Soy Madrid: frontera (y me dirijo a ti, lector):

Sabes que hay gente a la que le han quitado la voz y ya sólo les queda el llanto o el silencio.

Así comienza David Llorente la presentación de su novela en su página de autor.

Madrid: frontera está escrita a modo de diálogo entre dos voces: la de Igi, el protagonista, y una segunda voz que no voy a descubrirles. Ya en las primeras líneas descubrimos una relación un tanto peculiar entre ambos.

Te llamas Igi W. Manchester. Tienes treinta años y tu vida es un interminable día de lluvia. Es algo que no debes olvidar jamás. La pérdida de la identidad (no saber quiénes somos) es la madre de todas las desgracias. ¿Entiendes?

Sí.

Bien.

Madrid: frontera no es una distopía

Madrid: frontera, de David Llorente, puede parecer una novela distópica, muchos la califican así. Para mí se trata más bien de un relato negro con algunos tintes de ficción, fruto de situaciones reales llevadas hasta el extremo. Sería como una realidad apocalíptica.

Pero disiento en que el nuevo Madrid que plantea en su novela David Llorente sea fruto de la pérdida de identidad del ser humano. Más bien considero que es fruto del abuso del poder de quienes nos manejan, poderes económicos sobre todo. Ellos tejen sus hilos para imponernos necesidades y que caigamos en ellas y luego apenas nos dejan recursos para salir. De ahí que no crea en la alienación por parte del hombre en este proceso, y no sea partidaria de calificar esta novela como distópica.

En mi opinión el autor hace un análisis de la situación actual del hombre y la sociedad, llevándola al límite del dramatismo. Y utiliza el recurso de la ficción y la exageración como revulsivo para invitarnos a la lucha y la acción aquí y ahora.

En @madridfrontera David Llorente (@smrtelna @AlrevesEditor) analiza la situación actual del hombre y la sociedad, llevándola al límite del dramatismo. #Reseña de @pilar_garcia__. Clic para tuitear

La realidad y la ficción se superan juntas

De la realidad a la ficción en esta novela hay un paso, lo podemos observar en similitudes como estas:

El autor nos habla de una ciudad literalmente plagada de indigentes que duermen bajo cartones. ¿A que han visto más de una vez este paisaje? Hay 350  millones de personas sin hogar en el mundo; 31.000 en España.

Basta pasarse por una terminal de autobuses o de algún aeropuerto, o echar un vistazo por los cajeros automáticos, debajo de las carreteras y los puentes. Muchos de los que allí duermen son víctimas de desahucios de bancos; otros, del fracaso de sus negocios; para muchos su vida se fue a pique de un día para otro; hay quienes no tenían nada ni nunca lo pudieron conseguir. Algunos no han sobrevivido a la tragedia:

En la cocina ven a Ramón. Se ha ahorcado de la viga del techo. El representante del banco se acerca al cadáver, le quita la cartera y se queda con veinte euros.

¿Y con las tarjetas de crédito?

No.

En la novela, Madrid es un mar negro que escupe cadáveres. Mas allá de la metáfora de un Madrid con mar, cuántos cuerpos escupe la mar cada día, cuántas personas mueren en la mar y son escupidas por ella en todo el mundo. Más de 15.000 migrantes y refugiados han muerto en el Mediterráneo desde el 2014. ¿Distopía o realidad?

Madrid Frontera  habla de los «no gobernables», los parados, los pobres, los indignados. Dominados por políticos y poderes económicos y que cuentan con agentes especiales, sicarios, que les hacen el trabajo sucio. No sé a ustedes, pero a mí todo esto me resulta muy familiar.

Los animales han desaparecido. Teniendo en cuenta que muchas especies de nuestra fauna ya se han extinguido, desde el punto de vista apocalíptico que les comentaba antes, sería posible.

Los niños no han llegado a conocer a los animales en Madrid: frontera.

Le hablas de los pájaros. Óliver suelta una carcajada y dice que eso sí que no se lo cree. ¡Animales que pueden volar! Y suelta una carcajada.

Hace poco leí que un estudio agrario revelaba que el 7% de los estadounidenses creían que la leche chacoloteada venía de vacas marrones.

Al perro mecánico de la policía se lo programa para que detecte la indignación y la rabia. Esa es la mejor manera de encontrar a los no gobernables.

A los «no gobernables» los vigilan a través de cámaras, tampoco esto parezca una distopía si tenemos en cuenta que a nosotros nos observan multitud de cámaras instaladas en nuestras calles y carreteras. Y que se nos vigila a través de teléfonos móviles, televisiones, ordenadores, satélites, cuentas corrientes, redes sociales… Edificios públicos y privados.

En algún momento de Madrid: frontera se suprimen asignaturas como la filosofía de los institutos. Aquí el autor fue clarividente. Esto es ya una realidad.

Madrid: frontera, un relato negro al más puro expresionismo alemán

Madrid podría ser cualquier ciudad; Frontera, para desgracia del hombre, un lugar común a todos los países del mundo.

David Llorente también hace de esta, una novela negra, comprometida, de denuncia social.

Y al más puro expresionismo alemán, retrata el racismo, la violencia, la mafia que lo controla todo, la corrupción de los que gobiernan. Los personajes son especialmente crueles a la hora de ejecutar a sus victimas.

Los antidisturbios son maestros en eso de meter los pulgares en los ojos, en luxar hombros, en romper los dedos de las manos y los dedos de los pies, en aplastar cabezas contra el suelo, en patear costillas.

El autor dibuja escenas con una iluminación oscura: llueve continuamente, hay niebla en la mar, predomina la noche.

Una ciudad de edificios apagados. Barrios enteros sumidos en la sombra. El cuello de las grúas (diplodocus de óxido) recortados en el horizonte. Fuego de bidones en los descampados. Las dos chimeneas del crematorio de libros.

Un conjunto que hace de la lectura asfixiante a veces, brutal, otras. Uno siente en su propia piel lo que sufren los no gobernables en su lucha diaria —unos contra el sistema, otros por sobrevivir— y las sucias prácticas de unos déspotas que quieren acabar con ellos.

Ha habido capítulos del libro en los que me he sentido como Alex Delarge en La naranja mecánica, sometida al proceso Ludovico, con gran angustia e impotente de cerrar los ojos ante los actos y escenas violentos.

@madridfrontera de David Llorente (@smrtelna @AlrevesEditor) es una #novelanegra y comprometida que retrata el racismo, la violencia y el poder corrupto. #denunciasocial. @pilar_garcia__. Clic para tuitear

David Llorente hace un fiel retrato de la personalidad humana

David Llorente va dibujando magistralmente a los personajes y los dota de casi todas las emociones que es capaz de sentir el hombre. Emociones que van desde la tristeza a la felicidad; el asco, el miedo, la ira y la venganza; o la gratitud, la admiración y el orgullo. El autor hace un fiel retrato de las diferentes personalidades humanas. Para mí aquí está la riqueza de Madrid: frontera. Además de en su gran calidad y riqueza literaria. Sin olvidar la original forma en que David Llorente nos va contando lo que ocurre, tan solo dos voces que logran que su lectura sea simpática y diferente.

«El mayor mal es la falta de amor, la indiferencia hacia el vecino que vive en la calle y que soporta el doble latigazo de la pobreza y la enfermedad», dice Ezequiel Caballo.

Hace un fiel retrato de la personalidad humana, una recreación de un mundo hostil al hombre víctima de su propia lucha, impotente, sin esperanza, que da todo por perdido, defraudado porque el mal siempre vence. Y a aquel otro hombre solidario, generoso, fiel a sus principios, de buenos valores, a favor de la cultura y de la familia, dispuesto a todo por salvar al otro. Creo que es aquí donde radica el éxito de esta novela.

Solamente hay una luz: La de Anselmo Cruz, que sigue buscando un Reverendo Marino para que (cuando lo pesque) la gente entienda que todo es posible y que no se debe perder la esperanza jamás.

Pero hay un momento de la novela en el que me siento decepcionada por David Llorente. Me siento traicionada por su protagonista. Llega un punto en el que me defraudan los dos.

Aunque puede que, en realidad, no sea a mí a quien ellos hayan decepcionado.

Ya he comenzado a pescar muchos Reverendos Marinos. La crónica de los viejos tiempos no llegará a la Plaza Castilla, Sr. Autor. (Esto lo comprenderán cuando lean el libro, no me gusta hacer spoilers).

¡Lectores, es hora de despertar! ¡Hora de leer Madrid: frontera!

Posdata:

A los que hemos escuchado el grito y hemos despertado, nos gustaría que David Llorente ajustase cuentas con el presente y reconsiderase escribir la segunda parte de esta novela.

 

 

A los que hemos escuchado el grito y hemos despertado, nos gustaría que David Llorente (@smrtelna @AlrevesEditor) ajustase cuentas con el presente y reconsiderase escribir la segunda parte de esta #novela. @pilar_garcia__. Clic para tuitear

 

Madrid: frontera de David Llorente, ¿distopía o realidad apocalíptica?

 

 

Madrid: frontera

David Llorente

Editorial Alrevés

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Pilar García