Hasta ahora, habíamos traído a la sección de Corto Adictos a realizadores que estaban dando sus primeros pasos en el mundo del cine. El caso de Fran Kapilla es bastante diferente ya que, en su fructífera trayectoria hasta el momento,  se incluye hasta un largometraje, Las hijas de Danao, producción del año 2014 que se proyectó en el Festival de Málaga de ese mismo año. Numerosos cortometrajes y algún trabajo de gran valor histórico completan un curriculum más que interesante que vamos a repasar en la intensa entrevista que hemos tenido con él.

Antes, vamos a enlazar dos de sus cortos, los cuales se inscriben en géneros y enfoques muy diferentes. El primero de ellos, es La ciudad inclinada, una distopía que va mucho más allá de su primera capa argumental relacionada con la ciencia-ficción.

La ciudad inclinada  from Fran Kapilla on Vimeo.

El segundo corto, El pequeño doctor, es una delicia de cuatro minutos y medio con un desenlace sencillo pero que invita a la reflexión y a la concienciación.

EL PEQUEÑO DOCTOR  THE LITTLE DOCTOR from Fran Kapilla on Vimeo.

Una vez familiarizados con el trabajo y el estilo de Fran, ya es hora de hablar con él.

Entrevista: Fran Kapilla

MOONMAGAZINE: Hola, Fran. ¿Nos podrías comentar de dónde y desde cuándo viene tu interés por el cine?

FRAN KAPILLA: El origen de mi interés por el cine como espectador se la debo totalmente a mi padre y a ver mucho cine. En los ochenta y noventa, trabajó hasta la saciedad en varios videoclubs y también una filmoteca de cine español en París. Eso me dio la oportunidad de ver muchísimo cine en mi infancia. En una época donde no había ni Internet ni demasiadas cadenas de televisión, tuve a mi alcance miles de cintas, las del negocio. Con doce años había visto más de dos mil quinientas películas y tenía una libreta escolar donde fui comentando todas (con la perspectiva de un niño). Pero eso me ayudó a crecer como espectador y lo más importante: saber qué se está viendo, valorar un cine de autor o algo comercial.

Fran Kapilla

Material con copyright y/o cesión por terceros para el largometraje «Las hijas de Danao»

MOONMAGAZINE: ¿Qué directores o qué tipo de películas consideras que son tus principales influencias?

FRAN KAPILLA: Me gusta mucho el cine europeo, más que el que viene de Estados Unidos, aunque últimamente estoy re-descubriendo el cine argentino. Pero, sobre todo, suelo centrar mi atención en el cine francés, italiano, alemán y de los países del Este, que tienen una visión muy interesante de la vida. Los nombres son muchos, pero puedo decirte que a los que veo y compro (yo soy de los que aún compran cine en formato físico) son Eisenstein, Bergman, Buñuel, Polanski, Fellini, Scola, Sokúrov, Carax, Jarmusch, Tarkovski, Truffaut, Berlanga, Bondarchuk, Mijalkov, De Sica, Bertolucci, Visconti, Kieslowski, Malle, Blier y, muy especialmente, hay tres italianos que me encantan que son: el internacional Giuseppe Tornatore, el (a veces incomprendido) Roberto Benigni como director, que me da una pena tremenda que no haya desarrollado más cine por culpa del monstruo de la industria (esto es otra historia) y el ya fallecido Massimo Troisi, amigo de Benigni e igualmente director y actor, solo pudo dirigir cuatro películas, pero son maravillosas.

MOONMAGAZINE: Normalmente, los directores que traemos a la sección solo han realizado cortometrajes. Tú, en cambio, ya tienes un largo en tu haber, Las hijas de Danao, del año 2014. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Qué lecciones y conclusiones sacaste de ella?

FRAN KAPILLA: Rodar un largometraje es maravilloso, te podría decir aquello que «es un sueño hecho realidad» pero realmente es una enormidad de trabajo constante para poder filmar todas las escenas, que tengan cohesión y un buen ritmo. El tiempo de rodaje se multiplica por diez que el necesario para un cortometraje. Por ejemplo, en Matryoshka el tiempo real rodando fueron siete días (al margen de los meses de preproducción y postproducción) y en Las hijas de Danao el tiempo de rodaje fueron 42 días. Cuarenta y dos sesiones a lo largo de un año a caballo entre París y Málaga. Teníamos que tener muy controlado los raccords de vestuario, direcciones de los personajes y por supuesto los raccord interpretativos porque había muchas escenas que salían desde alguna estancia rodada en Málaga y luego caminaban por París, mientras hablaban. Las hijas de Danao es una película bella, con un mensaje que nos habla de las segundas oportunidades en la vida. Una de las cosas más bonitas que nos ocurrieron es que nos propusieron para producto I+D porque dentro de la película se representa una ópera de Antonio Salieri cuya escenografía se perdió hace trescientos años. Entonces, me enviaron desde Nápoles fotos de apuntes manuscritos en relación a la ópera Les Danaides, con esos apuntes sucintos. Con nuestra imaginación y con un ejercicio de comparación con otras óperas de la época, pudimos recrear algo parecido a cómo pudo ser la ópera en 1764. Todo eso tiene un valor musical e histórico dentro de la trama.

Me gusta contar historias largas con unos tempos extendidos para desarrollar personajes. #Entrevista a @FranKapilla en #CortoAdictos, por @jmcruzbar Share on X

La conclusión que saqué es que yo quiero rodar largometrajes y, de hecho, se me da mejor contar historias largas que cortas porque, si te fijas, incluso en mis cortometrajes abuso del minutaje y reabro tramas que lo hacen demasiado compacto y complejo para un corto; todos me lo dicen, que me gusta contar historias largas con unos tempos extendidos para desarrollar personajes. ¿Lección? Muchos dirán que el haber rodado una película por nuestros medios y con poco presupuesto me ha servido de lección porque la «peli» no se ha comercializado en cines. Yo respondo que nada de eso. Uno no puede estar esperando toda la vida a que le caiga un presupuesto del cielo que nunca llega, los años pasan rápidamente y hay que trabajar, afanarse y sudar sangre haciendo cine; si hay presupuesto se hará más complejo, si hay menos será más sencillo, pero hay que hacerlo igualmente. Yo, desde el primer día, sabía que Las hijas de Danao no se comercializaría en cine porque mis apoyos y contactos con distribuidoras son ninguno; pero, igualmente, la rodé por escalar un poco, por aprender mucho y porque tendría otro recorrido por festivales de cine y pay per view. Solamente por eso, ya merece la pena por lo menos plantearse si rodar una película. En estos años, han intentado comprarme cuatro veces esta película aquí en España; tuvimos dos reuniones en Málaga, otra en Sevilla y otra en Barcelona. En ninguna de las reuniones me gustaron las condiciones, eran totalmente abusivas, se aprovechaban de que mi nombre no es famoso y de que teníamos la película rodada y paralizada (en cuanto a salas comerciales). Ahora mismo, podría decir que hemos estrenado en salas, además de los premios y selecciones que tiene en festivales. Eso me vendría muy bien como currículum. Sin embargo, las condiciones eran malas, así que si encontramos algo decente en España se podrá ver aquí y, si no, solamente en el extranjero. De todas maneras, la lección que he aprendido es la de rodar mi segundo largometraje pensando más en el extranjero (tanto financiación como distribución) que en España. Es lo que me ha enseñado la vida por desgracia: que las oportunidades no están aquí. Una pequeña muestra es Matryoshka, que ya sabes que está en ruso.

 

TRAILER LAS HIJAS DE DANAO – The Daughters of Danaus (NEW RELEASE: DIRECTOR´S CUT 2017 !!) from Fran Kapilla on Vimeo.

Fotogramas de Las hijas de Danao

 

MOONMAGAZINE: Tienes una larga lista de cortometrajes en tu curriculum. Vamos a hablar de algunos de ellos. El fantastique en sentido amplio es uno de tus géneros preferidos. En él se inscribe uno de los cortos que hemos enlazado, La ciudad inclinada. ¿Qué nos puedes decir de él para que los lectores que lo hayan visto puedan tener claves adicionales para su interpretación?

FRAN KAPILLA: La ciudad inclinada realmente es mi trabajo final de carrera, cuando estudiaba Imagen. Ahora es muy común que los alumnos de Imagen hagan cortometrajes como práctica final si quieren; pero en el 2009 no era lo habitual porque aún no había cámaras fotográficas DSLR con grabación de vídeo, y las cámaras de los centros educativos normalmente eran cámaras tipo ENG (las que se usan en televisión) que son pesadas y poco prácticas para cine. Sin embargo, yo tenía en mi poder una videocámara Leica con look cine, por eso en aquel 2009 me lancé a realizar La ciudad inclinada. Si ves el cortometraje, desde el comienzo hasta que llega a su casa hay una calidad muy buena, y sin embargo, todo lo que ocurre dentro de la casa (aunque no está mal) tiene una calidad menor de la que yo tenía planteado en mis anotaciones. El corto iba a ser más espectacular dentro de la casa, con paredes llenas de cables y tablones que dejaban pasar la luz del sol tenuemente; sin embargo, como era un trabajo para clase y había que entregarlo ya, no se pudo desarrollar todo el departamento de arte que yo pretendía. Hasta ese comunicador futurista que encuentra iba a ser algo más bonito y vistoso con toques steampunk. Sin embargo, al final, por las prisas, quedó en una cajita negra con una pantalla. Quizá algún día me anime a rehacerlo completo. Al margen de todos estos detalles de producción, el cortometraje es una historia de amor, de corazones solitarios en un mundo abandonado. En ese mundo solitario es cuando se encuentran y súbitamente surgen todos los temas de una relación que empieza, pero atropelladamente. Nadie quiere estar solo en este mundo, todos queremos amar. Esa es la clave principal de La ciudad inclinada, la del amor y también la de cuidar el mundo, que desgraciadamente va a peor.

Fran Kapilla

Fotograma de La ciudad inclinada arriba a la izquierda y de El pequeño doctor abajo a la derecha.

 

La ciudad inclinada, El pequeño doctor y la espacial Matryoshka son algunos de los #cortometrajes de @FranKapilla sobre los que te hablamos hoy en #CortoAdictos. @jmcruzbar Share on X

MOONMAGAZINE: Un corto que supone un giro importante respecto al anterior es El pequeño doctor, que también hemos enlazado en el artículo. ¿Qué te llevó a realizarlo?

FRAN KAPILLA: El pequeño doctor lo rodé en principio para concursar en el Festival Europeo de Discapacidad de Málaga, porque, aunque venían obras de fuera muy buenas, vi que el tema de la infancia no estaba muy tratado. Quedamos en segundo puesto y fue maravilloso; así que me animé a enviarlo a más festivales y la recepción fue muy buena, obtuvimos varios premios muy bonitos, todos relacionados con la infancia o con la medicina. Ese cortometraje no es de los que yo suelo hacer, ya sabes, de los que está rodado en un día, dura cuatro minutos y tiene una historia sencilla y directa. Por eso, es el único que tengo así; soy consciente de que a los festivales les encanta estos cortos porque son sencillos de ver, de valorar y duran poco. Quién sabe si haré alguno más así, aunque personalmente me siento más cómodo haciendo historias largas.

En El pequeño doctor, también incluimos subtítulos especialmente diseñados para personas con discapacidad auditiva, además de en inglés y español. Yo siento gran compromiso con las personas que tienen una discapacidad de cualquier tipo, afortunadamente yo todavía estoy bien, pero fíjate que digo «todavía» porque todos al final nos veremos discapacitados, ya sea por vejez o por enfermedad. Por eso, quise plasmar a un niño que se da cuenta que es más importante los servicios de salud que otros.

El #cortometraje El pequeño doctor, de @FranKapilla, todo un ejemplo de #humanidad y buen hacer. #CineComprometido #discapacidadfuncional #diversidad #CortoAdictos @jmcruzbar Share on X

MOONMAGAZINE: Del resto de títulos en tu haber, ¿qué cortometrajes destacarías, y por qué, de todos los que has realizado?

FRAN KAPILLA: Pues destaco, sobre todo, Matryoshka. Es el cortometraje que más tiempo me ha costado de postproducción, por los efectos especiales.  Al margen de su particular odisea de rodaje, de los efectos, de las naves, etc., para mí lo valioso de Matryoshka es los tres mensajes que lanza.

El primero, la paridad entre mujer y hombre, esa igualdad de oportunidades incluso para llegar al espacio en una aventura arriesgada. El compartir también un triunfo épico. Por eso el colectivo feminista de Málaga dijo que nuestra Matryoshka es un cortometraje sin techos de cristal, tanto por la trama como por el equipo técnico.

El segundo, por el mensaje de la potencia de la mente humana. En cierto momento, tienen que calcular un número muy complejo y tienen que equiparar sus cálculos mentales con los del ordenador. Es algo que, según varios científicos, podría hacerse.

Y el tercero, por el mensaje sobre una amistad absoluta que les lleva a hacer lo que ocurre al final, ¡es que no te debo contar más para no desvelar la trama! Pero, bueno, sirva eso de la «amistad sincera».

Entre los cortometrajes de hace unos años también está la trilogía que hice sobre el Muro de Berlín. En los que destaca su segunda parte Pasaporte, por favor, premiada en México. Son cortometrajes que hice mientras aprendía, pero con actores profesionales y un equipo decente. Tienen un acabado interesante pero algunas escenas hoy las veo y me ponen nervioso porque podrían ser muy mejorables. Además, ideológicamente, he cambiado: el Fran Kapilla de 2009 y 2010 no es el mismo que el actual. En aquella época, hice esos tres cortos como denuncia por las personas que quedaron al otro lado del muro de Berlín. Sin embargo, con el paso del tiempo he podido hablar con alemanes y con rusos. Con profesores, con gente que vivió aquello y la tendencia es que todos echan de menos aquel sistema de la RDA y también el sistema soviético. ¿Tenía represiones? Por supuesto; pero creo que lo que descubrieron al abrirse al capitalismo no era mucho mejor. Por eso, me cuesta ver los cortometrajes. Quizá reabra su montaje y los edite otra vez, cortando partes bruscas y dotando de una reflexión ideológica un poco más equilibrada.

Fran Kapilla

Cartel de Matryoshka

MOONMAGAZINE: En el Festival de Málaga de 2017, se proyectó Matryoshka. Lo que más llama la atención inicialmente es que sea un corto de ciencia-ficción, algo que es poco habitual en dicho formato. Además, trata de un viaje espacial realizado por la antigua URSS. Es decir, contando con recursos limitados, cualquiera hubiera podido decir que era una aventura imposible… Sin embargo, ahí está el éxito final de la empresa. ¿Cómo surgió la idea y cuáles fueron los principales obstáculos para su realización?

FRAN KAPILLA: Me alegra mucho que me preguntes eso porque te voy a contestar sin pelos en la lengua. Principalmente, tengo que decirte que soy fan incondicional del Festival de Málaga y que suelo apoyarlo en casi todas sus actividades, además de disfrutar mucho de él. Pero también te digo que, personalmente, suelo pasar por el festival de forma muy anónima y sin ninguna repercusión. Cuando me dieron el primer premio en Sevilla, en el Teatro Lope de Vega me hicieron  una pregunta ante todos los asistentes: «¿Cómo era posible que un corto del espacio como Matryoshka no haya tenido algún premio o mención en Málaga?» En aquel momento me quedé paralizado sin saber qué responder, salí del paso hablando de las maravillas de nuestra ciudad y de que hay muchos trabajos muy buenos. Estar seleccionado y ser proyectado es algo maravilloso, sobre todo por mostrar la obra a gente de nuestra tierra. Sin embargo, a nivel personal en cuanto a curriculum, hay festivales que me han valorado mejor, eso es así. Por eso, en mis entrevistas suelo hablar de los triunfos de Matryoshka y de otros festivales, a menos que me preguntes concretamente por el Festival de Málaga. Hace años una persona me dijo: «Para tener repercusión en el festival de Málaga tienes que hacer algo muy grande. Por ejemplo, algo del espacio con efectos, algo que no se ha hecho aquí». Bueno, pues ya hemos comprobado que tampoco es demasiado transcendente. Fui a ver a esta persona de nuevo, hace poco, que es entendida en cine local, y me dijo que quizá no sea una cuestión de calidad, sino también empresarial, y ahí dejo el tema. Nuestra Matryoshka es un cortometraje de 24 minutos (un poco largo) maravilloso; basado en los años ochenta, con la construcción a escala real de una nave espacial siguiendo diagramas originales enviados desde Rusia, con la ayuda del Museo del Aeropuerto de Málaga, la Universidad, la Sociedad Malagueña de Astronomía, el Centro Principia, etc. Hoy, cuando ya está hecho, los espectadores se sientan a verlo de  un modo normal, como el que ve «a dos tipos sentados en un parque» (siempre pongo el mismo ejemplo tonto) pero la complejidad de rodar Matryoshka rozaba la locura. Cuando no existía nada rodado y yo hablaba del proyecto a la gente me decían: «¿Del espacio…? ¿Ingravidez…? ¿Unión Soviética…? ¿Nave espacial…? ¿Infografía…? ¡Imposible, déjalo Fran!». La gente en Málaga no tiene confianza en el talento, siento decirlo. Si bien todos coincidimos que en Málaga la gente es muy abierta y te acogen (eso es fenomenal), culturalmente en Málaga no se apuesta por el talento. Cuando se proponen proyectos culturales grandes, los empresarios y gente de a pie, ven trabas por todos lados, ven las dificultades y se les nubla la visión de los triunfos. Luego, una vez realizado mucha gente me ha dicho «si hubiera sabido que iba a quedar así y que lo ibas a mover tanto te habría promocionado»; pero siempre me lo dicen al final, cuando ya está todo hecho. Con todo esto te quiero contar sobre la dificultad que tuvimos para fabricar la nave, disponer del material aeronáutico, los efectos y mil cosas más. Menos mal que hay gente que sí alcanza a ver los triunfos (yo siempre digo que hay que pedir ayuda en 100 castillos y que 99 te van a decir que no, algunos encima te tirarán flechas), gracias a los pocos que nos ayudaron pudo ver la luz Matryoshka.

 

Imágenes de Matryoshka

 

Ha escuchado muchas veces aquello de «¡Imposible, déjalo Fran!» pero @FranKapilla sabe que «hay que trabajar, afanarse y sudar sangre haciendo #cine». De esa lucha surgen maravillas como #Matryoshka. #Entrevista: @jmcruzbar Share on X

MOONMAGAZINE: En este año, has realizado una nueva versión (el director’s cut la has llamado) de Matryoshka, con una mejora de la imagen y la inclusión de efectos especiales adicionales. ¿Por qué has querido realizar esta nueva versión? ¿Crees que puede ser el paso para que Matryoshka se acabe convirtiendo en un proyecto de mayor envergadura?

FRAN KAPILLA: Efectivamente, Matryoshka se estrenó con unos efectos algo más toscos, pero no te vayas a pensar que eran feos, eran a veces incluso diferentes. El cortometraje original estaba precioso, era bonito, y los efectos resultones, algo parecidos. Sin embargo, tenía algunos flecos que yo quería arreglar. La escena más floja era la del accidente orbital del comienzo. Así que, a final de 2017, propuse a María Ivanova, Oksana Hrihorash y Ángel Rubio volver a rodar con ellos una escena nueva que tenía diseñada. En dichas escenas, se ve cómo, estando trabajando en la nave, ocurre un accidente más dramático en el que, incluso, Ángel se agarra a la ventanilla con desesperación. Entonces, me planteé el mejorar también los efectos especiales, como ya te dije: dar un renderizado más suave, mejores brillos de los objetos, sustituí el impacto de un pequeño asteroide por el impacto contra un satélite. Estas imágenes quedaron muy bien, mucho más realistas. También desarrollamos algunos planos donde la nave despliega una antena gigante, que es justamente de lo que hablan en sus conversaciones (y que antes nunca se vio). Es la primera vez que re-abro un proyecto de una manera tan importante como para cambiar escenas, grabar otras nuevas, etc. No es lo usual. Normalmente, tanto yo como otros compañeros del cine, cuando relanzan una versión mejorada de sus obras suelen tener pequeñas mejoras, algún retoque extra, una modificación en algunos planos, algunos sonidos, etc. Me di cuenta que al final lo que he hice con Matryoshka no es solo una serie de mejoras, es un nuevo montaje que afecta a todo el cortometraje. La trama es la misma, y las escenas fundamentales también son las mismas, pero el montaje es más dinámico, con mejores colores, mejores luces digitales, mejores efectos y hasta mejor sonido. Fue una tarea extra que al principio no sabía si hacerla o no porque era tiempo de mi vida, pero finalmente hice este director’s cut. La clave está en el tiempo de montaje que se le dedica. La primera vez empleé 33 días seguidos en montarlo todo (la versión antigua). Sin embargo, en la versión mejorada empleé 74 en montarlo mejor y eso que ya partía del trabajo previo. Con lo cual siento que esta versión sí que es un director’s cut, justamente lo que siempre he querido mostrar con mejor acabado.

Este acabado más preciso y bonito lo hice por honrar a todos los que han trabajado en Matryoshka, porque todos merecen que sus labores se vean de la mejor manera posible en los próximos festivales o en Internet cuando decidamos mostrarlo por esta vía. Mi idea es la de hacer un largometraje con esta historia. Ahora mismo, es algo tremendamente difícil porque los apoyos son nulos por lo mismo que te conté antes. Cuando propongo el proyecto me pasa lo mismo que cuando proponía el cortometraje, la gente me dice aquello de «eso es imposible, déjalo Fran». También tenemos la dificultad idiomática. El cortometraje fue una odisea para hacerlo en ruso, habría que plantearse si seguir rodando en ruso o hacerlo enteramente en nuestro idioma. Son decisiones que tenemos que sopesar pero te digo que ganas hay muchas e, ideas para guion, muchísimas. Además de mi trama, hay muchas personas que se han prestado a darme cobertura científica, como el famoso Francisco Escolano, profesor de inteligencia artificial de la Universidad de Alicante, la Sociedad Malagueña de Astronomía, donde destaco a Alberto Castellón, Blanca Trougthon y Juan Antonio Álvarez. También el Museo del Aeropuerto, que está encantado con Matryoshka espera con ansia poder tener una reunión donde le podamos hablar del largometraje.

Y este es el tráiler del director’s cut.

MOONMAGAZINE: No quiero dejar de mencionar la restauración que hiciste del único fragmento existente de la tercera parte de Iván el Terrible de Sergei M. Eisenstein. Un reto difícil del que saliste más que airoso. ¿Qué nos puedes contar de esta experiencia? ¿Cómo surgió la oportunidad para llevarla a cabo?

FRAN KAPILLA: Bueno, pues esto lo hice por dos razones. La primera es por un amor incondicional al cine y la segunda es porque en mi trabajo cotidiano me dedico mucho a la edición. He trabajado para marcas internacionales y también locales haciendo efectos visuales y, a nivel particular, he retocado algunas películas privadas de los años 70 muy deterioradas, donde he tenido que clonar partes, redibujar rostros y hasta pintar fotograma a fotograma. Es una tarea que me gusta y que se me da bien. Por eso, cuando vi que existían estos fragmentos de la película inédita de Eisenstein que completaba la trilogía sobre Iván el Terrible me dispuse a darle un mejor acabado. Busqué los fragmentos y los restauré digitalmente con mis técnicas, añadiendo además música y efectos sonoros limpios, además de la mejora de imagen.

En la #Entrevista realizada por @jmcruzbar, @FranKapilla nos habla de su experiencia con la restauración del único fragmento existente de la tercera parte de Iván el Terrible de Sergei M. Eisenstein. Share on X

En mi restauración personal, lo que hice fue mejorar la imagen original, añadir música (que fielmente se corresponde con la misma escena de la ópera) y subtitulos al castellano. El único montaje que encontré en internet tiene subtítulos en inglés y carece de calidad de imagen; también encontré otro de mejor imagen pero sin voces ni sonido. Por eso me decidí a hacer mi propio experimento-homenaje. Corregí la nitidez, niveles, brillos, contrastes por áreas de cada plano. Limpié las partes granuladas o rayadas. Añadí algunos sonidos y una música  instrumental de la misma ópera y  que se basaba justamente en esos momentos que cuentan los fragmentos. Y por último, subtitulé del ruso al castellano. Es mi humilde homenaje a Eiseinstein.

Pues aquí tienen el resultado de la restauración. Opinen ustedes mismos qué tal ha quedado:

MOONMAGAZINE: Para terminar, ¿recomendarías a nuestros lectores algunas películas españolas y extranjeras que te gusten especialmente?

Entre las extranjeras, Amadeus de Milos Forman, Il sorpasso de Dino Risi, La vida es bella de Roberto Benigni, Sacrificio de Tarkovski, Amanecer de Murnau y Vivir de Akira Kurosawa. Entre las españolas, La lengua de las mariposas de José Luis Cuerda, Las bicicletas son para el verano de Jaime Chávarri y El viaje a ninguna parte de Fernando Fernán Gómez.

 

Como pueden ver, en Fran Kapilla convergen su pasión por el cine, la claridad de ideas, su capacidad de evolución y su firme voluntad de asumir nuevos retos. En fin, virtudes esenciales para progresar y que, sin duda, le servirán para hacerse un nombre propio en el duro mundo del cine. En MoonMagazine, estamos deseando contarlo.

 

Entrevista a Fran Kapilla por José Manuel Cruz