Si echamos la vista atrás, en mi primer artículo para MoonMagazine abordaba el vínculo que a veces alcanzan el equipo técnico y el artístico en una producción cinematográfica, una unión en muchas ocasiones dilatada en el tiempo. El azar ha querido que la película inaugural de este 2016 en Retales de cine sea Eduardo Manostijeras (1990), un filme que supuso el comienzo de una de las colaboraciones más sólidas y exitosas de la historia del cine: la del director Tim Burton y la diseñadora de vestuario Colleen Atwood.

Eduardo Manostijeras: total compenetración entre el creador y la diseñadora de vestuario

Eduardo Manostijeras supuso para Atwood una oportunidad de crear por primera vez, un mundo apartado de la realidad, cometido que logra representando, de un modo auténtico, el universo onírico del peculiar cineasta, y que la ha llevado a colaborar en cuantiosas cintas de Burton como Sleepy Hollow (1999), Big Fish (2003), Alicia en el país de las maravillas (2010) o Big Eyes (2014).

La película comienza mostrando a una anciana que, ante la insistencia de su nieta por conocer de dónde viene la nieve, nos narra la historia de Edward (Johnny Depp), criatura que porta unas tijeras en lugar de manos. Su anciano creador (Vincent Price)  muere antes de poder reemplazar las peculiares extremidades del joven por unas manos convencionales.
Atwood introduce al espectador en el relato a través de los colores rojizos de la vestimenta, que aportan calidez y cercanía a la escena, un aspecto que, como veremos a continuación, contrasta férreamente con las secuencias posteriores.

Una de las primeras secuencias del filme, caracterizada por colores cálidos.

Una de las primeras secuencias del filme, caracterizada por colores cálidos.

Peg (Dianne Wiest) es una representante de cosméticos que vive en un barrio de casitas adosadas de colores. Ante la negativa de sus vecinas de comprar sus productos de belleza, decide probar suerte y visita la vieja mansión situada en lo alto de la colina, donde conoce a Edward. Peg, con el fin de curar las heridas que el joven tiene en su rostro, lo invita a vivir con su familia.

La vendedora viste un traje de dos piezas compuesto por chaqueta y falda, complementado con un sombrero pill box, un modelo muy común en los años 50. Lo más interesante del personaje es el color lavanda de su indumentaria, un tono frío de marcado perfil femenino que representa de forma precisa su profesión, contrastando al mismo tiempo con el espacio sombrío del lugar.

A lo largo de Eduardo Manostijeras iremos percibiendo todo tipo de confrontaciones entre el mundo de Edward y el vecindario de Peg, una disparidad patente sobre todo en el vestuario, en el que Colleen Atwood escoge matices grises para caracterizar al joven y una gama de colores vistosos para los habitantes del suburbio.

Atwood escoge matices grises para el joven y colores vistosos para los habitantes del suburbio. Clic para tuitear
Pegg a su entrada a la mansión con vestimenta colorida

Peg a su entrada a la mansión con vestimenta colorida.

Contraste de matices entre los personajes

Contraste de matices y texturas entre los personajes.

En el concepto inicial del personaje se advierten influencias del cine expresionista. Clic para tuitear

En el momento que Peg accede a la mansión aparece una figura de aspecto sombrío. Se trata de Edward, personaje que, pese a su aspecto siniestro, inspira ternura. No en vano, su creador le otorgó un corazón de galleta, educándolo en valores honestos.

El concepto inicial del personaje fue ideado por Tim Burton, en el que se advierten influencias del cine expresionista, siendo Colleen Atwood la encargada de modelarlo. La diseñadora recorrió numerosas tiendas de Nueva York para encontrar el material idóneo para Edward, hasta dar con un local en Orchad Street (Manhattan) en el que encontró el género perfecto: el cuero.

Boceto de Tim Burton e imagen del traje de Eduardo Manostijeras, elaborado por Colleen Atwood.

Boceto de Tim Burton e imagen del traje de Eduardo Manostijeras, elaborado por Colleen Atwood.

En la primera imagen,secuencia de “El gabinete del doctor Caligari” (1920). Su personaje Cesare fue inspirador para Burton.

Primera imagen, secuencia de “El gabinete del doctor Caligari” (1920), película inspiradora para Burton. Segunda instantanea, fotograma de “Eduardo Manostijeras”.

El cinturón de Eduardo Manostijeras está inspirado en el álbum Bad de Michael Jackson. @lolathin Clic para tuitear
Portada del álbum "Bad" de Michael Jackson

Portada del álbum “Bad” de Michael Jackson.

Inspirada en la época victoriana del siglo XIX, Atwood añadió al cuero piezas de máquinas antiguas, vinilo y tachuelas. El cinturón, iconografía principal de Edward, también presente en las mangas del inventor, fue una idea inspirada en el álbum Bad, que Michael Jackson grabó en el año 1987. Las hebillas representan el encierro inicial sufrido por el protagonista y la incómoda convivencia posterior. El hilvanado del ropaje se asemeja a las cicatrices del personaje predilecto de Burton: el monstruo de Frankenstein. El resto de la apariencia de Edward fue trazado a partir de figuras punk de la época como Robert Smith, líder de la banda The Cure. Las tijeras, pieza clave en el traje y símbolo de la dificultad del joven para comunicarse con los demás, fueron creadas por Stanley Winston, encargado de los efectos visuales del filme.
Debido al calor del clima reinante en Florida, se emplearon ventiladores especiales en el set de rodaje. Colleen Atwood creó un terno interior en el traje principal de cuero, con el fin de ajustar la temperatura corporal de Johnny Depp, actor que interpreta el papel de Eduardo Manostijeras.

El resto del aspecto de Edward fue trazado a partir de figuras punk como Robert Smith, de The Cure. Clic para tuitear
Detalle de la manga con una correa como adorno; la pieza es un vínculo con su criatura, delimitando a la vez las manos del inventor, la parte que le falta a Edward. La estética del personaje interpretado por Vicent Price recuerda al que el mismo actor representó en “La caída de la Casa Usher”.

Manga con una correa como adorno, vínculo con su criatura, delimitando a la vez las manos del inventor, la parte que le falta a Edward. La estética del personaje interpretado por Vicent Price recuerda al que el mismo actor representó en “La caída de la Casa Usher”.

El colorido vecindario suburbano que Burton escenifica en la película es el modelo de perfección de la cultura americana de la década de los años 50, en el que las mujeres cargaban con el peso de la vida comunitaria. Colleen Atwood lo ratifica con una indumentaria de texturas acolchadas de tonos luminosos y monótonos para los habitantes, estableciendo el rosa, verde y amarillo como colores prioritarios entre las señoras. Edward no encaja con la estética de la comunidad y la familia Boggs, intentando que pase inadvertido, lo enfunda en una camisa blanca y un pantalón gris con tirantes. Sin embargo, el gran tamaño de las prendas no logra otra cosa sino afianzar la singularidad del nuevo residente.

El colorido vecindario suburbano es el modelo de perfección de la cultura americana de los 50. Clic para tuitear

Joyce (Kathy Baker), una de las mujeres del barrio, intenta seducir a Edward. Osada y controladora, los pantalones, pieza clave de su vestuario, son una alegoría al poder y el mando que ejerce sobre los hombres y las situaciones; sus largas y afiladas uñas (afines a las tijeras de Edward), en una época en la que el papel tradicional de una mujer era ser ama de casa, revelan la labor prioritaria de Joyce: mantenerse bella y arreglada. Fiel al estilo de los años 50, siempre hay algún elemento provocador en alguna de sus prendas: grandes escotes, estampados singulares, cinturones anudados en la parte delantera, …

Joyce destaca por un insinuante vestuario que la distingue del resto de vecinas y de las mujeres de la sociedad americana de los años 50.

Joyce destaca por un insinuante vestuario que la distingue del resto de vecinas y de las mujeres de la sociedad americana de los años 50.

Detalle de extravagante manicura de Joyce

Extravagante manicura de Joyce.

La desconfianza y rechazo inicial comienza a desvanecerse en el momento que Edward manifiesta su destreza con sus manos de tijeras, creando hermosas esculturas vegetales y cortando el cabello a los perros y a las señoras del vecindario. Kim (Wynona Ryder), hija de Peg, por la que Edward se siente atraído, es la única recelosa del recién descubierto artista.

Los problemas comienzan en el momento en que todos quieren aprovecharse del talento de Edward. Kim lo involucra en un robo en el que el joven es detenido y Joyce, interesada en abrir un centro de belleza, lo acusa de abuso. En estas escenas de mayor violencia, el color negro en las prendas es sinónimo de peligro. Joyce, insinuante a lo largo del film con ropa interior rosa, en una de las secuencias más tórridas, opta por ropa de un estimulante color verde-lima y seductora lencería negra que confiere un matiz amenazante a la escena.

Stanley Winston modeló las manos de tijeras de Edward (#JohnnyDepp). Clic para tuitear

La gorra de béisbol que porta Edward en el robo de la casa es un guiño de Stanley Winston a sus raíces. Winston, como indiqué al comienzo del artículo, modeló las manos de tijeras del personaje. El símbolo con la inicial “V” en la parte frontal hace referencia a la mancomunidad de Virginia, estado en el que nació este creador de efectos especiales, cuyo festival de cine lo premió en el año 1999.

Joyce acorralando a Edward. Detalle de la seductora lencería.

Joyce acorralando a Edward. Detalle de la seductora lencería.

Edward ataviado con prendas populares en la cultura americana: gorra de béisbol y cazadora bómber

Edward ataviado con prendas populares en la cultura americana: gorra de béisbol y cazadora bómber.

Kim muestra su arrepentimiento por lo sucedido en el robo y se conmueve por Edward. El cambio de actitud de la joven se atisba en la modificación del color en su vestuario: si antes el color azul y el amarillo predominaban en la figura de la chica, Colleen Atwood los sustituye por tonos más cálidos, a modo de acercamiento entre los protagonistas.

Esta unión se hace patente durante la preparación de la fiesta de Navidad de la familia Boggs. Mientras los habitantes del barrio visten de verde y rojo, una paleta de color asociada a esas fechas navideñas, Kim aparece radiante, acicalada con un vestido abotonado y escote en forma de cierre, similar a los cinturones del torso de Edward. El blanco elegido por Atwood evidencia la fragilidad e inocencia de la joven y, al ser un color de inspiración nórdica, forma un vínculo con la nieve que surge de las figuras esculpidas de Edward, dando lugar a una de las escenas más conmovedoras del cine.

Sin duda alguna, el binomio Burton-Atwood es uno de los más exitosos y longevos del cine. Clic para tuitear
Secuencia en la que se aprecia el cambio de color en la indumentaria de Kim

Secuencia en la que se aprecia el cambio de color en la indumentaria de Kim

Kim con el vestido icónico blanco. . El escote está dispuesto por una gran hebilla, evocando a las correas del traje de Edward.

Kim con el vestido icónico blanco.  El escote está dispuesto por una gran hebilla, evocando a las correas del traje de Edward.

#TimBurton ha dado lugar a personajes tan carismáticos como #EduardoManostijeras. Clic para tuitear

Sin duda alguna, el binomio Burton-Atwood es uno de los más exitosos y longevos del cine. La diseñadora transmite magistralmente la sensibilidad del complejo universo ideado por Burton a la gran pantalla, que ha dado lugar a personajes tan carismáticos como Eduardo Manostijeras.

 

Artículo de Lola Delgado