El presente relato ha sido construido por el profesor y los alumnos de 2º de FP durante una sesión del módulo Atenció i Suport Piscosocial a persones dependents impartido en el Institut Vallvera de Salt (Girona). La ficha técnica de la dinámica de grupo se ha extraído de la página 207 del manual Atenció i Suport Psicosocial, de Maria José Tello y Maria Emilia Díaz y se ha aplicado en clase como ejemplo práctico de actividad susceptible de ser implementada en centros sociales, hospitales o residencias habituales de los diferentes colectivos específicos: gente mayor, personas con diversidad funcional, personas enfermas terminales, etc… Su objetivo principal es crear un proyecto común entre las personas usuarias, así como fomentar su creatividad.

Una pesadilla colectiva en #InstitutVallveradeSalt en la que todo es posible. Clic para tuitear

Ser profesor en Institut Vallvera de Salt es así…

Una clase de verdadera pesadilla en Institut Vallvera de Salt

Institut Vallvera de Salt

«Estamos en una sesión de Atenció i Suport Psicosocial en el aula 204 del Institut Vallvera de Salt (Girona). Los alumnos de 2º de FP están a punto de recibir la explicación del Power Point que ha preparado el profesor Xavier, quien muestra una diapositiva sobre los principales beneficios del juego en las personas. De pronto, ve a Carla sonriendo como una niña traviesa. Acaba de lanzar un avión de papel que se ha estrellado contra las gafas de Maxi, el madurito del grupo. Un coro de carcajadas descontroladas sale de cada una de las gargantas de los alumnos. Xavier reclama silencio. En el flanco derecho del aula, Laura trata de extinguir su risa sin éxito, pues al cerrar las compuertas de su boca, hace detonar una carcajada que suelta con un poderoso e involuntario ronquido. El docente la mata con una mirada demoledora y, en consecuencia, el silencio regresa. Con una voz monótona y aburrida, el profesor sigue hablando maravillas del juego y del acto de jugar, advirtiendo previamente a sus alumnos sobre los males del aburrimiento crónico en nuestra sociedad. Al cabo de unos minutos, Laura deja ir una nueva y descontrolada risa nasal al visualizar mentalmente el gesto de sorpresa de Maxi al recibir el impacto del avión. Xavier frunce el ceño y aprieta los labios con fuerza, pero, en un gesto de autocontrol, respira hondo, arquea las cejas y le perdona la vida con la mirada. En el flanco izquierdo, Sheila termina su obra maestra: ha escrito su nombre con letras mayúsculas en la libreta y lo ha coloreado con rotuladores, dándose un auténtico baño de autoestima (o de egolatría). Después se lo enseña a Silvia, su compañera, quien, con un rictus de dolor en su rostro y tras mover su pierna recién operada con la intención de hacerla reposar sobre una silla, suelta un rico repertorio de tacos. En las mesas del centro del aula, Yaisa le hace dos preciosas coletas a su amiga Sanaa, que se muestra tranquila y relajada como quien va a la peluquería un sábado por la mañana. En el flanco de las ventanas, la edad del pavo no perdona. Judit y Cristina hablan apasionadamente, articulando palabras tan veloz y atropelladamente que llegan a emitir un sonido semejante al titar de los pavos. Virtualmente sus mentes están dentro de un pavoroso recuerdo reciente de dos jinchos que se las querían ligar al salir de la discoteca. Alba y Clàudia –las del fondo a la izquierda– parecen muy calladas, pero se han atrincherado detrás de sus mochilas –puestas expresamente encima de sus mesas– y juegan disimuladamente con sus móviles al Candy Crush y a Gru, mi villano favorito, respectivamente.

Las palabras del profesor son un ruido monótono que entra por una oreja y sale por la otra. Clic para tuitear
Una clase de verdadera pesadilla en Institut Vallvera de Salt

Levitaanna…

Las palabras del profesor resultan ser un simple ruido monótono, constante y molesto que entra por una oreja y sale por la otra (o, mejor dicho, el sonido nunca llega a romper la barrera de sus tímpanos). A excepción de Maxi, quien parece retener felizmente cada palabra en su cerebro, reflexionando sobre los verdaderos beneficios del juego cuando es él, curiosamente, el único alumno que no lleva a cabo «prácticas lúdicas ilegales» en clase. Extraña paradoja. De repente, en la parte central del aula, Anna grita espontáneamente «¡¡¡Wuala, qué flipe, loco!!!» mientras su cuerpo se alza lentamente de la silla hasta quedar completamente suspendido en el aire ante la mirada indiferente de algunas alumnas. Acaba de suceder algo del todo antinatural. «Valgue’m deu!», suelta la chica en su lengua materna, manteniendo una expresión de sorpresa en su rostro y levitando por encima de su mesa como quien levita encima de una nube. Sin embargo, esta vez sobrevuela las cabezas de sus propios compañeros, quienes observan a la mujer flotante como si, en realidad, aquello no fuera algo tan extraordinario.

«Valgue'm deu!», suelta la chica, levitando por encima de su mesa. Clic para tuitear

En ese instante, el profesor se percata del espectáculo y, como si no le impresionara nada de todo aquello, se limita a decir «pues un poco sí se parece esta chica a la oruga de Alicia en el País de las Maravillas» y sigue apuntando tranquilamente en la pizarra varias claves útiles para lograr vencer el aburrimiento en la vida cotidiana. Cristina mira de reojo a Anna, deja de platicar durante unos segundos con Judit y piensa que su colega es una auténtica freak. Poco después, regresan los cantos reales en forma de frenéticos graznidos. Yaisa y Sanaa, que ya han acabado de jugar a ser peluquera y clienta, respectivamente, empiezan a reír señalando con el dedo aquel extraño O.V.N.I (Oruga Voladora No Identificada).

Maxi reclama silencio cortésmente para poder seguir la clase con normalidad. En ese momento, el profesor advierte a la oruga voladora que si no baja de allí le pondrá una incidencia, cuando, de pronto, Silvia sale en su defensa, alegando que la alumna-insecto no tiene culpa alguna de estar levitando.

O.V.N.I (Oruga Voladora No Identificada). La alumna-insecto no tiene la culpa de estar levitando. Clic para tuitear
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Origen del arco iris que amenaza con fagocitar al profesor Alcover de Institut Vallvera de Salt.

Entonces, Sheila se gira haciendo un movimiento brusco con el cuerpo, se da cuenta del percal y secunda rápidamente a Silvia (como de costumbre). Después comenta a Alba y a Claudia –que siguen conectadas a la realidad virtual– si han visto lo que ella está viendo, si todos los han visto, o si, en realidad, ella está alucinando sola. En ese instante, Alba y Claudia levantan la mirada de sus móviles y ven al lepidóptero humano levitar con su cabeza de larva a un palmo del techo; sonríen con complicidad y, tras troncharse de la risa un rato, sienten la inquietud de preguntarse qué ha debido ocurrirle a aquella chica devora-libros. No saben, en realidad, que el profesor le había recomendado leer La Metamorfosis, de Franz Kafka. De golpe y porrazo, Maxi bosteza y proyecta a través de su boca un potente arco-iris. Le llaman ‘efecto Snapchat’. Desde el aire, Anna mira a través de sus ojos de insecto con gran alivio a Maxi y piensa «oye, pues no es tan raro todo esto». Acto seguido, las coletas de Sanaa se convierten en dos amenazantes serpientes deseosas de devorar a ese nefasto profesor de una vez por todas. En verdad, la Sacerdotisa Medusanaa guarda un secreto: es la única que siempre ha sabido que todos los alumnos estaban dentro de una pesadilla del profesor. Con risa maliciosa, y espoleada por sus malignos compañeros, Sanaa suelta a sus serpientes ante la mirada aterradora del profesor Xavier, quien cae torpemente sobre un suelo de arco-iris gritando como un cerdo en un matadero al ver cómo son devoradas sus dos piernas y pensando justamente en el crudo dicho popular que dice que «a cada cerdo le llega su San Martín». Al despertar, el docente contempla una imagen borrosa de su hija de cinco años tocándole las piernas con la intención de despertarlo. Lo ha conseguido (por fortuna)».

 

Javier Alcover y CÍA en… “Una clase de verdadera pesadilla en Institut Vallvera de Salt”