«Podríamos planear un asesinato o comenzar una religión», dijo una vez Jim Morrison y bien podría ser el leitmotiv de Misterios de un asesinato, una adaptación que el creador de cómics P. Craig Russell hizo de un relato de Neil Gaiman donde nos queda clara la gran verdad que escondemos en nuestras entrañas: todos nosotros somos asesinos, todos nosotros hemos matado alguna vez; matamos a aquel que una vez fuimos…

Siempre es importante llevar a cabo una relectura. Nos descubre nuevos parajes que no visitamos la primera vez que transitamos una obra. Puede que la comparación entre un primer y segundo recorrido nos haga percibir que ni siquiera es la misma, porque puede que, en realidad, nosotros no seamos los mismos.

Leí Misterios de un asesinato allá por 2014, en una noche de sábado de verano, donde mi entretenimiento y diversión consistía en leer cómics de Neil Gaiman. Sí, cuando tienes veintitantos se supone que debes emborracharte hasta ahogar las pocas neuronas que te queden o fingir que tu vida tiene algo de sentido, pero yo prefería perderme en las obras del escritor inglés. Nunca me arrepentiré de ello. Recuerdo que por aquel entonces, perdido, este cómic no me dijo gran cosa, quizá porque no estaba escuchando atentamente su melodía, pero ahora, seis años después, la historia del escritor de Coraline y Sandman, y la adaptación llevada a cabo por el genial P. Craig Russell me ha dejado una profunda huella y me ha hecho reflexionar sobre la importancia de volver a los cómics y los libros, puede que, honestamente, sobre el hecho de volver.

Misterios de un asesinato nos cuenta la historia de un crimen y no de un crimen cualquiera, sino del primer gran crimen de la Creación: el asesinato de un ángel y cómo el ángel Raguel, la venganza de Dios, lo investiga para hallar al primer homicida, conociendo a otros ángeles que llevaban a cabo planes divinos como la creación de los sentimientos como el amor o de los grandes hechos como la muerte, sin olvidar el encuentro con un poderoso y misterioso hijo de Dios, que ha empezado a deambular en la oscuridad, donde extrañas voces lo llaman… ¿Su nombre? Lucifer.

Misterios de un asesinato cuenta la historia del primer gran crimen de la Creación: el asesinato de un ángel y cómo el ángel Raguel, la venganza de Dios, lo investiga para hallar al primer homicida. @eccediciones @Carlos_Eguren. Share on X

Este relato tiene como marco la historia de un joven de veinte años que visita Los Ángeles en Navidad y un anciano con aspecto de vagabundo que, una noche, se sienta en un banco al lado del veinteañero y le pide un cigarrillo. El muchacho se lo da y el vagabundo quiere pagarle, pero el chaval se niega al pago en efectivo y el anciano, como alternativa, decide contarle una historia, la historia de los ángeles, una historia sobre el asesinato, ya que él es Raguel y fue expulsado del Cielo y cayó a la Tierra mucho tiempo atrás por lo que pasó cuando el mundo solo era un proyecto.

Con gran habilidad, ambas historias se conectan y tienen rimas la una con la otra: la divina y la terrenal personifican la atracción de Gaiman hacia el mundo de los ángeles y demonios, como ya hemos visto en Sandman, Neverwhere o en su novela junto a Terry Pratchett: Buenos presagios. P. Craig Russell, por su parte, adapta a la perfección la atmósfera extraña, melancólica y única de la prosa del relato de Gaiman, con quien ya colaboró en Sandman o en la adaptación de El libro del cementerio. Es más, el espíritu de Gaiman está tan presente que esta historia se antoja como una especie de precuela de aquel Lucifer inspirado en David Bowie que viésemos en Sandman, aunque sean dos personajes e historias de universos alternativos.

P. Craig Russell adapta a la perfección la atmósfera extraña, melancólica y única de la prosa del relato de Gaiman. Misterios de un asesinato @eccediciones #Reseña: @Carlos_Eguren. Share on X

Como bien sabe el lector que ya conoce a Russell, el autor se caracteriza por un ritmo narrativo deudor no solo del mundo de las viñetas, sino también de la música, como viésemos en su magnífica adaptación de El anillo de los nibelungos de Richard Wagner. Aquí adquiere el sonido del jazz experimental que fascinaba a Bowie en sus últimos años o la música de ambiente de grupos como Stars of the lid. En los numerosos extras de la edición, Russell explica fantásticamente cómo buscó a través del lenguaje del cómic su propio ritmo y su forma de captar la oscuridad de este relato, tal y como cuenta en los numerosos extras de la reedición llevada a cabo por la editorial ECC. Al ritmo y el trabajo gráfico de Russell, se suma el particular coloreado de Lovern Kindzierski, que aporta un acabado único para una historia única, que mezcla lo fantástico, lo religioso y el género noir.

Sin duda, Misterios de un asesinato es original en su planteamiento de un asesinato de un ángel y de otro que debe investigarse, deudor de muchas de las neuras que Gaiman ha planteado a lo largo de su carrera que siempre ha sido una defensa de cómo el mejor pago suele ser una historia. Por otra parte, puede que la conclusión no resulte del todo sorprendente (y más cuando se conoce a Gaiman) o alguna elección resulte dudosa en cuanto a la adaptación, pero es un híbrido entre el género noir, lo religioso y lo fantástico que resulta sumamente interesante y, además, un cómic de Gaiman y Russell siempre merece la lectura y, es más, la relectura como es en este caso, sobre todo cuando Russell se basa, pero no hace un mero copia y pega.

Un #cómic de Gaiman y Russell siempre merece la lectura y sobre todo cuando Russell se basa, pero no hace un mero copia y pega. Misterios de un asesinato @eccediciones #Reseña: @Carlos_Eguren. Share on X

Cuando miremos atrás a nuestras vidas y recorramos los pasajes vividos y vívidos de nuestras existencias, valdrá la pena que nos perdamos también en la ficción y las grandes historias. A veces, una obra nos espera el tiempo que haga falta para que la descubramos o la redescubramos. A veces, llega en el momento oportuno o inoportuno. Como el amor. Como los sueños. Como la alegría. Basta con darles una posibilidad… o más de una, acaso ¿cuántas posibilidades te has dado a ti mismo? Todo eso es un libro, un cómic, una canción…, una serie de llaves y posibilidades a puertas infinitas que fuerzas pretéritas crearon bajo el albor de una luz sempiterna llamada arte. Es un misterio y, en ocasiones, el misterio de un asesinato, del asesinato de aquello que nosotros mismos fuimos.

A veces, haces cosas que lamentas, pero no puedes hacer nada al respecto. Los tiempos cambian. Las puertas se cierran a tu espalda y tú sigues adelante.

Misterios de un asesinato

Neil Gaiman y P. Craig Russell

ECC Ediciones

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Crítica de Carlos J. Eguren
Diseño de la portada de la reseña: David de la Torre

El antro de los vampiros y otros monstruos
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