Crítica de The Wife (La buena esposa)

Tal vez The Wife no sea la mejor película realizada en 2017, ni tampoco la más comercial, pero es la película que nos ha devuelto a la mejor Glenn Close desde aquel maravilloso personaje que encarnó en The singular life of Albert Nobbs (2011) o como una abogada sin escrúpulos en la serie de TV Daños y perjuicios de 2009. No porque esta gran actriz nos hubiese abandonado de forma voluntaria, sino porque según sus propias palabras:

Ser actriz es la profesión menos segura del mundo. Una nunca sabe de dónde vendrá el próximo trabajo, por eso elige lo que puede y no siempre lo que se quiere. Lo que sí es cierto es que mis apuestas han sido siempre muy subjetivas. Soy capaz de trabajar con cualquier director y arriesgarme con cualquier actor si sé que tengo un gran director, pero con la historia no, con eso no juego.

Y es cierto que de nuevo ha sabido elegir bien. The Wife, que se ha estrenado recientemente en España como La buena esposa, es una película dramática de 2017 dirigida por Björn Runge, escrita por Jane Anderson y basada en la novela del mismo nombre de Meg Wolitzer. La escritora, una neoyorquina de origen judío, ha conseguido llevar a la pantalla grande otras dos novelas This Is My Life, con guion y dirección de Nora Ephron y la película para televisión realizada en 2006, Surrender, Dorothy.

En la novela The Wife, Wolitzer utiliza la voz de Joan Castleman para contarnos la historia de sus cuarenta años como esposa, desde el momento en que conoce a Joe en los años 1950 y mientras nacen sus hijos, él consolida su carrera literaria. Cuando su marido consigue el prestigioso y codiciado Premio Nobel de Literatura, emprenden un viaje a la capital sueca ya que los premios se conceden en una ceremonia celebrada anualmente en la Sala de Conciertos de Estocolmo, seguido del banquete en el Ayuntamiento de la ciudad el 10 de diciembre, fecha en la que Alfred Nobel murió. Meg Wolitzer consigue retratar con inteligencia y habilidad la vida y sentimientos de una mujer que ha realizado sacrificios muy importantes para conseguir la vida que ella creía que quería y que, después de cuarenta años, es incapaz de seguir ocultando su secreto casi inimaginable.

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Glenn Close y la escritora Meg Wolitzer

La adaptación al cine de esta, en apariencia, sencilla historia ha sido llevada a cabo por el director sueco Björn Lennart Runge, que se caracteriza por focalizar como tema en sus películas, el maltrato físico y psicológico a la mujer en la sociedad actual. Un casi desconocido director para nuestro público, pero que lleva trabajando en cine desde los 20 años, siendo ayudante de Roy Andersson, entre otros.

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El director de la película The Wife, el sueco Björn Lennart Runge. Fotografía de Matt Baron

En el reparto de The Wife, Glenn Close se encuentra acompañada por unos excelentes Jonathan Pryce y Christian Slater. Es difícil describir la película desde una única perspectiva, ya que en ella podemos descubrir el renacer de una mujer madura o también un ensayo sobre el machismo del mundo editorial, o cómo se fabrica una historia de prestigio en el mundo literario y un cuento de engaño arrogante que, en este caso, mantiene unido un matrimonio. Sin embargo, su mayor triunfo se encuentra en la forma en que combina todo esto en un tenso drama con tintes tragicómicos basado en el extraordinario poder de actuación del dúo Glenn Close (Joan Castleman)  y Jonathan Pryce (Joe Castleman).

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Cristian Slater, Glenn Close y Jonathan Pryce. ©The Wife

La noticia de su Premio provoca el interés de un biógrafo independiente y persistente (Christian Slater) que comienza a hacer preguntas sobre la propia carrera de escritora de Joan y la autoría del trabajo de su esposo. Las tensiones maritales y los conceptos profesionales se entrecruzan y aumentan a medida que se acercan a la ceremonia del Premio Nobel, con su secreto peligrosamente cerca de hacerse público. Enmarcada como un drama de relaciones domésticas, la narrativa avanza lentamente en una película rica en diálogos que registra el viaje personal de dos personas inteligentes y enlazadas que discurren en diferentes direcciones.

Se puede transmitir mucho a través del uso de la frase «La esposa» por parte de un marido y casi ninguno de sus significados indican a una persona como un igual respetado. Es a este nivel que The Wife muestra su capacidad para exponer cómo el patriarcado puede atrapar a una víctima dispuesta al sacrificio hasta el límite de su fragilidad, por amor.

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Glenn Close en ©The Wife

Una directora a la sombra de su marido

Viendo la película pensé ¿cuántas veces habrán ocurrido en realidad estos hechos? Me viene a la cabeza la historia de la directora de cine Yuliya Ippolitovna Solntseva (1901-1989) que vivió su carrera profesional a la sombra de su esposo, el famoso director de cine ucraniano Alexander Petrovich Dovjenko (1894-1956) hasta que después de quedar viuda, cuando filmó en solitario, se vio que había más cine de Yuliya en las películas de Dovjenko que viceversa.

Solntseva fue la primera mujer ganadora del Premio a la Mejor Directora en el festival de cine de Cannes en el siglo XX en 1961 y la primera mujer en ganar un premio de dirección en cualquiera de los principales festivales de cine europeos por la película The Story of the Flaming Years, un drama bélico sobre Rusia. Resistencia a la ocupación nazi en 1941. Viendo esta epopeya, con sus amplios movimientos de cámara y su experimentación con el sonido y la narración, está claro que el premio estaba justificado. Pero la ironía de aquel momento es que Solntseva habló en privado y en público de subsumir su expresión a la de Dovzhenko, fallecido cinco años atrás y responsable del guion de la película. En sus propias palabras, simplemente estaba traduciendo, ilustrando y realizando el trabajo de su marido, uno de los grandes cineastas ucranianos.

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Yuliya Solntseva y su marido, el también director, Alexander Petrovich Dovjenko

Sin embargo, según los expertos, las huellas digitales de Solntseva son legibles en esta y en todas las otras películas bajo su nombre. Junto con Flaming Years, Poem of an Inland Sea (1958) y The Enchanted Desna (1964) conforman la llamada «Trilogía Ucraniana» de Solntseva. El apodo es un guiño al propio tríptico ucraniano de Dovzhenko, que consiste en Zvenigora (1928), Arsenal (1929) y Earth (1930), todos los cuales se consideran hitos en el cine silente.

En Moscú, en 1901, Solntseva fue una actriz clave en el vibrante cine soviético de los años veinte y treinta. Ella desempeñó el papel del mismo nombre en Aelita: La reina de Marte, dirigida por Yakov Protazanov en 1924, posiblemente la primera película de ciencia ficción soviética. También fue la protagonista de la comedia ligera The Cigarette Girl de Mosselprom dirigida por Yury Zhelyabuzhsky en 1924. Conoció a Dovzhenko, con quién se casó  en 1929 y un año más tarde, actuaría por última vez en Earth, a partir de ese momento decidió ayudar a su marido en la edición de sus películas.

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Aelita: La reina de Marte, dirigida por Yakov Protazanov

En cuanto a Dovzhenko, Earth fue la película que se considera como la cima de su carrera. Esta película muestra su estética sobre la agricultura colectiva y elude la comprensión narrativa, ignorando la unidad espacio-temporal. Dovzhenko decidió  presentar un montaje reflexivo mostrando a hombres y mujeres labrando, segando y paseando por los campos como parte de su interpretación lírica de la vida pastoral; y presenta a los agricultores de forma rígida haciendo que miren directamente a la cámara.

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Yuliya Solntseva en Earth (1930), dirigida por Alexander Petrovich Dovjenko

Las audiencias soviéticas estaban confundidas por este lirismo poético. Los funcionarios tampoco estaban contentos, considerando Earth, junto con sus trabajos anteriores, como vanguardista por ser demasiado nacionalista y excesivamente centrada en la experiencia ucraniana. Al igual que Sergei Eisenstein, el cine radical de Dovzhenko pronto estaría fuera de lugar cuando el Realismo Socialista dictado por el estado se convirtiera en el orden del día en la década de 1930. Moriría en 1956, dejando atrás muchos proyectos y guiones pendientes, entre ellos las ideas de lo que se convertiría en la «Trilogía Ucraniana» de Solntseva.

Aquí es donde Solntseva sale a la luz y según lo citado en The Women’s Companion to International Film, de María Enzensberger, Solntseva proclamó después de la muerte de su esposo: «Debo completar (Poema de un mar interior) de acuerdo con la concepción artística de Dovzhenko, dejando a un lado todo rastro de mi visión individual». Ella afirmó que, «si Dovzhenko hubiera vivido, nunca me hubiera convertido en directora; todo lo que hago se considera una defensa e ilustración de Dovzhenko». Como suele ocurrir con las parejas cinematográficas, por ejemplo, Jean Renoir y Dziga Vertov tenían sus películas editadas por sus compañeras sentimentales, Marguerite Renoir y Yelizaveta Svilova. Solntseva eligió apoyar a su marido.

Aunque Solntseva  minimizó su papel en la trilogía dirigida por ella, no se puede negar que el arte individual de Solntseva brilla por méritos propios, que no se puede remontar al trabajo de Dovzhenko. Las grandes y originales aportaciones como el sonido, de una manera que prefigura a Terrence Malick, la narración de la voz en off llena las películas, haciendo que los pensamientos internos de los personajes sean audibles, mientras en la banda sonora se escuchan explosiones y zumbidos de los bombarderos en picado. Esta experimentación con el sonido no se ve por ninguna parte en el trabajo de Dovzhenko.

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Póster de The Story of the Flaming Years, dirigida por Yuliya Ippolitovna Solntseva

Otro dispositivo formal exclusivo de Solntseva es su uso de la retroproyección, que fueron utilizados por Straub y Huillet, Hitchcock, Lang y De Palma y consiste en  la proyección de una imagen en movimiento o fija en una gran pantalla translúcida desde la parte posterior para servir de fondo en las actuaciones de los actores de películas que se fotografían frente a la pantalla.

Solntseva, al igual que la escritora Joan Castleman de Glenn Close en The Wife, era más que una mano invisible que apoyaba el legado y el trabajo de su marido. Dovzhenko pudo haberlos imaginado, pero fue Solntseva quien ejecutó estos delirantes y deliciosos poemas pastorales.

No es muy diferente la historia de la protagonista de #TheWife a la de la directora rusa Yuliya Solntseva. Descúbrelo en este apasionante artículo de @OrdunaMaite. #Cine #GlennClose #LaBuenaEsposa. Clic para tuitear

 

The Wife
Año: 2017
Duración: 100 min.
País: Reino Unido
Dirección: Björn Runge
Guion: Jane Anderson (Novela: Meg Wolitzer)
Música: Jocelyn Pook
Fotografía: Ulf Brantas
Reparto: Glenn Close, Jonathan Pryce, Christian Slater, Max Irons, Harry Lloyd, Elizabeth McGovern, Annie Starke, Alix Wilton Regan, Karin Franz Körlof, Morgane Polanski
Productora: Coproducción Reino Unido-Suecia-Estados Unidos; Tempo Productions Limited / Anonymous Content / Meta Film / Film i Väst / Silver Reel / Spark Film, TV

 

Maite Orduña Miró

Cine hasta el amanecer