Hace apenas tres meses, llegaba a las librerías mexicanas Relatos de corazones rotos, la última publicación del autor norteamericano William C. Gordon. Asimismo, lo hizo en la Feria del Libro de Guadalajara, en México. El autor estaba invitado pero, por problemas de salud, no pudo asistir. Hace unos días, debería haber estado compartiendo con los lectores españoles en Barcelona Negra. Tampoco pudo ser. Es por este motivo y porque desde MoonMagazine seguimos a Gordon, que no queremos dejar pasar esta nueva entrega del autor: lo que entendemos como ocho confesiones en forma de relato. Ficciones que nos provocan inmiscuirnos en la realidad y ver cuánto separa unas y otra. Tras leer, con mucho cuidado y cariño, quisimos hablar con el autor. Para saber más, por entender esos entresijos tejidos entre los recuerdos de una realidad que se ficciona y se plasma en la página. Un pequeño adelanto es lo que les traemos, así como el resultado de una conversación con William C. Gordon.

William C. Gordon se asoma al abismo. Relatos de corazones rotos, ocho confesiones en forma de relato. Con motivo de su publicación (@megustaleermex), hemos charlado con su autor, @WCGordon_press. Clic para tuitear

Nota de la editora

William C. Gordon falleció el 17 de marzo de 2019.

El equipo de Revista MoonMagazine transmite sus condolencias a sus familiares y amigos más íntimos.

Siempre estarás en la luna, querido Willie.

 

Así se ha sentido Relatos de corazones rotos

Recorrer la vida a ritmo de página. Es posible. Desde la incoherencia de los recuerdos de un niño de seis años hasta la absoluta consciencia de las heridas abiertas a lo largo de más de 70 décadas.

William C. Gordon, con su Relatos de corazones rotos (Random House MX), se asoma al abismo. Respira hondo y deja salir el aire poco a poco: con sufrimiento, sintiendo la quemazón del aliento propio, palpando cómo se enfría al salir y pierde el poder de herir. Soltar y dejar ir y continuar.

A través de ocho relatos, se ofrece la observación a una infancia vapuleada de un californiano en medio de la comunidad mexicana: las primeras dificultades y la mutación por supervivencia. La literatura como salvación absoluta, la biblioteca como refugio, las experiencias como enseñanza y las pérdidas como armadura, dura y constante, encaramada a un corazón dentro de un hombre de ojos azules profundos, tocado por un borsalino oscuro que esconde el mapa de la edad. Hombre vs droga y el rescate no aceptado; Dominique, la dominatriz de El enano, que regresa más potente que nunca; William ubica en California su particular fuente de los deseos, paseando por las calles donde creció a marchas forzadas. El recuerdo de los amigos, un hampa formado por septuagenarios, el vino en una azotea, un chivatazo y la explosión, en todos los sentidos. Esto es lo que William ha escupido sobre el folio.

Si en Caso abierto, última novela del autor, Gordon ofreció al lector una clara catarsis bajo el lema «esta vez es personal», con esta colección de cuentos se ha desgarrado entero. Un desnudo integral donde los ojos que leen son los intérpretes. Queda en cada uno identificar la veracidad o ficción de cada una de las historias. Y me atrevo a decir que tendrá mucho que ver con el estado de ánimo. Un libro para leer a ratitos. Dejarlo reposar y retomarlo con inquietudes. Con esa ansiedad buena de querer saber, de observar una vida y tratar de extraer los valores, de llevarse para uno cada una de las sensaciones y convertirla en sentimientos.

A través de 8 relatos, se ofrece la observación a una infancia vapuleada de un californiano en medio de la comunidad mexicana: las primeras dificultades y la mutación por supervivencia. Hablamos con @WCGordon_press. Clic para tuitear

A pesar del título, de las experiencias narradas y las dificultades compartidas, Relatos de corazones rotos trata de un canto a la vida, un «esto no se acaba aquí», la esperanza en su verde más intenso. Esto se siente en cada página, y el autor lo evidencia con la última frase que lo cierra.

Entrevista a William C. Gordon

MoonMagazine: Después de seis novelas, todas ellas protagonizadas por Samuel Hamilton, abandona no solo al personaje sino que la estructura literaria cambia por completo; ¿podría explicarnos su motivación al respecto?

William C. Gordon: Era muy importante para mí enfrentarme a hechos muy personales de los que no podía ni quería hablar; es cierto que tampoco estaba listo para hacerlo. Pero esto cambió a raíz de la escritura de mi última novela. Primero me divorcié y después volví a casarme. Experimentaba la felicidad de lo nuevo, de una tranquilidad que me hacía falta, pero enfermé y empeoré. Eso fue exactamente lo que me empujó a hablar de lo que hablo en Relatos de corazones rotos.

MM: En su título se lee «corazones» y «rotos». A priori, y teniendo en cuenta las palabras que componen el título, podría interpretarse que el lector se va a enfrentar a historias tristes, ¿es así?

W. C. G.: Son tristes para mí porque todas y cada una de las historias relatadas han hecho daño a mi corazón. Y, ciertamente, no fui consciente del alcance del dolor hasta que me senté a escribirlo.

MM: A través de ocho relatos, y en un espacio de algo más de 150 páginas, recorre lo que parece toda una vida. Es reconocible, entre todos ellos, uno en particular que no encierra duda de ficción. ¿Significa esto que el resto de sus relatos aquí contenidos son experiencias personales?

W. C. G.: La verdad es que aunque la mayoría son ficción, la base de todos han sido los sentimientos que tengo respecto a ciertas personas o basadas en el alma de algo real.
Por ejemplo, «El señor de las pampas» es un homenaje a mi mejor amigo, Horacio. El destino tuvo la mala idea de convertirlo en póstumo, ya que la mala suerte hizo que lo encontrara el 2 de octubre pasado, fallecido. Él sabía todo lo que nos unía, lo que nos queríamos, las experiencias que hemos compartido a lo largo de nuestras vidas… ahora lo sabrá todo el mundo.

MM: En varios de sus relatos, aparecen nombres propios ligados a escenas duras y muy personales; ¿estos personajes son personas? 

W. C. G.: Sí, son personas reales.

MM: Teniendo en cuenta el carácter personal de esta última publicación, ¿qué ha significado para usted la escritura de estos relatos?

W. C. G.: Como dije anteriormente, en general se trata de ficciones aunque siempre apoyadas en una realidad que yo mismo viví. Mientras escribía fui consciente de que de verdad estaba hablando de personas reales, de experiencias reales y sentimientos palpables. Es por ese motivo que las personas que aparecen en mis relatos, y son reales, significaron algo importante para mí e impactaron en mi vida.

MM: Si tuviera que elegir uno de ellos como presentación al lector, ¿cuál elegiría y por qué?

W. C. G.: Quizás recomendaría «Ayúdame San Judas» porque habla de mi hija; nunca había hablado de su paso por la vida, de lo que dejó en ella y tampoco de su muerte. Es cierto, estos relatos son mi vida… (reflexiona).

MM: Y para terminar, ¿en qué está trabajando? ¿Volveremos a ver a Hamilton? ¿Es esta colección de relatos la despedida de su personaje principal?

W. C. G.: Ahora estoy trabajando en mi próxima novela, por ahora lo llamo Menchi, un hombre de Los Nietos y Canta Ranas, donde viví de niño. Menchi era, sigue siendo, un hombre muy carismático que se metió en todo, incluso en asuntos turbios, convirtiéndose en el Rey de Los Nietos. Este libro tiene mucho que ver con mis raíces y cada mañana, cuando me despierto y me dispongo a trabajar, sonrío al pensar cómo algo que representa mi pasado puede tener tanta potencia como para inspirar una historia que contar.

Agradecidos con la, siempre especial y conmovedora, participación de William C. Gordon, no sería de ley terminar este encuentro sin recordar una potente frase que forma parte de la contraportada de Relatos de corazones rotos y que ha sido extraída del primero de sus cuentos. Algo que nos lleva a reflexionar, al igual que la mirada azul de Gordon.

Cuando la mala suerte te golpea y tu vida se desmorona, tiras hacia el oeste. Esto es lo más al oeste que uno puede llegar, por eso estoy aquí.

 

Cuando la mala suerte te golpea y tu vida se desmorona, tiras hacia el oeste. Esto es lo más al oeste que uno puede llegar, por eso estoy aquí. Relatos de corazones rotos. Entrevistamos a su autor, @WCGordon_press. Clic para tuitear

 

Relatos de corazones rotos. Penguin Random House (México)

William C. Gordon

Entrevista: MoonMagazine 2019