Cinco mujeres han sido asesinadas por sus parejas, convirtiendo este enero en el peor de la década. A diario, somos testigos indirectos de cada muerte a través de los medios de comunicación, acostumbrándonos a escuchar sus nombres y apellidos, su edad, pero no su historia; esa historia que, sin duda, encogería el corazón de cualquiera. Infiernos cotidianos de mesa y mantel, donde el terror se instala en cada rincón de la casa como un miembro más de la familia.

Cinco mujeres asesinadas. Conocemos sus nombres, no su historia. Share on X

A través de este artículo, pretendo mostrar al lector un punto de vista diferente, vivir la historia desde dentro, agonizar junto a ellas para así comprender el infierno al que estaban sometidas. La muerte fue el trágico desenlace que sufrieron Silvia, Mariana, Carmen y tantas otras, cuya única meta era llevar una vida normal. Gritos, continuas humillaciones, golpes y miedo, ese miedo que paraliza el cuerpo hasta decir basta. Había que complacer el ego de quien las martirizaba a diario, obedeciendo sin réplicas cualquier orden estúpida que a él se le antojara. Cuidar hasta el más mínimo detalle para que su humor no acabara con un puñetazo en la boca, carecer de vida social, no sonreír, no hablar, no trabajar, en definitiva, no ser.

Una simple acción como la de salir a la calle, para ellas se convertía en toda una odisea. Cualquier esquina podía transformarse, sin querer, en el escenario perfecto para “la crónica de una muerte anunciada”. Así era la vida de todas estas mujeres, un constante estado de terror provocado por hombres sin conciencia, cuyo único propósito era imponer su sinrazón.

Quiero aprovechar la oportunidad que se me ha brindado, para pedir a quien corresponda, un endurecimiento de las leyes contra la violencia machista. Más charlas sobre el tema en nuestras escuelas, información, concienciación, y, por encima de todo, respeto por la memoria de todas y cada una de las víctimas de esta lacra social. Hagamos que su voz hoy sí se escuche.

Y como pequeño homenaje, aquí os dejo un poco de mí, va por vosotras: María, Soledad, Carmen, Sara, Marta, Paula, Raquel…

Quiero pedir a quien corresponda, un endurecimiento de las leyes contra la violencia machista. Share on X

 

Casi las diez

 

El olor a lágrima se hace monótono.

Observo con miedo el reloj de la cocina,

son casi las diez,

llegas tarde.

Ya tengo listo el lado menos castigado de mi cara

sé que lo harás de nuevo,

abrirás con tus manos heridas recientes

que parecen dormir, por miedo a la réplica.

Adopto la posición de una infeliz conforme

bajo esta carencia marchita.

El orgullo se vistió de noche solemne

dando paso a tu cínica sonrisa

que sin querer,

amarga.

La puerta se abre,

estás aquí,

disimulo el caos que vivo a diario

bajo un delantal manchado de aceite.

No queda ginebra en el armario,

debemos varios meses de alquiler,

ya no me fían.

Escúchame, por favor,

no me mires así.

Los niños duermen.

¿Puedes ver el sol?

Intento por todos los medios distraer

sus intenciones,

no sirve de nada.

El respeto agoniza entre tus piernas,

una espléndida tumba queda abierta

ante mí,

ya no puedes hacerme daño,

la última paliza perdió su ocasión

frente a la muerte.

Más charlas en las escuelas, información y respeto por la memoria de las víctimas. Share on X

Cinco mujeres asesinadas en enero. Un infierno a diario. Artículo de Pilar Molina García.

Blog de la autora: Hablar de poesía.

Fotografía de Javier A. Bedrina.

Ampliar información en www.bedrina.com

En menos de quince días, cinco mujeres han sido asesinadas por sus parejas. La muerte no mira el calendario. No la responsabilicemos esta vez, solo cumple órdenes.

En su campaña en apoyo a la eliminación de la violencia de género, MoonMagazine.info os invita a participar con vuestros artículos de opinión sobre esta vergonzosa realidad puertas adentro.

Para poneros en contacto con nosotros, podéis acceder al Menú Contacta desde AQUÍ.