Antonio Cubelos Marqués
Poesía
Antonio Cubelos Marqués, el pasado con sus recuerdos imborrables, el presente y la esperanza.
Este caótico practicante, como se define a sí mismo, nació en Ponferrada hace treinta y siete años. Su segundo apellido hace honor a su porte literario: elegante y noble. Destaca en sus trabajos la economía de palabras, con poco expresa un mundo de sensaciones y sentimientos donde la nostalgia y la melancolía se unen con una luz tenue e intermitente para transmitir belleza. En su historia encontró el motivo; en sus vivencias, la inspiración.
Antonio Cubelos Marqués cuenta con un poemario editado, «La Mitad De La Luz» (Ediciones Vitruvio, 2009) y en la actualidad está preparando un nuevo trabajo. Si deseáis seguir su trabajo, este es su blog: Antonio Cubelos.
Supongo que, como todos, empecé a escribir por amor. Las típicas tonterías de quinceañero, juntar cuatro rimas fáciles… Es curioso porque nunca tomé conciencia de que poco a poco iba profundizando en la escritura, o aun en la poesía. Ahora, solo después de haber publicado «La mitad de la luz», ya empiezo a asumirlo y a navegar en esas aguas… A veces, reconozco que da vértigo también.
Siempre he sido una persona creativa. Supongo que he ido cambiando el soporte en función de mis necesidades, o quizá solo por explorar… De niño, y en mi adolescencia, me recuerdo dibujando: ¡Todo el mundo tenía algún dibujo mío!, me los pedían, tenía cierta fama. Después, casi dos años como actor en una compañía de teatro. Leía mucho, todo lo que caía en mi mano, devoraba libros y viajaba… Sobre todo Poe, Verne… Mientras tanto la vida en casa se iba desmoronando como un edificio de bambú.
De la poesía me apasiona su inmediatez. Hasta el momento lo único que había leído eran las «Rimas y Leyendas» de Bécquer, y bueno… Después, por otra casualidad, descubrí a Valente, y aunque casi seguro que no tengo ningún rasgo reconocible de él, me ha marcado profundamente.
Mis temas: la nostalgia, el pasado, el desarraigo… Siempre, siempre, cualquier tiempo pasado fue mejor. El presente plantea incertidumbres; el futuro aún no existe. Solo quedan fotos, y son del pasado.
Los viajes, los eternos viajes…
La esperanza.
De «La Mitad de la Luz»
La Casa Oscura
Es la justa certeza
de estar solo ante el mundo
hay tanta gente que huye,
que sostiene
después de tanto tiempo
una excusa en las manos.
Es la justa certeza
Esa llamada que nunca recibimos; ese dolor
de los espacios hostiles.
Porque no hay refugios
sino tan solo pronósticos.
Esta necesidad de luz.
La casa oscura, el niño
que todavía ama.
Antonio Cubelos Marqués
Todos los derechos reservados
Dados (de hielo)
El juego de conversaciones repetidas
de ojos negros al fondo
de los bares
el instante aquel
el horizonte crítico de las esperas
y una vuelta a casa
con el miedo a los cuerpos
de la noche
Qué fácil
el vacío
Sonríen algunos ángeles
caminando de espaldas
El deseo
es contundencia también
Y el olvido
tu mayor fortuna.
Antonio Cubelos Marqués
Todos los derechos reservados
Poemas Inéditos
En exclusiva, una pequeña muestra de la última producción poética de Antonio que permanece todavía inédita.
El olvido, y su urgencia, se desvelan como leit-motiv o elementos cohesionadores en la temática de estos poemas.
Nunca
Nunca ha cesado
en realidad, sigue ahí,
el silencio, solo esa charca
sucia, que nunca
desemboca. Sigue ahí.
Alimentada
de sí misma, engullendo
cadáveres de ruidos, risas,
pieles. En sorda
o pesada digestión. Nunca
un lugar maloliente
tuvo un nombre
tan claro:
memoria.
Antonio Cubelos Marqués
Todos los derechos reservados
En otra memoria
Sin lazo alguno
este tiempo se agota
como en fotos
no reveladas por la lejanía
pero sí en otra memoria
de quienes pudimos ser
aquí
sin desatarnos.
Antonio Cubelos Marqués
Todos los derechos reservados
Un poema de imágenes vivas, nítidas, sensoriales.
Caminar descalzo
Otro asombro: olvidar es difícil.
Es la hora
de las puestas de sol,
el deterioro de un ritmo
lleno de fotos fijas.
El tiempo pasado es nítido;
madurado en la boca,
el tiempo, concebido sin música,
puede imaginarse
adherido a la piel.
Derraman
fragilidad las horas.
La luz, no complaciente,
a la que llaman costumbre.
Los párpados, las cortinas abiertas,
dejan pasar la brisa. Cualquier
pensamiento ahora
tiene olor a madera.
Caminar descalzo
por un suelo ya antiguo: también
la memoria cruje;
y da confort.
Antonio Cubelos Marqués.
Todos lo derechos reservados.
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