No es sencillo hacer reír al espectador. Ni hacerlo llorar. Ni ser capaz de mezclar las dos acciones, las dos emociones, y dejar al que las vive pensando seriamente no solo sobre lo que ha visto, sino sobre su propia existencia. Y Ricky Gervais lo ha conseguido en After life, serie de dos temporadas disponible en Netflix y de la que ya se prepara su tercera entrega.

Que conste que no es una serie fácil, aunque lo parezca. No es de esas obras que podamos ver en un maratón, sino que hay que dosificarla. No es una de esas historias que dejen indiferente o se olviden con facilidad, sino que hay que saber cómo asimilarla. After life desgarra y, para verla, hay que estar dispuesto a que te rompa en pedazos.

No es una de esas historias que dejen indiferente o se olviden con facilidad, sino que hay que saber cómo asimilarla. #AfterLife desgarra y, para verla, hay que estar dispuesto a que te rompa en pedazos. @Carlos_Eguren. #RickyGervais. Share on X

¿Por qué vivir?

Preferiría estar en ninguna parte junto a ella que estar en cualquier sitio sin ella.

¿Por qué seguimos respirando? ¿Por qué no morir? ¿Alguien sabe la respuesta? Puede que sí, puede que no. Lo más seguro es que ni siquiera importe. Al menos, eso es lo que siente el protagonista de After life: Tony se levanta cada mañana, pero no le importaría no hacerlo. Tony es el hombre más triste del mundo, pero alguna vez, aparte de herirte, puede hacerte reír. Tony ha perdido a su mujer. Su padre sufre demencia. Sus compañeros de trabajo no lo comprenden. Sus reportajes no tienen sentido. Su vida carece de un objetivo. Tony quiere morir. Tony se ha tomado pastillas o ha tomado una cuchilla y se ha ido con ella a la bañera. Si no se ha suicidado ha sido por su perro, el que le regaló a su mujer en el pasado, ¿quién se haría cargo de él si Tony se suicidase? Tony no logra nada en su existencia, ni siquiera ponerle fin. 

After life de Ricky Gervais, ¿quién querría vivir cuando lo hemos perdido todo? 1

En esos vídeos que le dejó su esposa fallecida y en esos largos paseos con su perro, el personaje de Tony se convierte en nuestro avatar por ese mundo que es nuestro mundo y donde nos persigue una pregunta incómoda y brutal: ¿por qué vivir cuando vivir no significa nada? Quizá la clave sea recordar el porqué… o aprenderlo. Resulta interesante cómo, lejos de esa perversión de la escuela de guion que es la artificialidad de los arcos de evolución, Tony puede tropezar. Nos ocurre a nosotros. No evolucionamos sin más como en un guion. Nos tropezamos constantemente con el legado que dejamos tras nosotros. No somos un fénix que resurge renovado de sus cenizas, no podemos dejar de ser lo que somos, y es en ese punto donde la serie gana la confianza para ser no una ficción dulcificada, sino una historia real sobre cómo afrontar nuestra vida incluso cuando creemos que hemos dejado de vivirla.

After life de Ricky Gervais, ¿quién querría vivir cuando lo hemos perdido todo? 2

Todos estamos presentes en esta farsa que es la vida que no es vida. A lo largo de capítulos de media hora, Gervais nos presenta un mundo lleno de personajes que podemos creernos y que, incluso en sus versiones más tristes, pueden resultarnos empáticos. El cuñado director del periódico Matt el buenazo, el fotógrafo con cara de bulldog Lenny, la publicista que finge tener una vida plena y adora a Kevin Hart y lo paranormal llamada Kath, la joven que intenta huir de su casa Sandy, el padre con Alzheimer de Tony, la enfermera que ayuda al padre y al propio Tony en el asilo, el psiquiatra terrible, la viuda Anne que va a ver la tumba de su esposo cada día, el cartero Patt con su vida anodina, la profesional sexual Roxy, el sobrino que sufre acoso escolar… Y tenemos a gente que desea salir en el periódico local de Tony, ya sea porque les ha salido una mancha en la pared que se parece a Kenneth Branagh o porque sus bebés se parecen a Adolf Hitler.  Todos son personajes que nos rodean cada día o nosotros somos estos personajes. Si alguno te parece poco creíble, quizá es que no hayas prestado atención o puede que… seas tú. Cada capítulo de After life es una mezcla de dolor y comedia, como la vida misma, con personajes que nos podríamos cruzar en la calle o en nuestro propio espejo. Lejos de lo grandilocuente de los típicos dramones hollywoodienses, Gervais se centra en presentarnos un mundo realista, feo, gris; se centra en presentarnos nuestro mundo.

After life de Ricky Gervais, ¿quién querría vivir cuando lo hemos perdido todo? 3

Cada capítulo de #AfterLife es una mezcla de dolor y comedia, como la vida misma, con personajes que nos podríamos cruzar en la calle o en nuestro propio espejo. @Carlos_Eguren. #RickyGervais. Share on X

El genio de Ricky Gervais

Más allá de su papel de comediante capaz de ser políticamente incorrecto en cualquier gala de premios, en After life, Ricky Gervais se reivindica en sus tres papeles: como director de la serie (mediante un aire cotidiano y doloroso), como guionista (con una historia sobre volver a vivir tras la pérdida de lo que merecía la pena) y como actor (logrando ser tan agrio que no caiga bien a la primera de cambio, pero poco a poco sí lo consiga pese a la depresión, el suicidio y actos como el llevado a cabo con Julian). Ha aprendido a controlarse y a saber dónde insertar o provocar la lágrima y dónde la risa, incluso cuando se raya lo más difícil como en la noticia que recibe vía telefónica durante la noche de las estrellas del teatro local en la segunda temporada. Curiosamente, dentro de este drama, es donde funciona mejor el humor salvaje de Gervais, ridiculizando y parodiando una sociedad demasiada apegada a lo falso y que ha olvidado lo que realmente es la vida. En Life’s too short, algunos gags no funcionaban, y en After Life funcionan la mayoría a cambio de una incomodidad heredada (pero no copiada) de la técnica del falso documental como la usada en The Office.

Ricky Gervais

En algunos instantes, After life nos abre en canal. Hace que el espectador mismo se replantee si no está siendo el voyeur de la destrucción de unos personajes, porque se antoja que es una de esas historias que ocurren a nuestro alrededor, de la que nosotros somos protagonistas o secundarios. Lo consigue porque la serie se aleja de lo falsamente hermoso. Pese a que en algún capítulo se vuelve demasiado moralista y demasiado charlatana en un mensaje que ya estaba claro, con algún momento que resulta más predecible, el mensaje que sigue dejando After Life es digno de ser visto por el espectador… o más que visto, vivido.

Frente a otros que hubieran espectacularizado hasta volver falso el drama vivido por Tony, convirtiéndose en una película de sobremesa, en el caso de la serie se convierte en una serie incómoda por lo humana que puede llegar a ser. After Life es un ensayo sobre el sufrimiento y sobre lo que viene tras la muerte de un ser querido. Trata sobre la vida, la muerte, las segundas posibilidades y el deseo de seguir o perecer. Es una historia sobre Tony, sobre ti, sobre mí, sobre todos.

Dolorosamente humana, incómoda en algún instante, perfecta en muchos otros, After life es una historia sobre la vida… y todo lo que viene después. Nosotros decidimos. Y no, no es tan sencillo.

Dolorosamente humana, incómoda en algún instante, perfecta en muchos otros, #AfterLife es una historia sobre la vida... y todo lo que viene después. Nosotros decidimos. Y no, no es tan sencillo. @Carlos_Eguren. #RickyGervais. Share on X

Crítica de Carlos J. Eguren

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