Apuntes sobre la violencia contra la mujer en el cine

Violencia contra la mujer versus arte. En sus principios el cine nace como una forma de arte más; una manera de manifestar con la imagen y el sonido lo que desde unos cuantos años antes se podía hacer solo con la imagen. Tras la fotografía, surge el movimiento y pocos años después, el sonido. El progreso técnico daba paso a una nueva manifestación artística que iba a hacer, a quienes supieran usarla, más libres en su arte.

Con los años, los de siempre se dieron cuenta de que el invento gustaba al gran público; se extasiaban ante aquellas primeras pequeñas historias cuyo contenido giraba en torno a la vida cotidiana. Y como su realización suponía un coste, de inmediato pensaron en la posibilidad de un beneficio. Luego este beneficio se extendió, con el paso de los años, a ganancias con la producción, con la distribución, con la exhibición. Las tareas se especializan y surgen los equipos: guionistas, directores, productores. Y todo lo que hubo de artístico se convirtió, por intereses del capitalismo, en negocio. Industria y negocio, dos vidas paralelas ajenas al arte.

Industria y negocio, dos vidas paralelas ajenas al arte. #cine @pajarracoscaciques Clic para tuitear

Violencia contra la mujer. El manantial de la doncella

Violencia contra la mujer en el cine. El manantial de la doncella

Este hecho podría considerarse lógico, incluso loable, para muchos, pero la consecuencia inmediata es la separación del cine de los problemas de la sociedad, salvo plausibles excepciones. Sobre todo en la industria dominante: la americana.

Esto explica que en una sociedad donde la ideología imperante es el machismo y donde la mujer aparece tutelada siempre por la figura masculina que necesariamente ha de acompañarla; una sociedad en la que desde hace más de doscientos cincuenta años las mujeres han peleado por conseguir sus derechos y un hueco en la sociedad en pie de igualdad con los hombres, jamás su lucha haya sido llevado a la pantalla, insisto, salvo plausibles excepciones, y, generalmente, el cine se ha limitado a plasmar mujeres que luchan individualmente por un objetivo particular, jamás como un grupo social o una clase. Incluso vengadas por hombres frente a las agresiones causadas por otros hombres.

Venganza frente a justicia: El manantial de la doncella, Sin Perdón. @pajarracoscaciques Clic para tuitear

Así por ejemplo en películas míticas como El manantial de la doncella (1960) de Ingmar Bergman, bellísimo relato filmado en blanco y negro y basado en una balada sueca del siglo XIII donde la violación y el asesinato de una joven mujer son vengados por su propia familia; una mirada crepuscular que profundiza en la mítica del western en Sin perdón (1992) de Clint Eastwood, en la que un pistolero es contratado para vengar la agresión de una mujer en un burdel. Venganza, frente a justicia.

Violencia contra la mujer. Sin perdón.

Violencia contra la mujer en el cine. Sin perdón.

Violencia contra la mujer. Thelma y Louise

Violencia contra la mujer en el cine. Thelma y Louise

Del mismo corte la tan alabada en su momento, Thelma y Louise (1991) de Ridley Scott, con dos mujeres vengadoras, esta es la diferencia, de los hombres que pretenden aprovecharse sexualmente de ellas.

Violencia contra la mujer. El portero de noche

Violencia contra la mujer en el cine. El portero de noche

También la rememorada película de Liliana Cavani, Portero de noche en la que la humillación-sumisión de una mujer a un miembro de un grupo de nazis, el amor-odio y el impulso autodestructor forman el eje central. Fascismo y dominación. En otras películas la bofetada a la mujer se convierte en un hecho cotidiano, como el comer o el beber, sin crítica evidente ni siquiera una mínima apariencia de ella.

Sin embargo la violencia contra la mujer se ha filmado más como un reflejo de la actitud de la sociedad, permisiva, tolerante, cuando no instigadora de ella, que como denuncia de una situación de indefensión física, cultural y psíquica, dejando al albur de la conciencia de cada espectador las conclusiones que éste pueda extraer. Se ha mostrado en ocasiones, sin crítica ninguna, la violencia física pero se ha excluido de manera sistemática la violencia sexual o la psicológica que la sociedad ejerce desde la educación, cada día, contra la mujer.

Antes bien, el cine ha mostrado, en sintonía con el sentir más reaccionario de la sociedad, el papel de la mujer sumisa, acompañante del hombre héroe, auténtico protagonista de los problemas de la sociedad, de la familia. Sería estéril, por repetido, el esfuerzo de señalar la influencia de las religiones monoteístas en estos comportamientos. La presencia de un representante de esas ideologías en muchas películas de los años cincuenta, sesenta, incluso posteriores, es masiva. Siempre con pensamientos reaccionarios que castigan a la mujer por el hecho de serlo.

Violencia contra la mujer. Casablanca

Violencia contra la mujer en el cine. Casablanca

Un único ejemplo del papel de la mujer mostrado por el cine en una mítica película de Michael Curtiz, de 1942, de la que me manifiestofirme admirador: Casablanca. La mujer, Ilsa Lund, (Ingrid Bergman) esposa del héroe luchador contra la ocupación nazi Víctor Laszlo, (Paul Henreid), y amante del escéptico y cínico Rick, (Humphrey Bogart) que elige la virtud por delante del amor, deja la elección de su futuro en manos de uno de sus amores y se sacrifica ante una elección que no era la suya.

También a través del cine se ha impuesto el lenguaje sexista, reproductor de comportamientos que manifiestan la violencia expresada en la cultura del hombre, en la que a la mujer se le asignan papeles de objeto sexual, obediente, sumisa, cuidadora del hombre al cual se entrega en aras de la maternidad, asumiendo su inferioridad y quedando su vida lejos del éxito social, ubicada en el ámbito de lo doméstico.

Violencia contra la mujer.Te doy mis ojos

Violencia contra la mujer en el cine. Te doy mis ojos

Para terminar, recordar tres películas españolas que sí han afrontado desde distintos puntos de vista los malos tratos contra la mujer. La primera es Solas, (1999) de Benito Zambrano, multipremiada historia con María Galiana en el papel de Rosa, mujer callada, abnegada por su familia; María, Ana Fernández, embarazada, con una pareja que no la ama, sin trabajo. Ambas representan a muchas mujeres que son víctimas sufridoras de infelicidad marital y acoso e incomprensión social.

La segunda es Solo mía, (2001) de Javier Balaguer con Sergi López como Joaquín y Paz Vega como Ángela. Ambos unidos por un amor a primera vista, pero tras el embarazo llega la primera bofetada y el carácter violento del marido se pone de manifiesto.

La tercera es el brillante trabajo de Icíar Bollaín del año 2003, Te doy mis ojos, con las brillantes interpretaciones de Laia Marull como Pilar, mujer que pretende trabajar y tener una vida personal además de madre-esposa, y Luis Tosar, como Antonio, el marido intolerante y machista que humilla y maltrata a su pareja por la incapacidad de entenderla y el sentimiento de inferioridad al que su actitud de violencia demencial le conduce. Que tengamos muchas buenas tardes de cine, sin violencia contra las mujeres.

A través del cine se ha impuesto el lenguaje sexista. @pajarracoscaciques Clic para tuitear

Artículo escrito por Santiago Herranz, actor y realizador de TV.
Fotografía de portada realizada por Antonio Gómez Laguna de Gola Fotografía.
Antonio es miembro de la página Revista MoonMagazine.info de Facebook.

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