En el capítulo anterior nos quedamos a finales de 1970, concretamente en diciembre, momento en el que los Creedence Clearwater Revival lanzan su sexto álbum, con un título que, a la vista de los inmediatos acontecimientos, sería muy explícito: Pendulum.

Credeence Clearwater Revival

Sucedía que cada vez eran más frecuentes los enfrentamientos entre los hermanos Fogerty. Tom, cuatro años mayor que John, comenzaba a estar harto del liderazgo de su hermanito, y las discusiones entre ellos ya eran más que abundantes. Aunque no esté demostrado ni descartado que el talento no reside en los genes (hay apellidos que dicen que es así: Lennon, Winter, Jackson, Vaughan…), Tom Fogerty nunca hizo nada que indicara lo contrario: no destacaba como guitarrista y, aún menos, como compositor. Las canciones de John eran mucho más efectivas, y las ventas y el éxito no hacían más que corroborarlo. Para el resto de la banda… pues bueno, si la cosa funciona (y funcionaba muy bien)… ¿para qué cambiarla? Pero Tom se hallaba herido en el orgullo, el típico orgullo del patriarcado, tan propio en la sociedad anglosajona (por no decir en general), el que reza que al hermano mayor se le debe un respeto. Con ello no quiero decir que John se comportara con soberbia, pero sí le dolía al hermano mayor que todos los elogios se los llevara el pequeño de la casa.

El final de los Creedence Clearwater Revival no fue nada glorioso. La banda que protagonizó una meteórica carrera plagada de éxitos se disolvía en julio de 1972. Pep Alie Otto nos cuenta los motivos. Share on X

John veía con preocupación que Tom, cada vez más, tenía un comportamiento huraño, pero no supo gestionar la situación, aunque es cierto que lo intentara.

En el álbum quiso darle más protagonismo, incluso planteó a la discográfica publicar algunos temas de Tom y del resto de la banda. Pero la discográfica, siempre sensible a los dividendos que la banda le aportaba, se negó a incluir canciones de menor calidad. John, entonces, tomó una decisión draconiana: no esmerarse tanto en sus composiciones. Pero ni así logró John desmedrar su material.

A pesar de todos los esfuerzos para aparentar que no pasaba nada, en el disco se hace notable una cierta falta de armonía en el grupo, como si oscilara como un péndulo, hacia lados opuestos.

Esto no impide que un sencillo, extraído del álbum, se convirtiera en su sexto Single de Oro. Se publicaba en enero de 1971. Se trataba de la canción Have you ever seen the rain?, donde John volvía a incidir en el tema de la Guerra del Vietnam, con una nueva referencia a la lluvia, como incesante goteo de bajas entre la juventud norteamericana. John se sentía ahogado, como en un callejón sin salida:

Alguien me dijo, hace mucho tiempo, que siempre hay calma tras la tempestad. Lo sé, así ha sido siempre. Y cuando esta acaba, siempre queda una llovizna en un día soleado, brillando como el agua. Días como estos, con un frío soleado y un chaparrón. Lo sé… así ha sido siempre mi vida. Hay que pasar por el embudo, a veces deprisa, a veces lentamente. Lo sé… y esto no lo podemos parar. Y yo me pregunto: ¿Has visto alguna vez esta lluvia?… quiero saber: ¿has visto alguna vez esta lluvia, cayendo en un día soleado?

Have you ever seen the rain? Creedence Clearwater Revival

Pero los días de calma, para John, parecen no llegar. Tal como he comentado, ve como su hermano Tom, cada vez más distante, paulatinamente se va desentendiendo del grupo. Con un cierto pesimismo, John presenta en el álbum una canción dedicada a su hermano. Una canción desde el fondo de su alma, que habla sobre la impotencia de tratar de evitar lo que parece inevitable. Una canción premonitoria:

¿Qué hay, amigo mío…? Te ruego me perdones pero ¿en qué estás pensando? Has empaquetado tus cosas y te quieres ir? ¿Tienes algo a la vista? Bien, sé que te has sentido así en otras ocasiones, como en un barco que se hunde, y ahora quieres irte y esconderte…

¿Qué me dices?… Mira, chico, todos estamos predestinados al cementerio… y, mientras tanto, te deseo lo mejor. Vendrán días buenos, y también malos. ¿Dónde está la diferencia? ¡Dios! ¿Puedo hacer algo por ti?

Sabes que te echaré de menos cuando te hayas ido. Y me gustaría esconderme… pero está bien, de acuerdo, date una oportunidad. Puedo sentir el tren como se acerca… ¡Venga, va, sube en él!

Adiós, adiós, adiós… ¡Dios…! te deseo lo mejor. Nos veremos pronto… tal vez mañana…. Nunca se sabe. Pero sabes que te echaré tanto de menos cuando te hayas ido.

Me gustaría tanto huir y esconderme. Esconderme…

(Wish I could) Hideaway. Creedence Clearwater Revival

Se trata de un tema precioso. Triste, pero precioso, «(Wish I could) Hideaway», en el que John ya sabía lo que inevitablemente iba a pasar: en febrero de 1971, Tom Fogerty abandonaba los Creedence Clearwater Revival para iniciar una carrera en solitario, y publicaría cinco álbumes de muy escaso relieve, entre 1972 y 1981, en los que participaban sus excompañeros Stu Cook y Doug Clifford… e incluso su hermano John, aunque solo en una canción de su tercer álbum Zephyr National de 1974, una situación un tanto explosiva por lo que más adelante veremos. En 1976, Tom forma su propia banda, Ruby, con la que publicaría tres álbumes, también con escaso éxito. Así mismo colaboraría en un proyecto con Jerry García, de los Grateful Dead, y el teclista Merle Saunders, en dos álbumes de 1972 y 1973…

Pero todo esto ya es otra historia, un tanto triste, que merecería ser contada en otra ocasión.

Pendulum, a pesar de todo, se vendió bien, muy bien, alcanzado un nuevo Disco de Platino… y recordemos que era su quinto, de seis publicados.

No obstante (y esta es una opinión muy personal) el álbum, como consecuencia de los vaivenes emocionales de los hermanos Forgerty, adolece de una cierta falta de calidad o sorpresa.

Aparte de las dos joyas antes mencionadas («Have you ever seen the rain?» y «(Wish I could) Hideaway»), el álbum cuenta con dos «típicas canciones Creedence», más propias de «rock de garaje»: «Pagan baby» y «Born to move». Que sí, que son buenas… pero que no aportan novedad alguna como lo hicieron canciones similares en anteriores álbumes. También añade otro acercamiento al Soul («Chameleon»), aunque se hace patente que dicho estilo no estaba hecho para John Fogerty (insisto, una opinión muy personal). Dos cancioncillas country, de esas para cantarlas en el porche, en una noche estrellada, «Sailor’s lament» y «It’s just a thought» (mucho mejor, y más Creedence la segunda), y dos canciones rockeras, también muy Creedence, «Hey tonight» y «Molina», de las cuales la primera tuvo mucha notoriedad, alcanzando también el nº1 como single (y también Sencillo de Oro). Cerraba el álbum con «Rude awakening nº2», otra clara improvisación (esta sería la segunda toma), en la que más que una canción Creedence, parece más bien una mezcla de Grateful Dead con el rock progresivo tan en boga en esos momentos.  

Pero volvamos a 1971. Los Creedence, ya convertidos en trío, inician una nueva gira por los Estados Unidos en julio de ese año, coincidiendo con la publicación de un nuevo sencillo, Sweet hirch-hiker, como preludio de un nuevo álbum, que se publicaba veinte días después, y que sería su último trabajo: Mardi Grass.

Mardi Grass era un álbum en el que Creedence Clearwater Revival ya no funcionaban como grupo, sino más bien como tres músicos que tocaban juntos, tal vez porque no sabían hacer otra cosa. Como equipo habían perdido su feeling. La verdad es que John Fogerty también había empezado a «pasar de todo». Había comprobado, y la gira como trío lo había corroborado, que sin su hermano, las cosas no acababan de funcionar. Tom no era, que digamos, un guitarrista excepcional… pero siempre estaba ahí, con el apoyo fiel de su guitarra rítmica… y, ¡qué caray: era su hermano! La familia siempre había significado mucho para los Fogerty. John pensó que tal vez pecó de cierto grado de soberbia. Pero ya era muy tarde para remediarlo. Pensó también que había abandonado un tanto las aspiraciones del resto del grupo. Salvo en el primer álbum (con la canción «Walk on the water», firmada por ambos hermanos), nunca se había publicado ninguna canción firmada por el resto del grupo. Es más, en Pendulum, todas, absolutamente todas, eran de John.

Así pues, a medias entre intentar solventar esto y ese cierto pasotismo de John, en Mardi Grass, de sus diez temas incluidos, solo tres están firmados por John Fogerty.

Y, por supuesto, son los mejores:

Estaba «Sweet hirch-hiker», con el que presentaban el álbum a modo de single (por cierto, nuevo Sencillo de Oro), un rock garajero con fuerza y enganche (y con un Doug Clifford, el batería, excepcional).

También había una emotiva «Looking for a reason», en clave country, donde John se sinceraba y declaraba públicamente su angustia ante la situación:

Busco una razón para quedarme pues estoy completamente nervioso y hecho un lío. Busco una razón para no irme. Cuando llegue el día, habré partido. Todas las noches me pregunto una y otra vez, qué fue lo que impulsó nuestro sueño. Parecía una buena idea al principio, pero ahora me preguntó qué fantasía (1) me arrebató. Ayer intenté hallar una vez más, un modo de contar lo que me angustia. Por lo visto, cada vez que lo intento, me das la espalda. Solía gustarme todo esto, pero no recuerdo por qué.

Looking for a reason. Creedence Clearwater Revival

Era un grito de angustia de John Fogerty ante esta situación. Incluso en la canción, de manera velada, John señala culpables (1): Fantasy era la discográfica de los Creedence, que (y como cualquier empresa con fin de lucro) presionaba a su estrella, John Fogerty (no los Creedence) para que tomara siempre las riendas del grupo. Fantasy era un modestísimo sello discográfico que tuvo la inmensa suerte de encontrar su gallina de los huevos de oro (o de Platino, en este caso), y las ganancias de este sello fueron, creedme, desorbitadas. John pidió en numerosas ocasiones que el grupo no se centrara exclusivamente en él, pero la compañía, con los ojos vendados por los dólares, hicieron caso omiso. Y, atención… es más… vamos a sacar los trapos sucios:

John era de carácter muy reservado. No era de aquellos que siempre van echando sus problemas al ventilador. Él cargaba con todo… y también, todo hay que decirlo, en esos dos años de euforia de éxitos, se vivía muy bien. Sabía que tal vez no era del todo justo pero, como decía Bob Dylan, «¿quién cambia de caballo en medio de la corriente de un río?».

Pero no obstante, Fantasy no actuó igual. No fueron nada honestos. Y convencieron a Clifford y a Cook que Fogerty era un egocéntrico que no le tembló la mano para sacrificar incluso a su propio hermano.

Tal vez Doug y Stu se quedaran un tanto sorprendidos cuando John les propuso grabar un par o tres de temas de cada uno de ellos.

Un divertido country, «Tearin’ up the country» y «What are you gonna do?», un «¿qué vas a hacer ahora?» que, tal vez, iba dirigida de manera subrepticia a John, estaban firmadas por el batería Doug Clifford, y cantadas por él mismo.

También cantaba el bajista, Stu Cook, sus propios temas, «Door to door», un rock garajero que no está mal, pero que no acaba de funcionar (no al menos como el «Sweet hirch-hiker» de John); «Sail away»; y «Take it like a friend», dos temas bastante mediocres. También había otro tema, firmado por Cook y por Clifford (tratando de aparentar unidad), «Need someone to hold», y cantado por Clifford.

John se limitó a la guitarra, incluyendo unos breves y sencillos solos en cada canción, y los coros. Nada más.

Como dije, la aportación de John Fogerty en este álbum fueron tres canciones. Dos ya las he comentado anteriormente, y la tercera… una pequeña obra maestra, a tono de western: «Someday never comes», otra mirada retrospectiva en la vida de John, incidiendo en cómo se repiten los patrones una y otra vez. Es una de esas canciones que te arañan el alma… al menos, personalmente.

Lo primero que recuerdo era preguntarle a mi padre ¿por qué?, porque había muchas cosas que no sabía. Y papá, siempre con una sonrisa, me tomaba de la mano y me decía: algún día entenderás. Bien, pues el tiempo y las lágrimas pasaron, y recogí polvo… y aún había muchas cosas que no sabía. Y cuando mi padre se marchó, me dijo: trata de ser un hombre y algún día lo entenderás.

Y un día de abril, que ni siquiera yo estaba ahí, porque había muchas cosas que seguía sin saber, nació mi hijo. Su madre tomó su mano y le dijo: algún día lo entenderás.

Creo que fue en septiembre del año en que me fui, porque había muchas cosas que seguía sin saber, ví a mi hijo tratando de ser un hombre, y le dije: algún día lo entenderás.

Bien pues, aquí estoy ahora, para decirle a cada hijo de madre, que mejor aprendáis rápido, mejor aprendáis de jóvenes, porque puede que ese «algún día» jamás llegue.

Someday never comes. Creedence Clearwater Revival

Nunca hemos de esperar a que las cosas lleguen, hay que ir a por ellas.

Cuando el álbum estaba listo, la discográfica les dijo que aún cabía una canción más. El grupo ni se molestó en componer nada más. Tomaron un clásico del country, «Hello Mary Lou», y grabaron su versión. ¿Para qué prolongar la agonía de una banda sin ilusión ni proyectos, y que ya había dejado de existir antes de la grabación del disco?

Pero aún había contratos que cumplir, y en mayo de 1972 iniciaron una gira por Australia y Japón. Sus últimas actuaciones en directo pues, en julio, concluída la gira, Creedence Clearwater Revival, dejaban de existir.

John Fogerty, por su parte, iniciaría su carrera en solitario, aunque camuflada bajo el nombre de una imaginaria banda llamada Blue Ridge Rangers, a pesar de tocar él todos los instrumentos. Su álbum Blue Ridge Rangers, compuesto en su totalidad por clásicos country, se publicaba en 1973, y el tema extraído como single, «Jambalaya» de Hank Williams, llegó al puesto nº20 en las listas.

Clifford y Cook se integraron inicialmente en la Don Harrison Band.

Y aquí es donde comienzan las puñaladas traperas.

Saul Zaentz, de la Fantasy Records, no estaba dispuesto, así sin más, a perder a la joya de la corona. Creedence Clearwater Revival había reportado muchos, muchísimos dividendos.  Al principio todo iba bien porque John Fogerty seguía trabajando con la Fantasy, y Zaentz seguía mangoneando los beneficios discográficos. Su primer álbum lo publicó con esta discográfica. Pero la cosa no quedaría así.

Así pues, a través de una serie de argucias legales, Zaentz se hizo con los derechos de todo el catálogo de canciones de John Fogerty… y lo hizo a espaldas del propio John. Solo bastaba la firma de la mayoría de los componentes de la banda, y Cook y Clifford habían firmado. Cuando John se enteró, montó en cólera. Pero lo que más le indignó fue que su hermano Tom también había firmado. Por tanto, eran tres contra uno. Zaentz había conseguido engatusar a los tres miembros de la banda, y John nunca se lo perdonó. Tom Fogerty murió en 1990 sin haber hecho las paces con John. Triste, muy triste.

En resumidas cuentas, nadie podía interpretar el catálogo de John Fogerty sin pasar por la caja de la Fantasy ni sin su permiso. En ese momento, John rompió con Fantasy e inició un pleito con la discográfica. Fogerty firmó con la Assylum Records, pero Fantasy, a través del pleito, estaba bloqueando el lanzamiento del nuevo álbum de John.

Finalmente, hubo acuerdo en los tribunales, permitiendo la Fantasy la publicación y los derechos de las canciones del nuevo álbum a favor de John, a cambio de la distribución del disco en el extranjero. Pero el catálogo de canciones anteriores a 1972, seguían siendo propiedad de la Fantasy. En septiembre de 1975 se publicaba el álbum John Fogerty, pero gran parte de las energías se habían desvanecido por los cauces legales y, a pesar del relativo éxito de «Rocking all over the world» y «Almost Saturday night», el álbum fue un fracaso comercial.

Pero había que seguir pagando abogados, y John preparaba un nuevo álbum. Pero la cabeza no la tenía en su sitio, y su mente divagaba por vericuetos caminos legales, agravado con su proceso de divorcio de su esposa, Martha Paiz.

En 1976 aparecía un sencillo, You got the magic como avance del nuevo álbum, que ni al propio Fogerty satisfizo. Llegó a un acuerdo con la Assylum que lo mejor sería era que el álbum no se publicara, a pesar de estar ya enmaquetado y con fecha de lanzamiento. Es más, John ordenó a la Assylum que destruyera todas las pistas originales argumentando, en parte era verdad, que ese trabajo no tenía la calidad suficiente y que «el mundo no merecía un disco tan mediocre», tal como llegó a decir.

Durante diez años, John Fogerty desapareció del panorama musical, mientras la Fantasy se cubría de oro con los innumerables recopilatorios de la banda y discos en vivo de dudosa calidad. Tan solo apareció su nombre gracias a la banda británica Status Quo, al publicar estos el tema «Rockin’ all over the world» en 1977.

Se llegó a decir incluso que John Fogerty se había retirado y que renunciaba de su pasado. Y no era cierto, puesto que seguía pleiteando por sus derechos.

En 1985, John decidía salir del ostracismo y, con un nuevo sello discográfico, la Warner, publicaba un nuevo álbum, Centerfield. Era puro Creedence. No podía interpretar su catálogo, pero escuchabas «The old man down the road» y te parecía oir «Run through the jungle», y en el tema «I saw it on TV» terminaba con los compases de «Who’ll stop the rain?» No obstante, Saul Zaentz interpuso una demanda de plagio por esa similitud en «The old man down the road», pero los tribunales la desestimaron. Pero le dieron la razón en otra demanda por difamación en la canción «Zanz kant danz», del mismo álbum, porque, decía «Zanz can’t dance but he’ll steal your money» (Zanz no puede bailar, pero te robará tu dinero). Si, el nombre estaba escrito diferente, pero se pronunciaba igual. Fogerty tuvo que pagar daños y perjuicios.

A pesar de todo, el álbum fue el regreso glorioso de John Fogerty al panorama musical. Y sería para quedarse definitivamente.

Pero el pasado no le iba a dejar en paz.

En 1995, Doug Clifford y Stu Cook trataron de resucitar a Creedence Clearwater Revival, con el beneplácito de Fantasy. Incluso invitaron a John Fogerty a formar parte, pero este, como entenderéis, se negó. Una serie de músicos tuvieron entonces la difícil (por no decir imposible) tarea de «sustituir» a Fogerty. La nueva banda se llamó Creedence Clearwater Revisited, pero John interpuso una demanda para que no utilizaran dicho nombre al ser muy similar al original e inducir al público al engaño. Provisionalmente se llamaron Cosmo’s Factory, pero en 1997, los tribunales dieron la razón a Clifford y Cook, recuperando Creedence Clearwater Revisited.

En 1993, Creedence Clearwater Revival entraron en el Rock and Roll Hall of Fame, invitando a participar a los tres miembros que quedaban. Pero John Fogerty se negó a tocar con Clifford y Cook. En vez de ellos, Fogerty reunió a músicos de estudio y, acompañados por Bruce Springsteen y Robbie Robertson, interpretaron tres temas de Creedence: «Green river», «Who’ll stop the rain?» y «Born on the bayou», ante el regocijo de los asistentes.

Diremos pues, para concluir esta infausta parte de la historia, que, finalmente, también en 1997, los tribunales le dieron la razón a John Fogerty, tras 25 años de litigio. John podía volver a interpretar sus canciones. Y lo hizo ese mismo año publicando un fantástico álbum en vivo, Premonition donde, alternando con sus canciones post-Creedence, interpretaba una buena parte de sus éxitos anteriores.

En la actualidad, John Fogerty, a sus 75 años de edad, sigue en los escenarios. Hace canciones nuevas pero, su público, un público de todas las edades, le sigue solicitando aquellas canciones suyas de los Creedence Clearwater Revival, canciones que ya han cumplido medio siglo, pero que forman parte del American Songbook, la historia de la música tradicional norteamericana.

Creedence Clearwater Revival
En la actualidad, John Fogerty, a sus 75 años de edad, sigue en los escenarios. Hace canciones nuevas pero su público le sigue solicitando aquellas canciones suyas de los Creedence Clearwater Revival. Un artículo de Pep Alie Otto. Share on X

Fogerty siempre está dispuesto a participar en proyectos de sus colegas más allegados (Bruce Springsteen, Billy Gibbons, Bob Seger, John Mellencamp… ) y enrolado en diversos movimientos sociales a favor de causas que siempre defendió en sus canciones (enarboló la bandera del cambio, junto con Bruce Springsteen, en el movimiento Vote For Change, para echar a George W. Bush de la presidencia de los Estados Unidos, en el 2004).

Pero, por encima de todo, John Fogerty siempre será recordado por haber liderado, por haber sido la voz, por haber sido el alma de esa banda, de tan corta trayectoria, pero legendaria que fueron los Creedence Clearwater Revival.

Nunca nadie hizo tanto en tan poco tiempo.

Tercera y última parte de la serie dedicada a los Creedence Clearwater Revival. No te pierdas nuestra playlist con los mejores temas de John Fogerty. Artículo y selección musical de nuestro experto, Pep Alie Otto. Share on X

Playlist en Spotify

Hablar sobre música sin música es algo impensable en esta sección, así que os dejo con esta selección de temas de John Fogerty con mi deseo de que la disfrutéis.

Nos vemos pronto.

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Creedence Clearwater Revival. Nunca nadie hizo tanto en tan poco tiempo Creedence Clearwater Revival. Los tiempos estaban cambiando

Un artículo de Pep Alie Otto
Diseño de portada: David Verdejo

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