Siendo adicta a la novela negra y a las series de misterio, encontrar a Enrique Laso era solo cuestión de tiempo.

En 2014 se publica Los crímenes azules, primera entrega de la saga del agente de la Unidad de Análisis de Conducta del FBI, Ethan Bush y en octubre de 2017 la última hasta el momento No cerréis mi tumba. El protagonista tiene todas las características que esperamos en un miembro del FBI: una inteligencia excepcional, cierto cinismo, un equipo que se complementa perfectamente con él, aunque él parezca no saberlo. La historia tiene todos los ingredientes de los thrillers americanos.


Los crímenes azules

En Los crímenes azules Ethan Bush y su equipo tienen que trasladarse a Kansas para investigar el asesinato de dos jóvenes cuyos cuerpos han aparecido junto a un lago. Allí conocen al sheriff Stevens. Cuando los agentes del FBI afirman que «solo» con dos muertes no se puede considerar obra de un asesino en serie, el sheriff les habla del asesinato de Sharon Nichols, ocurrido 17 años antes en similares circunstancias y aún sin resolver. A partir de ahí empiezan a sumarse los sospechosos. Después de un chivatazo a la prensa entra en escena la reportera Clarice Brown, ¿un guiño al Silencio de los corderos?

 

No cerréis mi tumba

Hace unos meses se publicó la séptima entrega de la saga, No cerréis mi tumba. El agente Jim Worth, personaje con el que entabla una gran amistad en Los crímenes azules, vuelve a pedirle ayuda para investigar en Kansas el asesinato brutal de una mujer, Emma Walker.

 

 

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Ethan ahora es un agente recién ascendido y que acaba de tener un hijo. Su amigo Worth lo define como «…agente especial indisciplinado y algo majadero», pero es algo más. La evolución del personaje desde el primer libro es clara. El personaje ha perdido espontaneidad pero ha ganado madurez. El sexto sentido que tuvo desde el principio es ahora reforzado por la ayuda de la médium Juliet, a la que pide colaboración con la intención de «consultar» a la propia víctima.

La novela negra americana, en los años 30, se adaptó rápidamente al cine y muchos se familiarizaron con sus personajes. Sam Spade, el personaje de Hammett, catapultó a Humphrey Bogart a la fama. El cine convirtió a la novela negra en algo más que un subgenéro. La novela de crímenes nutrió al cine. Toda una generación creció viendo a los detectives americanos. Este tipo de películas se caracterizaban por sus escenas, casi todas nocturnas o en espacios cerrados, con gran contenido expresivo, iluminación en claroscuro, lluvia y sombras, y el lenguaje cinematográfico se coló en las novelas de los jóvenes escritores.

A finales del siglo XX resurgen las películas basadas en novelas de misterio, son los thrillers psicológicos que buscan, no solo al asesino, sino lo que esconde su psique. Un claro ejemplo es El silencio de los Corderos cuyo protagonista, Hannibal Lecter, logra empatizar con el espectador mejor que la detective que pide su ayuda para resolver los crímenes de otro psicópata.

Ahora lo que marca la pauta son las series de suspense. La televisión se ha convertido en el mayor medio de comunicación y ver series compulsivamente ha sustituido a las tardes de estreno en el cine con palomitas; Elementary, True Detective, Dexter o Mentes Criminales son el nuevo referente para gran parte del público noir.

La saga de Ethan Bush se nutre de todas ellas. Los diálogos rápidos, la sucesión de acontecimientos que dan poco pie a la reflexión, el detective como protagonista indiscutible pero rodeado de personajes con características bien perfiladas que sirven para enaltecerle.

En ambas novelas el paisaje de Kansas es el escenario perfecto para un asesinato, la población de la américa profunda con sus secretos, son los mejores personajes para el misterio.  Incluso tenemos un personaje imprescindible en el cine negro clásico «la femme fatale», Vera Taylor, que atrae irresistiblemente a Ethan Bush en ambas novelas y que incluso en Los Crímenes azules es una de los principales sospechosos.

No sólo era inevitable que yo me encontrara con las novelas de Enrique Laso, también era inevitable que Los crímenes azules se convirtiera en una película americana (parece ser que así será) y, probablemente que una serie de televisión se base en las andanzas de este detective. Yo, por el momento, esperaré a enero, ya que se publica Los árboles que olvidaron su nombre, la octava entrega de este agente que, como dice la periodista Clarice Brown «…fue el agente especial que resolvió los crímenes azules».

Las historias de #EthanBush poseen todos los ingredientes del #thriller norteamericano. @enriquelaso. #Reseña de @almudenatalias. #misterio, #suspense. Clic para tuitear

Enrique Laso responde en «Lo más interesante»

Enrique Laso

Con más de 1.300.000 copias vendidas en 15 idiomas, Enrique Laso se ha convertido en el autor más vendido en la historia de Amazon. Su saga de Ethan Bush, a punto de convertirse en una película de Hollywood y en una serie de televisión, es una de las sagas más brillantes de la novela española.

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¿Cómo se consigue vender tantas novelas en un país en el que apenas se lee? ¿Qué tienen las historias de Enrique Laso que no tengan otras?

Bueno, en realidad yo he logrado llegar a esa cifra vendiendo en un centenar de países y en 15 idiomas. Creo que de otro modo es imposible.
Y considero que mis historias son muy cercanas, como los personajes, y eso hace que el lector se ponga en la piel de los protagonistas y viva con ellos sus experiencias.

Has escrito libros de auto ayuda, guías para runners, novela negra… ¿Dónde estás más cómodo?

Pues con la novela psicológica e histórica. Pero apenas se vende. Mi favorita —de las publicadas— es El abismo de Camille, y solo en inglés ha tenido cierto éxito. Pero disfruto escribiendo de todo.

Has confesado tener más de 12 seudónimos, no nos querrás desvelar ninguno de ellos, pero quizás si algunos de los géneros que escriben.

No me importa confesar uno, porque desde hace tiempo es conocido: Henry Osal. Casi todo son manuales y guías sencillas, aunque también he sacado algo de ficción. Pero prefiero no dar pistas.

Has creado un detective americano cuando en España prolifera la novela protagonizada por guardias civiles, policías… ¿Dónde se encuadra Enrique Laso dentro de la novela negra española? ¿Dónde se encuadra Ethan Bush?

No sé dónde me encuadraría dentro de la novela negra española, la verdad. Mis referentes son americanos, me asesoran agentes del FBI, la documentación es casi siempre sobre casos reales americanos y manuales estadounidenses.

Cuando me plateé escribir novela negra —por petición de los lectores— tuve claras dos cosas: mi protagonista tenía que ser un psicólogo, pues tengo amplios conocimientos sobre esa materia, y la ambientaría en Estados Unidos. Hay muchas novelas europeas de asesinos en serie… pero es un fenómeno que, por suerte, está casi limitado a USA, que concentra el 96% de los casos mundiales.

Desde el principio quise dotar de verosimilitud a esta saga.

Una película en Hollywood, una serie de televisión… ¿cuál va a ser el futuro de Ethan Bush? ¿Puede llegar más lejos?

No tengo ni idea. Para mí ya ha llegado muy lejos, mucho más de lo que imaginaba. Es ya un fenómeno en todo el mundo y ha sido Nº1 mundial en eBook en castellano, en francés y en italiano. Jamás pude soñar semejante aceptación.

¿Cómo documentas tus novelas y cuáles son tus fuentes literarias?

Me lleva mucho tiempo y mucho trabajo. Me baso en expedientes de casos reales y en manuales del FBI. También cuento con la supervisión —desinteresada— de cuatro agentes federales.

Y respecto a las fuentes: Harris, Connelly y Ellroy son las principales. También algunas series de televisión.

Los Crímenes Azules se ha publicado en papel en noviembre. ¿Qué diferencia hay entre la llamada generación Kindle y los escritores respaldados por una editorial?

Bueno, que cuando autopublicas —yo soy «mixto» y tengo libros con sello y otros que no— tienes que encargarte de todo. Eso te concede más margen, pero también más responsabilidad. Debes encargarte de todos los aspectos del marketing, que en el caso de estar con una editorial puedes delegar.

Has apoyado abiertamente a Hilary Clinton y has hablado de la crisis del PSOE y del problema catalán. No te da miedo pronunciarte políticamente en un mundo en el que se tiende a no hablar abiertamente para evitar boicots como los que últimamente ha habido en cine y televisión. ¿No afecta tanto al mundo literario?

Y fui asesor de marketing online de las dos campañas que ganó Obama, (ríe)… Los cinco años que fui profesor de marketing en la Universidad Camilo José Cela les decía a mis alumnos que en los negocios existen tres temas que hay que evitar: política, religión y deporte. Son muy emocionales. Pero yo ya tengo una trayectoria, desde hace muchos años, desde antes de ser conocido como autor, y ahora ya es tarde para cambiar. Creo que los lectores separan al autor y sus novelas de la persona y sus opiniones, siempre que las realice desde el respeto. Yo, por ejemplo, soy ateo, y jamás nadie de ninguna religión se ha quejado del trato que doy a los creyentes en mis comentarios o en mis novelas —todo lo contrario; incluso están fascinados con una saga… que protagoniza un cura católico.

¿Es cierto que te propusieron ser finalista de uno de los premios más prestigiosos en España?

Sí, y también ganador de varios importantes. No me compensa. Y si lo hago público es para que los escritores conozcan la realidad y no se lleven a engaño. Casi todos están pactados. En mi caso nunca me han dicho: «te damos este premio». Son más sutiles: «preséntate, que tienes muchas posibilidades». No quiero comprometer a escritores y editores, pero es algo que te reconocen en privado pero de lo que casi nadie se atreve a comentar en público, por lo que conlleva.

Que aconsejaría Enrique Laso a un escritor que no encuentra editorial y tiene una novela escrita.

En el panorama actual, que se lance a la autopublicación. Así fue el modo en el que yo pasé de mandar manuscritos a que los editores llamasen a mi puerta sin tener que remitir nada. Eso sí, como he comentado antes, que cuiden mucho el marketing; es decir: su novela, la distribución, el precio y la publicidad. Si no hacen un buen marketing… lo tendrán muy difícil.

Un saludo y gracias por esta fabulosa entrevista. Un abrazo a todos vuestros lectores.

 

Y MoonMagazine agradece igualmente a Enrique Laso su amabilidad.

 

Reseña y entrevista a Enrique Laso por Almudena Natalías