Bohemian Rhapsody, la películaha conseguido reunir a aficionados, nostálgicos y nuevas generaciones en torno a la figura de Freddie Mercury y fundirnos a todos en un emocionado aplauso final. Una ovación que estalla al irrumpir los créditos con la versión original revisitada de «Don’t stop me now» y las imágenes reales de la mítica banda.

Aplausos, zapateos a ritmo de «We will rock you», el nudo en la garganta, alguna lágrima y el sentimiento encontrado de haber visto una película que emociona a la vez que juega con lo que nos cuenta.

Me explico. Pero primero dime: ¿Has visto la película? Si es así, adelante.

Si no la has visto, es posible que en esta reseña encuentres información que la destripe.

#BohemianRhapsody: Aplausos, zapateos, el nudo en la garganta, alguna lágrima y el sentimiento encontrado de haber visto una #película que emociona a la vez que juega con lo que nos cuenta. #FreddieMercury #Queen @txaro_cardenas. Share on X

Qué es Bohemian Rhapsody

Según su sinopsis

Bohemian Rhapsody es una celebración de Queen, de su música y de su extraordinario cantante Freddie Mercury, que desafió estereotipos e hizo añicos tradiciones para convertirse en uno de los showmans más queridos del mundo.

Es cierto, Bohemian Rhapsody es una celebración, un himno que apela al sentimiento y lo enaltece, pero juega con las referencias en un ensamblaje que, en mi opinión, empaña el resultado.

Bohemian Rhapsody: lo mejor y lo peor de la película
Rami Malek y Gwilym Lee como Freddie y Brian. ©Bohemian Rhapsody
Lo mejor y lo peor de #BohemianRhapsody. Lo peor: Inexactitudes, incongruencias cronológicas y anécdotas metidas con calzador. Lo mejor: #RamiMalek y que #FreddieMercury siempre emociona. #Queen @txaro_cardenas. Share on X

Lo mejor de Bohemian Rhapsody

Inicio y final

Bohemian Rhapsody comienza con un arranque prometedor, incluso antes del inicio del relato. Nada en la banda sonora de esta película suena convencional, ni siquiera la fanfare de 2oth Century Fox (versionada por Brian May y Roger Taylor), una auténtica sorpresa al más genuino estilo God save the Queen. Cómo lo he echado de menos.

A partir de este momento, las secuencias se suceden en un gozoso reencuentro con la historia del grupo.

Escenas breves cargadas de simbolismo y un plano secuencia abren la película, adelantando el final catártico que sirve en bandeja la exaltación del espíritu de Queen, de la figura inmensa de Freddie Mercury. Veinte minutos finales en los que revivimos el acontecimiento musical más multitudinario de la historia del rock: su actuación, el 13 de julio de 1985, en el Live Aid organizado por Bob Geldof. Aquí se produce la catarsis. Rami Malek remata su interpretación (el actor egipcio ha insistido en numerosas ocasiones en que no imita al cantante de Queen sino que crea su propia versión) y se mimetiza con Freddie.

Y nosotros, desde el patio de butacas, volvemos a sentirnos interpelados por Freddie —ya no es Malek— y hacemos esfuerzos para no contestar (en voz alta) a su «Ay-Oh».

Toda una experiencia que hace que merezca la pena ver Bohemian Rhapsody.

Pequeños detalles, grandes momentos

Bohemian Rhapsody tiene grandes momentos y referencias a detalles de la vida del grupo, algunos de ellos conocidos por los seguidores de Queen.

No puedo dejar de mencionar el hilarante cameo de Mike Myers (es igualito a Jeff Lynne, ¿te has dado cuenta?) como un ejecutivo de EMI que en realidad nunca existió, pero que sirve de excusa para revelar el rechazo inicial de la casa discográfica a incluir «Bohemian Rhapsody» en la Cara A del single promocional. Se trata de uno de los momentos más divertidos de la película, con un «huevo de pascua», un nostálgico guiño a El mundo de Wayne y su famosa escena inicial

Por cierto, creo haber encontrado otro «huevo de pascua». Dejo una pista: «Mack».

Bohemian Rhapsody: lo mejor (y lo peor) de la película 1
Mike Myers. ©Bohemian Rhapsody

La película consigue implicarnos con imágenes y escenas que nos resultan familiares y emotivas: la fotografía de Marlene Dietrich —que inspiró a Mick Rock la portada de Queen II, repitiéndose posteriormente en el vídeo de Bohemian Rhapsody—, el origen del famoso micro-bastón, la transformación de Freddie Bulsara en Freddie Mercury, su relación con la familia, la pasión de Freddie por sus gatos y su necesidad de comunicarse con ellos en la distancia, el plano detalle de la Red Special, la creación del logo, las primeras e imaginativas sesiones en Trident Studios, las divertidísimas escenas de la grabación de los «galileos» en la granja —con gallo incluido— o la voz de Montserrat Caballé resonando en las estancias de Garden Lodge. Retazos, en suma, que se nos presentan como un collage de referencias desde una perspectiva condicionada por las necesidades dramáticas del film —que en muchas ocasiones, como veremos más adelante, no coinciden con los hechos reales— y aun así forman un fresco emocionante.

La música

Versiones remasterizadas y rarezas conforman una banda sonora a la que solo se le puede reprochar alguna incongruencia cronológica que comentaré más tarde.

Yo, como nostálgica de los primeros años de Queen, resalto la maravillosa versión de «Doing Alright», el tema estrella de Smile, renovado por Tim Staffel, Brian May y Roger Taylor en 2011.

El casting

La elección de los actores es irreprochable. Rami Malek sigue teniendo detractores, pero tras ver la película, cada vez somos más los que pensamos en él como firme candidato para el Óscar.

A lo largo de la película asistimos a la evolución de un personaje de calado emocional. Más allá de parecidos físicos y caracterizaciones (se habla mucho sobre su prótesis dental y su escasa musculación), el Freddie de Malek habla y enamora con la mirada. Con él nos sumergimos en sus experiencias vitales. Y con él pasamos de la euforia al sufrimiento, de la determinación a la ira, de la duda a la afirmación. Él —el Freddie de Malek— se entregará y compartirá con nosotros, los que estamos al fondo de la sala, lo mejor de sí mismo.

Como hizo el auténtico Mercury.

Gwilym Lee, Ben Hardy y Joseph Mazzello como Brian May (y su mítica Red Special), Roger Taylor y John Deacon (el electrónico, ¡no ingeniero!, que construyó el Deacy Amp) componen la viva imagen del grupo. El propio Rami Malek cuenta que cuando la mujer de Brian May vio a Gwylim caracterizado como su esposo, se quedó boquiabierta. A los que hemos visto la película nos ha pasado lo mismo.

Completan el elenco con nota, Lucy Boynton en el papel de una Mary Austin bastante creíble; Aidan Gillen como el mánager John Reid; Tom Hollander como Jim Beach y Allen Leech, que interpreta a Paul Prenter —el villano de la película—, cuyas traiciones le costaron el puesto (pero más tarde de lo que nos cuentan en Bohemian Rhapsody).

Bohemian Rhapsody: lo mejor (y lo peor) de la película
Queen en ©Bohemian Rhapsody

Lo peor de Bohemian Rhapsody

Inexactitudes musicales

Inexactitudes como la inclusión de «Fat Bottomed Girls» en su primera gira por Estados Unidos en abril de 1974.

«Fat Bottomed Girls» se grabó en las sesiones de Mountain Studios de Suiza en 1978 y fue incluida como segundo corte de Jazz. Cuatro años separan esta pieza —que sí fue interpretada en un concierto, pero en París—,  de la gira norteamericana que realizaron como teloneros de Mott The Hoople y que tuvo que ser cancelada tras 19 espectáculos y seis noches consecutivas en el Uris Theatre de Nueva York porque Brian May contrajo hepatitis (debido a una mala vacunación).

Otra incongruencia musical, esta más grave porque falsea la cronología influyendo en el relato, es la escena —sí, la misma que me hizo patear el suelo, lo reconozco— de lo que se supone el nacimiento de «We Will Rock You», tema que May no escribió en los ochenta, sino en 1977 para el álbum News of the world.

Y por último, está el hecho de que hagan referencia a «Killer Queen», con anécdota y todo, como su primera actuación en el legendario Top Of The Pops de BBC, cuando ya habían presentado «Seven Seas of Rhye» diez meses antes…

Una vez más, las exigencias dramáticas del relato se imponen al rigor.

Un biopic prisionero de su propia línea argumental

Pero Bohemian Rhapsody es un biopic y, desde los tiempos del cine clásico a nuestros días, no encontraremos uno que sea fiel en su totalidad al personaje retratado. Su esencia reside en recrear la historia de un personaje desde un tono empático y subjetivo. Un biopic oscila entre la elegía y la oda y, para la perfecta configuración de la construcción narrativa, se sacrifican hechos de la realidad que entorpezcan el relato, porque de lo que se trata es de crear una ficción con los resortes propios del subgénero.

Los protagonistas de los biopic suelen responder a modelos predeterminados: o bien son perdedores que se redimen o encuentran un sentido último a sus vidas, o bien son personajes singulares y excepcionales que experimentan el éxito pero también una gran soledad que deriva en fracaso personal (según Bohemian Rhapsody, Freddie Mercury entraría dentro de este último).

Es complicado hacer una película sobre Freddie aludiendo a su vida privada, a su enfermedad y a los problemas con el grupo, en una premisa argumental tan rígida como la que proponen Anthony McCarten y Peter Morgan en su guion. Quizás aquello que he resaltado como acierto por su capacidad de implicar emocionalmente al público haya sido el mayor error de la película de Bryan Singer. Es efectista, es emocionante, es épico, pero abrir y cerrar con las secuencias del Live Aid obliga a contarlo todo en una línea temporal cerrada y supeditada a un punto en el tiempo: 1985. Y a partir de aquí ya no podemos únicamente hablar de «exigencias del guion», sino de omisiones y alguna falta a la verdad.

Empiezan los datos metidos «a calzador»

Y esto nos lleva, de nuevo, a la sinopsis de la película.

[…] Bohemian Rhapsody plasma el meteórico ascenso al olimpo de la música de la banda a través de sus icónicas canciones y su revolucionario sonido, su crisis cuando el estilo de vida de Mercury estuvo fuera de control, y su triunfal reunión en la víspera del Live Aid, en la que Mercury, mientras sufría una enfermedad que amenazaba su vida, lidera a la banda en uno de los conciertos de rock más grandes de la historia. Veremos cómo se cimentó el legado de una banda que siempre se pareció más a una familia, y que continúa inspirando a propios y extraños, soñadores y amantes de la música hasta nuestros días.

Freddie Mercury fue un hedonista, apuró hasta el último momento haciendo lo que más le gustaba: divertirse. Y este es un punto que Bohemian Rhapsody obvia. Parece más acorde con las premisas creativas de la película presentarlo como alguien triste y «fuera de control», el hijo pródigo que vuelve a la familia redimido de sus vicios, el ser excepcional rodeado de aduladores que, de pronto, es consciente de sus equivocaciones. No, no olvido de que se trata de un biopic. Como tampoco que en los años de Múnich todos los componentes del grupo pasaban la mayor parte de las noches (y la noche) en los mismos clubes.

No me arrepiento de ninguna de las cosas que hice, solo me río.

A Musical Prostitute: Freddie Mercury Interview (1984)

Licencias y cosas que no han quedado muy claras

Bohemian Rhapsody: lo mejor (y lo peor) de la película 2
Rami Malek se convierte en Freddie Mercury en ©Bohemian Rhapsody

1.—Bohemian Rhapsody inicia su relato con la historia de un joven Freddie Bulsara que acude a un concierto universitario y conoce a los integrantes de una banda que acaba de quedarse sin vocalista. Así nace Queen en la película de Bryan Singer.

No fue exactamente así. Freddie ya tenía experiencia como cantante (en Ibex y Wreckage) y conocía a los componentes de Smile porque frecuentaban los mismos ambientes estudiantiles y el joven Bulsara era un seguidor fiel del grupo.

Tampoco el inicio de su historia con Mary está tratada con rigor, ni la forma en que conoció a Jim Hutton. Pero he de reconocer que son momentos que funcionan.

2.—En la película se omiten personas que influyeron en la evolución creativa del grupo, como el ingeniero de sonido Mike Stone (me cuesta creer que el personaje malhumorado que aparece sentado en la mesa de sonido de Trident Studios y de la granja sea él). Tampoco se habla de los hermanos Sheffield, decisión bastante comprensible ya que su gestión forma parte de la historia «negra» de Queen. Por otra parte, fue Queen quien contrató a Paul Reid como mánager tras el fiasco de los Sheffield.

3.—Freddie no supo que tenía SIDA hasta 1987. Fue en 1988 cuando se lo comunicó al grupo, no en 1985. Mary Austin se enteró por su médico.

4.—Es bastante arriesgado pensar que el distanciamiento de Queen se debiera a que la decisión de Freddie de iniciar su carrera en solitario molestara al grupo. Tanto Roger como Brian habían grabado sus propios álbumes de estudio antes que Freddie, en 1983 y 1981, respectivamente, sin que ello supusiera motivo de disputa.

5.Queen no atravesó por un periodo de descanso o distanciamiento, sino por dos.

El primero, tras la gira Hot Space, cuyo último concierto por Norteamérica y Japón fue en noviembre de 1982. Durante casi un año los miembros de Queen aprovecharon para llevar a cabo diferentes proyectos individuales.

Entre agosto de 1983 y enero de 1984 el grupo se dedicó a preparar el que sería su undécimo álbum de estudio, The Works, que saldría publicado en febrero de ese último año.

En agosto de 1984, volverían a embarcarse en una agotadora gira con The Works Tour 1984-1985 (Bélgica; Sudáfrica, Irlanda, Inglaterra, Alemania, Italia, Francia, Holanda, Austria, Brasil, Japón…) y casi simultáneamente, Freddie grababa Mr. Bad Guy (su primer álbum en solitario, solo uno) en Múnich.

¿Entonces, a qué viene insistir en que Live Aid reunió a Queen tras un periodo de tres años de inactividad? ¿A qué viene obviar que tanto el grupo como su líder estuvieron trabajando, juntos y por separado, todo ese tiempo?

Por otra parte, Queen volvió a separarse en 1987. Brian, Freddie y Roger se embarcaron, de nuevo, en proyectos ajenos al grupo (Freddie grabó Barcelona)… En esta época, y no antes, estallaron las diferencias internas a las que alude la película, provocadas por sus diferentes enfoques económicos y empresariales. Su vuelta se produjo en 1988 con The Miracle, álbum en el que por primera vez todas las canciones se atribuían al grupo de forma conjunta en los créditos, independientemente de quién las hubiera escrito, compartiendo así los derechos de autor, lo cual les daba tranquilidad para dedicarse a crear.

6.—Y por último: The Magic Tour (cuya cumbre artística fue el inolvidable concierto de Wembley 86) resultó ser la última gira de Queen en vida de Freddie. En mayo de 1989, en una entrevista para Radio One de la BBC, Freddie Mercury anunció que no volvería a actuar en un concierto.

Bohemian Rhapsody: lo mejor (y lo peor) de la película 5

Conclusión

Entre licencias creativas, datos erróneos (habría que preguntárselo a los productores May y Taylor, que seguro se lo están «pasando pipa»), incongruencias cronológicas y mensajes sesgados, Bohemian Rhapsody se queda en una celebración, un compendio de anécdotas enternecedoras, un biopic convencional a la vez que creativo, un descubrimiento de la figura de Freddie Mercury para las nuevas generaciones.

SÍ.

Pero podría haber sido distinta, haber sido más.

De todas formas, y parafraseando a Malek, si quieres veracidad, ahí tienes los documentales.

#BohemianRhapsody se queda en una celebración de #Queen, un compendio de anécdotas enternecedoras, un biopic convencional, un descubrimiento de la figura de #FreddieMercury para las nuevas generaciones. #RamiMalek @txaro_cardenas. Share on X
Bohemian Rhapsody: lo mejor (y lo peor) de la película 3

Siempre nos quedará Freddie.

God save the Queen.

 

Txaro Cárdenas

 

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Bibliografía consultada no referenciada en el artículo
Freddie Mercury. The Untold Story
Queen Concerts
Queen ©Ediciones Primera Plana. Greg Brooks, Gary Taylor y Phil Sames
También me he basado en toda la discografía de Queen (conciertos incluidos) que guardo como un tesoro