de enfrentar a lo terrorífico a la manera que las heroínas del género. Por si eso fuera suficiente, su némesis será el violento espíritu de una bruja, que a la vez poseerá a una ama de casa y madre de cinco: Carolyn Perron (Lili Taylor) será la víctima propiciatoria de una circunstancia violenta, muy parecida a la intrusión de un asesino o al ataque de un monstruo desconocido. Entre ambas, la tensión de la película y su percepción sobrenatural parece supeditada a lo femenino como fuente de poder sino también, como expresión coherente de algo más extraño y aterrador.

La Lorraine Warren de James Wan es una poderosa figura capaz de enfrentar a lo terrorífico a la manera de las heroínas del género. La mujer en el cine de terror. @Aglaia_Berlutti. #ExpedienteWarren. Clic para tuitear

6. Terrores invisibles 

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La figura de la madre, también ha sido reversionada y profundizada a través del cine de terror de manera muy elocuente. La película El bebé de Rosemary (1968) de Roman Polanski, resume mejor que cualquier otra la inquietante convicción del cuerpo de la mujer como parte de lo sobrenatural y a la vez emparenta la maternidad y la capacidad para concebir, como una línea deconstructiva de la concepción cultural sobre la maternidad. Inquietante, a medio camino entre el terror y el drama psicológico, el film construye una visión del bien y del mal sometido al albedrío de la interpretación. Nada es absoluto, en esta puesta en escena claustrofóbica, en la que los personajes parecen moverse en medio de una lentitud de pesadilla y en la que Rosemary (Mia Farrow) lleva la peor parte. De nuevo, lo femenino es la puerta abierta hacia algo más ambiguo y peligroso, pero también, una forma de comprender lo inexplicable.

Seis personajes femeninos inolvidables que demuestran un concepto de poder que aleja a la mujer de su papel de víctima en el cine de terror. @Aglaia_Berlutti. #Mujeres #cine #terror. Clic para tuitear

 

La mujer en el cine de terror siempre será un misterio profundo y complejo, aun sin verdadera resolución. Y tal vez por ese motivo, las heroínas sean mucho más que víctimas: su capacidad para abarcar la simbología colectiva es cada vez más profunda, extraña y sobre todo, asombrosa. Toda una transición entre la versión de la mujer en otros géneros del cine  — a menudo trivial y superficial —  y una concepción más poderosa de lo que lo femenino puede ser como parte del imaginario cultural.

 

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Un artículo de Aglaia Berlutti

Portada: David de la Torre

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