«¡Lógico! Cuando se tiene miedo, se pierde la capacidad de análisis y de reflexión. El temor nos paraliza. De hecho, el miedo siempre ha sido el motor de todas las dictaduras. Cosas como enseñar el pelo o maquillarse pasaron a ser, en consecuencia, verdaderos actos de rebelión». Persépolis. Marjane Satrapi

En mi primer año como profesor una alumna de 2º de bachillerato me preguntó: ¿de qué sirve leer? Una de mis respuestas fue «para empatizar y ser humanos, no solo seres humanos». Siempre he pensado que mi contestación fue titubeante y vuelvo de vez en cuando a ella, como si fuera más bien un ensayo (o un disco rayado) que una mera respuesta. Pero si pienso en mi contestación, la lectura de Persépolis se dibuja como un ejemplo perfecto de lo que quiero decir. Si pensamos en cómo vemos Irán y su historia a través de los medios de comunicación o el cine, nos imaginaremos un país desértico habitado solo por fanáticos religiosos. Si leemos Persépolis, comprendemos que es un país riquísimo, atacado desde dentro y desde fuera, y donde las primeras víctimas del régimen autoritario fueron sus propios habitantes.

En una reciente entrevista en El País, Marjane Satrapi dijo lo siguiente: «Cuando debo tomar una decisión difícil, siempre me pregunto dos cosas. ‘¿Esto me matará?’. Y ‘¿Me meterán en prisión?’», dice. «He aquí lo que cuenta para mí: ser libre y tener aire en los pulmones. El resto viene por añadidura». La autora nos transmite esta sensación a lo largo de las páginas de su obra más conocida. No hay nada peor en la vida que vivir con miedo o, mejor dicho, malvivir atrapado en ese pozo.

He aquí lo que cuenta para mí: ser libre y tener aire en los pulmones. El resto viene por añadidura. Marjane Setrapi autora de #Persépolis @ReservoirBooks #Reseña @Carlos_Eguren. Clic para tuitear

Vi la película que adaptó Persépolis hace unos nueve años (una auténtica joyita que no tendríamos que olvidar), pero no había leído el cómic hasta la aparición de esta nueva edición catalogada de definitiva por la editorial Reservoir Books debido a la nueva traducción y rotulación, aparte del formato y el diseño. Lástima que no haya quedado espacio para incluir alguna entrevista o algún material extra…, tendremos que buscarlos en otro sitio.

Volviendo a la obra, a modo de biografía, Marjane Satrapi recorre su infancia, adolescencia y primeros años de sus veinte, a la vez que nos esboza la historia de Irán y su revolución de 1979 (¿o involución?), su huida a Europa y su regreso a su país, mientras la revolución, la dictadura y la falta de libertades arrasan con su país. No obstante, es un cómic que habla precisamente sobre la libertad, pero no solo en Irán, sino también en Europa, donde rebrota el racismo o los jóvenes se colocan ideologías por mera moda. Nuestra perspectiva, marcada queramos o no por nuestro etnocentrismo, puede abrirse gracias a la lectura de estos libros (o historietas -o BD, como las llama Marjane), debido a la capacidad de escuchar al otro.

Que estemos dos décadas después de su publicación y todavía continúe siendo una historia tan fresca puede vincularse a que Marjane la escribió como una primera obra, rebosante de energía y ganas, más que de conocimientos sobre el medio. Por suerte, contó con Émile Bravo, amigo y asesor de la artista que ahora pasa los días ligada a la pintura y el séptimo arte. Apartada del cómic, Marjane (permítanme la confianza de llamarla solo por su nombre, es por la amistad nacida a través del papel) se ha centrado en otras posibilidades artísticas, mientras busca también terminar una novela dedicada a otro de los personajes de su obra y su vida: su abuela, quizá la favorita de la obra. Es lo que tiene ser una persona tan vivaz e inquieta como ella.

Un cómic que habla sobre la libertad, no solo en Irán, sino también en Europa, donde rebrota el racismo o los jóvenes se colocan ideologías por mera moda. @Carlos_Eguren #Reseña Persépolis Marjane Satrapi @ReservoirBooks Clic para tuitear

Creciendo y decreciendo

Con un trazo simple y una serie de capítulos que nos recuerdan a las historias cortas, la obra se articula como un bildungsroman en una época convulsa. ¿Cómo crece una niña en Irán? ¿A qué se enfrenta cuando llegan los «guardianes»? ¿Cómo descubre que sus libertades son cortadas de tajo? La visión de la Marjane infantil nos entrega una concepción de la realidad que para otros nos es casi imposible de imaginar, la de una persona que no es ciudadana de un lugar, sino del mundo, por obligación. Hay humanidad, humor y drama en su historia, igual que lo hay en casi cualquier vida. Podemos pasar de divertirnos con las inocentes reflexiones sobre Marjane cuando es una cría y desea ser profeta a quedarnos durante un buen rato pensando en cómo una de sus compañeros del colegio hubiera preferido que su padre volviese de la guerra en vez de ser celebrado como un mártir. Es esa capacidad para entregarnos sus vivencias lo que hace que Persépolis sea una obra tan rica.

Más allá de una única perspectiva basada en la política que convertiría esta obra en un retrato simplista, es enriquecedora por cómo es capaz, también, de hablarnos sobre la vida, la infancia, la adolescencia, la vejez, las drogas, el desengaño amoroso, la depresión, el suicidio, el arte, el odio… Más allá del trasfondo, la historia de Marjane también es importante para el lector y es eso lo que hace que diversas generaciones se acerquen a este cómic.

Como la mayoría de novelas sobre el crecimiento de sus protagonistas, Persépolis es una obra perfecta para su lectura por parte de los más jóvenes, que pueden comprender otro modo de captar el mundo y su futuro. Esto no quiere decir que no sea perfecta para todas las edades o que no sirva para un lector que ya lleve tiempo leyendo cómics, sino que además posee otra cara en su fractal y es la capacidad de atraer nuevos lectores al medio. Aquí no hay superhéroes ni apocalipsis universales, solo hay gente normal, como Marjane y su familia, sobreviviendo en un mundo hostil y autoritario.

Persépolis, nuestra amiga Marjane Satrapi 1

Marjane es un personaje enormemente humano, con sus errores y con una peculiar forma de ver el mundo que hace que nos entreguemos a su historia. Recordemos que toda obra es ficción, incluso las biográficas y que, por mucho que el protagonista parezca el narrador, ambos son herramientas ficcionalizadas en su propia subjetividad. Los protagonistas de una historia, incluso biográfica, no tienen que ser héroes, pero ¿quién quiere ser el villano o el héroe de su propia historia? La sinceridad de Marjane es fascinante, por ejemplo, en el capítulo en que acusa a un hombre de haberle hecho propuestas indecentes para que los guardias no se fijen en ella y su maquillaje; en otras obras, Marjane hubiera continuado con su patraña. No aquí, y hay varios ejemplos más que hacen esta obra si cabe más valiosa todavía.

Persépolis es una obra necesaria por cómo nos abre los ojos y nos enseña un mundo que siempre está cubierto por la niebla de otros intereses muy alejados de la humanidad. Si puede, no obstante, que ciertos lectores echen en falta más sobre el pasado acomodado de la familia de Marjane y algunos encontrarán el motivo para restarle valor a la obra, pero ¿cómo alguien de una clase más baja iba a poder relatar sus vivencias en ese mundo del mismo modo en que lo ha hecho Marjane, alejada de un sentimiento de querer quedar bien y movida por la plasmación de la realidad, su realidad?

#Persépolis, Marjane Satrapi, una obra necesaria por cómo nos abre los ojos y nos enseña un mundo que siempre está cubierto por la niebla de otros intereses muy alejados de la humanidad. @Carlos_Eguren. @ReservoirBooks Clic para tuitear

Persépolis: Teherán es el mundo

Es interesante que la falta de edulcoramiento hacia su persona también se acompañe con cómo refleja Irán y Europa sin caer en maniqueísmos. Los «barbudos» que forman parte de los guardianes, como los llama Marjane, parecen tan confundidos como el resto de la población, a la que bien retrató también el director Abbas Kiarostami; en Europa, Marjane encuentra amigos, pero también occidentales incapaces de ver el mundo como ella, dispuestos a tratarla como un ser diferente y caer en el racismo. Desde el punto de vista sociológico e histórico, Persépolis es un cómic con muchas vidas.

Persépolis, nuestra amiga Marjane Satrapi 2

Veinte años después de su publicación, Persépolis sigue siendo un diario vital, pero también sirve, hasta cierto punto, como advertencia. La libertad y la paz nos malacostumbran rápidamente. Pensamos que no podemos perderlas, pero solo hace falta una piedra en el camino para que descarrilemos igual que Irán. Persépolis nos recuerda el precio y el valor de ambas palabras y cómo debemos defenderlas antes de perderlas. Cometemos el error de ver Irán y otros países como incivilizados y monstruos; si han sido regados por la sangre de los mártires ha sido por el afloramiento de los fanáticos y los represores, muchas veces auspiciados por Occidente, quienes propician el conflicto vendiendo armas y lucrándose del petróleo, por ejemplo, de Iraq.

#Persépolis nos recuerda el precio y el valor de la libertad y la paz y cómo debemos defenderlas antes de perderlas. @Carlos_Eguren. @ReservoirBooks. Clic para tuitear

En Irán se habla de los ayatolás que toman Teherán, pero no olvidemos que en Europa tenemos muchas figuras similares enmascaradas por los medios de comunicación y una opinión pública oprimida por prejuicios y el mal de nuestro tiempo: la desinformación. Solo hace falta una mala noticia y una campaña de odio para que el derecho a la libertad de expresión parezca prescindible para las «autoridades» cuando es el derecho más valioso. Persépolis me ha hecho reflexionar sobre todo eso; ya por ese motivo vale bien la pena.

Cerca del final de la obra, Marjane vuelve a Irán y entra en la universidad para estudiar Arte. Allí se topará pronto con voces que se quejan de su forma de vestir, de si va maquillada o no… Ese temor se extiende a la sociedad del momento y es cuando Marjane reflexiona sobre cómo la preocupación de una mujer al salir a la calle fijándose en su pelo, el pañuelo, no mostrar ni muñecas ni tobillos, lleva a que esa mujer no tenga tiempo de pensar en cómo la rodean las fuerzas autoritarias, en cómo muere la libertad, en la derrota del país… Se percata en ese instante del yugo que lleva puesto, igual que lo hiciese Virginia Woolf al hablar sobre la falta de libertad de la que una mujer no es consciente en Una habitación propia o el problema sin nombre que estudió Betty Friedan en su obra. Esas experiencias vividas por Marjane nos son transmitidas durante toda la obra. Nos hace empatizar con ellas. Es uno de los regalos de la lectura. Y espero que mis alumnos, usted también, estimado lector, y todo el mundo, al fin y al cabo, lo comprenda.

 

Persépolis, nuestra amiga Marjane Satrapi 3

 

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Reseña de Carlos J. Eguren

 

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