Cuando el amigo Fran Nuño se pone a imaginar, es que no hay adoquín en las calles de Sevilla que lo alerte y lo pare. Pues que en su facultad para representar, todo es un discurrir incesante por entre los cientos y cientos de detalles  que conforman su caminar diario. Detalles que se quedan imantados, de manera irremediable, sobre la límpida retina de nuestro autor; y ya entonces se le ilumina la cara a Fran, y adentrándose en el desván de sus sueños elabora un mundo repleto de fantasía y pedagogía al tiempo, que sin querer o queriendo inunda los corazones de los más pequeños y no tan pequeños de imágenes en suspenso.

Su obra, Cuentobjetos: minicuentos fantásticos sobre objetos cotidianos, editada por mr.momo (infantil), y bellamente ilustrada por la sevillana Sandra Avecilla, no deja indiferente a nadie: lo que viene siendo habitual en todos los trabajos de Nuño dentro de la literatura infantil-juvenil, como así lo acreditan los numerosos reconocimientos y premios conseguidos a lo largo de su ya dilatada carrera literaria en este campo. No en vano, Cuentobjetos hace el número 37 de este tipo de libros en su listado particular. Y es curioso, porque en este mismo año también acaba de sacar Nuño su Guía básica para vivir del cuento y Nuestro circo, lo que remata, de momento, su vasta producción literaria.

#Cuentobjetos, de #FranNuño y @Sandra_Avecilla, @mrmomoeditorial. Un mundo repleto de fantasía y pedagogía. #LIJ. Reseña de @JoseJesusConde. Clic para tuitear

En Cuentobjetos no se limita Fran Nuño a mostrarnos ante el espejo de la fantasía una serie de elementos a los que da vida y con los que alardea, sino que a continuación del texto y en uno de los márgenes de la página explica a los lectores la raíz u origen de la palabra en cuestión y que da pie al objeto usado. Así, cuando nos escribe acerca del pirata que en vez de una pata de palo tenía un desatascador «que usaba cada vez que se le inundaba el barco», aclara a continuación: «¿Sabías que el desatascador también tiene estos otros nombres: sopapa, destupidor, chupón, destapacaños o chuclete?»

De esta manera, conjugando ambos reflejos, el escritor se asoma al balcón de la imaginación y son los que ven y leen los que impregnados de esos destellos se quedan envueltos en un mundo preciosista y de ensueño. En «BOMBILLA», aparece lo siguiente: «Una vez, en una casa en el campo, una bombilla quiso escapar de la lámpara donde llevaba años alumbrando. Así que se desenroscó y fue a caer justamente a un cesto repleto de peras. Una de las peras, cuando vio al objeto intruso dijo para sí:  Caramba, nunca había visto una pera de cristal. Y la bombilla, al comprobar dónde estaba pensó: Vaya, jamás había visto juntas tantas bombilla verdes». Y en una esquina aclara: «¿Sabías que Thomas Alva Edison, a quien se le atribuye la creación de la bombilla, llegó a patentar a lo largo de su vida 1.093 inventos?».

Y a través de este bonito juego, en el que lo imaginado y lo pedagógico se dan la mano, es como Fran Nuño anima a quienes se acercan a su lectura a introducirse sin prejuicios en sus particulares cajas mágicas; en donde le esperan toda una variedad de objetos que se transfiguran y reutilizan, para el gozo de los personajes que se dejan ver en el cuadrado del libro: el desatascador que sustituye a la pata de palo de un pirata, unas gafas haciendo de columpio, el sombrero de una bruja que resultó ser un cono de los de tráfico, las antenas de televisión a modo de peines para el uso de las nubes, la bola blanca de billar como si fuera un astro, un reloj de arena utilizado como diábolo, el sueño de un buzón de correos convirtiéndose en cohete, un dado rojo con puntos negros alterando a los insectos, la rebelión de los relojes de pulsera en busca de la libertad, una bombilla confundida entre peras verdes, una señal de stop que dejó de dar frutos porque no se la regaba, el arco iris que se transformó en tobogán… Así es Cuentobjetos, amigos.

#Cuentobjetos, un mundo lleno de magia en el que los relojes de pulsera se rebelan en busca de la libertad y los buzones se convierten en cohetes espaciales. @mrmomoeditorial. #LIJ. Reseña de @JoseJesusConde. Clic para tuitear

 

Cuentobjetos, minicuentos fantásticos sobre objetos cotidianos. Fran Nuño (textos) y Sandra Avecilla (ilustraciones) 1Fran Nuño, bilbaíno de nacimiento, pero criado y realizado en Sevilla, es escritor, dinamizador cultural y librero-editor. En su haber cuenta, entre otros, con los siguientes galardones literarios: finalista en cuatro ocasiones (2004-07) en el Premio Librero Cultural, organizado por CEGAL y el Ministerio de Cultura de España; finalista en el X Premio Leer es Vivir (Ed. Everest) por la obra Pies, zapatos y… zapatillas (2006); mención especial del Jurado en el II Premio de Poesía Infantil Ciudad de Orihuela en 2009 por La hora de los relojes (Ed. Kalandraka, 2011); candidato en 2011 al Premio Andalucía de la Crítica por el poemario Deambulaciones (Ed. En Huida, 2010); medalla de oro al Mejor Álbum Ilustrado en Español en los Moonbeam Childrens Book Awards 2013 (Michigan, EE.UU.) por el álbum ilustrado Luces de Feria (Ed. Cuento de Luz, 2013) junto al ilustrador Enrique Quevedo; El Gran Mago del Mundo (Fran Nuño / Enrique Quevedo. Ed. Cuento de Luz, 2012) finalista en el I Premio Plastilina & Bloggers al Mejor Álbum Ilustrado 2012; premio Factoría Creativa 2014 por su trayectoria literaria del Ayuntamiento de La Rinconada (Sevilla); premio al Mejor Álbum Ilustrado para todas las edades en los New York City Big Book Award 2017 (New York, EE.UU.) por la versión en inglés de El mapa de los buenos momentos (Ed. Cuento de Luz, 2016) junto a la ilustradora Zuzanna Celej. Y en la reciente edición de la Feria del Libro de Sevilla 2018, recibió el reconocimiento del gremio por toda su trayectoria en el fomento de la lectura.

Cuentobjetos, minicuentos fantásticos sobre objetos cotidianos

Autor: Fran Nuño

Ilustraciones: Sandra Avecilla

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Reseña: José Jesús Conde