Germanwings (II): ¿un accidente fabricado a toda prisa?

 Germanwings: Versión oficial de un accidente

Tras la dramática caída del vuelo 9525 de Germanwings reconozco que ingerí con la facilidad de quien se toma un vaso de agua la versión oficial de los hechos que las cajas negras del avión presuntamente corroboraron: el copiloto Lubitz, en un incomprensible ataque de locura, estrelló voluntariamente el avión con 149 personas más a bordo.

Si, al igual que muchos de vosotros, me creí la versión oficial, fue por dos razones:

La primera es porque me autocomprendo como una entidad biológica vulnerable y extremadamente crédula, en el sentido de que si una autoridad competente X dice que la causa de A ha sido B, uno por pura lógica se lo cree (y el resto del mundo, también).

La segunda es porque los medios de comunicación de masas siguen teniendo un poder de manipulación extraordinario sobre la población.

Los mass media siguen teniendo un poder de manipulación extraordinario sobre la población. Clic para tuitear

Por qué no me creo nada

Sin embargo, ahora me pregunto por qué, meses después de lo ocurrido, no me creo nada de nada de todo lo oficial en cuanto se ha dicho acerca del “accidente”. Responderé a esta cuestión en dos palabras: los ciudadanos ya no somos tan bobófilos y, al mismo tiempo, los medios de comunicación ya no tienen tanto poder sobre nosotros.

Muchas dudas siguen aflorando en el ambiente tras la cuidadosa recogida de cuerpos humanos, enseres personales y pequeños fragmentos del avión de Germanwings accidentado hace ya más de un mes en los Alpes franceses. Señores míos, hay cosas que no encajan y, personalmente, me parecen de una gravedad extrema. ¿Cómo pudo afirmar Brice Robin, todo un fiscal de la República Francesa en Marsella, que la respiración del copiloto Lubitz podía escucharse con normalidad momentos previos al presunto impacto del airbus si, según unas declaraciones posteriores de Gerard Arnaux, un  piloto de Air France con más de dieciocho años de experiencia, es imposible escuchar respiración alguna debido a la intensidad de ruido que hay en una cabina? ¿Por qué la historia oficial afirma que los investigadores escucharon el “pip” de la palanca que Lubitz pulsó para iniciar el descenso del avión si el propio Gerard Arnaux, que también es portavoz del comité nacional de supervisión de la seguridad aérea, afirmó también categóricamente a Le Grand Journal que dicha palanca no emite sonido alguno? ¿Por qué sí se oye la respiración de Lubitz y no se oye la pertinente señal acústica una vez el piloto introduce el código que presuntamente desde la cabina Lubitz estaba bloqueando?

Motivos para dudar

Ahora les pido que diculpen mi tono, ¿pero qué clase de mierda nos han vendido? ¿A quién hay que creer? ¿Cómo pudo quedar el avión tan extremadamente fragmentado si en verdad solo chocó contra roca dura a una velocidad de 700 km/h? ¿Dónde están las imágenes del presunto punto de impacto sobre la montaña? ¿Estalló en el aire debido a una maniobra militar errática e imprecisa? ¿Os suena de algo el sistema HELLADS (High Energy Liquid Laser Area Defense System) presuntamente utilizado el mismo día del “accidente” por el 510 Escuadrón de Combate de la Fuerza Aérea Estadounidense que opera desde la Base Aérea de Aviano, en Italia? Eso nos dice al menos la versión no oficial, la conspiranoica, la sempiterna versión ridiculizada que a partir de ahora será mi propia versión y también la del sentido común. ¿Por qué se encuentran entonces restos del avión muy por encima del presunto punto de impacto? ¿Por qué restos tan extremadamente fragmentados? ¿Cómo es posible que el New York Times fuera el primer medio de comunicación en asegurar, cual si fuera una verdad absoluta, que Lubitz había estrellado voluntariamente el avión porque padecía una psicopatía severa y persistente? ¿Quién filtró a la velocidad del relámpago esa información a dicho periódico? ¿Un militar francés retirado, tal y como aseguran algunas fuentes? ¿Por qué entonces entra en escena un medio de comunicación norteamericano? ¿Por qué la versión del New York Times resulta ser, ipso facto, idéntica a la versión oficial de las autoridades? ¿Por qué hay militares implicados en esa información filtrada? ¿Por qué el New York Times fue el primero en informar que la segunda caja negra del avión había sido hallada abierta y sin la tarjeta de datos interna? ¿Por qué se dijo después que quizá la caja negra nunca se encontraría? ¿Por qué juegan los intereses de las aseguradoras y de la élite militar al despiste, controlando a los mensajeros para que ‘rematen’ de nuevo al ya muerto Lubitz? ¿Por qué el silencio de su família? ¿Por qué se dijo que el copiloto sufría depresiones atribuyéndose a las mismas la causa del accidente si según los rotativos Bild y The Mirror estaba planificando su boda con su mujer embarazada? ¿Por qué la versión oficial dijo que un día antes del siniestro Lubitz buscó en Internet el modo de suicidarse dentro del avión y otras fuentes aseguran que lo que miró fue una receta de croquetas de jamón ibérico? ¿Por qué dos versiones? ¿Por qué nos desinforman de este modo? ¿Cuál es la verdad?

Germanwings: un final… ¿abierto?

Sospechosamente, la rápida versión del New York Times proporcionó a las autoridades francesas la asunción de todo el protagonismo de la investigación sobre el “accidente de los Alpes”, llevada a cabo hasta ese momento por la neutral Agencia de Investigación y Análisis de Seguridad Aérea Civil francesa (BEA), una agencia civil. Al considerarse (o reconvertirse) el accidente (en) un caso criminal, el fiscal apartó a la BEA y pasó el caso a quienes han urdido esta narración infamante para Lubitz -y para la inteligencia del público informado- a la que los medios se aferran.

Germanwings (II): ¿un accidente fabricado a toda prisa?, de Javier Alcover