Philippe Halsman es un fotógrafo americano (1906-1979) nacido en Riga (Letonia) en el seno de una familia judía acomodada.

Halsman estudiaba ingeniería en Dresden, pero un desgraciado incidente torció su destino y cambió su vida. Tenía 22 años cuando realizó una excursión a los Alpes austriacos en compañía de su padre, al que no tardó en dejar atrás por considerar que caminaba muy lento. Alarmado al ver que su padre no llegaba, volvió en su busca y lo encontró muerto. La falta de pruebas para saber lo que había sucedido unido al antisemitismo que crecía rápidamente en Austria en los años veinte, hicieron que Halsman fuera acusado de parricidio y condenado a varios años de prisión; aunque solo cumplió dos años pues su familia, bien relacionada dentro de la comunidad judía, pidió ayuda a Thomas Mann, Sigmund Freud y Albert Einstein que ejercieron la presión suficiente para poder liberar a Philippe; no obstante, el joven tuvo que exiliarse a París donde el ministro de exteriores le había ofrecido asilo.

 

De sus primeros años en París solo sabemos que el hijo del ministro le regala su primera cámara, una Kodak 9×12, y Halsman abandona sus estudios de ingeniería y comienza a hacer fotos. Enseguida demuestra su originalidad en una de sus primeras fotografías a unos jugadores de golf, donde solo aparecen los palos y las sombras de los jugadores, un punto de vista extremadamente innovador para una época donde la fotografía era únicamente una herramienta que servía para dejar constancia de la vida cotidiana o de la crónica social.

Pero como la fotografía artística no es un buen medio de vida, Philippe Halsman no tarda en establecerse como retratista y fotógrafo publicitario realizando trabajos para una fábrica de extintores, para el zoo de París y para un club de submarinismo, así como fotografías promocionales de actores, (antecedente de los actuales books). Halsman utiliza también a los actores y a los vagabundos parisinos para realizar estudios de expresión facial que le ayudarán a captar mejor la psicología de sus retratados, y que más adelante le servirá para realizar un libro con múltiples expresiones faciales en respuesta a una serie de preguntas realizadas al actor Fernandel.

Trabaja además como fotógrafo de moda independiente para las revistas Vogue y Harper’s Bazaar y realiza alguna portada para el periódico Le Monde. Sus fotos son diferentes: busca siempre un encuadre original, juega con luces y sombras, utiliza con frecuencia espejos que le ayudan a crear imágenes equívocas o misteriosas y llega  incluso a invertir las fotografías en el positivado. Para Halsmanla fotografía es un arte y un juego divertido y por eso busca constantemente impactar, sorprender, provocar la curiosidad del espectador.

En realidad, los modelos están tumbados

#PhilippeHalsman: del surrealismo a las portadas de la revista Life. #fotografía Share on X

En los años treinta el surrealismo está en auge en París y muy pronto la creatividad de Philippe Halsman llama la atención del grupo. André Breton se pone en contacto con el fotógrafo y el movimiento lo acoge y apoya en sus experimentos, llegando incluso a permitirle exponer en La Pléyade, la galería usada por este movimiento artístico.

La exposición se titula: Rostros cercanos  y en ella aparecen, además de personajes célebres como Le Corbusier, André Guide, Chagall, Malraux etc., actores famosos y hermosas modelos. En todos estos retratos Halsman consigue mostrar perfectamente el perfil psicológico del retratado, bien situándolo en el contexto de su actividad como en el caso de Bobby Fisher  y el tablero de ajedrez, o relajando al modelo con la inclusión de un cigarrillo o cualquier otro objeto. Por otro lado en un París abierto a todo tipo de innovaciones, llama poderosamente la atención la originalidad de sus tomas, con acercamientos excesivos al  modelo o usando encuadres parciales y diferentes. La exposición es un éxito.

André Malraux

 

Bobby Fisher

En 1940, Philippe Halsman se exilia a Estados Unidos con la ayuda de A. Einstein, obligado por la llegada de los alemanes a París. Se instala en Nueva York y, avalado por su currículum, enseguida empieza a trabajar para la revista Life llegando a realizar más de cien portadas impactantes, y no solo por la estética diferente con la que presenta a sus modelos, sino porque utiliza una cámara de gran formato diseñada por él mismo, aprovechando sus conocimientos de ingeniería. Su cámara tenía un doble objetivo que le permitía alinear perfectamente las imágenes y le permitía usar negativos más grandes con los que conseguía una mayor nitidez en las tomas. La cámara sería comercializada después por la Fairchild Corporation con el nombre Halsman-Fairchild.

Años más tarde, Philippe Halsman se traslada a Hollywood donde fotografía a los actores, actrices, directores y otros personajes célebres del momento como músicos o deportistas, con gran originalidad e inventiva. Realiza también carteles de películas o portadas de libros usando todo tipo de trucos para conseguir el efecto deseado, por ejemplo en la foto tomada a Alfred Hitchcock como promoción de su película Los pájaros, un hilo muy fino, apenas perceptible, sujeta al pájaro sobre el cigarro.

 

En Hollywood conoce a Marilyn Monroe, que empezaba su carrera como actriz, y se hacen grandes amigos. Philippe la fotografía constantemente y en todos los ambientes posibles. Con Marilyn, Halsman da comienzo a su famosa serie jumpology que consistía en hacer saltar a sus modelos. Según él: «el salto es una explosión de energía donde el modelo no puede controlar sus expresiones ni sus músculos, la máscara cae, y el modelo deja de posar mostrándose cómo es realmente». Alguno de estos saltos realizados por Marilyn Monroe serán portada de la revista Life y, después, ya todos quieren saltar. Entre 1950 y 1959 realiza las fotografías de unos doscientos cincuenta saltos de personajes celebres de Hollywood, e incluso de la política como el  presidente Nixon o el duque de Windsor y su esposa.

Con Marilyn, Halsman da comienzo a su famosa serie jumpology: ¡las estrellas saltan! Share on X

 

 

La serie de fotografías más impactantes que nos ha dejado Halsman corresponden a las realizadas durante los casi cuarenta años que duró su amistad con el pintor Salvador Dalí. En 1941 Halsman tiene que fotografiar, para la revista Life, los trajes que Dalí había diseñado para la obra Laberynth que el Ballet Ruso iba a estrenar en el Metropolitan Opera House de Nueva York. Enseguida se genera entre ambos artistas una fuerte empatía que les hace colaborar durante años: ambos han dejado Europa por culpa de la guerra, aman París, les fascina el simbolismo, viven de la notoriedad y están llenos de ideas… Juntos desarrollan una creatividad sin límite en más de quinientas fotografías que testifican sus encuentros a lo largo de los años. Philippe Halsman desarrolla en sus fotografías las ideas surrealistas que se le van ocurriendo a Dalí que asegura, por ejemplo, haber nacido dentro de un huevo; el fotógrafo recoge la idea y realiza un montaje donde puede verse a Dalí dentro de dicho huevo. También Halsman, fascinado por los bigotes de Dalí que para el pintor son su mayor creación, juega con ellos incluyéndolos en los más variados contextos y llegando a hacer infinidad de fotos que más tarde recopila en un libro titulado Dalí’s Moustache. 

 

Philippe Halsman se vale de medios artesanales y rudimentarios para realizar estas fotos surrealistas y para ello utiliza collages de corta y pega, tomas en sesiones infinitas (por ejemplo las series gatos con agua), una grúa para elevar a los modelos, o trucos diversos usando leche y harina para la fotografía Dalí atómicus, e incluso, llega a calentar y a deformar los negativos para conseguir las fotos de los relojes dalinianos, etc. Dalí y Halsman son dos personajes que comparten un mismo universo y los dos se divierten y juegan juntos.

 

#Dalí y #Halsman son dos personajes que comparten un mismo universo, se divierten y juegan juntos. Share on X

 

 

Con sus fotografías, Philippe Halsman nos transmite un mensaje y es que la originalidad y la creatividad pueden mostrarse sin ayuda de medios tan sofisticados como las cámaras digitales o el photo shop que hoy tenemos a nuestro alcance porque el talento permite desarrollar las ideas superando las limitaciones técnicas.

 

 

 

 

 

Philippe Halsman: La sorpresa y el ingenio como estilo de vida

Artículo de Amalia Hoya

Os invitamos a la lectura de este artículo en su versión italiana en la revista cultural Caffè Book