«Redacto esto mientras estoy vivo, para que lo leas ahora que he muerto». Con estas palabras da comienzo Porque ya no queda tiempo, la segunda novela de Rafa Cervera (València, 1963), editada con mimo por Jekyll & Jill. Rafa Cervera, pese a pasar toda una vida escribiendo artículos y entrevistas musicales, se inició como novelista con Lejos de todo, obra que mereció el Premio de la Crítica Literaria Valenciana 2018.

Porque ya no queda tiempo es una obra extraña, cautivadora, poética, valiente y seguramente necesaria. Es un manual de instrucciones con el que su autor trata de entenderse a sí mismo, pero también un viaje en el tiempo, un constante transitar del pasado al futuro para intentar comprender el presente de su existencia.

#PorqueYaNoQuedaTiempo es una obra extraña, cautivadora, poética, valiente y seguramente necesaria: un manual de instrucciones con el que @cerverator trata de entenderse a sí mismo. @jekyllandjill @jacksshadows. Share on X

Porque ya no queda tiempo se estructura en tres partes y treinta y tres capítulos muy cortos, casi como relámpagos que iluminan una trayectoria vital y existencial, en los que el tiempo, la amistad, el amor y Lou Reed cobran una especial significancia. Pero el tiempo no es aquí un elemento lineal, no es cronológico, es más bien un factor emocional, algo que conecta momentos vividos en el pasado con las cosas que sucederán en el futuro.

Rafa Cervera ha pasado toda una vida escribiendo sobre los demás, haciendo preguntas y buscando en boca de otros las respuestas que no encontraba para explicarse a sí mismo. Una vida de hoteles, de ruedas de prensa, de conciertos, de artículos, de viajes en busca de un futuro que nunca llegaba, huyendo de un pasado que siempre parecía demasiado cercano. Y quizás porque es cierto que ya no queda tiempo, nos encontramos con este manifiesto valiente, arriesgado, honesto y tremendamente lúcido.

Resulta curioso que en Porque ya no queda tiempo no se hable de música, sino que la música lo impregna todo como una niebla invisible, como un éter que se respira en cada una de sus páginas. Porque la música fue el comienzo de todo, el vehículo con el que escapar de una realidad en la que no se encaja, a la que no se pertenece.

Porque ya no queda tiempo no es una biografía, tampoco unas memorias, es un crisol de momentos anotados en cuadernos a lo largo de una vida nómada. Con frases pronunciadas por otros que tratan de explicar por qué un adolescente de cincuenta años llora como un niño de ocho cuando muere Lou Reed. O por qué su València natal se le hizo tan pequeña y tan opresiva que decidió buscar en Madrid un futuro que siempre llegaba demasiado tarde. Hay recuerdos de infancia, amigos que se han ido y otros nuevos que llegan, fantasmas que deambulan por las calles, espectros, fetiches, reflexiones, obsesiones, encuentros con Lou Reed, Bowie, Patti Smith, Laurie Anderson, Robin Hitchcock

En #PorqueYaNoQuedaTiempo hay recuerdos de infancia, fantasmas que deambulan por las calles, espectros, fetiches, reflexiones, obsesiones, encuentros con #LouReed, #Bowie o #PattiSmith. @cerverator @jekyllandjill @jacksshadows. Share on X

La primera vez que vi a Rafa fue en la tienda de Carbone, cuando era un muchacho alto y tímido que vendía discos. Entonces me parecía el hermano alto de los Jesus and Mary Chain. En ese pasado no podía imaginar que en el futuro estaría escribiendo esta reseña. Ni que Carbone también sería una persona importante en mi vida, con la que montaría una compañía discográfica. Ni por supuesto que Rafa y yo nos convertiríamos en escritores, nos conoceríamos y nos presentaríamos mutuamente alguno de nuestros libros. Yo leía sus críticas musicales, escuchaba su voz en la radio, lo admiraba con ojos de adolescente, nos saludábamos sin hablar, en la tienda, en conciertos, sin conocernos ni reconocernos. Y ahora esto. Así de extraño es el tiempo.

El libro de Rafa contiene revelaciones muy personales y honestas, sobre el amor, la desesperanza, el sexo, las inseguridades, la familia, los amigos. Es una búsqueda constante de respuestas, de significados, de chalecos salvavidas con los que seguir a flote. Casi todos los nombre de lugares y personas, con la excepción de los artistas, queda relegado a meros apodos, apellidos sueltos, Carlos, Gara, Moli, Leivas, Roberta, la tienda de Carbone, el bar favorito, la emisora de radio. Todos ellos son reconocibles para alguien que haya habitado el universo de Rafa, pero son piezas de un puzle que no sabe de identidades, sino de emociones y sentimientos.

Porque ya no queda tiempo es también un homenaje, a Lou Reed y a Nueva York. Esas dos luces brillantes iluminaron una adolescencia confusa, desubicada, en la que las palabras y la música del artista de Brooklyn eran la única guía, poco importaba que algunas letras no se entendieran del todo, bastaba con saber que le hablaban a uno para comprenderlas, para querer descubrirlas. Como el sexo y el amor. Actos mecánicos, dice Rafa.

Porque ya no queda tiempo adopta la forma de un caleidoscopio de formas y colores imposibles reflejados en un juego de espejos que nos muestra varias caras de su autor, diferentes aristas, perspectivas desconocidas. Es un collage en el que cada una de sus partes tiene un sentido en sí misma y a la vez conforma un todo homogéneo, algo tan difícil de entender como es un ser humano.

Rafa Cervera es un autor con unos conocimientos musicales enciclopédicos, tiene recursos, experiencia y cultura como para resultar un erudito. Pero su erudición es la de los tímidos, la de los que apuntan ideas en un cuaderno en lugar de lanzar proclamas, la de los que hacen confesiones íntimas a una amiga que se muere al abrigo de una dunas en la playa del Saler, la de aquellas personas con la lucidez suficiente como para entender que solo podemos explicarnos a nosotros mismos mediante los otros, lo que nos rodea, personas, ciudades, canciones, libros, poemas.

Solo podemos explicarnos a nosotros mismos mediante los otros, lo que nos rodea, personas, ciudades, canciones, libros, poemas. #PorqueYaNoQuedaTiempo de @cerverator. @jekyllandjill #RecomiendoLeer @Jacksshadows. Share on X

Leyendo Porque ya no queda tiempo he recordado que de niño también tenía un amigo que vivía en la calle Palomar, y también se llamaba Rafa. Y ahora sonrío al pensar que caa vez que acudía a su casa, una casa grande con techos de vigas de madera, quizás había otro Rafa tras la pared contigua soñando con Lou Reed.

Compren y lean Porque ya no queda tiempo, descubrirán a un ser humano maravilloso.

 

Porque ya no queda tiempo, de Rafa Cervera: Una obra cautivadora

 

 

Porque ya no queda tiempo

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Reseña de Salva Alemany

Montaje de portada: David De la Torre

 

 

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