A Sangre Fría, germen del Nuevo Periodismo

El autor de A Sangre Fría era un tipo peculiar, escribía en la cama y lo hacía siempre a lápiz y en hojas amarillas. Escribía y reescribía sus obras tres veces antes de mecanografiarlas. Era un fumador empedernido que no soportaba que hubiese más de tres colillas en un cenicero, cuando iba a casa de alguien se las guardaba en los bolsillos, bebía mucho y sumaba números compulsivamente en su cabeza.

Un día de Noviembre de 1959, un titular enterrado profundamente en el interior del New York Times llamó poderosamente la atención de Truman Capote, eran un par de frases muy sencillas: «Granjero rico, miembros de la familia asesinados» (Welthy farmer, 3 of family slain).  Tras el somero titular, había un artículo igual de escueto y ramplón, en un tono llano explicaba que Herb Clutter, su mujer Bonnie y sus dos hijos fueron asesinados en una remota granja de Kansas, no se sabía nada.

Capote leyó y releyó la noticia aquel día. Había algo en ella que lo atrapó, más tarde lo identificaría como «su extraña vulgaridad». A la mañana siguiente regresó a la historia, sintiendo que entre aquellas simple líneas se hallaba la eterna colisión entre el sueño americano y la pesadilla americana. Con el apoyo de su editor, William Shawn, se apresuró a organizar un viaje hasta la escena del crimen. Estaba dispuesto a abandonar el ajetreo de Park Avenue para adentrarse en las solitarias llanuras de Holcomb en el Medio Oeste americano. En su extraña mente algo se retorcía, necesitaba encontrar sentido al asesinato.

#ASangreFría, de Capote, considerada piedra angular del Nuevo Periodismo de Tom Wolfe. @Excentrya Share on X

La aparición de A sangre Fría supuso un antes y un después en la literatura, por primera vez una novela era narrada a través de una realidad periodística, años más tarde Tom Wolfe llamaría a este estilo el Nuevo Periodismo, con él Capote marcaría lo que sería la línea general de la literatura posterior.

Las llanuras solitarias

«Estaba un poco asustado. Todo era nuevo para mí, estaba fuera de lugar tanto física como intelectualmente. Yo no encajaba en ese remoto lugar, todo era diferente, más fresco; el paisaje, la gente, el acento, el tiempo. Tenía la esperanza de que ese profundo cambio me abriese los ojos y las orejas», dijo Capote antes de marcharse.

Sin embargo, sabía que no podía hacer el viaje solo.

Su compañera de viaje, no podía ser otra que su amiga de la infancia y compañera de pluma, Nelle Harper Lee. La culminación de aquella extraña aventura fue la maravillosa A Sangre Fría (In Cold Blood: A True Acount of Multiple Murder and its Consequences), que aparecía en primer lugar en 1965 como un serial en el New York Times, y con el tiempo se convertiría en la novela basada en un crimen real más controvertida de la historia.

Cuando viajó a Kansas, Capote ya era un escritor reconocido tanto por su labor literaria como periodística. Norman Mailer, con quien compartía una amistad basada en el respeto y la rivalidad profesional, dijo de su obra Desayuno con Diamantes: «Capote ha escrito algunas de las mejores frases de nuestra generación, no cambiaría ni dos palabras de toda la obra».

Cada día pasaban frente a sus ojos cientos de casos de asesinato en los periódicos, sin embargo, el caso de los Clutter activó algo dentro de él, dando lugar a una nueva forma de literatura hasta ese momento desconocida. Su libro no dejaría de ser una novela negra, un libro sobre crímenes, sin embargo, guardaría una enorme diferencia con todo lo escrito hasta ese momento: «Todas y cada una de las palabras allí escritas iban a ser verdaderas». Escribió el libro sobre las entrevistas, investigaciones y conversaciones, testimonios y sus propios recuerdos. Desde el principio supo que su trabajo sería atemporal. «El corazón humano es lo que es, el crimen y el asesinato no amarillean con el tiempo».

A sangre fría 50 años después

A sangre fría 50 años después. La granja de los Clutter en marzo de 2009

La historia de la aventura de Capote en Kansas ha llenado más páginas y metros de celuloide que la propia historia del asesinato. Sin ir más lejos, en 2005 apareció la película Capote, que recordaba los hechos de aquel viaje con el fallecido Philip Seymor Hoffman en el papel del escritor. Hoy en día el viaje a Kansas está más de moda que nunca, en parte gracias a que Harper Lee saltó de nuevo a las noticias. Vanity Fair anunció la compra de los derechos de A Sangre Fría que será adaptada a la televisión.

A finales de noviembre de 1959, Lee había enviado el borrador de su novela Matar a un ruiseñor, Capote la invitó a que lo acompañase y como no tenía nada que hacer en esos días aceptó, al final pasó 2 meses en Kansas, entrevistando y hablando con los lugareños, en aquel extraño pueblo llamado Holcomb. En el libro hay una dedicatoría a Lee, que al final, hizo duras declaraciones contra Capote por manipular su relación con los asesinos y mentir en algunos hechos.

Un final amargo

En enero de 1960 Perry Smith y Dick Hickock fueron detenidos y acusados de los asesinatos, ambos fueron sentenciados a muerte en la Penitenciaria Estatal de Kansas. En ese momento comenzaría la verdadera pesadilla para Capote. Los medios lo acusaron (era abiertamente gay) de sentirse atraído por uno de los asesinos (en concreto por Smith), a raíz de la correspondencia que ambos mantenían. Además, el hecho de usar en el libro confidencias que el propio Smith le hizo en sus cartas, no gustó en algunos círculos que lo tacharon de poco ético. Tampoco supo medir los tiempos, no se vio con buenos ojos que el serial apareciera 5 meses después de la ejecución, de la que Capote, además, fue testigo. Algunos rumores apuntaron a que el verdadero motivo de la ruptura de la amistad entre Capote y Lee fue a causa del Pulitzer que recibió Matar a un ruiseñor, pues Capote aseguró que fue él quien había ayudado a la escritora con su historia.

Es posible que A Sangre fría no se hubiese escrito sin el trabajo de investigación que realizó Harper Lee, pero es la profundidad del lenguaje, la maestría en su uso y la delicadeza de algunos de sus pasajes lo que hace de la obra algo tan especial. «Trabajé durante un año en las notas, sin escribir una sola línea», decía Capote antes de su publicación. «Y en cuanto puse la primera palabra, escribí el primer borrador sin levantarme de la silla».

La sensibilidad con que describe la vulnerabilidad de la familia en ese paraje perdido de Kansas nos atrapa desde la primera línea, Capote describe la remota población de Holcomb como «una zona solitaria que otros habitantes de Kansas llaman «allá»». Sus frases son perfectas y nos muestran mucho más de lo que dicen: «Ni un alma en la soñolienta Holcomb pudo escucharlos, cuatro disparos de escopeta que acabaron con las vida de seis personas».

Un eco incesante

La publicación del libro acabaría con la vida de Capote, al menos con su parte creativa. Toda la fama que se había ganado en los años 60 se convirtió en un largo y profundo declive, arrastrado por el alcohol y las drogas. Murió en 1984, sin repetir jamás el éxito de Desayuno con Diamantes. Murió afectado por las revelaciones que tuvo en las baldías tierras de Kansas, arrastró para siempre las consecuencias de aquel extraño caso.

Sólo los que han leído el libro pueden entender por qué en aquella entrevista de 1966 dijo:

«Todavía me persigue todo aquello. He terminado el libro, pero de algún modo jamás lo hice. Regresa una y otra vez a mi cabeza. Aparece y veo que nada ha terminado. Es como… el eco, no le das importancia pero sigue ahí: uno siempre lo escucha».

A sangre fría, 50 años después

 

A Sangre Fría, 50 años después es un artículo de Jaume Vicent