Michael Jackson: el «monstruo» que amó el mundo

Hace tiempo que quería hablaros sobre un fenómeno musical llamado Michael Jackson, pero para ello no voy a hacer uso de mi nefasta inteligencia musical —lo cual sería absurdo, pues siempre cateaba música al no saber tocar la flauta— y, por ende, os hablaré de este genio solo a través de mi propia experiencia. No soy un crítico musical —bueno, si queréis, podéis leer mis letras mientras evocáis la voz de Joaquín Luqui— pero, en verdad, tampoco hace falta ser un experto analista cuando hablamos del Rey del Pop, una figura de consenso que no admite discusión, quizá la «más» única y extraordinaria que ha «parido» este mundo llamado Tierra. Si hasta puede que el «tío» fuera extraterrestre y todo, o, por lo menos, eso se llegó a insinuar irónicamente en el film Men in Black (Hombres de Negro). Un buen día —y, por fortuna, no fue una noche de luna llena—, con cinco años, me fijé en un joven chico afroamericano que vestía una cazadora de cuero roja, pero no me llamó la atención tanto él como los muertos vivientes que aparecían junto a él. Como niño, lo lógico era fijarse en el héroe que salva a la chica, y, de hecho, así fue, hasta que el presunto héroe (in black), tras salvar a la chica, y ya en las postrimerías del metraje short, lanza una feroz mirada de complicidad a los espectadores, la típica mirada de una criatura del averno congelada en el televisor durante unos segundos, que nos deja esa espeluznante imagen grabada para siempre en la memoria.

Thriller, 1982

Recuerdo ese videoclip, Thriller, como uno de los primeros vídeos-cortos terroríficos que he visto en mi vida. Bueno, de hecho, debo decir que acostumbraba a escuchar la canción tapándome los ojos para evitar, así, ver la famosa y monstruosa coreografía. Es innegable que aquel clip musical marcó una época, pero, a mí particularmente me «marcó» los calzoncillos. El simple hecho de ver la cinta VHS Thriller sobre la estantería, me provocaba cagalera de la misma manera que el sonido de una campana provocaba la salivación immediata del perro de Pavlov, sin necesidad de tener que mostrarle previamente la comida. En mi caso era todo lo contrario. Bastaba con fijar la mirada en la estantería para defecar sin necesidad de visionar el videoclip. Tanto me marcó aquel vídeo que un buen día —y si hubiera sido por la noche habría sido pa matarlos— mi hermano y mi padre tuvieron que contarme la verdad: el líquido viscoso que salía por la boca de los zombies no era sangre, sino mermelada de frambuesa. Al cabo de un par de años, ese mismo vídeo que me había traumatizado, por fin, ya me hacía reír y eso sin saber todavía que aquel joven chico de la cazadora roja era nada más y nada menos que Michael Jackson. Y luego, también, se escuchaba mucho el hit «Beat it», que fue todo un huracán musical. 

Bad, 1987

Años más tarde, de repente, veo a través del televisor al mismo chico negro de la cazadora roja «dentro» de un short-film de Martin Scorsese, marchando como un «chuleta» por las calles de Nueva York —y por el underground— con otros chicos «malos», urbanos como él. Me seguía dando miedo aquel tipo, pero en aquella ocasión por lo menos ya no salía bailando con monstruos. Obviamente, con solo siete años, seguía sin ser consciente de que el auténtico «monstruo» era él. Recuerdo ese desparpajo, esa manera de moverse, ese rostro de malvado y todos aquellos chicos callejeros bailando junto a él al son de la música, marcados por los gritos potentes y desgarradores del Rey, imitados hasta la saciedad por tantos artistas callejeros del mundo. Fue todo un impacto ver aquel derroche de energía llevarse todo por delante como un auténtico vendaval artístico y ganarse, para siempre, al espectador de los años ochenta, completamente absorto ante la pantalla de los antiguos televisores Philips, Sony o Telefunken.

Pero Bad resultó ser mucho más que el álbum de un bailarín y cantante chulillo y rabiosamente bueno. Man in the mirror, por ejemplo, es un single que nos muestra a un Michael Jackson más sensible, menos agresivo que proyecta un chorro de voz espectacular que parece querer escapar de su cuerpo cada vez que se mira al espejo. Dirty Diana es otra canción que me encanta especialmente y, sobre todo, por favor, por favor… Smooth Criminal. Mirad, en pocas palabras, para mí esta canción resume todo lo que es Michael Jackson. Es decir, si un extraterrestre me preguntara sobre él —¿Grup-dup-bloop-gamma-gu Michael Jackson?— le dejaría ver ipso facto el videoclip de esta canción porque lo tiene todo: el intenso aullido del lobo; el seco ladrido perruno; el increíble movimiento corporal ascendente; la antológica imagen de la mano sobre el sombrero con la cabeza gacha y el brazo elevado, el clásico y magistral juego de pies o el espectacular sextuple giro corporal de 360º.

Don’t stop ‘til you get enough, 1979

Esperad. Esperad un momento, amigos lunáticos. Michael Jackson no empezó su carrera en solitario con «Thriller» ni tampoco empezó siendo solamente Michael —fue un Jackson Five unos cuantos años atrás— lo que pasa es que la avalancha de Thriller sepultó su primer gran éxito —ponedme ahora, por favor, voz de Joaquín Luqui— y este no es otro que la apabullante «Dont’ stop ‘til you enough» perteneciente al disco Off the Wall, su primer tema en solitario lanzado en 1979. No fue mi caso —pues yo apenas era un embrión humano— pero en ese momento, muchos de vosotros descubristeis el grito especial de este extraterrestre de veinte años llamado Michael Jackson. Como veréis en el vídeo, todo empieza con una voz  hablando sobre la Fuerza de Starwars, continua con un ¡Uuuuh-uuh!, el icónico chillido y después una conjunción de sonidos instrumentales perfectamente coordinados para poner patas arriba las pistas de baile de medio mundo. Según el periodista especializado Steve Ivory, se trata «del vinilo más importante de la carrera de Michael» y para muchos fans el mejor de su discografía. Con esta canción, el niño explotado Jackson desaparece para pasar a ser toda una explosión musical llamada Michael.

Seré magia. Seré perfeccionista, investigador, instructor, maestro. #MichaelJackson. Share on X

Cual mesías visionario ya escribió a sus hermanos estas palabras con un acierto aplastante que todavía hace dudar más acerca de su condición humana: «MJ será mi nuevo nombre. Adiós a Michael Jackson. Quiero un nuevo personaje, un nuevo look, seré una persona totalmente distinta. La gente ya no me verá como el niño que cantaba ABC y I want you back. Seré un nuevo actor, cantante y bailarín increíble, que deslumbrará al mundo. No daré entrevistas. Seré magia. Seré perfeccionista, investigador, instructor, maestro. Seré mejor que todos los grandes actores juntos. Tendré un sistema de aprendizaje increíble; buscaré y buscaré hasta que lo encuentre. Estudiaré y repasaré el mundo del entretenimiento y lo perfeccionaré, lo llevaré más allá de donde se quedaron los grandes». ¿Quién dijo delirio de grandeza? Más que un delirio se trataba de las palabras ciertas de un genio que estaba a punto de tocarnos el corazón para siempre. Y es una suerte enorme para la humanidad haber podido conocer a un ser tan especial. Gracias por todo MJ.

Estudiaré el mundo del entretenimiento y lo perfeccionaré. #MichaelJackson Share on X

Black or white, 1991

Volvió el «monstruo» a aterrar a todo el mundo —sobre todo a los más puritanos anglocabrones. Perdón, disculpad la errata— con un nuevo short-film no exento de polémica. Se trata del tema «Black or White» del álbum Dangerous. En la imagen inicial, Jackson aparecía subido sobre el capó de un coche y se tocaba los genitales sin pudor —¿lo recordáis?— rompiendo las cada vez menos férreas barreras del tabú sexual existente a principios de los años noventa. Ya lo avanzaba Michael, aquel era un gesto demasiado provocativo y «peligroso» para tanto yanki puritano. La imagen se filtró, luego se censuró, pero la cuestión fue que volvió a reventar las listas de ventas del mundo entero. Tengo el recuerdo nítido de un puñado de adolescentes portando orgullosamente al colegio su walkman Aiwa con el cassette de Dangerous en movimiento. La primera vez que escuché la canción fue por la radio, pero la segunda vez pedí a un colega que me dejara un momento los auriculares porque necesitaba volver a escuchar esa voz furiosa cantando de esa manera tan cool y dando, de tanto en tanto, ese grito único y brutal: ¡¡¡Uuuh-uuh!!!

Heal the world, 1991

«Sana al mundo», del álbum Dangerous es otro solitario que cautivó a todos cuando ni siquiera sospechábamos que el símbolo arroba podría llegar un día a existir. Una canción que, en su momento, quizá, —solo quizá— unió al mundo un poco más. Una canción preciosa, profunda, emotiva, reivindicativa… No cejaría en el empeño de seguir buscando adjetivos que definieran con justicia esta canción tan y tan especial. ¿A quién no le gustó «Heal the World»? Es increíble cómo la furia del artista desaparece en este single para convertirse en el canto de esperanza de un maravilloso ruiseñor —disculpad, no pretendía remover vuestro imaginario colectivo y haceros evocar a Joselito—, pero no cabe duda de que se trata de una de las mejores baladas del cantante. Hoy, en MoonMagazine, estáis a un solo clic para poder volverla a escuchar.

Earth song, 1995

Muy bonita canción perteneciente al álbum History: the past, the present and the future. Desesperación por un mundo que se cae a trozos. ¿Recordáis el video-clip? ¿Quién no se identificó con Michael Jackson tras contemplar la icónica imagen apocalíptica del cantante agarrado desesperadamente a un árbol que prácticamente estaba a punto de salir volando? El genio vuelve a despertar en la humanidad ese latente deseo de unión fraternal, ese profundo anhelo de salvar la Tierra y de evolucionar de una vez por todas hacia un mundo de paz y de amor.

Earth song: Desesperación por un mundo que se cae a trozos. #Michael Jackson. Share on X

They don’t care about us, 1996

Y esta es, a mi juicio, la última gran canción que ha hecho MJ, también del mismo álbum que «Earth Song». Pero esta canción es distinta a las demás porque su percusión tiene un claro toque tribal. No en vano el short musical fue rodado en América del Sur. Transmite, también, esa voz brutal y furiosa, unas increíbles ganas de cambiar el mundo, aunque el suyo sea, claro, un simple grito en el desierto cuyos ecos empero se pueden seguir escuchando hoy en Spotify, Youtube, CD o discos de vinilo… «Nadie se preocupa de nosotros». Sí señor, escalofriante frase. Un mensaje directo al corazón de una humanidad que apenas late. Gracias, otra vez, Michael Jackson. El mundo te echa mucho de menos. Dondequiera que estés, recibe un fuerte abrazo de parte del equipo de MoonMagazine. En efecto, somos «lunáticos» y desde nuestra particular luna nos atrevemos a seguir hablando con las estrellas que todavía brillan. *Y esta es, quizá, la estrella más grande que ha brillado jamás en la oscuridad de nuestro mundo.

They don't care about us: Mensaje directo al corazón de una humanidad que apenas late. #MichaelJackson Share on X

 

 

Javier Alcover Fernández

Mundo Musical

 

 *Nota de la editora: Solo quizás.  Mientras el espíritu inmortal de Freddie Mercury perviva, el Parnaso es compartido.