Anna Politkóvskaya

¿Qué se siente si el gobierno de tu país te declara “no reeducable”? De pronto, todo el peso del Estado sobre los hombros… ¿Qué se siente? ¿Qué poderoso compromiso con la honestidad lleva a un puñado de periodistas a salirse del redil, a no querer ser “uno de los nuestros”, y a seguir informando de la dolorosa verdad de las vulneraciones masivas de los derechos humanos y del crimen de Estado?

¿Cómo se despiertan las conciencias? ¿Cómo se sacude la indiferencia de quienes miran hacia otro lado, de quienes, pasivamente, aceptan el statu quo como mal menor? ¿Piensa la mayoría que nunca les ocurrirá a ellos?

Anna Politkóvskaya se dio a conocer internacionalmente por sus crónicas sobre la Segunda Guerra Ruso-Chechena (1999-2009) para la revista Nóvaya Gazeta. Desde sus páginas, denunció las atrocidades cometidas por la Rusia de Vladimir Putin, por el gobierno checheno prorruso de Ajmat Kadýrov y su hijo Ramzán Kadýrov, y por los separatistas chechenos Aslán Masjádov y Shamil Basáyev.

“Mujer no reeducable” es el calificativo que recibió Anna Politkóvskaya de acuerdo con una circular del Gabinete de la Presidencia del Kremlin, que dividía a los enemigos de Rusia en incorregibles y aquellos que aún podían entrar en razón.

Anna Politkóvskaya fue asesinada de cuatro disparos en Moscú, a las puertas de su casa, el 7 de octubre de 2006. Aún no se ha podido esclarecer la identidad del autor intelectual de crimen.

Anna Politkovskaya, asesinada el 6 de octubre de 2006

Anna Politkóvskaya, asesinada el 6 de octubre de 2006

Mujer no reeducable, de Stefano Massini

Lluís Pasqual, director artístico de Teatre Lliure y de Mujer no reeducable, define la obra de Stefano Massini como teatro urgente y necesario. Se trata de un monólogo que recrea la figura de Anna Politkóvskaya. Miriam Iscla encarna a la periodista rusa, quien toma la palabra para describir su día a día como informadora de guerra en un conflicto en el que el primer vulnerador de todas las normas del Derecho Internacional Humanitario y del Derecho Internacional de los Derechos Humanos es el único Estado contendiente, Rusia.

Pero es más: la obra de Kafka y los relatos sangrientos de cualquier guerra, desde la Ilíada, preceden a las crónicas políticas de Anna Politkóvskaya. He ahí su universalismo y atemporalismo. Mujer no reeducable sitúa al ser humano ante su lucha con el poder brutal e ilegítimo que confiere la imposición por la fuerza, y ante el dilema moral de oponerse, convertirse o mirar hacia otro lado.

Mujer no reeducable es también el monólogo descarnado y honesto de una mujer de mediana edad expuesta a todas las humillaciones. Anna Politkóvskaya denuncia no solo las limitaciones a la libertad de expresión y de información, sino también el terrorismo de Estado y el sistema autocrático y represor de la Rusia de Vladimir Putin. Describe, de paso, cómo la guerra en el Cáucaso Norte se ha convertido en modelo para otras guerras, una vez caracterizados como terroristas todos los adversarios de Rusia (milicianos, políticos, civiles, médicos, periodistas, intelectuales…).

Anna Politkóvskaya es, en efecto, una persona de una valentía física y moral gigantes, de una integridad plena: se enfrentó a la “pirámide de poder” (tal y como ella definió la situación política en Rusia), en cuyo vértice se encuentra desde hace diecisiete años Vladimir Putin.

Con la misma honestidad, Lluís Pasqual y Miriam Iscla plantean una representación en la que no hay virtuosismo ni alharacas, sino sencilla exposición de unos hechos, narrados en primera persona, capaces de mantener el alma en vilo. Nada empaña la potencia del texto, de la denuncia. El relato es crudo, desnudo, honesto, al igual que la interpretación de Miriam Iscla. Las palabras son las justas. El gesto es el más eficaz. Miriam Iscla se declara “el instrumento para gritar esta situación”. No interpreta un personaje, sino que “encarna” a Anna Politkóvskaya, tal y como aclara Lluís Pasqual.

Miriam Iscla se convierte en una mujer menuda, frágil, pero de una gran fortaleza, con una tenacidad incorruptible. Una mujer expuesta al secuestro, a la tortura, al envenenamiento, a la ejecución, una periodista indignada por lo que ve, una activista a pie de obra por los derechos humanos. Enseguida asumimos su nervio, su elocuencia y su verdad. Miriam Iscla logra devolver la vida a Anna Politkóvskaya, por quien no hicimos lo suficiente para salvarla.

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Miriam Iscla en Mujer no reeducable, de Stefano Massini

Miriam Iscla en Mujer no reeducable, de Stefano Massini

El texto de Stefano Massini es comedido en la descripción de las atrocidades que narra (pero no faltan). Transmite, en cambio, la actitud vital que Anna Politkóvskaya mantiene en sus escritos, pues no dejó nunca de manifestar cierta sorpresa, cierta incredulidad, ante las violaciones de los derechos humanos que documentaba. La recreación ideada por Stefano Massini mantiene el mismo escepticismo sobre la condición humana, la misma pasión por la verdad, por la narración pausada y objetiva de hechos que están “más allá de la imaginación de un ser humano que no sea un psicópata”, tal y como definió Anna Politkóvskaya la materia con la que trabajaba.

No es la primera obra política del director artístico del Piccolo Teatro di Milano.  Stefano Massini es también autor de Lehman Trilogy (2014), sobre la quiebra de Lehman Brothers, y de Credoinunsolodio (2010), que puede leerse en italiano tanto “creo en un solo Dios” como “creo en un solo odio”, una denuncia del terrorismo islamista.

Mujer no reeducable estará en la sala Margarita Xirgu del Teatro Español, en Madrid, del 9 al 26 de febrero.

Yo no me la perdería.

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Mujer no reeducable

Dirección: Lluís Pasqual

Intérprete: Míriam Iscla

Voces en off: Miquel Cabal, Xènia Dyakonova, Lluís Marco y Manuel Nuñez Yanowsky

Traducción del italiano: Lluís Pasqual

Textos en ruso: Xènia Dyakonova

Iluminación: Xavier Clot

Vídeo: Leo Castaldi

Sonido: Igor Pinto

Ayudante de dirección: Juan Carlos Martel Bayod

Agradecimiento especial: Lluís Marco

Producción: Teatre Lliure