AnsibleFest, feminismo y ciencia ficción

AnsibleFest, el primer Festival de Ciencia Ficción Feminista del estado, se celebra en Bilbao, en la calle Bailén, los días 21 y 22 de este mes. Como reza el programa, «El ansible es un dispositivo que permite comunicarse de forma instantánea salvando distancias de años luz. El concepto, ampliamente extendido en la literatura de ciencia ficción, fue creado por Ursula K. Le Guin en su novela de 1966 El mundo de Rocannon y en Los desposeídos (1974) relata la invención de esta tecnología. Poniéndole su nombre al festival buscamos honrar el legado de Le Guin, su energía, agudeza y fe inquebrantable en el poder transformador de la imaginación» (Web de AnsibleFest).

Una de las películas sci fi más inolvidables de la historia, Metrópolis, se estrenó en 1927. La historia fue creada por una mujer, Thea von Harbou (1888-1954), guionista del film y mujer de su director, Fritz Lang. Thea había nacido en 1888 en una familia aristocrática. Su triunfo como guionista fue eclipsado por sus ideas políticas, que la llevaron a abandonar a Lang, que marchó a Hollywood,  y a producir sus nuevas historias  —las que siguieron al Dr.Mabuse o Metrópolis, como La mujer en la Luna de 1929— bajo el régimen nazi. Si Metrópolis fue la utopía de una sociedad nueva, de una creación —la máquina—  y, en el fondo, de una revolución social, otras mujeres mucho antes que von Harbou habían recorrido sendas parecidas, describiendo utopías en las que el papel de la mujer era muy distinto al que la sociedad victoriana le atribuía, o creando vida desde la muerte o mundos de fantasía.

AnsibleFest, feminismo y ciencia ficción. Las pioneras de la era victoriana

Metrópolis. Thea von Harbou

Como un aperitivo antes del AnsibleFest, conozcamos a estas mujeres.

Diez mujeres que publicaron sus obras entre 1666 y 1927. #Feminismo #cifituit. Con motivo de la celebración del @AnsibleFest el 21 y 22 de septiembre en #Bilbao, Juan Mari Barasorda nos habla sobre las pioneras de la era victoriana. Share on X

Las pioneras de la era victoriana

Las feministas y sufragistas de la era victoriana —y antes de esta, desde los años de la Regencia— se enfrentaron a convencionalismos y a una sociedad dominada por el varón, no solo en el campo de la ciencia, sino también en el de la creación literaria. Fueron sus creaciones artísticas y científicas muchas veces el vehículo para mostrar su fortaleza y su deseo de liberación frente a la sociedad que las relegaba a un papel secundario frente al del varón. Frances —«Fanny»— Blood o Mary Wollstonecraft, la madre de Mary Shelley, la autora de Frankenstein, lucharon desde la educación y desde la literatura por ese objetivo, y hablar de ellas en Inglaterra (y de otras feministas como Josephine Butler, Sarah Emily Davies o Annie Besant) o de la activista Elizabeth Cady Staton o la escritora Louise May Alcott en Estados Unidos, es hablar de la lucha por los derechos de las mujeres en los años en que la moral victoriana encorsetaba a una sociedad que exigía el trabajo de la mujer, pero que, en la misma medida, oprimía sus libertades. Las citadas rompieron esos convencionalismos. Si en 1919 Virginia Woolf rompió moldes con las ideas que expuso en Un cuarto propio defendiendo la voz femenina y su sexualidad, hubo otras mujeres que utilizaron la literatura y, a su través, la fantasía y la ciencia ficción, para aportar una visión propia en femenino de aquella sociedad a la que aspiraban.

Margaret Cavendish, duquesa de Newcastle (1624-1679), ya había imaginado una utopía en el año 1666, alejado aún de la era victoriana: The description of a new world called the Blazing World. El mundo flameante que imaginó Margaret Cavendish es considerado por muchos la primera novela de ciencia ficción de la historia. Una nueva sociedad que surge desde el interior de la Tierra liderada por una mujer.

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The description of a new world called the Blazing World. Margaret Cavendish

Coetánea de Mary Wollstonecraft, fue Lady Mary Hamilton (1739- 1816) quien no mucho antes de que la primera publicara sus Reivindicaciones de los derechos de las mujeres (1792), había publicado Munster Village (1778), una utopía feminista, una reivindicación del derecho al liderazgo de la sociedad por parte de los y las mejores… y en concreto por las mujeres. Las ideas de lady Hamilton, pionera de la ciencia ficción y del feminismo, influenciaron la obra y el pensamiento de Mary Wollstonecraft.

A su vez, la sangre y el ideario de Mary forjaron a una mujer fuerte e inteligente que creó una obra pionera e intemporal de la ciencia ficción y de la literatura. La primera edición de Frankenstein de Mary W. Shelley, la hija de Mary Wollstonecraft, fue publicada en 1818. La historia de su creación fue imaginada en MoonMagazine hace ya un tiempo (Los padres del monstruo. El sueño de Mary W.Shelley). Una obra de ciencia ficción que supera al terror que sus imágenes cinematográficas puedan causar, la historia de una creación de una vida no humana por la ciencia. La lucha entre la fantasía y la razón y la aceptación de las consecuencias del avance científico con unos resultados repudiados por su creador. La ambición de la ciencia frente a la destrucción por la ciencia. Las leyes ocultas e inexorables de la naturaleza que no entiende la razón humana.

A diferencia de Mary Shelley la escritora bostoniana Elizabeth Stuart Phelps (1844-1921) abordó no la vuelta a la vida de los muertos sino la vida después de la muerte en The Gates Ajar (1868), un tema de reconciliación para una sociedad devastada por la guerra civil americana. La novela, con sus secuelas, no deja de ser una obra de ciencia ficción, género que Phelps cultivó junto con una permanente defensa del feminismo arengando a las mujeres a quemar sus corsés. 

¡Quema los corsés! …, nunca necesitarás huesos de ballena otra vez. Haz una hoguera de los crueles aceros que han aprisionado tu tórax y abdomen durante tantos años y da un suspiro de alivio, porque tu emancipación, te lo aseguro, ha comenzado.

La extravagante, irreverente e  iconoclasta Marie Corelli (1855-1924) no aceptó nunca convencionalismo alguno. Vivió apartada con su mujer en una finca surcada por un lago donde navegaba en una góndola traída desde Venecia con su gondolero incluido. Fue la escritora más vendida de la era victoriana y en sus novelas abordó, desde los viajes interestelares (Un romance de dos mundos, 1886), hasta mundos de fantasía o brujería; imaginó descubrimientos científicos, naves estelares o bombas atómicas (The Young Diana: an experiment of the future,1918 y The Secret Power: a romance of the present, 1921). Una escritora de imaginación desbordante con una obra variada que abordó muchos de los subgéneros de la ciencia ficción y una vida apasionante que fue, en sí misma, una historia casi increíble.

En aquel fin de siglo que se acercó a la primera guerra mundial, Lady Florence Dixie (1857-1905), viajera incansable, fue la autora de una utopía convertida en realidad con el paso de los años. En Gloriana (1890), la primera novela calificada como de «ciencia ficción feminista» de la historia cuando fue publicada, una mujer disfrazada de hombre se convertía en primer ministro de Inglaterra y decretaba la igualdad entre los sexos. Lady Dixie creó la primera federación de clubs de fútbol femeninos de Inglaterra, una propuesta tan fantasiosa hasta entonces como que una mujer presidiera el gobierno de su graciosa majestad.

Lady Florence Dixie, autora de la primera #novela de ciencia ficción feminista, también creó la 1era federación de clubs de fútbol femeninos en Inglaterra. #cifituits. Juan Mari Barasorda. @AnsibleFest. Share on X
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Igualdad de sexos: Mujeres futbolistas

Edith Nesbit (1858-1924) tuvo el espíritu viajero como nuestra anterior invitada y una fantasía desbordante. Representa el vasto mundo fantástico de las escritoras victorianas. Sus novelas  juveniles la convierten en la predecesora de J.K.Rowling y sus mundos mágicos la hermanan con Ursula K. Le Guin ,como en El castillo encantado (1907); sus viajes en el tiempo (La historia del amuleto, 1905) reciben la herencia del Cuento de Navidad de Dickens y de La máquina del tiempo de H.G.Wells. Nesbit y Wells fueron amigos y miembros ambos de la Sociedad Fabiana. A esas obras más entroncadas en la magia hay que añadir los relatos cortos de los que Nesbit era una creadora incomparable, no solo los de horror o de tema paranormal, sino aquellos que son de pura ciencia ficción, como The third drug, The five senses o Man size in marble. El autor de este artículo tiene la corazonada de que la pluma de Edith Nesbit está detrás de una historia de ciencia ficción «basada en hechos científicos» publicada en 1910: The electric vampire (El vampiro eléctrico) en The London Magazine bajo el seudónimo de F.H. Power, un escarabajo-vampiro creado por electricidad, una historia que se basa en los descubrimientos de Andrew Crosse, uno de los científicos a cuyas conferencias acudió Mary Shelley para escuchar cómo se podía crear vida a partir de la electricidad. Crosse, conocido como «el hombre insecto», fue un científico de vida increíble, cuya obra y estudios fueron seguidos por un profesor de ciencias naturales y químico de nombre John Collis Nesbit —padre de Edith Nesbit—, fascinado por los poderes de la electricidad, fascinación que sin duda heredó su hija. Una razón para que aquel relato se hubiera publicado bajo seudónimo pudo residir en que fue escrito a cuatro manos, y si hay que buscar un amigo de Nesbit aficionado a la electricidad, H.G.Wells habría sido el perfecto compañero en aquella aventura, ya que escribió artículos sobre los poderes de la electricidad.

Descubre la teoría de Juan Mari Barasorda sobre la verdadera identidad de F.H. Power, autor de The electric vampire, publicado en The London Magazine en 1910. #cifituits #feminismo @AnsibleFest. Share on X
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Nesbit y Wells, un binomio interesante…

Charlotte Perkins Gilman (1860-1935) público su primera Utopía en 1911, pero alcanzó su fama con Herland (1915), una utopía feminista que describe una sociedad perfecta poblada en exclusiva por mujeres; una novela donde se ponen en cuestión los perjuicios del género masculino y en el que los varones acaban convencidos —y enamorados— de vivir en esa sociedad femenina.

Y podemos terminar este recorrido por las escritoras pioneras de la ciencia ficción en la era victoriana con Francis Stevens, seudónimo utilizado por Gertrude Barrews Bennett (1883-1948), predecesora de lo que ha venido en denominarse dark fantasy y del cosmic horror, que creó el escritor de Providence. Bennett concibió mundos perdidos y en La ciudadela del miedo (1918) nos lleva a una ciudad perdida poblada por extrañas criaturas y a mansiones misteriosas, un crossover de géneros entre la ciencia ficción, la fantasía y lo que en término anglosajón el lector apasionado al género pulp —y los relatos de Bennet/Francis Stevens se publicaron en  pulps— conoce como weird fiction o aventuras bizarras. Una obra precursora en su género de muchas que fueron escritas décadas más tarde y que convierten de hecho a su autora en uno de los iconos, por muy pocos conocido, de la ciencia ficción.

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Gertrude Barrews Bennett, icono de la ciencia ficción

Diez mujeres que publicaron sus obras entre 1666 y 1927. Algunas conocidas, otras no tanto y otras injustamente olvidadas. Buen momento para conocer en Bilbao en AnsibleFest las obras de aquellas mujeres que continúan, un siglo —o varios— más tarde, escribiendo ciencia ficción.

Es un consejo.

10 autoras de ciencia ficción: Thea von Harbou, Margaret Cavendish, Mary Hamilton, Mary W. Shelley, Elizabeth Stuart Phelps, Marie Corelli, Florence Dixie, Edith Nesbit, Charlotte Perkins Gilman y Gertrude Barrews Bennett. Share on X

 

AnsibleFest, feminismo y ciencia ficción. Las pioneras de la era victoriana

Por Juan Mari Barasorda